Catatau

Trad. Reynaldo Jiménez

:
ζ

C a t a t a u

Paulo Leminski

:

:

〈Fragmento〉

(…)
Tengo el don incluso cuando no hay nada para decir. Mejor.
Escribiremos a la sombra sobre sombras, soñando. Lanzo una
hipótesis, una pregunta eclipsada por una respuesta. Creo contextos.
Soy parte de lo que hago. Desenvuelvo una lógica. El ritmo es la
lógica, cuando ésta se extingue, pongo un punto final. Es la música de
la carencia. Oímos en dirección a la nada. Perderse en la nada. Abrí la
puerta: nada. Nada decía nada. La nada en el aire. La nada en el
sonido. La ciudad no era nada. Yo no era nada. Pero yoes volví de la
nada. Nada tengo para declarar. La nada es el mayor espectáculo de la
Tierra. Casi oír es mejor que oír. Hago una propuesta, frase hecha por
vía de una duda: alguien pensó aquí, y no fui yo. El mundo no quiere
que yo me distraiga; distraído, estoy salvo. Esa necesidad no es sólo
física: es la necesidad de la verdad, la carencia de informaciones, la
pobreza de los datos. No es agradable ser mirado por nosotros, sale
de la geografía por medio de la historia. Hace física y la niega cuando
filosofa. Aprende errando. No son una especie. Ellos no vinieron a
luchar, vinieron para sonreír, amar y poblar la tierra. La ciencia nació
entre los ignorantes. La fe levantó los enfermos. ¿Quién quedará para
atrás en una carrera donde todos quieren ser el primero? Provoco
a y b a que me probaren más que una equis cualquiera. Sólo lo
imposible es viable. Sólo viendo antes. Fabrico lo imposible al interior
desto, doy fundamentos a lo inscreíble, ilumino el subentendido,
elimino los matrimonios indisolubles entre sonido y sentido. Las
estructuras son legales. Pensar no es legítimo, por eso es antídoto
contra la profesión. De cualquier forma, ya que yo no me salvo, por lo
menos voy a dar lo máximo de oportunismos a mi desespero. Por los
planos inclinados de la torre, por los papeles de Brasilia, por el amor
de Dios, ¡no! Por mí. Bicho presta mucha atención. Poderosas
mentalidades aprecian colores. En autopsia, hallar este mundo
estrujado en mi garganta. De África, siempre novicias; pasado es una
cosa, futuro es que no va a ser. Cabeza vete a Roma, quédate llena de
latín: ¡bicho abate ogro! Doy de cara con este mundo, cara en mi cara,
haciendo careta, muy bonito para mi cara. Vive de noticias, paga para
ver, queda mirando. Haga largo un pensamiento que todavía tiene
más mundo. Tienen de todo esos misterios de la evidencia: medir es
posesionarse de las cosas, hablar de las cosas es dejarlas ir siendo,
pasando desde allá dellas hacia nosotros. Sabiendo de qué estoy
hablando, las cosas saben que yo les hago bien dejárseme por venir.
Digamos: siendo. Saudapade es mucha canallada. Eso es mundo, y lo
que fuera está seguro. ¿Quién vive más que una piedra? ¿Quién da las
bases? ¡Incienso en las ideas! Virtud es cuestión de flaqueza, forma es
cuestión de flaqueza, la forma es el arte de los débiles. El número ya
es menos. Narrar incentiva. Quiero verlo ser. Deja que sea.
Queriendo sea. Propicia barahúndas para esconder el juego.
Comienza por un sutil hormigamiento en la parte posterior del
cráneo, y se generaliza. En el cántaro, un agua fuera de lo común.
Entonces, cómo es que es aquello que es. ¿Entonces fue así que vino a
dar en eso? ¿Quién diría lo que se dice? Dí de ser otro. Otro es bueno
pero es muy lejos. Último suspiro, el cero de la ecuación. Natura
esconde el juego. Dios, causa, raro aparece. Lo último que vino, fue lo
que se sabe. Vendrán más. Y serán fuertes, totalmente. Lo que no vale
la pena decir, cántase. Lo más importante, cállase. Materias de todos
los días, háblase y cuéntase. El tiempo pasa en cotejos de triunfo,
pompas de fiebre fúnebre y viajes bien pertrechados. Allá va el
tiempo pero yo ya estaba allá. Muralla de madera, muro de los
lamentos. Vístase bien para leer los clásicos, lávese para la
matemática, levántese teniendo un pensamiento nuevo: todo
pensamiento nuevo lleva a hacer. ¡Si no, no! Tigre sabe que no falla.
