Buffalo Yoga

Trad. Daniel Oliveros

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revisión de versiones al español por Carlos Katan
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La poesía de Wright discurre entre imágenes pictóricas y paisajes espirituales de un misticismo desnudo. Podríamos afirmar que Wright es un poeta de una lobreguez y un hermetismo profundos y, al mismo tiempo, es portador de una luz incandescente. La suya es una poesía del clima, de la muerte, del paisaje, del tiempo y de la memoria. A través de ella podemos experimentar de manera directa una ascensión.

El levantamiento de su espíritu lírico, compuesto por versos largos y potentes nos presenta el objeto más allá de la imaginación, permitiendo, de esta manera, que sus palabras se abran y entreguen. Leer la poesía de Wright es transformarse, sumergirse en los estados mentales de una meditación profunda.

Como si se tratase de un ritual de iniciación, el lector debe suspender todo lo que sabe o entiende, y aproximarse cauteloso, con paso lento pero firme, a una de las obras más extraordinarias y cautivadoras de la poesía estadounidense contemporánea.

Carlos Katan

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Decir que la poesía de Charles Wright es una sencilla sería esgrimir un arma de doble filo bien amolada por ambos extremos. En Buffalo Yoga existe una complejidad verbal y referencial que deja en manifiesto la maduración del poeta y su destreza en el oficio, a lo que se le suma su tratamiento contemplativo y particular del paisaje norteamericano, el paso del tiempo, sus meditaciones existenciales e incluso de la literatura escrita en alemán evocando la poesía de Georg Trakl y Paul Celan, relatos de Kafka, además de otros grupos de autores y artistas como Mallarmé, Eliot, Mark Rothko y otras referencias que probablemente se hayan pasado por alto.

Por otro lado, podría uno aventurarse a decir que Buffalo Yoga resulta de un proceso derivado de un extenso estudio de la poesía norteamericana y mundial, su entorno físico y los nombres correspondientes de cada cosa, cada acción o relación; desde nombrar aves por nombre y apellido hasta el uso de verbos tan específicos, generando la impresión de que Wright busca atentar contra el mundo físico al encontrar la palabra precisa que confunda el enunciado con el instante preciso, liberándolo del tiempo y el espacio mediante el verbo. Sin embargo, este dominio de las cosas se permea en su poesía sin forcejeo; es un contar que fluye naturalmente como el mūthos que le infunden las Musas a Hesíodo en su Teogonía: un poema que realmente es el dictado de una consciencia superior; con las palabras y sintagmas precisos y suficientes.

Precisamente por esto resulta una labor vertiginosa traducir su inglés que, si bien es empleado con naturalidad por el mismo Wright, se presenta al traductor desde muchos flancos, resultando su tarea un inventario de pesquisas y búsquedas en enciclopedias, diccionarios, PDFs y demás sinnúmero de medios para enfrentar las muchas e ineludibles licencias que hay que tomar, bajo cuáles criterios tomarlas, qué tipo de traducción se busca hacer y otra buena cantidad de consideraciones con las que el traductor se verá enfrentado.

Ahora, alejándonos de todo lo dicho, Buffalo Yoga es un libro que eventualmente le requerirá al lector un cierto endurecimiento de la piel, suficiente para contemplar el vacío a la cara y sobrevivir a él, pero a través de una navegación apacible y serena como un viento que susurra entre los árboles sin violencia alguna. Uno imaginaría el viaje con Caronte sereno, en silencio y sin percance alguno. Nada en los poemas se presenta como un asalto, sino más bien como la invitación de una mano firme y curtida, pero también amable y segura; son pocas las veces que se lee del inevitable paso del tiempo bajo una luz que alienta a la contemplación de lo que está dentro y fuera de su alcance, alentando a la curiosidad hacia el mundo y los nombres que componen sus objetos y el movimiento que los dinamiza, una curiosidad elemental que no pretenda obtener respuesta, sino más formas de seguir interrogando.

