Trad. Gina Saraceni

 

«Oh dejen dejen que yo sea
una cosa de nadie»
A.P

 

Hay poetas que viven para escribir su muerte. Antonia Pozzi vivió 26 años y durante ese breve tiempo se entregó a la poesía como un modo de comprensión de sí misma y del mundo, como «una maternidad más vasta», según una anotación de su propia mano. Su poesía, «poesía gritada», existencial, melancólica y a la vez aferrada a la fibra de lo viviente, registra su inconformidad ante los totalitarismos, su necesidad de estar siempre en el límite y su valor de enfrentarse cada día al pensamiento del final: «Solos como el beduino en el desierto, es necesario que nos cubramos el rostro, que nos estrechemos en los mantillos y nos arrojemos con la cabeza baja en el huracán –y siempre, incesamentemente- hasta la última gota de agua, hasta el último latido del corazón. Cuando moriremos, tendremos este consuelo de haber abierto algún camino y de haber navegado en lo Grande». [1]

Amante de los viajes, de la montagna, de caminar, en su poesía crecen plantas y flores, piedras y rocas de Pasturo donde vivió su breve vida y donde eligió morir cerca de arbustos de rododendros, Antonia que vivió «como si un torrente la atravesara».[2]

 

  G.S.

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Perché non per astratto, ma per un’esperienza che brucia attraverso tutta la mia vita, per una adesione innata, irrevocabile, del piú profondo essere, io credo alla poesia. E vivo della poesia como le vene vivono del sangue (Diari).

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Porque no de modo abstracto, sino por una experiencia que arde a través de toda mi vida, por una adhesión innata, irrevocable del más profundo ser, yo creo en la poesía. Y vivo de la poesía como las venas viven de la sangre.  (Diarios).

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Un’altra sosta

a L.B.

 

Appoggiami la testa sulla spalla:
ch’io ti accarezzi con un gesto lento,
come se la mia mano accompagnasse
una lunga, invisibile gugliata.
Non sul tuo capo solo: su ogni fronte
che dolga di tormento e di stanchezza
scendono queste mie carezza cieche,
come floglie ingiallite d’autunno
in una pozza che riflette il cielo

Milano 23 aprile 1929

 

 

Otra detención

a L.B.

Apóyame la cabeza sobre la espalda
que yo te acaricie con un gesto lento,
como si mi mano acompañara
una larga, invisible hebra.
No solo sobre tu cabeza: sobre cada frente
que se duela de tormento y de cansancio
bajan estas caricias mías ciegas,
como hojas amarillas de otoño
en un charco que refleja el cielo.

Milán 23 de abril de 1929

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Amore di lontananza

Ricordo che, quand’ero nella casa
della mia mamma, in mezzo alla pianura,
avevo una finestra che guardava
sui prati: in fondo, l’argine boscoso
nascondeva il Ticino e, ancor piú in fondo,
c’era una striscia scura di colline.
Io allora non avevo visto il mare
che una sol volta, ma ne conservavo
un’aspra nostalgia da innamorata.
Verso sera fissavo l’orizzonte;
socchiudevo un po’ gli occhi; accarezzavo
i contorni e i colori tra le ciglia:
e la striscia dei colli si spianava,
tremula, azzurra: a me pareva il mare
e mi piaceva piú del mare vero.

Milano, 24 aprile 1929

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Amor de lejanía

Recuerdo que, cuando estaba en la casa
de mi madre, en medio de la llanura,
había una ventana que miraba
hacia los prados: en el fondo, el dique arbolado
escondía al Ticino y, todavía más al fondo,
había una franja oscura de colinas.
Yo entonces había visto el mar
una sola vez, pero conservaba de él
una agria nostalgia de enamorada.
Hacia la noche fijaba el horizonte;
semicerraba un poco los ojos: acariciaba
los contornos y los colores entre las pestañas:
y la franja de las colinas se aplanaba,
trémula, azul: a mí me parecía el mar
y me gustaba más que el mar verdadero.

Milán, 24 de abril de 1929.

