18 Scorpii: abiogénesis

Ernesto Carriøn

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la épica en 18 scorpii: abiogénesis

(en el nombre del hijo)

Un libro de poesía de un autor singular. Ernesto Carriøn, poeta ecuatoriano. Me propongo saltar las vallas presentes en cada frontera presente en los múltiples fragmentos de su obra escrita. En ella se percibe un lenguaje lúdico, irónico y rabia, rabia, rabia. Una construcción hacia un discurso que atañe a la poesía como soporte importante de una historia regional, no oficial. Entonces su enunciado es la poesía que apela y critica  la crisis del relato y sus efectos del derrumbe cultural, político y social en las utopías del siglo reciente y la puesta en escena del  modelo neoliberal capitalista.

En este contexto el mito poético busca su reinvención a partir de la historia, desde la construcción de la familia y su presentación en una trinidad cifrada en el sueño de la casa-home como emblema del viaje a la infancia. Que le recuerda a su padre jugando en una cancha de beisbol donde dispara un home run lanzando la pelota fuera de la cancha y corriendo a su «home». Como lugar de la lengua materna y por repetición y mímesis  experimenta una red temática y formal múltiple entre el jirón de los recuerdos y el estallido de su desintegración del sueño de ser héroes.

 Garza de otros cielos:

todo lo que un mundo quiere ser empieza en esta casa
incluso un libro donde la Poesía es lo único que parte

Parte, pero no desde la poesía en versos alejandrinos, ni del canon, sino desde volúmenes que arman una cartografía del lenguaje y del cuerpo en una poesía compleja, llena de quebradas geográficas y biografías simultáneas en un posible mundo estelar, otro.

que la memoria vuela
-dijo mi padre-
no existente en su vida
ni en la mía
que la memoria vuela y cruje
y cae y se celebra

Desde esa perspectiva se asume sujeto de una lengua común y hermana. Una lengua llena de matices ancestrales, compleja en inflexiones y con reflexivas metáforas de nuestra tragedia de la américa neocolonial.

Así leo esta decolonización anarco – barroca en este discurso infra histórico, ahistórico de una gramática sin centro. Dislocada y disparada en un espacio intergaláctico otro, en un paisaje de cielos fractales invocando y provocando al lector desprevenido.

Este raro ejemplar rizomático como es 18 SCORPII, revela a su lector el deseo para que cada signo sea traducido como un rosario completo en una ‘Ciudad sin Dios’.

Así entonces, viajamos en el fragmento de una plegaria con cruces, purgatorios, infiernos, paraísos y cielos. Entre paisajes de tubérculos y sacudidas de registros atmosféricos tumbados.

«Uno es el embuste si no ha puesto en su cielo a zapatear la carne».

«Yo sé que en mi cielo ya no está la carne. Se ha vuelto de verdad la mano abierta. El lago está cebado. El sueño sin orillas. Me aferro a lo que nunca he conocido:

a esto que se ahoga en mis labios dormidos»

En el libro «18 SCORPII» se recorre la metáfora de la casa que se encuentra en una estrella amarilla, dentro de la constelación de 18 SCORPII en la que existen muchas estrellas titilando como soles. ¿Sin vida?

De esta forma nos empinamos a ver cielos «sin vacas». Chorreados de excesos.

«Garza de otros cielos:

todo lo que un mundo quiere ser empieza en esta casa

incluso un libro donde la Poesía es lo único que parte»

«Que haya siempre un mañana para escribir. Y que al hacerlo, el proceso de escritura, me asegure que estoy cortando la carne en su lugar podrido.»

Y en los agujeros negros, la materia oscura, como en la sombra de su escritura están los otros, el otro del poeta, el otro de su autor fundido en múltiples máscaras textuales de tinta y papel y páginas en blanco, como la génesis y el «big-bala-bang» de la vocal del cielo, está este  gran libro del poeta Ernesto Carrión.

«¿Qué nos rodea entonces en el final de la hoja? ¿3/4 de ella, la idea acaso de que todos nos vamos a morir, o una tremenda crisis de valores que no hay

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«desde la habitación un cuerpo erguido es otro sol. Y lleno de posibilidades»

Carmen Berenguer

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Ø

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t o r m e n t a  e l é c t r i c a

[tres nacimientos]

1977

Nacer: difícil compilación de luz en las membranas secretas de un cuerpo ajeno. Nacer y no gritar. Mirar las rocas en las dunas de los amaneceres decapitados sobre coyotes en los dominios de la cueva sin Platón, donde escuchar el ruido de la arena de mi cuerpo moviéndose en las conexiones de los huesos. Nacer así tan redondo en el biombo de los brazos de un cuerpo nominado Madre para siempre. Nacer, sin nombre al fin, sin cuerpo o dirección: uno en nosotros.

