Apuntes de lectura IV

Gina Saraceni & Simone di Biasio

.

.

Paso de lenguas

.

Hay encuentros que propician lecturas.

El encuentro con Simone di Biasio (Fondi, 1988) -profesor, periodista, poeta- en noviembre del 2023 me hizo volver a la obra de un escritor que había leído a mediados de los 80 y que con los años dejé de lado a pesar del impacto que me causó en su momento. Este regreso a Libero De Libero a través de Simone di Biasio está relacionado con el hecho de que Simone es un gran admirador y lector del poeta, además de ser el presidente de la Asociación “Libero De Libero” y el creador de un Festival poético llamado  “Verso libero”.

Cuando nos conocimos en Pescara la mañana del 12 de noviembre del año pasado, yo estaba al tanto del vínculo afectivo y poético que él tiene con el poeta nacido en Fondi que es también su ciudad natal. Conversamos y mencionamos a De Libero como si fuera un amigo común al que le debíamos algo y de la conversación nació la propuesta de traducir algunos de sus poemas al español y de escribir una nota que acompañara la traducción.

Lo que sigue es el resultado de este encuentro afortunado entre Simone y yo que es también un paso-de-lenguas donde la selección de textos y traducción que hice de De Libero produjo en Simone una respuesta titulada “Se la poesia è davvero il modo migliore di essere uomo. Una nota sulla traduzione del poeta Libero de Libero”, texto que sigue a continuación traducido por mí del italiano y que sirve de pórtico a la selección de poemas del autor.

Un encuentro este, donde la lectura de un poeta propició su traducción, su traslado geográfico, lingüístico, cultural, con la intención de hacer resonar su voz y su testimonio a través de versiones, variaciones y variantes de esa lengua extranjera que es siempre la poesía.

G.S.

.

.

.

.

«Si la poesía es de verdad el mejor modo de ser hombre»

Sobre la traducción de Libero De Libero

.

Simone di Biasio

.

Mientras enfurece la segunda guerra mundial cuyo eco letal resuena, a la hora del toque de queda, en los callejones de Roma, los amigos se despiden. Cada uno desaparece con la promesa de hacer algo que sirva para rechazar aquella inhumana hostilidad, cuando le toca a De Libero responder a la pregunta “¿Tú adónde irás?”, él responde “A la casa. Voy a escribir un poema”. El episodio me lo contó en varias ocasiones, mirando el golfo azul de Gaeta, el llorado Rodolfo Di Biasio, escritor que tenía un desmesurado interés por la poesía de De Libero.  El también, como quien esto suscribe, lamentaba el largo olvido al que había sido condenado “un poeta como De Libero”: título este de un valioso librito de la editorial Scheiwiller dedicado al escritor nacido en Fondi en 1903 y muerto en Roma en 1981, poco después de haber visto la luz una antología suya publicada por Oscar Mondadori, la última recopilación publicada por una “gran” editorial. En Un poeta como de Libero Carlo Bo -estamos en 1977- le dedica un escrito titulado “Una intrépita fe” en el que se queja por el silencio, sobre todo crítico, alrededor del trabajo poético deliberiano y confiesa incluso “un preciso sentimiento de culpa (…) pensando en un poeta como De Libero que de verdad gastó toda su vida persiguiendo un dibujo entre los más altos de nuestro tiempo por dignidad, por fuerza de tensión, nunca tocado por sugestiones de comodidad o cálculos de éxito. (…). De Libero no clausura por ahora esta masa, esta materia que queda para evaluar, sigue adelante, continúa el camino de los primeros versos y no sale del secreto y de la sombra de su primera e intacta vocación de poesía: a los setenta años no baja la mirada: esto nos parece la marca de su fe, intrépita fe”. Por eso, la propuesta de traducción y la selección de poemas de Gina Saraceni me pareció de inmediato una declaración de fe: los textos por ella seleccionados, además, reflejan el ánimo más intimista de De Libero, el hombre que se dirige directamente al sentimiento. Algunos de los poemas elegidos provienen de Eclipse, un volumen de 1940, salido en las Ediciones de la Cometa, en la serie  de la homónima galería romana que de Libero coordinó antes de reprimenda  fascista, desde 1935 hasta 1938, aprovechando de la cercanía con la condesa mecenas Mimí Pecci Blunt. Pintura, poesía, escultura, prosa, teatro, hasta cine: el dibujo artístico de De Libero es “entre los más altos” también por esa versatilidad que significa reconocer que la raíz de la expresión es la misma, a pesar de las mutantes formas con las que se expresa. Muchos de estos textos se recogerán después en el libro El libro del forastero que salió para Mondadori en 1946 en el interior de la histórica serie “Lo Specchio” en la que también se publicarán Banquete, De brasa en brasa, Estragos y Adulaciones y Circunstancias.