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Canto selvaggio

Ho gridato di gioia, nel tramonto.
Cercavo i ciclamini fra i rovai:
era salita ai piedi di una roccia
gonfia e rugosa, rotta di cespugli.
Sul prato crivellato di macigni,
sul capo biondo delle margherite,
sui mie capelli, sul mio collo nudo,
dal cielo alto si sfaldava il vento.
Ho gridato di gioia, nel discendere.
Ho adorato la forza irta e selvaggia
che fa le mie ginocchia avide al balzo;
la forza ignota e vergine, che tende
me como un arco nella corsa certa.
Tutta la via sapeva di ciclamini:
i prati illanguidivano nell’ombra,
frementi ancora di carezza d’oro.
Lontano, in un triangolo di verde,
il sole s’attardava. Avrei voluto
scattare, in uno slancio, a quella luce;
e sdraiarmi nel sole, e denudarmi,
perché il morente dio s’abbeverasse
del mio sangue. Poi restare , a notte,
stesa nel prato, con le vene vuote:
le stelle – a lapidare imbestialite
la mia carne disseccata, morta.

Pasturo, 17 luglio 1929

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Canto salvaje

Grité de alegría, al atardecer.
Buscaba ciclámenes entre los zarzales:
había subido a los pies de una roca
hinchada y rugosa, rota de arbustos.
Sobre el prado acribillado de peñascos
sobre la cabeza rubia de las margaritas,
sobre mis cabellos, sobre mi cuello desnudo,
desde el cielo alto se deshacía el viento.
Grité de alegría al descender.
Adoré la fuerza indócil y salvaje
que vuelve mis rodillas ávidas al salto;
la fuerza ignota y virgen, que
me tiende como un arco en la carrera certera.
Toda la vía sabía de ciclámenes;
los prados languidecían en la sombra
de impacientes caricias de oro.
Lejos, en un triángulo verde,
el sol se tardaba. Hubiera querido
lanzarme, con arrojo, hacia aquella luz;
y acostarme al sol, y desnudarme
para que el moribundo dios tomara
de mi sangre. Después, quedarme, en la noche,
distendida en el prado, con las venas vacías:
las estrellas – lapidando enfurecidas
mi carne disecada, muerta.

Pasturo, 17 de julio de 1929

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Deserto

A notte
ombre di cancelli sulla neve
come ombre di grate
sopra un letto disfatto
di ospedale

Milano, 3 marzo 1932

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Desierto

De noche
sombras de rejas sobre la nieve
como sombra de barras
sobre una cama deshecha
de hospital.

Milán, 3 de marzo de 1932

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Pensiero

Avere due lunghe ali
d’ombra
e piegarle su questo tuo male;
essere ombra, pace
serale
intorno al tuo spento
sorriso

maggio 1934

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Pensamiento

Tener dos largas alas
de sombra
y doblarlas sobre este mal tuyo;
ser sombra, paz
nocturna
alrededor de tu apagada
sonrisa.

mayo 1934

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Lieve offerta

Vorrei che la mia anima ti fosse
leggera
come le estreme foglie
dei pioppi, che s’accendono di sole
in cima ai tronchi fasciati
di nebbia.

Vorrei condurti con le mie parole
per un deserto viale segnato
da esili ombre –
fino a una valle d’erboso silenzio
al lago –
ove tinnisce per un fiato d’aria
di canneto
e le libellule si trastullano
con l’acqua non profonda.

Vorrei che la mia anima ti fosse
leggera,
che la mia poesia ti fosse un ponte,
sottile e saldo,
bianco –
sulle oscure voragini
della terra.

5 dicembre 1934

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Leve ofrenda

Quisiera que mi alma te fuera
liviana
como las extremas hojas
de los álamos que se encienden al sol
sobre los troncos envueltos
de niebla.

Quisiera conducirte con mis palabras
por una desierta avenida marcada
por delgadas sombras
hasta un valle de herboso silencio
hasta el lago
donde tintinea por un aliento de aire
de cañaveral
y las libélulas se divierten
con el agua no profunda.

Quisiera que mi alma te fuera
liviana,
que mi poesía te fuera un puente
delgado y resistente
blanco –
sobre las oscuras vorágines
de la tierra.

5 dicembre de 1934

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Confidare

Ho tanta fede in te. Mi sembra
che saprei aspettare la tua voce
in silenzio, per secoli
di oscuritá.

Tu sai i segreti,
come il sole:
Potresti far fiorire
i gerani e la zàgara selvaggia
sul fondo delle cave
di pietra, delle prigioni
leggendarie.

Ho tanta fede in te. Son quieta
Come l’arabo avvolto
Nel barracano bianco,
che ascolta Dio maturargli
l’orzo intorno alla casa.

7 dicembre 1934

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Confiar

Tengo tanta fe en ti. Me parece
que pudiera esperar tu voz
en silencio, por siglos
de oscuridad.

Tú sabes todos los secretos
como el sol:
pudieras hacer florecer
los geranios y el azahar salvaje
en los fondos de la cavas
de piedra, de las prisiones
legendarias.

