Aunque no diga lo correcto

María Alejandra Rendón

 

Las mujeres que escriben poesía están hechas de la conciencia de los siglos, pueden atravesar el sendero de la historia con la mente ilimitada de la creación. María Alejandra Rendón nos ofrece en este su libro: Aunque no diga lo correcto esa memoria ancestral cuyas voces cuestionan, instigan, confrontan, rompen con lo establecido, sin perder en ninguno de los casos el alma, esa alma que no le fue otorgada en un concilio de conclave sino esa de la que ella es dueña desde siempre. La razón por la que una mujer escribe es vinculante, ata a una necesaria proyección de la vida y de las cosas, una proyección inmaterial y material. Nos encontramos en Aunque no diga lo correcto con una poesía que trasciende al don, y espera su revelación en el oficio, encuentra su realización en la obra de vida y no solo en las palabras, aunque estas sean su recurso trascendente, lo deja establecido sin lugar a duda cuando expresa: «me es útil corregirme en el hecho más que en la palabra». Estamos frente a una poesía que ha crecido con su autora, ella y su obra se crecen en la medida que la verdad la ampara, que la verdad la asiste, una verdad a la que ella aspira liberándose entre otras cosas del texto religioso, que es una manera denodada de liberarse de Dios y del Diablo.

En esta palabra el silencio es un movimiento que espera lo siguiente, puede ser el empuje de decir, aunque hiera. Para María el poema goza de una libertad que ella no posee, mas en el fondo es María quien se libera en el poema con palabras que suelen tener razón. Ella no quiere demostrar nada porque lo cierto es lo incuestionable, axioma del arte poético.

El discurso político de la poeta, exige militancia, no admite doble contabilidad, es lineal y univoco, por ello su verso es comprometido:

No podrán callarme
no hay manera.
Hay en las palmas de mis manos un discurso
vale más que mil imágenes
No importa si no digo lo correcto
mientras intente decir la verdad

El oficio reconstruye el imaginario de los pueblos que han sido asaltados por la guerra. Su razón de hacer palabras es lo que le duele del mundo, lo que mueve su lucha con su mente atenta, dispuesta, argumentativa y un signo que no busca adecuación sino nombrar la claridad de una historia que está atravesada de realidades, por lo que no admite fábulas en relación a ella. No hay azar, ni milagros, las cifras de los males del mundo la ocupan. Y en medio de todas las tragedias universales está su cuerpo de mujer, ese que gesta y pare aunque ese cuerpo que viene de ella esté sujeto a la misma tragedia y al mismo acecho al que está sujeto la humanidad entera. La mujer es su militancia más encomiada, ella está almada con el pasado, con la hoguera, con el libro que no podía leer, con la esclavitud, con el silencio, con la injusticia, con la bruja, con la negra, con la puta, con la india, con la violada, con la expulsada del paraíso…

La militancia feminista supone un profundo acto de valentía, curiosamente, los análogos que han sido formados en la izquierda revolucionaria, que comparten con ella lo que tiene que ver con la lucha del proletariado, las lucha contra la opresión, ideales y utopías, asumen esta militancia como de pequeñoburguesas, en tanto la gente de la derecha las considera sediciosas extremistas. En esta lucha con fieros oponentes que a lo largo de la historia de la humanidad han reducido a la mujer al papel de paridora, de esclava, de prostituta, de adúltera, la poeta, con una pluma hábil, denuncia los agravios, en cada poema nos emplaza al grito, a la unidad, al movimiento, en una cruzada con el trágico silencio y el miedo. No es la belleza de la palabra, es su propósito, es lograr la disertación y la emancipación de la mujer.

La sinceridad es el cielo y el edén de esta palabra, lo contrario a ello es el infierno, El Dios de María Alejandra Rendón no fue crucificado, le permite absolverse, maldecir, actuar en defensa propia mediante la expresión, porque el tiempo que le ha tocado vivir a la poeta es un tiempo signado por el conflicto y la incoherencia, no contabiliza los pecados de nadie, no ha dejado mandamientos, va con ella a todos lados, perdona al primer intento. Dios es un todo, asombrosamente ella protege a su Dios ante la imprecación como un decálogo que decide su condición de ser y hacer. Mostrándonos que Dios es un hecho ideológico, y en esa tendencia su Dios no se inclina a la profecía sino a la dialéctica. Podría esta palabra darnos una razón para cambiar el futuro que reposa escrito en los libros sagrados de las religiones del mundo.

