Animal más oscuro

Cristina Gálvez Martos

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P s i c o p o m p a

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Psicopompa

 

i

No he podido decirte ni un nombre
a ti, rey de tu huerto
rostro del descanso frío
boca ya tejida de gusanos

las palabras no suenan
pasan, se hacen las locas
retornan a su hueco

imposible adornar a un muerto con palabras
el muerto ya tiene sombras, mariposas
tiene sus dedos de muerto
piedritas cantoras en los dientes
quebrándose en el vidrio claro
la rueda transparente de los días

y tú el más muerto de todos los muertos
muerto en la hierba
muerto en las niñas pequeñas que corren detrás de la pelota
muerto en los patos solares que se ba-
lancean a la hora del baño
muerto en los ancianos peces pálidos
que rozan tu piel de algas junto al lodo

duele ese lado tuyo que da al olvido
duelen tus piernas flacas, pensativas
ese lado tuyo que se deshace y que me quema
…………como una llaga sagrada
esa risa tuya que me quema como los aleteos de los pájaros
esas manos tuyas de bálsamo que me quitó la tierra
y otra vez tu risa
disimulándose en los troncos.

 

ii

No precisé ver el horror que se efectuaba
debajo de la manta luminosa de tu cuerpo.
Lo supe.
Era un hervor de sapos
una mano polvorienta tomando tu garganta.

Te daría mis ojos nuevamente y mil veces
muchas horas más te velaría, anclada de tu hombro
como un nahual que por ti se sumerge en la tiniebla
como una partera de la muerte con ojos de lunas
oliendo su aliento en tu aliento cuando la llamabas.

 

iii

Qué maldito el mundo sin ti,
qué imbécil

te fuiste liviano en tu barquito
te fuiste contento a tu gran fiesta
y yo quedé arreglándome al espejo
esperando a que vengas a buscarme.

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Allá siempre

Los portones como gatos majestuosos
entreabriendo los ojos
casas, tantas casas, la mía
que es sol y ruido de pájaros, y un tendedero inmóvil
si me acerco sigilosa

ellos siempre están allí
la enredadera de sus voces;
siempre estamos aquí
reímos, pasamos el vino y nos miramos

acaso una brizna se mueve de lugar
el polvo hace su danza
en el hilo de luz vertical
el ave da su graznido: campanada
que barniza el tiempo y se yergue solemne
en la médula de los árboles

sabemos que nuestra fiesta es para siempre
aunque no se abra más la puerta

por eso ella viene a picotear la ventana
a anunciarme la levedad indestructible,
el gran abrazo.

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B i c o r n e

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Poema encontrado en un cuaderno

Mi padre contempla caracoles en la palma de su mano
hace girar suavemente la galaxia
me mira y sonríe con el resplandor del mar
planea en el susurro de los pinos
se multiplica en los fractales de las piñas
gorjea inagotable.

Mi padre extiende los pies
que aparecen gigantes a las ranas
entre perlas de rocío.

Mi padre ha ido hasta el arroyo
se sienta en calma a sorber el mate amargo.

Mi padre se perdió como un loco en la playa
saltando sobre el plancton fluorescente.

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F a u n a  d e  c a l

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Oso
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No, I am none of these meaningful things, not yet.

Mary Oliver

 

Simétrico y redondo, la estrella constela la leche de tu carne.
Giras, reluces como el diamante y en tu boca se hace oscuro.
Si uno tu garra con mi mano, me hundo en la palabra noche
……..nunca más he de temer el rastro rojo, las arterias del tambor;
……..tengo la fuerza de tu piel.

Desde el firmamento, abre las hojas del camino que aún no es mío,
sopla tu magia en la mitad de mi frente.

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Orquídea

El gruñido de animal y su pelaje custodian la perla del centro.
El eco del río se desliza por las rocas, como el cuerpo de una serpiente.
Tiritas, acuífera, Loto-miel de las panteras, Sándalo tigre.
El altar de Yara tiene la gracia de tu seno blanco, que da gota de miel y de leche.
Abre el vientre de esporas: Dame tres ápices de éxtasis, para ser también diosa.

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Bestia

Hablaré ahora sobre un animal más oscuro. Un animal
que es presencia, brutal y noble. Una mole de mirada
humana, que se pierde entre los árboles de mi sueño.
Un animal de pesadilla, que algunas noches me rescata y
otras me estrangula. Un ser salvaje, más allá del bien y el
mal, sombra que se cierne sobre las casas de un pueblo.
Lo he tenido muy cerca, hasta hacerlo casi un familiar.
Pero lo eché de mi casa y desde entonces me busca.
Chilla como una criatura abandonada.
Algunas noches son ciegas. Otras, ríe y danza bajo el
firmamento, con la música de las estrellas. Es un animal
horrible y hermoso, hay que tenerle cuidado.

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C.

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Cristina Gálvez Martos
. Caracas, Venezuela, 1987. Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. En 2013 ganó el Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores, en la categoría de poesía, con su obra Psicopompa. Su libro Bicorne obtuvo una mención en el VI Concurso Nacional de Poesía. En 2017 ganó mención honorífica en el Concurso Internacional de Poesía Castello di Duino. Sus poemas han sido incluidos en antologías en el Reino Unido, Puerto Rico, Italia, Argentina y Venezuela. En 2019, mientras residía en Uruguay, obtuvo el primer lugar en el concurso de poesía Saúl Ibargoyen, organizado por la Casa de los Escritores del Uruguay, con su libro Fauna de cal. Actualmente reside en Caracas, donde se desempeña como docente y cursa una maestría en Inglés (UCV) como lengua extranjera.

La obra que ilustra este post fue realizada por la artista venezolana Anahís Monges feat. Job Tahja.

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