Fuma hasta todo ponerse rojo. Quiero fiebre: Brasilia no va
a Cartesio, ve Cartesio hasta Brasilia. Industria se degrada en ocio.
Zona asidua: prima en sustentarse. Vivir, oficio severo. Nada de
escándalos. Mis pensamientos llévalos y déjame con calor. Nada me
recuerda nada. Elocuencia, y nadie conmigo. El modo de la forma es
el tipo de la manera que el método insiste en confundir con las
honras de estilo, especie de hábito que a medida contrajo en un
recurso de último caso. Viejas mentes sabían que tenían razón, por lo
menos desde ya, ¡nuncadelacual! Y desde entonces, ¡nunca sino el
adrede! ¡Defiendo mi lado, saco lo mío, hago la mía y valga! Y no va
valer para ver cuánto obsta…Un ojo enarbola símplices sin ristra a la
izquierda del viento, arriesgo estar donde no me reconocen, arfo
con un chubasco de polen el humo loco, insto junto a lo sucio del
aire. Quien observa lo que pasa acaba no pasando, observitud: esta
historia no es natural. Quaestio de Aqua et Terra. Las apariencias
engañan mas en fin aparecen, lo que ya es alguna cosa comparada
con otras que ni eso. Los malos modos de ser de las cosas tal trato
dieran al cántaro que era de sobra para darle vuelta al precioso
líquido. ¡Aquí mismo, eso mismo, lleva rumor! ¡Corta el mal por la
raíz cúnica, cállese! Esbozo un rango, tiro la piedra y escondo la
mano, pienso lo que interesa y saco el cuerpo. ¿Cuál tortura la
adecuada para un rey? Un clavo de oro en el pecho, ¡así será con su
Real y Serenísima Majestad, Elrey Nuestro Señor, Cristoff,
cherchez-le! Perdón, guerra es guerra. Rey va al frente, sale para ver el
sol y manda cubrir de flechas, ora francamente, ¡niñatomameluco,
malacopapeluco! Un dedo de labia, otro de latín… El dedo apunta al
parloteo; mundos y fondos — ¡cosas al traquetranco! Formas íncolas,
aves solubles, peces volubles, algo es mejor es nada deso. Persa
parece, de preferencia. Cada ocaso persa es caso a parte de aurora
persa, agujero en la cabeza por donde babel entra. La juega comenzó.
¡Esconde el juego, villagavilán, gallivilano! ¿Peregrino? No se meta en
paramentos que puede le suceda como al pavón de la fábula. La
cabeza se pierde en lemniscatas instantáneas, y no pega y larga, ¡deja
preñado! ¿Persignarse, con cuál signo? ¿Con secciones canónicas?
Latín perdido, la mesa era de coincidencia. No tengo autorización
para vivir por ti tu vida, lo más que puedo es contarlo mejor que
pueda, mientras un cuento de pardales pide a Dios que llueva agua
para sus piquitos, secos como teja. El vicio de sobrevivir, viendo —
¡es lo tuyo! Vacío, siempre mayor que las evasivas que lo acontecen:
¡cate eso, no alcanza, no te acontequejes! Cadadós sabe lo que fue,
haz que vas, fueseis máximos, y vais asimismo. Brasilia, regina
substantiarum, quam sero te cognovi, sero medicina parasita est! En
la ley de la flecha, quien para, muere pagano: cae en esa inane, fiesta
de las sustancias, — ¡mira el tamaño del aire! Una flecha en la
memoria. Candela en la indolencia ¡jangadas enarbolan banderas
holandesas! Llama precisa parece una gema, vamos acabar con esta
guerrafiesta que allá viene fiestaguerra. ¡Dejado en el caralamparacol
que está, el relajo bajo el dominio de la fiesta da peces, colores de las
flores, coronadas del suceso de las rosas como ondas! La felicidad de
un trazo en agarrar el todo: Constantinopla me consta pero Persia me
persigue. Quien me persigue, perfecciona mis trucos. ¡Quimeramix!