Daniel Oliveros

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B u f f a l o   Y o g a

C h a r l e s     W r i g h t

 

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paisaje con matices ausentes

El sol se ha fijado detrás de las Blue Ridge,
Y con su papel manchado el anochecer
………………………………………………..retira la luz.
Patios sombríos.       Luna entre los pinos blancos.

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hay un bálsamo en galaad [1]

Graznidos de cuervo sobre el filo enramado de la tarde,
Tres se orquestaron cual notas negras en el arce desnudo al otro lado de la vía.
El pasado es una vista de miles de millas cuyo final aún no vislumbro.
Con el corazón dividido, observo desde la ventana para facilitar la asimilación de su medicina.

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El paisaje es un abatimiento local sin comienzo ni fin
Así cuando venimos y así cuando nos vamos.
Como nubes blancas, nuestros poemas deambulan sobre el paisaje,
……………………………………………….buscando algún lugar para flotar más bajo.
No estorban, ni ayudan.

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Aguas negras color de la noche,
——————————.–…….–embalse negro-cuervo y cielo-negro,
Sin estrellas ni Dios.
Los autos se arrastran como lampíridos sobre el puente, con ojos angélicos,
y parrilleras plateadas.
——————–…——–Los peces en las aguas del cielo resplandecen como cuchillos.

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Escribo, como dije antes, para desatarme, mantenerme claro,
Para desanudar una ausencia,
Enmudecimiento definitivo del lenguaje,
—————————————————–(fricativo, verbo y fonema),
El silencio que apaga al silencio.

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Finales de enero, fresno de ceniza y nieve sin reclamar,
Frío azul de arrendajo cortando hacia el comedero,
La mañana atenuada con arrepentimiento,
Ningún rastro de nuestra llegada, ningún rastro de nuestro retorno.

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retrato del artista li shang-yin

Ahora mi retrato está por ser terminado
—————————————————–en el Libro del Cabello Blanco.
Puesta de sol sobre las Blue Ridge.
Nube de tonos pulga flotando.
————————————-Un minuto de esplendor es un minuto de ceniza.

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coda de buffalo yoga i

Bajo cubierta, cielo de montana
——————————————–color de fríos uniformes Confederados,
Aguas altas en todos los riachuelos, árboles abatidos
por el viento y la humedad, principios de junio,
Un ayer nevado, fuerte lluvia y dura escarcha, tres bolsas repletas,
Crestas espumosas y blanco río, bienvenidos de nuevo,
Musitan los lárices y el pino y la corriente.

Deslizo en el bolsillo de mi camisa la palabra: Tiempo.
Para calentarla, conservarla a oscuras, resguardarla del Por Siempre.
La doblo a la mitad y la mantengo ahí.
Así como la chicharra, sin embargo, abandona su cuerpo y sigue con sus asuntos
Exuvia resbaladiza, qué hermosas alas,
Un cadáver a ser contemplado seriamente.
——————————————————–Memento mori, tal vez.

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Aquello que dejamos sin decir es como el granizo de la tormenta de anoche
Todavía compactado y blanco
—————————-bajo la sombra del monte, aún no alcanzado por el sol.
Como palabras sin pronunciar, desaparecen
Uno por uno bajo la luz,
————————cristalino y dorado por un instante, y luego absolutamente nada.
Como todo lo demás que no fue hecho o escogido.
Como todo lo que es líquido y pasado por alto,
——————————————–aquello que no ofrecemos, aquello que no tomamos.

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Lomo del aguaitacamino,
————————————bien arriba y casi indistinguible en el destello de la mañana,
Más abajo, las golondrinas un cantar hiperquinético.
Fantaseo con una visión perforada, medieval,
———————————————————-una supuración de heridas,
Un chorro de sangre,
Un cucharón, dos tragos rápidos e infinitos.
Santa Catalina de Siena, bebe algo de mí.