 .

En su diario Borrador, de los más extraordinarios journaux intimes de todo el Noveciento, así De Libero saluda la salida de Eclipse: “adentro de este libro está inscrita mi historia más verdadera, está disponible el lugar de mi mente donde se desarrolló ese acontecimiento que me redujo a un archivo de memoria y de remordimientos. Dirán de él que es un libro de amor, un coro apasionado bajo de la ventaba de la bella que cerró la ventana (…). Si la poesía de verdad es el mejor modo de ser hombre, este libro es de poesía, no más que de poesía; poesía de denuncia, éxtasis y muerte. Se está dentro de las palabras con la respiración, aquella respiración que es propia de las venas del agua que corren subterráneas para venir a la luz, un día. (…) Pero, si dentro de mi libro estoy yo contigo, la de entonces; feroces yo y tú, pero juntos, enemigos pero juntos, condenados a respirarnos uno al otro. ¿Te acuerdas el eclipse de luna en Acquachiara?” (23 de febrero de 1940).

.

Eclipse, en verdad, de toda la cifra poética deliberiana -evoca estas aguas, estos subterráneos, estas figuras de la naturaleza, con una voz que parece venir de las fábulas de Esopo o de las metamorfosis de Ovidio, donde todo muta, humanos en animales, y mujeres en vegetales: todo regresa al origen. También sus obras en prosa, en particular Amor y muerte , como también los cuentos surrealistas de Malhumor, tienen en el centro la consciencia  de un final: el epílogo de un amor que no es solo entre dos seres humanos, sino entre humanos, animales y plantas, “cuando era nuestra la tierra” como cantaba en Solsticio, la obra primera aclamada por Giuseppe Ungaretti. Es como si De Libero se hubiese dado cuenta de la fractura antropológica en acto en la mitad del Novecientos, probando a devolverle la voz a aquel último hombre todavía capaz e sentir las raíces: “Escucha la Ciociaría”, por ejemplo, es justo esta invitación a ponerse a la escucha, no solo de lo que está por ser, sino también de lo que fue, del viejo y del niño. La obra de De Libero se configura de este modo como un documento histórico además de literario, un testimonio que culmina, antes de que dejara la tierra, en un libro in el que estaba trabajando que tenía un emblemático título: El gran tal vez.

 
Trad. Gina Saraceni

.

.

Libero de Libero

______________________________________
.

Eclisse

(1936-1938)

.

.

vii

.
La tua mano sull’erba
era una rosa
appena nata e giá regina:
nella notte ero il tuo ramo,
la foglia piú lontana tremava.

.

.

.

.

vii

.
Tu mano en la hierba
era una rosa
recién nacida y ya reina:
en la noche yo era tu rama,
la hoja más lejana temblaba.

.

.

.

.

.

xiii

.
Eri appena una voce,
ora sei l’ombra mia
e mi scendi negli occhi
e acqua m’attingi e acqua,
sino alla morte mi bevi.

.

.

.

.

xiii

.
Eras apenas una voz,
ahora eres la sombra mía
y me bajas en los ojos
y agua me tomas y agua
hasta la muerte me bebes.

.

.

.

.

.

xxii

.
Eri la montagna che dice
la storia del giorno,
anche la notte tu eri
lenta all’aurora,
tu eri un banchetto
dove non saziano i vini.
Ora la volpe é despota della vigna,
la collina non vuole piú luna,
un triste paese la collina
ora che il nostro regno é decaduto.

.

.

.

.

.

xxii

.
Eras la montaña que dice
la historia del día,
también la noche tú eras
lenta a la aurora
tú eras un banquete
donde no satisfacen los vinos.
Ahora el zorro es tirano del viñedo,
la colina no quiere más luna,
un triste pueblo la colina
ahora que nuestro reino ha decaído

.

.

.

.

.

Il libro del forestiero

(1938-1942)

 

Presso una pietra

.
Stanotte mi hai parlato come morta
tu fossi da tanto e luna grande
veniva al salice della tua sorte.
Non soffrire se l’ombra, dicevi,
mi fa gélida colonna,
chi tra folta pietra riposa
é una timida spoglia di cuore.
Non piegare sul petto mio
la nuca che trema come un nido,
la memoria non basta a dare fuoco.
Al mio fianco patisce una voce,
mi mancano gli occhi per dormire.

.

.

.

.