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2001

Nacer: sacar algo de un cuerpo y ubicarlo en otro. Nacer: el viaje hacia el pasado sin fantasmas.

La ubicuidad del viento hundido por la nada en otro tiempo lascando con tus nuevas pestañas los sermones del mundo. Volver a ser el mismo que ayer abandonó en la cruz una partícula de sed con la luz refugiada en las bolsas de los sueños carcomidos. Tu cuerpo dislocado junto al mío haciendo la propuesta de un sendero apoyándose en sí mismo, como dos líneas de cebra. Con nombre al fin, por Emily Dickinson, portando el blanco cebo de las galaxias que venías atravesando en tu cabeza centelleando desde el quirófano.

Naciste, Emilia. Y el cielo sobre mí fue el suelo que tembló bajo mi juventud desenfrenada y su aserrín de pasos. Lo único real, de aquellos días, donde puedo amar el tránsito y sus brotes.

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 2011

Nacer fue un viaje peligroso estampado de quimonos y manazas abiertas. Tu madre allí crucificada sobre cuatro maderos; y los sueros como lianas haciendo un matorral sintético de aquel cuarto tan blanco como el desierto. Hundido yo en mi mente, quien iba a ser nominado Padre para siempre, oí un alacrán de caucho: un grito electrizando todo el espacio. Grabé con mi oído torcido tu comienzo en el mundo. Los restos del naufragio no pude verlos. Ezequiel, serás un niño envuelto en líneas perdidamente escritas por un anciano. Penas hermosamente ahogadas en un desierto plomo, silverado. Lluvia de vacas y martillos como en cualquier domingo. Un secreto hábil, imperfecto. La fórmula de un cuerpo para este amor humano, intraducible, que sólo fue otro cielo ensangrentado.

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e l  c i e l o

1.

Debe haber un cadáver en la casa para que adentro todos los miembros de la familia puedan abrir sus manos, alimentarse de él, argumentar sobre el cordón del horizonte.

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Este cadáver debe reunir las condiciones siguientes:

a) haber sido santificado sin comprobante alguno.

b) seguir engordando con los años como las tablas y los cuadernos apilados bajo una mosca que, además sobre nuestra frente, es un asterisco, una estrella fugaz que nos recuerde que vamos hacia el monte.

c) propagar, más que el silencio, la reflexión amorosa de que el hombre está atado a un animal muerto desde su nacimiento; y que esta mascota enorme, oscura y asombrosa sólo puede comer de nuestros actos futuros. De la capacidad de cazar una consciencia con flechas de recados al otro lado del cielo, más celeste que un cuerpo.

Cuerpo que de ningún modo es una leche amarga.

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 2.

Un cadáver en la casa es algo funcional, un regalo relativo que desvirtúa las historias de todos los invitados a la cena. Su silencio es un tránsito al espejo. Día tras día, intuitivamente, todos los animales ofrecerán su sangre a un cielo penetrado por árboles envenenados. El cielo de la casa, más los árboles envenenados que observan esos animales de granja, despiden información a costa de proverbios. El dolor en su iris logra una burbuja de trompetas. Y el cadáver, como un coctel en el estómago, va incendiándose sobre la hierba de lo rutinario. De lo que fluye hacia las yemas y se desmorona.

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3.

Pero un Cielo no es un Cadáver

soplando bocanadas, meando sus lagartos amarillos.

El Cielo es la casa llena de ese Cadáver, vela de ella misma, en la noche construida por laberintos. El mundo hecho pedazos alrededor del Cielo.

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4.

Una vez edificado el Cielo, o sea la casa, habrá que tener visitantes, atender al teléfono, marcharse inmediatamente como bolas de humo por las chimeneas. Extraviarse afuera de la casa y alrededor del cuerpo. Luego el Cadáver nos llamará desde adentro, entre las trincheras de las sombras, contra la bitácora y el muelle anclado en nuestro pecho y con la punta de sus huesos tocándonos la espalda, sabrá llamarnos.

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Debe ser la depresión, pero es la vida.

El Cielo nos estará llamando desde ese Cadáver.

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5.