Letrado y malabarista, teje leyendas en torno de sí mismo hasta más
no poder salir, ¡acabóse! Rayo cae en silencio, — grito, y es sólo
polvareda que levanta. Duré, diré directo: seré imposible. Conozco
bien los trucos de Persia, siendo muchos. ¿Diga uno que yo hago? ¿El
de la máscara? ¡No, máscara, no: la máscara es sólo para usar en
Persia, música con máscaras! ¡Dan cuerda en vez y ahorcaré uno, dos,
tres, cuatro, cinco, y de ahí hasta cien! Sólo para quien no sabe, arte
representa; para quien sabe el arte es distracción, ley libre, aleata. Al
final, ¿quién vine a hacer aquí, proclamar los altos clamores en que
consisten los que existen? ¡Paranga de guarapo, grapa de bagatela!
Ora, ¿dónde es que nos estamos? Brasilia, Thule, América de los
Elíseos, apenas un Atlántico entre la memoria y la piel. Algodón en
las orejas, cesa. ¿Dónde ya se vio? En parte alguna. Como dice el
otro, ¡los otros es que lo digan! Por mí pasa la fiesta, en un lapso:
flautas, vinos y risas. Quien sabe pensar, es justo quien canta más
bonito, mas a veces el canto sale medio bajo, quien está muy lejos —
no oye; a lo lejos — existe el eco. Quien trigo tiene, agua, vino y
aceite en casa de piedra, de nada precisa, ¿precisar para qué? La fiesta
suple. Sugiere lujo: teatro que nunca vi — no entiendo; sólo entiendo
espectáculos que sé de memoria… La respuesta quien supiera,
preséntese de los pies a la cabeza para la tortura. ¡No se atilden de
epitafios, no se aparten, ayúdenme en esa fiesta, ajústenme y díganme
cómo estoy yendo, manifiesten la fiesta, mientan teatros, acudan! ¡No
condice, digan, mienta! No yerre, sino la verdad dice, ¿no es así, tú?
Acá entre nos otros tantos: cerrando los ojos, el lado de dentro de las
pálpebras, el revés, ¿no son lavarintos, arabescos a modo de estofa
bordada en llamas? No, corazón trapecista, ¿qué monje es lo bastante
clandestino para poder traer delicicias en decidilias? Vivir, efecto de
la luz. Era lo dicho, ni alguien responde qué. Cuando no es fiesta es
guerra, cuando no es guerra es fiesta, ¿quién concierta los desmanes
de vivir? Repara bien en lo que no digo: ¡cada algo quita todo,
ejemplo de cuál nada! Cosas pecado es hacer prestando atención. Ya
existe. Todo ya existe. Sólo da todo. Algo no falta. Siempre es. Poco es
muy poco. Dando, sirve. ¿Mundo? Mundo puede. Pensar es bueno,
con el inconveniente de no poder parar — ¡grave! ¿Quién habló de
dolencia? ¿Quién sustenta el ayuno con primores de rigores? Estar
es abundancia. La saliva alimenta selva brava de simientes mascavas,
y cuando escupo el ser vivo, el catarro pronto para manducar y
parir… Esta historia no es estable, no está bien así. Es un poco
diferente, tal vez sea otra cosa: quién sabe una otra naturaleza trabajó
en eso, con mañas y artes otras, y en la continuación, seguramente
nada tiene que ver con lo que ya vimos, y en el fondo es la misma cosa,
pero no confundan. Muchacha, quien te dejó preñada fue un
poeta que pasó por aquí buscando una etimología… ¿Fue o no fue?
Firme aquí; viva sólo para constar. Deste revertere, no volveré; deste
lugar no sobrará mucho, tal vez el color local, y el cómputo de las
ruinas de los destritos, — el resto es el nombre. Quien ve que donde
se quita y no se pone por necesidad ha de faltar, ponga una más
que para los otros baste. Pródigo de lo suyo y de lo ajeno nunca será
el pobre prodigio. Con nada, ya da para comenzar. Todo no es
mucho. Nadie sabe a cualquier hora qué acontecer. En materia de
tamaño peso, pensamiento leve hace como cabo de muchas tropas
que, ostentando apariencias de dama, más tiraniza porque de un rigor
sin vestigios. ¿Todos los caminos llevan a rataplán? ¿Enmarañón
per Bucco? Dio todo eso: ¡despierte que ya es mundo! ¡El pie, rico!