Como el parche de nieve tardía que a cada uno le queda en su corazón
Acumulando algún padecimiento u otro,
———————————————-una campana de viento de consecuencia ambigua,
El mundo tiene un lugar embarrado y frío para los que se engañan a sí mismos,
Sin importar cuánto brillen y reluzcan en el atardecer cubierto.
Suya es la oscura herencia de los doblemente muertos.
Para ellos es la llama extinguida, la Decimoquinta Estación de la Cruz.

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Como oraciones de intercesión al Purgatorio,
Nuestros pequeños lloriqueos y sonrisas afectadas
aletean hacia el clima.
No es sorpresa que no recibamos respuesta alguna, no es sorpresa.

Las violetas acaban de regresar al alto pasto.
No se escucha ni un sonido de ellas,
Decididas, como son éstas, a realizar lo que vinieron a hacer.
Mira cuán bajo yacen en el viento,
——————————————–cuán fruncidos están sus labios.

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En la alta casa del olvido hay muchas ventanas.
A través de una de ellas, se escurre una luz como la que ahora
Se desliza sobre el prado,
———————————–derramada y perpetua.
Uno la conoce de los viejos marcos de celuloide, algunos expuestos,
Que arden como leña, una luz dura
Que no ilumina, pero que delimita y sugiere una silueta.
Detrás de sus cristales cae la nieve,
———————————————-una nieve color fuego que define.
A lo largo de todas las demás, ninguna luz brilla,
El silencio se reproduce y recalibra, ni las aguas ni el viento susurran.

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Niebla nocturna, densa y más densa.
Sobre ella, una infinitud,
———————————trayecto de vuelo para los recién recibidos.
O al menos eso quieren creer, sus pobres manos como pobres banderas en la
——distancia.
Aquí abajo, sin embargo, es difícil.
Aquí abajo, es otra historia.
————————————-Este mundo, ni un pensamiento hacia el otro.

Nos gustaría que la niebla se dispersara y elevara, pero se abraza del suelo.
Como palabras que quisimos decir, pero no lo hicimos.
Nos gustaría decirle a los que se fueron que regresen,
————————————————-disculparnos por aquello que no dijimos.
Si, de hecho, están allá arriba.
Si, de hecho, aún no están aquí,
——————————–todavía abrazando al suelo como la neblina, como nosotros.

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Creo que me echaré aquí un rato,
——————————————–el sol en mi mejilla,
El viento como racimos de pasto en mi cara,
Y escucharé lo que el mundo dice,
——————————————-el luminoso, transubstanciado mundo,
Que me sostiene como nada en su mirada.

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homenaje a mark rothko

Intenté adoptar sus maneras durante un tiempo,
Pero no estaba a gusto con ellas, éstas
————————————————–no me llevaban a lo revelado.
Aun así, seguí alabándolos.
Arrojé mi cuerpo sobre la tierra.
Arrojé mi cuerpo sobre las aguas,
——————————————–y seguí alabándolos a todos.
Las glorias rehusaron acogerme,
Sin explicación alguna, sin traer nada para resistir.
Intenté adoptar sus maneras durante un tiempo,
————————————————————–pero nunca nada fue revelado.

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Nos adentramos en los campos de la memoria y la devoción.
Permítanme, como dice Paul Celan[2],
————————————————–agradecerles desde ahí—
El paisaje, este mundo, esta pobre tierra
Bajo el sol, que nada retiene,
Esta cuasi-naturaleza que va de luz en luz, que funde
La moneda de oro entre nuestros dientes,
Que levanta, como agua, la sombra de la herida
————————————————————-hasta nuestros cuellos.
Permítanme agradecerles desde todo el lenguaje que hay en esto.