¿Y qué es el Cielo, sino el mugido de una vaca contra el firmamento…

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u n a  e c u a c i ó n

Para empezar una ecuación hay que apedrear un árbol en su círculo de sangre. Ni bien ni mal. Solamente un aparato circulatorio. Perder el miedo a este lote baldío. Al radio que le corresponde a cada sujeto. Decrépito en naranja sus alrededores. Me canso: lo que está lejos de mí es lo que me lanza. La gravitación universal. La curvatura igual a la esfera de la masa de todo lo que atrapo con mis ojos. Mis ojos son la luz que pinta la velocidad de las cosas y el exceso de comerme este Universo cuando ubico en cruz los codos sobre una mesa repleta de papeles míos. Yo estoy sumergido en un cuerpo cubierto de polillas veloces que agitan sus banderas cuando pide la sombra. El mundo es las polillas que me abrazan como a un tronco punzado. La Luz y Yo cortados por la Luz y Yo. Ese es el ritmo y el amor que me apedrean. Pendiente al movimiento: cierro los ojos. La sombra que pide mi columna esquiva el deseo. Esculturas de bronce se golpean entre ellas, chispas escupen al vidrio de nuestro mundo observado desde un telescopio. Esos son los hombres: allá el verano. Yo apedreo a diario el árbol frente a mi casa. Miro cómo y dónde darme duro para perder el miedo. Para que sangre así el mundo dentro de un árbol que vuelva su mirada hacia una vida serena y alejada del árbol. Cortados por la luz y emocionados, en medio de este lote baldío.

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e s t á t i c a  n a t u r a l

Nadie puede entrar en tus pensamientos.

Ni siquiera tú.

Quien habla ahí eres y no eres tú.

Como un juego de mesa con dos raquetas.

/Ping                                                  Pong\

Mas tú no estás en los golpes de las raquetas,

ni eres el blanco núcleo de la pelota.

(Estática)

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l a s  l e y e s  d e l  t i e m p o  ii

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Cuando el mundo aún no tenga al hombre

veremos cómo un pez logra escaparse

de su propia descripción.

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Otros van a venir a morder nuestros licores.

Van a venir a estudiar el presupuesto de nuestras cenizas:

niños que romperán el gen de la composición musical

………………………………………….del Universo.

Van a jugarse todo.

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Ellos van a llenar cascadas de septiembres

………………………con cadáveres limpios.

Van a pegarse un sol

……………………..en los talones blanqueados.

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Van a olfatear cadáveres en los campos de béisbol.

Van a correr de prisa.

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Van a abrazar un jarro de manzanas

cuando entre ellos presienta un viejo roble

cómo se paran las mantas de los muelles partidos

y alguien como yo bebe de madrugada

saca a pasear su pez por las tazas de agua,

bebe, copia y bebe.

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Ahora que no pasa el mundo,

van a empezar de nuevo.

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Ellos van a crear silencio bajo este cielo extraño.

Van a decir amor

para entregar política.

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Van a entregar política

con el amor reventado en su pus colorada.

Van a vivir de lejos los veranos modernos.

Van a trepar los árboles llenos de códigos rotos,

van a curar sus hojas con poemas veloces,

van a cubrir el cielo con un recado del cielo:

«Usted tiene a la fantasía atrapada en el cuerpo

de un raro estudiante».

«Gallos en la sangre y en las sábanas peces».

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Ahora que no tiene nombre el cielo

van a tener familia.

Van a jugar de espaldas.

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Ellos van a nombrarnos con la única forma

que permite la vida: ellos van a educarnos

con la sombra.

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Ellos van a vivir por millones de años:

guerreros animados por canciones borrosas.

Ellos tendrán dominio sobre los colores.

Opinarán si el cuerpo debe ser morado.

Aprenderán que el alacrán debe humillar

su cola.

Ellos van a limpiar las descripciones.

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Van a silbar ciudades

en tambores de arena.

Van a crear molinos en la tierra desierta:

habrá un colmillo rojo pintado en sus rodillas.

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Cuando el mundo aún no tenga nombre

veremos cómo un pez logra escaparse

de su propia descripción. De su censura.

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Ellos van a sellar un cuerpo

en su pasaporte de agua.

Van a estudiar el tiempo con los ojos abiertos.

Van a romper caballos en las nuevas estrellas.

Van a encontrar lo negro de los cuerpos celestes.

Van a incendiar ventanas y horizontes.

Ellos van a acabar con los sobornos:

sea un vivo un cuerpo así algo majestuoso &

sea así un averno vivo entre arcoíris.

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Ellos van a licuar la sangre con los sueños.

En su alfabeto Amor se escribirá con A

Y Atroz se escribirá con A

Y la Z sólo será otra coordenada

para empezar de nuevo.

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Estos niños van a tener raíces en el lugar de las manos

………………………………./y granos en los ojos

y sostendrán la palabra «belleza» enrollada entre sus lenguas

como una papa majada.

Ellos van a encontrar amor entre los cuerpos caídos.

Ellos van a educarnos con la sombra.

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Entonces cuando el cielo aún no tenga nombre

verán pasar a un hombre por aquí

con la idea de rodear todas sus partes.

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Un hombre que fue noche aquí todos los días.

Un hombre que esta vez logra escaparse

de su propia descripción.