— ¡que yo los pincho en el río! Ahora, y nadie más me estrangula:
¿quién es el enmendalluvia desta atalaxia, más depredisa que la pereza
se anula con ahínco, quién es que veremos después de los he-aquí,
he-aquí, he-aquí? Casi otrora, de aquí a poco a poco, ¿ya es más
nobstante que sólo viendo? ¡Filobazofia, — inclusive desde cuando
nunca estoy aquí de valde! Los viejos egipcios cuando pintaban la
muerte escribían un buitre. Los verdaderos cristianos cuando leían las
escrituras se rascaban la cabeza. Los grandes señores cuando
encuentran al siervo preparan la espada. Las abundantes cosechas
cuando colman el campo benefician los pájaros. El fabuloso
bichopereza cuando mueve el cuerpo paraliza la sombra. ¡Muy
barajado ese negocio brasílico! Si es jaquematemático, ¿por qué los
cónchabos? Si ignimigo fihisgadal, ¿por qué sufrequidad? ¿No somos
los huesos de ovidio? ¿No se resvacarquiza con azpectlo de astereza?
Y si fuera eventuajas, ¿cuál el abstractagema de las ritorgias? Y si
fuera minenucias, ¿qué será de la restórica de la matamundi? ¡Ah,
momarca, ay de ti, cerpientaura de la limazamoria! ¡Dadle al demo la
piel! Que el impío se perderá en una brutágine de mujeres nudas,
cálices de vino y cucharas de fiesta y lo justo quedará dentro de la
justicia bebiendo la pureza del agua y la llaneza del pan pues la boca
del justo sólo hablará palabras justas y simples y el impío dirá frases
de locura, imágenes fabulosas y expresiones brillantes mas todo es
mentira que la oreja del justo recusa, el impío se perderá en las
sendas del mundo mas de la casa del justo el justo no saldrá. Todo
lo que se pavonera será desabaratado: la realidad da que hablar, no da
para pensar, los ríos van a dar con la lengua en los dientes, y el agua
en los puentes. La imposibilidad de hablar da mucho que hacer.
Fieras vociferan. Bien si quiera que pase el benteveo — ¡desasfósforo!
¿Habla cifra para quien se zafa en fila o habla en solfa? Lo que
constata, contamina: consta, controla. Pensarte causó especie pero el
motivo no apareció, o acá estamos. Quomodo est? Hic sumus, hic
sumus. ¡Basta de bastar! ¡Para las siete partidas, vamos parta! ¿Teme
más al toque que al tiro? Espere para ver la trayectoria de los
proyectiles jugados para evitar contacto, — piedra de pésames, piedra
de no me toques, piedra llena de nueve horas… Acá entre nosotros —
¿nudos en la voz de cada uno, convoscada? ¡Piedra-gozo, engordan
los que tarde despiertan y engullen los que duermen! ¡Chatarra,
chatarratassú! Una rrea de cosas. Nadie dice tan poco. Trátase de lo
que se prueba. Hay lo que agradé. Una manada de ríos. Un enjambre
de conciencia. En la cárcel — ¡yo!, — soldado con horrores, errores
en el pecho, cede el lado de decir presente y no hay más mundo que
se preste. Anda, cáncer, trabajo de erosión, deja al doliente solo para
que entienda la molestia, bate el talón aniquilíneo, parla. ¿Por qué ese
miedo de decir Troya, historia, destroyón? Es por eso que se dice: la
casa cae cuando el padre bebe. Cuando Dios está servido, si la mesa
no está a gusto, ¡escondegargarijo! Es más lentángel. ¿Quónde?
Luegoy. ¿Cuantónde? Hastantes. Nincuál, niquién. En un talcualreal,
¿cuálculo? Ad Kalkulendas gallicas. Ningo hace algo por nada. Buen
pecadazo, un poco más encim. Negro allá llegó, tiririca de frío,
timbre de cancillería, sello de palmares, primera persegunta: ¿quién
mató Yagunta, quién tomó Numancia, quién mandó Maguncia a
meterse en las broncas de los Bragança? Bene, vero, licite! ¡Veredicho,
populusquefusque! ¡Deprisagio — los utilios de uno sólo mil galolpes!
¡La cajalaxia! ¡Obsujeto, desdón de nihilo, vidente, veniente, vicente!