Ante una piedra

.
Esta noche me hablaste como si muerta
fueras hace mucho y luna grande
venía al sauce de tu suerte.
No sufras si la sombra, decías,
se vuelve helada columna,
quien entre espesa piedra descansa
es un despojo tímido del corazón.
No dobles sobre mi pecho
la nuca que tiembla como un nido,
la memoria no basta para prender fuego.
A mi lado padece una voz,
me faltan los ojos para dormir.

.

.

.

.

.

Richiamo

.
L’estate succhia
alle radici il miele.

I paesaggi sono
caduti dal cielo.

Come uccelli
dormono i frutti.

L’eco si intrica
al richiamo marino.

È caduta la stagione
lunare, nel mio guanciale
la tua voce ha
fatto il nido.

.

.

.

.

.

Llamado

.
El verano chupa
de las raíces la miel

Como pájaros
duermen los frutos

El eco se envuelve
al llamado marino

Ha caído la estación
lunar, en mi almohada
tu voz ha hecho
el nido

.

.

.

.

.

Dimmi la strada

.
Dimmi la strada, dimmi, faticosa
collina che dentro il fiume ti riposi.
Dimmi arancio, dimmi una parola.

Sono venuto a parlare con voi
che sempre in sonno m’interrogate,
orti dove la mia traccia è sempre verde,
velluto rosa del tetto di casa,
ombra vagabonda dei miei passi.

.

.

.

.

Dime el camino

.
Dime el camino, dime agotadora
colina que dentro del río descansas.
Dime naranjo, dime una palabra.

He venido a hablar con ustedes
que siempre en el sueño me interrogan,
huertos donde mi rastro es siempre verde,
terciopelo rosado del techo de casa,
sombra vagabunda de mis pasos.

.

.

.

.

.

Nell’acqua corrono i giorni

.
Nell’acqua corrono i giorni
e io ardo come fieno estivo.

Nemici gli inviti al ricordo,
eterna tu sei nell’assenza,
a questa pianta che io sono
bisogna la luce che sei tu.

Dormo e tu il giro continui
per altre vie d’aurora
e te non tradisce l’ombra
e i venti dirigi e la pioggia
a questa terra che io sono.

.

.

.

.

En el agua corren los días

.
En el agua corren los días
y yo me quemo como heno de verano.

Enemigas las invitaciones al recuerdo,
eterna tú eres en la ausencia,
a esta planta que soy
le hace falta la luz que eres tú.

Duermo y tu continúas la ronda
por otras vías de la aurora
y a ti no te traiciona la sombra
y los vientos conduces y la lluvia
a esta tierra che yo soy.

.

.

.

.

.

Giorno caldo

.
L’estate si dona,
largo è il favore.
Di me disteso si orna
la quercia mai stanca
di chiamare l’acqua.

Quest’albero ricco
mi fa grata l’erba e l’ombra,
a me ritorna nel suo fiato
caldo un volto innamorato,
si piegava sul mio collo,
due fiori cresciuti nel sonno.

.

.

.

.

Día caliente

.
El verano se entrega,
ancho es el favor.
De mí tendido se adorna
el roble jamás cansado
de llamar el agua.

Este árbol próspero
me vuelve grata la hierba y la sombra,
a mí me regresa en su aliento
caliente un rostro enamorado,
se doblaba sobre mi cuello,
dos flores crecidas en el sueño.

.

.

.

.

Traducción: Gina Saraceni

L.

Simone di Biasio. Fondi, Italia, 1988. Es poeta e investigador de la Universidad de Roma Tre donde se dedica a la literatura para jóvenes y a la relación entre imagen y palabra. Es uno de los fundadores de la Asociación Liberi de Liberi y fue organizador del Festival Verso liberi. Su último libro publicado se titula Panasonica.

.

Gina Saraceni. Caracas, Venezuela, 1966. Poeta, profesora universitaria, licenciada en Letras Modernas, (Università degli Studi de Bologna, Italia), magíster en Literatura Latinoamericana (Universidad Simón Bolívar, Caracas) y doctora en Letras (Universidad Simón Bolívar, Caracas). Entre sus libros sobre estudios literarios se destacan: Escribir hacia atrás. Herencia, lengua, memoria (2008); La soberanía del defecto. Legado y pertenencia en la literatura latinoamericana contemporánea (2012). En-obra. Antología de la poesía venezolana contemporánea (1983-2008) y en poesía: Entre objetos respirando (1998); Salobre (1998) y Deriva (2000). En 2012 ganó el XI Premio Transgenérico de la Fundación de la Sociedad de la Cultura Urbana con el poemario Casa de pisar duro.

.

La imagen que ilustra esta publicación es el detalle de una obra realizada por el artista venezolano José Manuel Ávila

Contenido relacionado

Archivo

introduzca su búsqueda