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introducción a un canto de igualdad

(∞ + ∞ = 1)

Lo que echa raíces, como el olor de tus piernas,

es un enigma. La lluvia es una medusa que aúlla

en un campo limpio de carneros. Yo no creo que

así te soborne con Trotski la igualdad no se nos

quiebre por los celos humanos. Hay cuerpos ta-

chonados por la luz que pintan igual sus rulos.

Lo que echa raíces, lo que nos induce al enigma

del capital, a la propiedad privada,  a  coronar

un labio esquizofrénico y decir: «esto es mío»,

es una mala costumbre, una tempestad retorcida

que va besando a su bestia, pero que, en ese

beso torcido, brilla furiosamente con todas sus

raíces, con todos sus pelos, con todas sus babas.

Y ese algo que dice «tú eres mío», permite igual

mi venta.

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 [iv]

Sexo, preso, asesto, meto, incendio, ofrezco, violo, acaparo, reparo, tomo, destruyo y devuelvo, escupo todo mi miembro dentro del hueso de la vida muerta. Húmeda la vida muerta. ¿Vas a decir que esto no soy yo gritando? ¿Que escribes tú mis palabras? ¿Que organizas mi diálogo con todo el reciclado de un pésimo documental y mi diario privado? Frida, risa, tiza, brisa, ceniza y remodelación. Frida, friso, rizo, atisbo, pérdida y fascinación. Vuelo de un cavernario que sin valor vuelve a la tierra atando mis caderas. Mi Dios es la majadería ante el colmillo del niño. Mi Dios son estos celos; y mi Dios es celoso.

A cada quien su porción de fantasma con sus manitos gordas como dos elefantes esperando bajo una tormenta. ¿Y esto soy yo gritando? Y esto soy yo gritando. Y esto soy yo gritando: lápiz, papel, tijera, goma, cerro, canción, montón, oración, botón, muerte, muerte, muerte, mencióname como si una terrible oscuridad cayera sobre mí al decir tu nombre: muerte. Quítame este dolor: oveja del sexo opuesto ábrete entera, magulla mi pensamiento, mi pedazo de mejilla en tu rojo mango. Yo tengo la piel caliente y los orificios abotonados para que nadie me penetre y se robe mi cuerpo. La gran cicatriz que soy como una enorme vagina echada sobre la cama sin cortarme el pelo.

………………………………………………………………………………………………………………………………….«Frida» –me dice el viento pero yo no respondo.

………………………………………Soy una cicatriz echada sobre la cama. El mundo en llamas.

«Frida» –me dice el coro de los ángeles que son los tallos desnudos de los montes vacíos, pero yo no respondo.

………………………………………Soy una cicatriz echada sobre la cama. El mundo en llamas.

«Frida» –me dice el agujero negro del tiempo, su cuerpo elástico encima de las ondas magnéticas, pero yo no respondo.

………………………………………Soy una cicatriz echada sobre la cama. El mundo en llamas.

«Diego» –me dicen- como llamándome a mí misma a través de mi muerte y entonces sí respondo. Digo: «mándenme lo que sea que aquí habita el suicidio y el amor arcano». «Diego» –me gritan más fuerte- y la cicatriz que soy se tuerce en miles de flores.

Tengo su verga en mi mano

……………………..(ápoles

……………………..salvajes)

manzanas de cualquier lado,

y chilla como un pez el narrador de este libro que escondía su sonido entre los orificios de las luces como una flauta de palo. Diego si pinta a Dios se pinta a él mismo. Y esa virilidad es carnicera. Y esa totalidad es apostólica.

…………………………………………………………………………………………………………………………………………Y más allá el futuro abre su pico hermoso.

Cuenta el narrador –Dios y Diego fundidos- que el mundo es siempre joven:

La Galaxia es una extensión de la pretensión del amor de hacernos uno. Verde que te quiero Lorca. Y esa virilidad espacial (abrigo de todas las razas, cielo de todas las hembras, fanal de todos los machos) raja los tiempos. Sin embargo el mundo es siempre joven. El mundo siempre será joven mientras gente joven esté asumiendo los roles participativos de la vida. El control de la sociedad. Las plazas de trabajo. Arrastrando consigo mismo la cabeza de la tiranía hasta los labios rojos de la pubertad hiriente. El mundo no envejece, solo sacude su cabello perverso sobre el hombro de los que pasamos sin sentirlo. El mundo no envejece: se arrastra, salva vidas, hiere en lo más hondo, asalta enormes bancos de conciencias. El mundo no envejece:

…………………………………………………………………………………………………………………………………………..soy húmeda vela en llamas contra su osadía.