Principios de diciembre, el final variopinto y disparatado del otoño.
En la casa de al lado, el Doctor Dave tiene su camioneta sobre la pila de hojas,
Los comederos de aves flotan como platillos voladores
——————————————————————-repentinamente entre los árboles,
Madonna de yeso y bordes tallados de las Blue Ridge
Enfocadas de cerca por las ramas desnudas.
Zamuros y cuervos
—————————desplazándose como pelusas sobre el cielo de Piamonte,
Diciembre, día variopinto y gitano.
Permítanme agradecerles desde todo lo que está ausente en esto.

La forma no puede deconstruir o ser aniquilada, dijiste.
La comunión de los santos,
————————————-el deseo y sus consecuencias,
Cáliz y casulla, pan y vino—
Justo sonar de purificación, huellas,
————————————————tonterías lindas.
Lo que sea que eso sea, se encuentra más allá de esto, dijiste.
——————————————————————————Y la pintura y el lenguaje y la música.
Las estrellas son las primeras páginas, dijiste, en El Libro del Desconocer.
Detrás de ellas está todo lo demás.
La forma es eterna y permanece innaufragable, más allá de toda reparación, dijiste.

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Bajo la luz que brilla sin sombra,
——————————————-nuestro escondite.
El consuelo hace metástasis.
Invernando adentro. Invernando hacia la distancia y la ausencia de palabras.
El consuelo oscurece los rayos X.
——————————————–Ecos, sustracciones profundas.
Desdichado el cuerpo que depende del cuerpo.
Desdichada la carne y el alma en su interior.
Intenté darle forma a lo informe,
———————————————y habla a lo indecible.
A la luz que brilla sin sombra, me ofrecí a mí mismo.

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Notas
[1]  A la hora de traducir este título se pensó en Hay un bálsamo o consuelo para el mal que triste lloro como referencia a la traducción que hizo Pérez Bonalde del Cuervo de Poe, donde el verso original es «Is there—is there balm in Gilead?—tell me—tell me, I implore!»
[2] Durante su discurso de aceptación del Premio Bremen en 1958, Paul Celan, enfatizando la relación entre las palabras alemanas danken (agradecer), denken (pensar) y gedenken (recordar), inicia su participación de la siguiente manera: «Permítanme agradecerles desde este lugar (Erlauben Sie mir, Ihnen von hier aus zu danken).»

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Charles Wright. Tennessee, Estados Unidos, 1935. Poeta y traductor. Obtuvo el Premio a la Traducción por su labor como traductor de Eugenio Montale y Dino Campana. Entre otras distinciones ha sido merecedor del National Book Award (1983) por Country Music; también obtuvo el Academy of American Poets’ Award of Merit Medal (1992); su libro Chickamauga fue galardonado con el Ruth Lilly Poetry Prize (1993); además de recibir el Pulitzer Prize y el National Book Critics Cirle Award por Black zodiac (1998). Entre 2014-2015 fue denominado Poeta laureado de los Estados Unidos. Publicó en poesía Seis poemas (1965), El sueño animal (1968), Madrigales privados (1969), Líneas de sangre (1975), Trazo de China (1977), Colofones (1977), Color muerto (1980), 4 Poemas de salida (1983), El otro lado del río (1984), Xionia (1990), Chickamauga (1995), Zodiaco Negro (1997), Oso de Norteamérica (1999), Azul negativo (2001), El final errado del arcoíris (2005), Adiós y adiós: Últimos poemas elegidos (2011), Caribou (2014), entre muchos otros.

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Daniel Oliveros. Valencia, Venezuela, 1991. Poeta, traductor y licenciado en Educación mención idiomas modernos por la Universidad de Carabobo. Forma parte del Consejo de redacción de POESIA. En el año 2014 fue merecedor de la mención honorífica en poesía del V Premio Nacional Universitario de Literatura «Alfredo Armas Alfonzo».

Carlos Katan (Caracas, 1992) Es poeta y licenciado en Filosofía por la Universidad Central de Venezuela. En 2018 fue galardonado con el III Premio de Poesía «Lugar Común».

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La obra que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Marco Saraceni
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