Un gran accidente

Eduardo Padilla

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Sus poemas son pequeñas fábulas amorales donde los animales han devorado al narrador. Cada vez que una de sus parábolas es enunciada en voz alta el universo hace caso omiso. Pero eso está bien: dejan más cosas sin resolver para nosotros sus lectores. 

Luis Alberto Arellano


¿Qué es la poesía de Eduardo Padilla? a) una plaga de gusanos que se come las hierbas de olor del jardín b) un hoax de los creadores de Las ratas orinan las latas de refresco c) una combinación de gimnasia deportiva con karate d) La última voluntad del dodo antes de extinguirse. Para responder esta pregunta me gustaría usar mi comodín «llamar a un ser querido». Elijo a la señora Wiki. Está sonando. Aló, ¿estás viendo el show? Sí, entiendo. La respuesta más aproximada, querido público, es: un error o fallo en un programa de computador o sistema de software que desencadena un resultado indeseado. Como la vez que una pared invisible evitó que ganáramos la gran vuelta de Parmistán.

Era ella.

Luis Eduardo García:

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Cabeza hueca

Vi la cara del Diablo el otro día
flotando afuera de mi casa.
Era grande, una galaxia elocuente.
Humo y espejos
de aquí hasta Marte.

(Según la lente del sueño
todo es humo y espejos)

El Diablo
me vio de frente
como si fuera yo una hoja de papel
a contraluz.

Tomó mi estructura molecular en sus manos
como si fuera un collar barato—
paseó las cuentas entre sus dedos
y luego dejó el collar sobre el mostrador
con visible aburrimiento.

Mientras me auscultaba, tuve la oportunidad
de verlo a detalle.
Vi los grandes espacios que se abrían entre sus poros.
No había nada adentro.

El Diablo llevaba puesta una diminuta sonrisa,
una minucia
elegante y discreta.
Le sentaba bien
pues corresponde a la idea que uno se hace
sobre una persona de su dignidad.

Con total candidez
y sin decir una sola palabra
el Diablo me dio a entender
que en la materia
9 de cada 10 partes
están huecas.

Yo desperté y relaté el encuentro a mis amigos
con el entusiasmo de un Arquímedes
que corre desnudo por la calle.

Mis amigos me escucharon con bondad e indulgencia.

Y yo cambié frente a sus ojos.

Soy una persona más amable desde entonces.

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Dios ve con buenos ojos a los grandes enumeradores

La pintura rupestre describe al mundo como

………..una orden judicial demasiado larga y
………..mal redactada.

………..un negocio turbio
………..hecho de fango y estrellas.

………..una tía loca encerrada en el hospital San Pedro.

………..el cepillo de la tía loca.

………..la caspa de la tía loca
………..nevando sobre una imagen de los Pirineos.

………..una urdimbre de recetas
………..de la mano de un doctor diestro
………..que cubre sus pasos
………..y escribe con la izquierda.

………..una camisa tan vieja
………..que da pena admitir que existe.

………..la pena que da ponerse la camisa.

………..la tristeza por el perro
………..que la encuentra en el cesto de basura.

………..la tristeza por la viuda del perro
………..cuyo aullido es la pureza
………..de una desolación perfecta.

………..la audacia del vagabundo
………..que viene a ponerse la camisa
………..sin antes lavarla.

………..la admiración que siente el pintor rupestre
………..por el vagabundo
………..como si ambos fueran paisanos
………..y el vago hubiera ganado
………..medalla o mención
………..en algún juego histórico.

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El señor de los patos

11 de Enero, 19XX

Feliz entendimiento: escogí un oficio que paga morusas pero que da amplias libertades y permite múltiples errores. El cirujano y el diseñador de sistemas balísticos intercontinentales deben preocuparse pero yo puedo meter la pata, una y otra vez, y continuar andando como si nada.