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i n t r o d u c c i ó n  a l  a m o r

 (la mano que pinta-pinta es el cielo que presta-presta)

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Sin el amor, sustancia desorganizada que lo organiza

todo, un hombre termina arruinado en el fondo de un

departamento vacío. Sin el amor, sustancia desorgani-

zada que todo lo organiza, los colores hacia el final de

la vida son todos iguales;  pues  los colores son la vida

entremezclándose con  severidad  en  el  regazo de la

memoria donde cazó un niño la epilepsia de todos sus

momentos amorosos. El azul es una espada en la cara

del mar cuando fui internado en los brazos de mi madre

a conocer su misterio. El violeta es el broche de una

mariposa en la boca de amor de quien cura mi vida.

El dorado es el silencio de mi sexo derrotado cayendo

entre las lonjas de tus piernas babeadas por el fuego

de todos los aromas religiosos. Y el verde es la orina

de los perros en una noche de muertos en familia.

Pero la fe que no proviene del amor no es duradera.

Es vanidad enferma. Es el amor por una res desollada,

tirada en media vía con una aureola de moscas luchando

por el sueño. Un sol partido es tu amor sino proviene de

un cuerpo inexistente que en su arte verdadero crea la fe

sin acariciar un sólo habitante. Y es un misterio su necedad organizada.

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l a s  c a r t a s  d e l  á t o m o

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The Galapagos Islands, 23 de febrero de 1834

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Querido viejo-niño Charles:

Cuando lo que imaginamos se hace concreto el libro se arruina.

Todos estamos en esta cama. Cuando entres a la muerte

tu hijo estará naciendo. Y en ese mismo instante en que tu esposa

envejezca, estarás corriendo hacia tu nacimiento y tu hijo

estará muriendo de vejez contenida. Todos estamos en

esto: un punto astroso. Y todos jugamos a la guerra

con los pulgares mágicos y evolucionarios.

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Yo amo lo que has hecho de nosotros;

y de verdad jamás podré entender

cómo las contradicciones chispean vida. Tanta viveza

torciendo tus cabellos con estos mismos pulgares,

tanta ilusión de tiempo bajo las arenas de las sábanas,

tanta perfecta muerte.

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No te apresures que el tiempo no lo conquista nadie.

Los cadáveres amanecen abrazados frente al sol como matas de piña.

Tú has querido aliviar la danza de la fijeza escribiendo teorías.

Has venido a revisar el cerebro como a un periódico amarillo,

lleno de montos y cabezas y nombres de lugares animalescos.

Mas si somos animales necesitamos una ética animal. Un feroz ajuste.

Los crímenes extraños, casi expuestos, exonerándose al fondo

del corazón primitivo.

Así el hombre expuesto es el único animal que destruye su hábitat,

pero quizás sería mejor pensar que el hombre no es de este mundo

y que por eso mismo destruye su camino, busca zafarse,

clava su horizonte hacia la muerte con esos mismos pulgares evolucionarios.

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El hombre como un modelo de roca por explicar

en una forma sanguínea del pescuezo. Fraterno analfabeto en las estrellas.

Siempre tuyo,

El Átomo de Cesio

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St. Elizabeths Psychiatric Hospital, 21 de abril de 1954

Querido Tío Ez:

Multitudes se asoman a tu cama como quienes se asoman al balcón de un suburbio después de una bomba atómica. Desde ésta, nuestra cama, ordenas tus asuntos espaciales. Cantos y cantatas de un planeta metido en bisturí que no merece por momentos ni el sonido. Kilómetros de historia donde guiña su corrección la Nada, Ningún lugar, el Vacío puro.

Hemos sido siempre el Génesis y el Apocalipsis en esta historia de altas democracias. El arco fugaz de la katana rebanando las esferas sucesivas de las trampas del mundo. La idea y la materia como un sólo testículo viajando hacia el sollozo de lo inextinguible. Cuadernos traducidos: palo, agua, arroz, serpiente, hoja de leche, perro sin mascar, árbol más alto. Lo intraducible de la humanidad: su desamparo. La fijeza indescifrable del reflejo interior.

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Querido Ezra, además fuimos

amigo de todos los poetas, colaboramos con el sueño de una sola escritura, tendimos nuestra mano colectiva a esa malsana raza, a ese gremio de acuchilladores desdentados, a esos hijos de puta que no saben decir las gracias sino quejarse, urdir el anonimato de los significados reales. Condenar al significante en la jaula de los peores poemas. Pura contemplación de la máscara arañada por la lengua en su harina amarilla de cotorras.

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Hoy estamos en esta habitación:

Tú, yo y el mundo sentados en esta habitación. La historia de nuestra civilización encerrada por la usura arde en el haikú de tu mirada. El sol si vuelve a entrar lo hace como un cazador en el hombro del cielo. Ves cómo se descascaran los monos ancestrales en estas cuatro paredes. El río de la mente contra toda corriente lucha sobre el fango de la abulia, ama aquellas ramas sin testimonio.