Propaga suceder, plazca vigorar. La urgencia consta, la constancia urge:
¡biensé! El axioma se inmiscuye: talante a su hablante, ¿de qué
se tararea? Urutaús talatan vísperas: ¡cuál, cuál, cuál! Jacus y curiós
arensan sextas: ¡quid, quid, quid! Mutucas y noitibós chascadacuallan
nonas: ¿cur? ¿cur? ¿cur? Garabatos triunfan en completas,
¡quantuluscumque! ¡Endoepigastromorfocarpófago,
ururicapirazuruna! Ulysses ipse eclypsis apud Calypso calipsigilan
invenenit, ¡carajalá! ¿Está de obedencia o de liciencia? ¿Come y
viracoche? Voy a ancar uno más. Cántaro va y viene a la fuente de a
veces resulta muy fría ¡y hay que asar de nuevo las castañas de cajú de
la imaginación! Por estas y por otras corrupciones de la verdad es que
prefiero la realidad. La causa recayó sobre los dispositivos. Veamos
ahora lo que se debe determinar para la confirmación de todo lo que
prefirió hurtarse a dar la impresión. Libro de la Flor de los
Pensamientos sobre la Sustancia de las Piedras. Pari passus est
Christus, passe passim, Salvator hominum, y por ahora no más
ausentes antes de intentar complacerse contra cuantos resolvieron
constituir. Y así vamos pasando sin respirar donde vamos a parar:
¿tiros puede haber más desnorteados que éstos, pues en vez de nos
mismos al blanco nos herimos? De repente, me acordé de mí, hecho
uno solo, aturdido en lo transitorio, — lo que tengo: ¡insiete,
insetecientos, insietemil! Hechas las charlas, es que viene el canto, ¡y
digan entonces si hay ahí canto que se compare lo que yo canto!
¡Señor, mi prenda: mejor, ninjalá! Tempestáculo en alábanzas, venjez
de cuadráver: ¡la asesinamblea, transgrans! ¡Morf, escandalijo de un
deseldjúcida! ¡Sileng! A domicilio en la zarandadela, neficios y
benefas, — ¡Levianta! ¡Esparpumas en cautivivero, dealbalde, el
tropeo zurdogangoso, regozijn! Siete años cara a cara con una pared
blanca, en chozín, arruma y desarruma el cuerpo, ludó: ¡panadaruma,
pareduna! ¡Bronceé, bronceé! ¡Manif! ¡Turco truncado, limpío,
israble! ¡Inv! ¡Esgrilágrima, mistericordia! ¡Negok, refulgio de
malvaho! ¡Gestayunt es blasfil! ¡Crebran osifilicios — los
opreseñores! ¡Sandezdalia en el desvendaval, lejada sacrifijuria!
¡Pituita en el agua, partich! ¡Inanimal apax, mundo apax, in pacem
suam revertérix, apax, apax! Lúcido declina el nombre, Lucifer, feroz
sabedor, Prometeo precipitado en llama de los empíreos,
¡thatagathadamarunga! ¡El serpresente — presentesiempre! Pisirinx
desapa en malaveniencias. ¡Tsuri, kake, fuego! ¡Hipona!
¡Chupasangrezúcares, sanf! De justis belli causis apudindos. ¡Gozo,
Domorra! ¡Inihiltierracorruptamente, cuartela, tal cual aquella!
Obsterbse, ni en Alegremañania. La pirasalmodia actualántlica
permanecriba en pleno acontesoro. Ejercíceros multicoticolores
prososiegan cosquiciélagas. En la superstupefigie del estocólmago,
esferias espayarsan revoltojes, pontapex de planelta: in nihilo —
tiempo… Era, erario. Barrigullo, contentáculo de un mordisco ciego.
¡Luciérnagaluciér! Albaharaca para guardapolos en grudapanoramas,
un auxilabozo: ¡intervirín! Héroe en el orgullo, la asamplebeya va
enhoraboraboraba. El ambiente está sucio con nosotros. ¡Ayúdadme,
trópetro! El empereza se debruza en mi cabeza de nada, ¡ya no tolero
el escándalo didáctico de la cósmica falacia, Artyxewsky spectorante!