11 de Enero, 20XX

Recuerdo que de niño acompañaba a mi madre a un salón donde enseñaban a las mujeres a caminar con distinción, poniéndoles una guía telefónica en la cabeza y haciéndolas dar pequeños pasos mesurados; una tras otra rozaban sus pantuflas sobre el parquet al ritmo de un metrónomo, y caminaban en círculos hasta la caída del sol. Hoy atravesé la plaza y recordé aquella imagen con punzante nostalgia. Cuánto horror desgarbado, cuánta necesidad de un metrónomo y una guía telefónica.

23 de Mayo, 20XX

Fui a caminar al parque. Había un hombre sentado en mi banca. Tenía pelo de borrego, le salía de la cabeza como fumarolas.

Les estaba dando de comer a mis patos: traía una bolsa enorme llena de pan y todos se habían congregado alrededor suyo, ángeles en adoración orbital de un sol obeso, rematado por una ridícula boina roja.

18 de Noviembre, 19XX.

En la oficina de patentes paso el día entero revisando fichas técnicas sobre aparatos de espionaje para uso doméstico. Hay botones de camisa, corbatas, cremalleras. Al final de la jornada me doy cuenta que llevo días sin pensar en sexo.

12 de Abril, 19XX.

Sueño con hacerme una habitación minúscula bajo el descanso de la escalera. Sería sólo para mí, podría meter un pequeño taburete, un felpudo, una naturaleza muerta. Podría fumar, podría aprender a fumar pipa. Luego pienso que bien podría estudiar carpintería y realmente llevarlo a cabo. Al instante mi sueño se descompone, dejando atrás un mal sabor de boca.

30 de Septiembre, 19XX.

Cambié de opinión a media frase; ni siquiera pude terminar de hablar antes de dejar de creer en lo que estaba diciendo. Ella en cambio respondió con firmeza, y dijo algo que ya había dicho antes muchas veces.

3 de Marzo, 2XXX

Me divierte observar que cuando el volcán pela los dientes y el caldo humano se calienta, mi colega intelectual –ese petit roedor que come queso de las arcas del estado– sale a escena a tirar guirnaldas por los balcones y a proclamar bellas consignas, nobles sentimientos articulados con la dicción propia de un ciudadano al servicio de las letras. Es hora de que ese canario mágico salga a trinar, en pos del bien común: su solidaridad con el proletariado es digna de verse… aunque haya que atraparla durante las dos o tres horas que sale a pasear «entre el glorioso oleaje del pueblo». Esto tiende a darse los fines de semana, ya que sus obligaciones de 9 a 5 han sido cumplidas y el mundanal ruido de la oficina ha quedado atrás… así, con la alacena ya bien abastecida, mi colega sale a la calle después de una buena comida (irá eructando discretamente a lo largo de la manifestación) y con el corazón pleno reparte miradas de amor fraternal y palabras de aliento. De vuelta en casa, sentado frente al monitor, él produce su mejor fruto: un huevo duro, pasado por agua, el huevo duro de su pensamiento, objeto deslumbrante, sin duda, pues se sostiene por lo alto y es perfecto en cuanto a que es muy blanco, inmaculado, libre de manchas, perspectiva histórica y consideraciones prácticas de cualquier tipo.

6 de Julio, 20XX

Felicidades a los felices. El resto, a continuar como si nada.

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Arma tu propio infinito con lo que tengas enfrente

Al llegar al final de sus cuerdas
dirán que la repartición fue mala
–la de las vacas,
la del reloj de arena–
pero que quedan a la espera
de un futuro lejano
donde todo se componga.

Sus descendientes,
al final de sus dientes,
dirán que la vida no fue buena
y ahora la muerte lo es menos;
los placeres fueron contados
y los dolores–
no hay ábaco
que los contenga.

Pero confían que
en un futuro lejano
(ruido mecánico)
descendientes
y ancestros
(martillo)
tubo segmentado
de los descendientes
(serrucho y taladro)
tubo segmentado
de vuelta al
culo de los ancestros
(ruido mecánico)
(serrucho y taladro)
(martillo)

(campanilla dulce para triciclo).

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¡Gira, círculo de fuego!

