Alejandro Sebastiani Verlezza

Migas, granos, conchas

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La flecha cae donde ella quiere;
nosotros solamente podemos seguirla
James Hillman

¿Pero quién traza la frontera?
Edmond Jabes

 

 

(masticar)
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morada de lumbre
suenan sombras

¿y tú?

¿dónde

golpean

tus destellos?

((la búsqueda de una expresión))

(que resuene la voz
y sus desbarajustes)

((espacios ausentes y barridos, sepultados y
resucitados, imaginarios y reales, transmutados y
sacudidos por las potencias del olvido y la desazón:

¿qué se oculta aquí

cuáles corrientes

intentan soltar su canto?))

cada «paisaje» incide
si está en su espera

………………………….basta encontrar la fisura

……………………………………y adentrarse

…………………………..en la cacería –o el sueño–

…………………………..((voces soterradas:

……………………………¿cuáles tus vías?))

……………………………(tu centelleo, imagen:

……………………………¿dónde retumbas ahora?)
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(regar)

 

vamos
v a m o s  a  levantar
otra vida sobre estos muros

…………………………..(no veo paz en la cal)
vamos
a quedarnos sin nada
solo la brutal desolladura de las cosas

……………………….((cuántas veces mis ojos persiguen pálidas visiones))

estoy con tu mano
solo tu mano y la corriente

y la nada
el carruaje sonoro de la nada atropellándonos
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(probar)

sitiado por el tiempo
te veo por todas partes

(momentos de asomo:
el vertiginoso camino)

los recuerdos llegan por el sonido

(si junto lo disperso y errático
–larga apuesta por la atención–
saltarán los sonidos que provocarán el poema)
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((masticar))


ciudad en ruinas
serás el eco
solo el eeeeeco

sin cazador ni presa
quedarás desnuda
serás solo la rodilla que padece la raspadura del asfalto

((tú me has dado
la herida que no escampa;
las manos, hechas pedazos, cortadas;
las patas siento que ya no responden
y quedé, quedé seco;
pero un buen día, se me espabiló todo y me fui,
corrí largo y largo por la calle húmeda;
llovía y salí corriendo,
ebrio, solamente ebrio,
ebrio de nada,
la pura nada y su huella regada al sol))

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((regar))

((la experiencia de la espera, el tiempo de la espera, la desesperación de la espera sin saber lo que se espera, vas  a h o r a  esperando lo inesperado que no termina de suceder; vilo, vilo que vuela, olvidado de sí––metamorfosis de lo invisible a lo visible;

ahí, justo ahí, en la intuición de la brisa, ocurre lo que no había sido visto, la endemoniada analogía que constela y enciende toda contradicción: azar, reverso de tus horas, viento fogoso de las esquinas: ¿qué otros nombres para el presente?))
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((probar))

 

la luz aparece
(muy tenue)

se guardan sus afanes
(muy intermitentes)

(edificios
ventanales
cortan el paso

trapos batientes
conjuran la fiesta secreta)

((ráfaga
y estornudo

ráfaga
y estornudo))

(((fata morgana: cielo: mapa de frágiles destinos:

¡qué silencio podrá romper su hora!)))

 

(tumbar las costas de la nube: verte, realidad, tal cual)

((quién sabe, nadie:

………………………….el fogonazo girará los cursos arremolinados))
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.
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((coletazos))

((fundar una demora en los pliegues de las cosas, pasar el dedo y quedarse en la superficie; sin hábito de fuga, posar el ojo, como quien se lanza sobre un cuerpo para reconocerlo en la leve luz que se asoma en lo oscuro; habitar la inmensidad de la esquina, dar con los mensajes que moran en los muros––en uno de los vértices, se alza un manchón, muy crudo;

………………………………………………………mirada, ¿solo mirada, solo mirar o mudar?

me dejo llevar por esas líneas que de pronto alumbran el rostro, la mano que se desliza; nada más que decir, nada menos, en la cresta deseosa––carpe diem, baby))

((saber del dios que te persigue, animal transitorio, hoy ajeno a las exaltaciones de la copa derramada en la borra de los sueños; y después, después nada, el mismo revoloteo de la consciencia que amaga definitivamente con apagarse, saltar hacia otras frecuencias, de pronto más desmelenadas, como si una melodía sin melodía fuera capaz de lograr un prolongado rapto))

(((navegación lenta, sinuosa, hacia la calma; el humo sigue sacudiéndose contra la esquina del cenicero; y si me inclino, ella viene, viene como una ola, despojada: mareas cabalgan sobre el aire, más ebrio, más furioso––los ojos sienten la quemazón de lo real, júbilo y náusea))

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Alejandro Sebastiani Verlezza. Caracas, Venezuela, 1982. Poeta, ensayista y profesor universitario. Es licenciado en Comunicación Social  por la USM y Letras por la UCV. Ha publicado una plaquette de poemas, Posdatas (2009), el diario Derivas (2013) y el poemario Canción de la encrucijada (2016). Colabora con el Papel Literario. Cursó el Programa de Estudios Liberales en la Universidad del Valle San Francisco (2015). Actualmente termina la maestría en Estudios Literarios de la UCV. Las imágenes que acompañan a este post son collages realizados por el autor.

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