Penetras en la hoja en blanco, aun cuando multitudes desenfrenadas siguen asomadas sobre ti, ahora como quienes divisan a la distancia un templo en llamas antes del diluvio. Oyes la lagartija moviéndose rabiosa en las teclas que le llueven encima como gotas de plomo. Abres tu camisa con los dedos manchados. Escribes:

Siempre tuyo,

El Átomo de Cesio

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‘s-Hertogenbosch, 19 de septiembre de 1502

Querido Hyeronimus Bosch:

Esta es la expresión más planetaria: El Verbo. Detrás del Verbo el Mundo. Detrás del mundo dos orejas atravesadas por un cuchillo. Esto quiere decir: miles de planetas enardeciendo al contacto del hombre con su propio embalaje. Corteza por caer a ras de hielo. Líneas arruinadas donde la llama es el brazo de un cuerpo siguiente. Danza de la ropa de dormir detrás de un búho cubierto de manzanas masticadas. Allí hay una madera llena de tenazas y anos que van a recibir esta noche una porción de infierno. Rajas que serán abiertas para que broten hadas eléctricas en lagos cósmicos. Celebren la gallina al fuego, vuelen los peñascos como verrugas del sol. Todo es un tumulto de cadáveres artesanales cubiertos de porcelana. La esperanza sepultando su cabeza en la mitad de las piernas. Pigmentación en el cisne. Un holocausto prehistórico arribando por los techos como pescado mecánico. Este es el Verbo construido. La imaginería salvaje desnudando la ficticia observación del Mundo. El Mundo asesinado por el Verbo huyendo al paraíso.

Siempre tuyo,

El Átomo de Cesio

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i n f i e r n o

Made in humana la garganta tiene su cacerola. Archiva el borrador de su libertad: piensa con rapidez. Un mundo se confecciona con esa credibilidad y hacia allá el pie no sube. Sin esquivar el rigor del montaje la limpieza interna es un hecho: no queremos oír lo que no diremos de otros pero sí queremos oír lo que no dirán de nosotros. Mariposa en una jaula sin años es esta lengua. Echa en cara una atmósfera caníbal. 

 

Burbujas no. Manipulación y encierro. Cerros y valles de muertos cubren las nubes sobre un asilo blindado. Unos a otros marchitándose sobre el esparzo de ceniza esa ceniza hace canchón en esos corazones. Odian y veneran a la muerte: quieren preñarla. La ven: colgados hay en todos los postes esas cartas no van pero sí reciben estampas de todo país que guarde su religión como un test. Nadie tolera la desaparición de sí mismo: el relato oral. Congresos urden con postres almanaques y tecnología que les prolongue el silbato. Estos condecorados se desquitan hasta con la fama. Menean reinos.

 

Un perro que envidia a otro perro es algo ridículo. Un muerto que envidia a un muerto es algo pictórico para llevarse a tablas.

 

En las carnicerías el bote la seriedad los hombres negocian su paz es un diamante. Los no explotados obsesionados por el futuro buscan vida en la tierra. Dicen: posar el taco en el cráneo de mi amigo es cosa de niños. Click y es algo polaroid con publicidad sayón. Sólo sus rasgos sobreviven luego del concierto de esos cráneos. Arroz soplado hacia adentro: todos a la venta. Horneados a temperatura regular.

 

En la cabeza el infierno pone sus lámparas. Redacta con vanidad listas interminables de rompecabezas donde la interrogación sería colocar cada fondo insoportable con un animal bello. El asunto de la testa apretándose el cuello ante el infinito. El bello animal es Yo pero si quiero puedo empujarlo adentro de las costillas. Morder su cuello de letras, a plena luz. Aquí & entonces se elige con qué mofarse si usas el tenedor o doblas en tu mejilla un taburete. Sientas allí el descanso. La noche detrás del ojo es cielo morado. Tela por venir. Cobre en trozos y el odio que te recorre sin prisa como a una pierna en ganga.    

 

Matiné sombrillas té damas impresionistas ahí el infierno vestido de organdí. Factoría de condiciones de deudas de condicionamientos de comadrazgos usura y de mucha desesperanza tortilla. La tos y la sífilis por televisión los manuales para sobrevivir están abordo ellos a cada instante. Paneles eléctricos retuercen ciudades cifras horas sitios a dónde ir para no atestiguar la llegada de los insecticidas. Tetas recién terminadas del siglo XXI avanzan erguidas como navaja americana sobre los atardeceres del mundo de estos condenados. Extraterrestres de pómulo juegan a la lotería administran los hogares pero no lo que dicen. La vida artificial se pinta una reforma de la perfección. Cultiva misas.       