Mi dios entendería si algún día tengo que matar
halando el gatillo de la verdad
con la mirada puesta en un enemigo mortal
o empuñando la espada
que defiende a los que han sido despojados de todo
criminalmente.
Mi dios con minúscula
no cree en el rito
de las palmas unidas
ni en mis pecados
ni en los tuyos
ni en los diez mandamientos encarnados en la sumisión.
Mi dios y yo perdonamos con una sola mejilla

Considero que este libro es una experiencia que hace más humano al lector, más susceptible a la experiencia espiritual, vista la experiencia espiritual como una sincronía de acciones solidarias ante lo contingente y el compromiso con la expresión como fe. Es también un aporte a la poesía del mundo, está despojada de ego porque está hecha de todos:

Que no enmudezca el poema
que se haga de todas las manos
de todas las bocas
de todas las lenguas.
Que no calle y llene los vacíos.
Que se salve el poema del poeta
de la ornamenta
de la palabra torpe.

La poesía de María Alejandra Rendon no renuncia a su condición transformadora, ni a su integridad:

Soy la cábala de nadie
y mi verdad todo lo ocupa.

Ana Carolina Saavedra Lozada

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d e l  o f i c i o

 

Aprieto los dientes

muerdo las palabras que no quiero decir
hasta causarles una herida
luego las escupo
con un pulso agonizado.
En este hecho de sangre
nada tiene que ver mi boca.

La palabra
cuando quiere herir
un filo trae consigo.

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Infortunio

Te tropecé
lucías la típica y excéntrica boina
de hombre intelectual
–de incomprendido–.

Tus gestos
rigurosamente acomodados sobre la idea
que procura un lenguaje
tortuosamente rebuscado
llamado profundo por aquellos que jamás
alcanzarán a comprenderlo
……………………………………..sin embargo
aplauden para llenar el hueco que dejan tus palabras.
Sí,
te tropecé
a las puertas del bar
hablabas de alucinaciones dadaístas
y acomodabas tu bufanda
bajo treinta y nueve grados centígrados.

………..Me sentí tan mal por ti
…………….me sentí tan bien de no ser tú
……………………fue tan fácil dejarte hablando solo.

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a n a t o m í a

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He venido curándome de espantos
apartando en silencio la carroña
con el útero expuesto a la metralla.

Vengo por mis respectivos honores
a recuperar mi nombre
no por concesiones
ni por complacencias

no vengo a negociar (NO)
………………..definitivamente
……………………………………..NO.

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Anatomía

Las arrugas de mis manos no son tan semejantes
cada una tiene la intención de cada cosa que toca
un dolor propio cada una.
Mi mano izquierda que siempre escapa de mi voluntad
volviéndose rebelde temblorosa
está menos magullada
sin duda, es más racional
y sus marcas son dóciles.
La prefiero
la leo sin saber qué esconden sus cimientos
la suerte que depare
tendrá heridas menos hondas.

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d e   l a  t i e r r a

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Equívocos

El niño que miraba la tele y escuchó sobre el Pentágono
no imaginó algo más allá
de cinco lados….cinco vértices.

Escuchó sobre la paz
e imaginó el abrazo huidizo de la madre
la paloma maltrecha en su hoja de cuaderno.

También pensó que la «bolsa de valores»
era algo parecido a su mochila,
pero dentro
el amor
la justicia
la bondad

y todo eso…

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Liturgia

Como la señal de la cruz
subes y desciendes.

Al filo de mis hombros va tu índice
dictando el susurro.

Sabes que el cielo no existe
es a mí a quien rezas
soy yo quien te perdona
mar partido en dos
el éxodo
la tierra prometida
la última cena
la consagración del pan
la eucaristía
vino / ostia de carne indivisible.

Soy una oración con forma
esta vez:
¡Por mi culpa, por tu culpa, por sus grandes culpas!
de arriba a abajo
dos astillas que se encuentran
dos abismos que se cruzan
se superponen
en el nombre de Cristo y Barrabás.
Soy una cruz clavada a un cuerpo
una cruz que sangra

sin amén
……………..para salvarte.

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c o n c r e c i o n e s

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Odio a los espejos
por su monótona acción
de devolver
una imagen de mí
………………..sin mí…

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Hace falta agotar todos los pecados.
¡Quizás el castigo sea igual de injusto!

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María Alejandra Rendón. Valencia, Venezuela,  1986. Poeta, actriz y promotora cultural. Licenciada en Educación, mención Lengua y Literatura, egresada de la Universidad de Carabobo, casa de estudios donde cursa la maestría de Literatura Venezolana. Ha participado en diferentes concursos y festivales nacionales e internacionales de poesía. Ha publicado en varias revistas y portales digitales nacionales e internacionales. Su obra comprende los libros: Sótanos (2005); Otros altares (2007); Aunque no diga lo correcto (2017) y Razón doméstica, este último galardonado con el premio único de la Bienal Nacional de Poesía Orlando Araujo en agosto de 2016.

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