Dan Fante

Trad. Juan Arabia

La tradición norteamericana mantiene una circulación ya definida en términos de reproducción, esto es: una forma de estandarización o anticipación de las nuevas formas de expresión o sentido. En Estados Unidos, las «escuelas de poesía» —al menos hasta Bukowski— no hicieron más que generar un diálogo entre precursores y tendencias: Eliot construyó el muro que la Generación Beat se encargó de derribar, levantando de la carretera las hojas muertas de la tradición; los Confesionalistas, como Lowell y Bly, buscaron una salida por debajo de cuevas o antiguas tradiciones. Pero incluso autores como Jack Kerouac o Allen Ginsberg, que se lanzaron sobre la experiencia misma, respondieron en forma causal, indirecta, sobre un sedimento formal, a veces difuso, pero definitivamente ortodoxo. La crítica norteamericana representa esta visión, y sus máximos pilares —como Harold Bloom, Emory Elliot o James Breslin— siguen esperando que desde las aulas de Yale, Princenton o Berkeley surja el nuevo poeta, o profeta, Emersoniano-Whitmaniano. Olvidando estos patrones —«ese plomazo de T.S. Eliot»— y encierros universitarios, la poesía de Dan Fante se preocupa por saber qué es lo que ocurre bajo el sol. Y a pesar de que los infortunios y las desgracias cercaron su vida (el horrible destino de su padre y su hermano, Nick), un solo propósito encierra su obra: escribir desde y con el corazón… Porque con los escritores de lo que siempre se trata es de sentir sus sentimientos. Lejos de «escuelas», la formación de Fante se inscribe en una línea de «santos anormales escritores muertos / que ahogaron el dolor de sus corazones puros / en tanques de gin». Ahogado en gin, acabado y nacido de nuevo, «esta voz que sobrevivió a psiquiatras y cárceles y tres divorcios y el suicidio», Dan Fante mea con la misma intensidad que Rimbaud: hacia un cielo oscuro, muy alto, muy lejos… Mea del mismo tanque que Carver, Bukowski y su padre —John— llevaron lleno a la otra vida. Todas estas páginas encierran demonios y tristezas. Pero algo anterior las sostiene, algo sensible y eterno, parecido a una llama blanca…

J. A.
Buenos Aires, 8 de Junio de 2015

 

 

 

9-24-93

Totalmente domesticado
miré con vos
durante horas nuestros cuerpos en las mismas sábanas limpias . . . sin tocarnos
con la atención pegada al billón de puntos que coagulan en la pantalla
celebrando la genial pasta dental con fluoruro, SPM, Camiones Ford,
crema antipicazón, el alivio instantáneo de alergia, y la mente enferma
y superficial de la gorda Jenny Craig recuperada de las galletas Oreo

—un kilo y medio por semana— garantizado

y
me di cuenta profundamente —digo esto de verdad, bebé— de que te quiero muerta
quiero verte acuchillada y abierta con un cortaplumas
y ver a una familia de hienas golosamente mordisqueando tu colon
porque mirá —gracias a vos soy un puto votante registrado
mis tickets de estacionamiento todos pagos
mis traficantes de droga están muertos o presos
y acepté el imperativo de terminar con el hambre del mundo
y la atención integral de salud

mientras espero las noticias de las 11 de la mañana

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11-14-93

El regalo más maravilloso
que me dieron
a los diez
fue Karen Birch inclinándose hacia delante en el autobús escolar
para recoger sus libros
su blusa se dejó caer abierta
y el éxtasis llenó mis ojos
como las lágrimas que Miguel Ángel tuvo en su visión de la Virgen

Estaba inmediatamente perdido
fascinado
había llevado a un lugar oculto en mi cabeza algo que me paralizó
y deleitó
estos últimos cuarenta años

Estoy estupefacto por el milagro de la mujer
una y otra vez
impotente y rendido
frente a la presencia de un perfecto par de tetas

:

:

:

Al despertarme
de regreso a Los Ángeles
después de una gira de lectura en doce ciudades de Italia
y veintidós horas en aviones y autos
mi mandíbula dolorida
mi máquina de cappuccino dando silbidos y bufidos
mientras reviso tres semanas de e-mails y mensajes telefónicos
y revuelvo las cartas con la esperanza de encontrar
algún cheque
escuchando al recepcionista de mi dentista enojado
recordándome que perdí el turno
de mi tratamiento de conducto
de nuevo

Ahora
hoy
al igual que la dulzura de un primer beso
después de años de editores que me dicen que no soy comercializable
y de agentes que gozosamente rechazaron mis llamadas

Me acabo de dar cuenta

Estoy haciendo dinero
con la cosa que más quiero en el mundo

Soy un verdadero
—no es joda,
fiel a Jesús—
escritor

:

:

:

Empleos y fortunas
se ganan y pierden
y así esto sigue

los niños crecen
copiando los errores que les enseñaron
y así esto sigue

Estúpidas carreras de campaña
nacional y conseguir nuevos votos
y así esto sigue

La estupidez se recicla
como un homogeneizado veneno de serpiente
y así esto sigue

Las más grandes fortunas
se ganan y se desperdician rápidamente
y así esto sigue

La historia se repite a sí misma
llegando primero como tragedia y luego como farsa
y así esto sigue

Hasta que algún tonto tiene el suficiente sentido común como para cruzar la puta línea

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:

:

Dan Fante. Los Ángeles, EE. UU. 1944-2015. Hijo del mítico escritor y guionista italo-americano John Fante, abandonó Los Ángeles a los veinte años y se trasladó a vivir a Nueva York, donde sobrevivió trabajando como vendedor puerta a puerta, taxista, limpiador de ventanas, vendedor telefónico y un largo etcétera de empleos de todo tipo. Es autor de cuatro novelas protagonizadas por su alter ego Bruno Dante, de un libro de relatos, de dos obras de teatro y de dos libros de poesía. A Gin-Pissing-Raw-Meat-Dual-Carburetor-V8-Son-Of-A-Bitch from Los Angeles es la primera obra de poesía de Dan Fante traducida al español.

Los textos aquí presentados fueron extraídos de a gin-pissing-raw-meat-dual-carburetor-v8-son-of-a-bitch from los angeles: collected poems 1983-2002, de Dan Fante, publicados por Sun Dog Press en 2002. La traducción al castellano fue realizada por Juan Arabia y forman parte del volumen Un gin-meando-carne-viva-carburador-V8-dual-hijo-de-puta de Los Ángeles: poemas recobrados 1983-2002, publicado por Buenos Aires Poetry en 2015 y del cual fue extraido el prólogo para presentar esta entrada.

Juan Arabia. Argentina, 1983. Poeta, crítico literario, editor y traductor. Egresado de la Factultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Autor de varios libros y de numerosas traducciones, Arabia también se desempeña como corresponsal por Argentina de nuestra revista POESIA  y como Director Editorial de la revista Buenos Aires Poetry.

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