 

Madreselva bit cuerpo donado: el hombre en el infierno quiere en el ano un cable que le descargue el mundo. Discovery descubre en sí todo lo marsupial que hay en la mente. Homo ecce ese homo de pie no fluye vive atravesado por paneles es en su casa todas las serpientes y su peluquero es el crédito perdido. Los acreedores: el pago mensual del cable define personalidades. El está en todas las partes irreales fluyendo en un río de dinero eléctrico. Su cuerpo: miembros donados a todos los canales abiertos no hay amor hay angustia hay celebro hay corto circuito. Su democracia cyborg igual pide licencia de espionaje.

 

La violencia de esos paños menores, el arte de la tolerancia, el cuidado facial: la cold cream & el anticonceptivo. El juego de los préstamos. El intercambio de valores en la bolsa peluda de la consciencia. El acto real de hacer el amor con uno en ducha friísima. Mascar fantasmas con la mano eyaculada, pensar esos demonios todos los días. La ambición en cheque de ovejero paga disuelta. La incomprensión por lo no nuestro no tuyo no me comprendo. El acelerado revólver de las partículas disparadas contra una rota presencia hincha de remordimientos. La droga en ego inyectada a poeta infectado. La disolución de una ternera. El ácido de la pena sobre esos muebles. Allí nadie corrige estos inversos.     

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p l a n o  r i m b a u d i a n o

Mi madre y yo vemos pasar el cadáver del futuro frente a nuestra casa.

Sol de las seis de la tarde: en este apartamento no hay tres mujeres reunidas; y una gillete sumergida en la nieve de su zorro no entra en la carne aplanada de mi dedo pulgar. Yo duermo arrastrado por la felicidad en un tiempo espeso. Esféricamente limpio como el abismo.

Escribo, por primera vez, dándole vida a mi doble. El abanico. Mi doble, después de este acto, escribirá para siempre.

Yo miro hacia mi único cielo que es el que está en la cabeza de mi madre. Los rulos en su cabello son rodillos pasteles que apisonan además lo que repite en ella la forma de millones de conchas. Pero esta vida en papel no borra nada, y esos rodillos pasteles no alcanzarán el propósito de ese desglose: romper su origen.

 

Un acto de abanicar es la escritura. Dobles y pliegues de mí echándome cada aire para que no me corte.

 

Esa tarde observo cómo una mancha es un punto en la baldosa del baño floreciendo hacia una mandrágora llena de greñas reales. Caras y cuerpos sin identificación que penetrarán en las interpretaciones de mi sudor pequeño. Chorro misterioso en que la luz cubre las orillas de mi mente como a una isla salvaje.

 

Esa noche apunto que no creceré demasiado: amo esta misma escena en la que el pequeño orangután queda cubierto en el peludo búmeran que hace el brazo materno. En esa axila hay muerte y resurrección y luto: llueven allí entre el musgo y el gotero medicinal todas las mujeres que amaré desde los cuatro años que tengo hacia adelante. Todo lo que me estimula lo quiero dos veces. «Otra vez». Y vuelvo a hundirme. Todo lo que me estimula ahora lo quiero tres veces. Y saco la cabeza de su búmeran por más aire. Si el futuro tiene forma es la del asedio. Voy a volverme un hombre de múltiples rostros y vicios, pero de un solo corazón.

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arcoiris fósil

1998: la clase universitaria iba sobre posmodernidad. Alguien, seguramente listo, túneles retóricos en su tapiado elegante, opinó que los centros de las ciudades estaban desapareciendo. ¿Y qué hay del casco histórico? La realidad como un testimonio que se deshace. Había en las ventanas toda la natación de lo que es mirar el mundo por primera vez, cerrar las tapas de los sesos con profundas ideas submarinas.

 

Yo, listo, asegurando a una mesa el instrumento encorvado de aquella discusión, lavé uno de mis colmillos de veinte años. Premeditación: aquello que acaricia una idea acaricia un cuerpo, luego acaricia otra vez la idea de ese cuerpo, y una vez más lo que se termina acariciando ahí es un espejismo. Los hombres no se enamoran de las ideas de otros hombres, los hombres se enamoran de esos hombres. Y sus ideas como hamacas se van llenando.

 

Esa chica universitaria resbala en la cabeza de ese chico sólo por palabras. Su seno, acariciado, se asemeja a la cucaracha de la luna hundida en un zapato. La rigidez de los otros ante esta escena siempre será lo que deviene en recuerdo, lo que templa la ondulación del tiempo como una cola enorme.