Tengo tanta fe en ti. Estoy quieta
como el árabe envuelto
en el  barragán blanco,
que escucha Dios madurarle
la cebada alrededor de la casa.

7 de diciembre de 1934

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Tempo

i

Mentre tu dormi
le stagioni passano
sulla montagna.

La neve in alto
struggendosi dà vita al vento:
dietro la casa il prato parla,
la luce
beve ormai di pioggia dei sentieri.

Mentre tu dormi
anni si sole passano
fra le cime dei làrici
e le nubi.

28 maggio 1935

 

ii

Io posso cogliere i mughetti
mentre tu dormi
perché so dove crescono.

E la mia casa
con le sue porte e le sue pietre
sia lontana,
nè io più la ritrovi,
ma vada errando
pei boschi
eternamente –
mentre tu dormi
ed i mughetti crescono
senza tregua.

28 maggio 1935

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Tiempo

i

Mientras tú duermes
las estaciones pasan
sobre la montaña.

La nieve allá arriba
afligiéndose le da vida
al viento:
detrás de la casa el prado habla,
la luz
bebe huellas de lluvia de los senderos.

Mientras tú duermes
años de sol pasan
entre las cimas de los alerces
y de las nubes.

28 de mayo de 1935

 

ii

Yo puedo recoger los muguetes
mientras tú duermes
porque sé donde crecen.

Y mi verdadera casa
con sus puertas y sus piedras
esté lejos,
y yo no la reencuentre,
y vaya errando
por los bosques
eternamente –
mientras tú duermes
y los muguetes crecen
sin tregua.

28 de mayo de 1935

 

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Bibliografía
Antonia Pozzi: Desiderio de cose leggere. Milano: Salani Editore, 2018.
Antonia Pozzi. Guardami: sono nuda. Firenze: Edizioni Clicy, 2018.
Antonia Pozzi. Diari.  Milano: Libri Scheiwiller, 2007.
Notas
[1] Pellegrini Ernestina. “Chi é Antonia Pozzi” en Antonia Pozzi: Guardami: sono nuda, Firenze: Edizioni Clicy, 2018, p. 17.
[2] Pellegrini Ernestina. “Chi é Antonia Pozzi” en Antonia Pozzi: Guardami: sono nuda, Firenze: Edizioni Clicy, 2018, p. 17.

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Antonia Pozzi. Milán, 13 de febrero de 1912 – 3 de diciembre de 1938. Poeta italiana. Cursó estudios de filología en la Universidad de Milán donde siguió los cursos de Vincenzo Errante y Antonio Banfi. Obtuvo el grado en literatura con una tesis sobre Gustave Flaubert. Comenzó a escribir poesía desde muy joven. Tuvo una producción prolífica que no fue reconocida en su tiempo, sobre todo porque fue publicada póstumamente. Cultivó la fotografía y llevó registró de sus viajes e intereses culturales, artísticos y literarios, en un diario y numerosas cartas. Actualmente es considerada una de la voces más interesantes y originales de la literatura moderna italiana.

Gina Saraceni. Caracas, Venezuela, 1966. Poeta, profesora universitaria, licenciada en Letras Modernas por la Università degli Studi de Bologna, Italia, magíster en Literatura Latinoamericana y doctora en Letras por la Universidad Simón Bolívar en Caracas. Profesora asociada del departamento de literatura de la Pontificia Universidad Javeriana. Ejerció como docente titular en el Departamento de Lengua y Literatura de la USB, donde dictó cursos para la maestría de Literatura Latinoamericana y en el Doctorado en Letras desde 1994 hasta 2016. Entre sus libros sobre estudios literarios se destacan:  La soberanía del defecto. Legado y pertenencia en la literatura latinoamericana contemporánea (2012), Escribir hacia atrás. Herencia, lengua, memoria (2008), En-obra. Antología de la poesía venezolana contemporánea (1983-2008). En 2012 ganó el XI Premio Transgenérico de la Fundación de la Sociedad de la Cultura Urbana con el poemario Casa de pisar duro y la Bienal de Coro Elías David Curiel mención Poesía 2001 por el libro Salobre. Obtuvo el premio Fernando Paz Castillo de estudios literarios por su ensayo Nicolás Federman y la derrota del deseo publicado en 1998 y del concurso de poesía Víctor José Cedillo con el libro Entre objetos respirando. Lugares abandonados. Antología personal (2018) es su libro más reciente.

La fotografía que ilustra el post es cortesía del portal web La provincia.