Sinrumbo

Yosmel Araujo V. W.

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La experiencia propuesta por el nominativo Sinrumbo (2020) encuentra su realización en una libertad de prácticas. Este registro atraviesa diversas modalidades textuales donde la diagramación sintetiza pausas en bloques con espacios, a la que algunos textos en prosa de preponderancia oral o, más concretamente, de una vocalidad mutable, hacen contrapeso absorbiendo los vagones de cierta urbe en recorrido. La voz pretende, entonces, amalgamarse en un tránsito de situaciones y nombres fragmentarios, se trata de un salivar que ampara una intimidad revelada. Así, el texto como un desparpajo bucal transpone «sinsentidos habladores del cuerpo» masculino, elidiéndolo en diferentes anécdotas y confesiones. Aquí se hace imprescindible la instalación de un relato que va tomando forma como «venezolano», a través una óptica «patria» que se tuerce desde sus símbolos. Yosmel Araujo V. W. (1996), en esta primera publicación, crea un abanico de formas a ser sumado dentro del heterogéneo panorama de la poesía venezolana de los autores nacidos en los 90.

Jesús Montoya

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Se van de la casa en el momento dado para el primer machetazo, luego adviene el pisotón, último designio de todos mis pasos, instancia de enfermedad que concluye encuentro. Nadie sale de su cueva a buscar míseras magníficas palabras. Te traeré al barrio, donde no hay conexión y la comida se mide por cuanto nos miramos en la desidia. Si nos alejamos del techo, la cosa que soy se desmorona en intentos a ser más que el hogar dispuesto como «eres». Para tantear sin derrumbar escombros, volteamos nuestras ansiedades, situando cada mejilla en una masacre que huele a aserrín. En la ciudad de estos años fantasmagóricos, nos escupen la salina. Vista de cielo sangriento. Habita el ruido que en todo nos proclama vestigios. Al afirmar mi finitud, recuerdo no haber tenido casa, caigo en el desconocimiento. Caído porque la duda es un hueco y mis pies no entienden esto, la gente no recuerda y el dolor no reconoce pasillos, laberintos. Me pierdo en el estruendo vagón a vagón hasta cierta eternidad, frenados. Fragmentos es lo que percibo ante la gran duda que ha sido el (…). Sin importancia, me he visto andar por senderos –irrefutables– hacia la nada. Me he bendecido, maldecido con tantos NOMBRES que el sinrumbo se adapta con firmeza. María, el arraigo no es sitiar aberturas. La calle nos ve inertes, castigos enjaulados en nuestro deseo, lugar donde enfrentar aullidos entrañables, escondidos. Mirar la reminiscencia de un Ellos como excusa por parte de la memoria; árbol que ha perdido sus hojas a candor de la brisa. El país de los viejos, de los inadecuados que, al caer, jalan. Me arden los ojos que heredé de mi madre, indomables. Para salivar mejor, nos volvemos acto incestuoso que bajo la luz del resquicio nos logra.

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Muchos varios es el conteo oficial al menguar lo dislocado por la experiencia. La jaqueca de la inercia condena mi traición en ciudades no-nuestras. Lo tardío de vuestras tentaciones, muertas en la sequía de mis palabras. De tanto a cuánto se divide lo adorado, lo que queda por tantear; que de no conocer nada ni nadie se formase mi capullo cadavérico, como si mi garganta se tragara a sí misma y los vestigios de lo transpuesto se disipara en una distancia de sinsentidos habladores del cuerpo. Darse la mano en un calloso sentir las formas del ruido que nos proclama y en todo habita. Con el honor disuelto, calco la identidad que insisto perder entre la marea,  desierto vuelto agua.

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El árbol araguaney me recuerda a la miel, pero no aquella, la fresca,