 

Esto, en segundos, explotado en millones de cielos, ha sucedido en un año sólo al voltear la chica su cabeza para escuchar la frase: «la posmodernidad nos extravía, quiere cortar los cuerpos». La luz en las ventanas de la clase hasta los bordes. Ella pierde el interés gracias a que un cristo horrorizado en su cadena sube como un pequeño monstruo hasta su oído y le deposita la calavera negra de su consciencia.

 

Un gran ruido se siente en la ausencia de algo que, aún pactado por el instinto, desaparece. El tímpano que ampara el deseo ha logrado cerrarse. Ellos no tendrán un amorío, y ella no perderá dentro de un año el hijo de ambos. Como islas en el pecho,  en arena se irá convirtiendo la suerte de sus decisiones, por las que ellos igual conocerán sobre el dolor y sus maniobras.

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m a n u a l  d e  r u i d o

La realidad no tiene un problema de transparencia, es
simplemente oscura, intransferible, desarrapada. Pero
desaparecer el dilema del texto es desaparecernos. O
desaparecer el mismo texto sería iniciar en las sienes
un teorema verdugo de asaltos eléctricos.

La piedra, no de memoria ancestral, extravía su marca
de años dentro del agua estancada. Y quien escribe se
sorprende de lejos reinsertando jardines blancos en las
fotografías de sus muertos como pornografía personal.

Una fotografía, un poema, un libro alterado por el tiempo,
una cabra sin testamento, un aguacero de líneas o de hilos
no guardan relación con la sustancia real desapareciendo
en un catálogo artificial de onanismo impreso / reformulado.

La poesía, aunque se insista, no está al servicio de las palabras.
Las palabras no están al servicio de la realidad del mundo. El
mundo en sí no está al servicio del mundo que marchita todo
de blanco. Aunque el arte –dice el  maestro- sólo existe en un
mundo que nos ofende.

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e s p a c i o  p a r a  u n a  d u d a  t e ó r i c a

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-¿Y qué pasa cuando usted no escribe nada, Don Cabrón, ex jugador

de béisbol, bestia vencida?

NO PUEDO RESPIRAR BIEN.

LA CASA SE HACE PEQUEÑA.

ME VUELVO ADULTO.

…………………………………………….PERO

…………………………………………….SÓLO CUANDO LA VIDA CARECE DE SENTIDO

…………………………………………………………………………………..LA POESÍA ES POSIBLE.

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Ernesto Carriøn. Guayaquil, Ecuador, 1977. Poeta, novelista y guionista. Máster en Guiones de Cine, TV y Dramaturgia por la Universidad Autónoma de Madrid. Es uno de los autores más premiados de su generación. Ha recibido los siguientes reconocimientos: Premio Miguel Donoso Pareja de Novela (2019); Premio Lipp (Versión hispana del Prix Cazes – Brasserie Lipp de París) de novela (2017); Premio Casa de las Américas de Novela (2017); Premio Nacional de Literatura Miguel Riofrío de Novela (2016); Premio Único Bienal Nacional de Literatura de Poesía Universidad Católica Santiago de Guayaquil (2015); Mención de honor Premio de Novela Breve La Linares (2015); Mención de honor Premio Miguel Donoso Pareja (2015); Premio Pichincha de Poesía (2015); Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade (2013); Accésit en el III Certamen Hispanoamericano de Poesía Festival de la Lira (2011); Ganador de la beca del Programa para Creadores de Iberoamérica y Haití en México (Fonca-AECID) (2009); Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade (2008); Premio Latinoamericano Ciudad de Medellín del Festival Internacional de Poesía de Medellín (2007); Premio Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2002). Algunos títulos de sus obras son: Cementerio en la luna, Tríptico de una ciudad, Un hombre futuro, Ciudad Pretexto, Cursos de francés, Incendiamos las yeguas en la madrugada y El vuelo de la tortuga. La adaptación de su  novela Tríptico de una ciudad se está rodando actualmente para llegar al cine. En poesía escribió el tratado lírico titulado «ø» que comprende trece poemarios divididos en tres tomos. I. La muerte de Caín: El libro de la desobedienciaCarni valeLabor del Extraviado y La bestia vencida. II. Los duelos de una cabeza sin mundo: Fundación de la nieblaDemonia FactoryMonsieur MonstruoLos diarios sumergidos de Calibán y Viaje de Gorilas. III. 18 Scorpii: El cielo ceroNovela de diosVerbo (bordado original) y Manual de ruido. En el 2019 fue jurado del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, convocado por el gobierno de Chile.

La muestra acá publicada es una selección de textos que pertenecen al libro 18 Scorpii: abiogénesis. Obra que, junto a los siguientes libros: La muerte de Caín y Los duelos de una cabeza sin mundo, culmina la trilogía «Ø», trabajada por el autor desde 1998.
La obra que ilustra este post se titula «El ciervo azul», y fue realizada por la artista venezolana Andreína Vallés.

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