¿Estuvo por la buena Persia? Ya pasó. Pierda las asperezas. Flecha:
¡Zenón!, — dos agudezas después, vaso y vacío — vistos los dos, uno
como ninguno. Metempsicosis de mis soliloquios, metamorfosis de
unas hipótesis, quito la miseria de la barriga comentando pan
amasado a palo. Mudé mucho. ¿Se ve desde ahí? Cuidado con lo que
no muda. Aquí quedemos. Aquí acontecen cosas. De quibus tacere
melius, dígase deste pasaje, como mínimo. ¿Quién viene hablando
allá con papagayos? Ni ayos ni balayos. ¿Ulo? ¡Nulo! Presento a
Cartesio; el bactroperito. ¿No me parezco a lo que se aproxima? Todo
eso es bastante y será suyo si me oyeres y me callares, la verdad sin
par ni poner, mundo sin parar. Ese polaco dónde, desapareció de mi
impresión, parezco un hombre solo. ¿Nunca abro la boca y cuando
abro es para hablar con fumarada? ¡Donde más lo he por menester
mío, maloviento! ¡Cabo de escuadra, boca de orquesta, imagénesis!
Repetiré. Es mi futuro, la victoria de la objetividad. ¿Permisión
de quién para la promisión entrar en la tierra de juntar los palitos?
¿Quién es de ser, de mí? Hablando latín. ¿Qué es dél? Negado. Lo vele
o lo vire. Occam vendrá a su tiempo ser. ¡Ni blanca nube, ni Francia!
Habito donde me piense un bicho que ni digo cuál. ¡No era para
menos, claro pudiera que el no fuera como ojalá lo tomara! Historia,
labias y lorias, sueño de los muertos, ¿por qué vos y no undenós?
¿Quién os dio esas tiranías? Vivo de quitar el sombrero, malas
lenguas pasando malos bocados, ¡si la panza no piensa, ora, tenga la
santa ignorancia! La gracia de la muerte sólo se ve en el chistertor
de la guerra. ¡Piojo en la garra, Catapulgacaja! Rasco el saco, saco el
sarro, pero estoy ronco. ¡Catarreo, roncongo! O alguien. Balanceo,
gangoso. ¡Silbo, ochentocho! Estornudo tan bien que toso de
entusiasmo, corrijo un gargajeo a tiempo de tomar el escalofrío en
curso. ¡Colaberincorinto circunta, orgranizo: mextra intríntro,
tortumatrero adredesparde, tomajalá! Nada como un sonido en los
cuernos para levantar la moral del cántaro. Dáse una idea y quieren la
mano de la obra, una mano quiere ser turgimano, ¡preguntargum!
¡Por los bucaneros de nuestro señor! Cada vez menos en un pasado
lejano, lo actual dinámico a tiempo. ¡Basta demesías, cauimxiba, el
sello, impéligro en cadundenós! La vida sobrenatural, superartificial,
gente no queda mucho tiempo en un aspecto. ¡Lejanicincuagésimo,
espantagónio! Quien canta, curte lo que el habla tiene de mejor.
¡Bándido candído, castigo contigo, no te arrepientas, no te vas a
arrepentir! Sobretodo no existe hesitar, y eso es vital: no pienses.
Pensar es para lo que tienen, prometa comenzar a pensar después.
Expimienta malajaqueca, experimonta presagiongo. Monolejos, un
monjolo de esponja bate espuma. ¡Esdrujulias, quienquiera: adeyante
Alemonje! La ninfa en pleno orgasmo pero siempre comiendo la
naranja. Pensar siempre acaba con alguna cosa, cadalso de la
imaginación, un mal condenado de buen bocado, asemblemas.
Estragado en copas, embocado en nonas, en las vísperas de mí
mismo: mismosis, para en lo ingual y, ser hecho de susto, en el salto
en que se sustenta se complace. Chasqueo los dedos al ritmo del
corazón, ¡buenobuenobuenobuentono! Cuento en los dedos, uno,
dos, tres, cuatro, ¡cisco! Chasqueo la lengua, la panza ronca, juro.
Cruzo las piernas, apunto con el dedo un ave pasajera y hago
bilubarublia, en nombre del hijo de la madre, ¡y quedo santo! ¿Vuelo?