……………………….——¡Ah, hermosos ojos, hermosos ojos! —y se lanzó al vacío.
…………………………………………….E. T. A. Hoffmann

El horror me ahorcaba con su cuerda
así que di un salto hacia atrás
y me miré desde el otro lado del disco.

La perspectiva cósmica aniquila a los reyes
pero libera a los asalariados.

Ya vendrá otro mundo
y otra cosa que vuele y observe.

Mi casa tiene peor memoria que yo
y así estamos bien.

Quería aprender a trepar árboles
pero no quería pagar por el curso
y sentarme a recibir instrucciones.

Si trepar árboles lleva a algo
es al entendimiento de tu propia extrañeza.

Le pregunté al alpinista:
«¿Por qué quieres trepar el Everest?»

«Porque está ahí»
me responde.

Sólo por…..hacerlo
……………..salir
……………..e irme.

Sólo por la vista.

Sólo por dejarme allá bajo,
mirando hacia arriba con la boca abierta.
Saludarme desde la cresta.

Sólo por juego. Sólo por jugar a que respiro.

Pero no sólo por complacerme.

Hay que desconfiar del bienestar
y de la mano que conoce demasiado bien
el acomodo de las cuerdas.
La mano que tensa la cuerda del placer
tira con gusto de la cuerda del castigo.

Trepar árboles
y pasear la mirada
no es una forma de conseguir sexo fácil.
Trepar y pasear
no es un sedante.
No es embarrarse ungüento
en el alma.
No es paz.
No es estar bien con uno.
Es librarse de uno.
Sin perderse
o matarse.

La desesperación ayuda.
¿No es extraño?
La desesperación es el motor.
Sin ella no habría salido nunca.
Por su gracia salgo de la celda
y tomo largos paseos.

Aprender a dar largos paseos fuera de uno
ya que
es cruel ser sólo uno.
Tener miedo todo el tiempo.
Tantas cosas que arrastrar.
Tanto que recordar
y perder.
Miedo a perder tantas cosas.
Tantas exigencias
y acuerdos.

La idea que uno tiene de uno
es un vampiro.

Salir de paseo no es imposible.
Es chocante comprobar
lo poco imposible que es.

Es chocante comprobar
que siempre estuvo ahí
sentada bajo tus narices,
haciendo burbujas.

Estabas demasiado ocupada siendo lo que sea que eres.
Teniendo opiniones.
Deberes.
Consignas.
Y ella sólo quería que cerraras la boca
y la sacaras a pasear al parque.

Hay que aprender a patinar
con los sentidos
muy lejos de uno.
Muy lejos de uno es
extrañamente
más cerca que antes.
Patinar afuera
de la miserable comarca.

¡Vania,
es una música atronadora!

Está en las hojas del parque
y en todo lo que cuelga
de una cuerda.

Se tira un clavado desde el sol
y se hunde en las brechas
del castillo.

Bailoteo intenso que no rompe las cuerdas.

Música atronadora que no rompe los oídos.

Hay que pasear por el parque
como la barra de mantequilla
pasea por la sartén
y el fuego.

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Eduardo Padilla. Vancouver, Canadá, 1976. Es autor de Wang, vector (Ornitorrinco), Zimbabwe  (El Billar de Lucrecia), Minoica (escrito con Ángel Ortuño, publicado en la editorial Bonobos), Mausoleo y áreas colindantes (La Rana), Blitz (filodecaballos) y la antología Paladines de la Auto-Asfixia Erótica (Bongo Books). Su obra ha sido publicada en Letras Libres, Tierra Adentro, La Tempestad, Mula Blanca, Luvina, Crítica, Metrópolis y Transtierros; en las antologías El Decir y el Vértigo (filodecaballos), Divino Tesoro – Muestra de Nueva Poesía Mexicana (Libros de la Meseta/Casa Vecina), Vientos del Siglo – Poetas Mexicanos 1950-1982 (Universidad Nacional Autónoma de México), Guasap –  15 poetas mexicanos súper actuales (La Liga Ediciones [Chile], 2016); y en las revistas Poet (Alemania, 2012)  y San Diego Poetry Annual (EE.UU. 2015-16).

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