imperdurable. En mí hace memoria tal imagen. Tal imagen en

mí, hace memoria de una miel putrefacta, tentada como

miel VERDADERA. Luce como el modelo de todo

placer amarillo, pero en mí se siente falso, de

índole asqueado, vaciado de sabor. Duele

creer algo que no existe; la misma

imagen parece miel fresca, y

no putrefacta como la que

imagino, se muestra,

en el destierro

final

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Las uñas de este Hombre no son broma. La tentación de Esteban fue no mostrarse, muy púdico el español. Calcando una palabra, pienso a Miguel. El cinturón de Orión y un aguacero de maricos. Las manos de un Carlos, las orejas de otro. El condón con losuyo en una playa de Puerto Cabello. Alex y el hielo en mi espalda. Regalar una Antología del Cuento Venezolano a un Daniel. Ilan con las primeras drogas. Lo melocotón de Roque. La blancura de los dientes de Leonardo. El guión de Emmanuel sobre la tragedia de Vargas. Fernando delegándome Fragmentos de un discurso amoroso. Marco esposo, Marco acompañando todas las calles que han de transitarse. El panita de LPG que pasó a ser el panita de la Guaca. El murmullo de Johann. Claudio, que es Dmitri, que es Vladimir, que es Dámaso. Daniel y sus fotografías de xnx. José y su hablar. Alex y Presidente, Alex y Chet Baker. Carlos el poeta. Franko y mis tanteos al anclaje. Francisco y mis intentos a la ruptura. Jhei y la marihuana. Neomar en el empalme de una mentira. Adolfo con un ejemplar de Pájaro de mar por tierra. Luis, el de las varas, el de grama. Herman desde un pasillo de Chacao. La biblia de Candelario. Las batallas enjauladas por mis tíos. La espera de Haniel, de Harán. Los morochos que han de sufrir el apellido paterno. Ernesto y los juegos de mesa. Pos(t) a través de Pedro. César y New Order, David y OSBuddy64. Diego y sus intervenciones. Fervientes esbozos de Alí. Los pies de Juanchi. Braulio exhibicionista. La promesa de perreo que Heibert. Álvaro, fugando mi sombra. La hora dorada de Lorenzo. Tímido Daniel. Cine asiático con otro Ernesto. Gustavo, espejo causal. Recurrente Pancho. Los Escorpio como cuadro espectral del deseo rasgado. Eduardo, quien observa como pocos. Las cartas de Jhonny. El infortunio de Alex. Manuel bailarín. Rafael, el tigre del Tigre. Cisco en mis bordes. Wilfredy, acarreando mi ira. Otro Daniel, con el diccionario de francés y la primera incisión

Mis manos carcomidas por la risa.

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…………………………………………………………………………………si se es

……………………………………………………………………………..no es de decir

……………………………………………………………………………..para él o en mí

……………………………………………………………….la noción del reflejo

……………………………………………………………….recae en la penumbra

……………………………………………………………….acercar el espejo

……………………………………………………..el ser desvive

……………………………………………………..la idea de ser río

……………………………………………………..cuando ha de ahogarse

……………………………………………………..en gota de agua

……………………………………………..el Error necesita corroborar

……………………………………………..que sobre mi deseo

……………………………………………..solo ve un espectro

……………………………………………..de hombre.

…………………………………………………….conmigo la constante

…………………………………………………….de quemaduras en piel lejana.

……………………………………………………………………Intocables, nos cancelamos

……………………………………………………………………fuera de la memoria

…………………………………………………………………………………..tal vez el eco juega

…………………………………………………………………………………..la inmediatez de su figuración

…………………………………………………………………………………..en medir distancias.

…………………………………….Amedrentar el pequeño baile, el himno sin cenizas,

…………………………………….la resurrección de errores cometidos con-por la piel,

…………………………………….los caballos que corren en tierras donde sucede todo,

……………………………………………………………………mis tentativas de reformar un hombre factible de mí

……………………………………………………………………han encontrado entre TODO

……………………………………………………………………una fuga para volverme hambre                                                                                           

……………………………………………………………………reluciente en porvenir callado.

……………………………………………………………………………la lucha conmigo es, al encuentro,                                                                            

……………………………………………………………………………………perenne desdoblamiento,                                                                                           

……………………………………………………………………………………………consumado en el centro de                                                                                         

.……………………………………………………………………………………………………batallas vueltas escombros.

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un verbo implica al otro y este a un segundo que introduce la significancia de la sentencia producida en la palabra primera en blanco sobre blanco de la cual solo quien escribió no notó en desvaríos perpetrados a conciencia una causa como motor de un sometimiento a decir algo que incluso el emisor de cualquier  cosa  pulida puede notar en su mera presencia de acontecimiento performance inmediato la tentación de una palabra por la piel que nos logra sin concluir en una definitoria razón de ser y de la causa se registra un  indicio hacia  lo  que  alguna vez se
……………..quiso
……………..discutir
……………..en        el
……………..vacío     .

 

 

 

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Yosmel Araujo V. W.
Nació en Los Teques, Miranda (1996). Cursó estudios de Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Participó en el taller Poesía Silenciosa, Pintura que Habla II, dictado por Eleonora Requena. Mención honorífica en el concurso Por una Venezuela Literaria (2017), finalista en la primera edición y la tercera edición del Concurso Physis (2017, 2020) y primer finalista en el III Certamen de poesía venezolana «Ecos de la luz» (2019). Los poemas presentados en esta selección, pertenecen a la plaquette Sinrumbo (2020), publicada por Ediciones Palíndromus.

La obra que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Jhonathan De Aguiar
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