¡No sé ni nadar, mano en la frente sé andar por ejemplar de otra
atrás! ¿Sebastifecho? ¡El pegador de escalofrío pega arrependencia la
uña en un corrumanjar! Hiedo sangrando, lagrimo, duermo,
despierto y desmayo. Muestro la lengua como la diferencia entre mí
y esos charlatanes. Genio recién-salido de la claridad de la casa de las
lámparas, mal me acostumbro a ser libre aunque en tinieblas,
exhálome de lleno. ¿No es un bello trozo de carnegro, proferidor de
pústulas cuando no pruritos? Doble. Si un diente inflama, pálpome,
y estoy aquí. El mundo me agobia con la patria del ahí. Si erré en
balbucear, quiera aceptar quien mejor ganguea. Comparo lo que
ignoro con lo que olvidé, y lo que sé es que mejor de lo que digo,
escupo en el agua y bebo. Canto lo que puedo, el resto es por
cuenta corriente de mis concurrentes. Dudas me deliran ese
desánimo. ¡Trapecio, cuatro piezas, topacio! ¡Rebenque! El mar es
jonio, la ballena es criselenfantina, y ríos de los Amarizontes.
¡Nepenthecostés, cosmasindicopleustes: lengua de fuego de la
colomba en lo alto de la cabeza, suma calva de neófitos! Tremenda
ínfula, el don de las lenguas vesánicas, el ciego conversa con el
epiléptico. El epiléptico se jacta de la luz, el ciego — de la continuidad
ininterrupta de su lucidez. ¡Ve en el agua los viejos viendo, los ojos
ven pero son viejos, y sabe que sabe que viejos ojos aquellas aguas
sean! Diana, pasando, los hubiera despedazado de perros de
arribabajo. De la Medusa — sólo piedras. Ya nació cayendo, ¿cómo
es que va a caer? ¡Basta de curtir, dijo el ángel y mandó al mundo
aquella raza repentina y traicionera de abadadán! ¡Wandisatán,
zaporogos! ¡Refracción através de sus cuadros vítreos, verdad, la
polisinfónica! Este mundo conduce todo rigurosamente a su propia
imperfección, lo que se afirma de los miembros, afírmase también de
la periferia. No deje el ritmo morir, un ritmo que muere disminuye el
mundo. Juan Saquea Mundi, ¿acepta una bagavadacita? Es lo que está
más cerca de lo que está más dentro de lo que está más tiempo, y más.
Aunque mal pregunte: ¿cayó en sí y no volvió para el convivio ajeno?
¿Luz en el último cuarto de la torre? Una línea recta constando de un
lado errado y un impulso anexo. Duerme de día, pierde el sol
ganando el sueño. ¿Decida, adeinde, os vigorice, decline el nombre,
su gracia? ¿Arquero en el ojo o cangrejo? ¡El escriba habla de la
momia a estatuas de los muertos! Hable de mí. Mas hable poco, no
soy mucho, ¡apenas el hijo de la hermana de mi mujer de mi padre de
mis sobrinos de mis primos de mis abuelos de mis bisabuelos!
Plaudite, posteri; laudate, a posteriori! Del pecado originalísimo al
penúltimo juicio semifinal, — una palma única procura la pluma que
la perpetúe. Daquí mal veo cuán bien soy visto: un hola después,
¡ojalá viniese, viese, veneficiase! Espejopónjavo, ¿qué moto es ése,
qué coto resta? Navis superblumilonis, nobis hortus pensus, portus
suspensus! Potus Vitae, aqua vitalis, et omnia Babel testamostra est!
Lo que oigo no tiene nombre; por los mismos motivos, no el mío.
Nombre, silencio puntillado de espectáculos. El monjolo en la cabeza
del monje tritura los pensamientos del mundo, polvo, ¡y un viento da
un nudo, calvo, piedra limpiarinparinf! Los testimonios de la
consciencia de la totalidad de lo real, invertebrados; la materia del
origen de las cosas, inquebrable. Quien mide no va lejos, otros
apetitos tiene quien come. Quiero más que decir lo que pienso,
quiero pensar a más no decir poder. ¿Corambo, quiéndo? Numba.
Silenciar con hambre pensando no es nuevo, ¡es uno más de los
esismos que me caracaticumben! Pase adiantra la mienhechora, el
futuro sabrá qué hacer, y así hacemos lo que acontecerá. Saber no
basta, carece corromper, comprometer y amenazar lo que existe. Para
eso, parece que ese mundo es bueno. El barco está quieto en piedra
pero para ir nada como un río. Pensamientos nievetean entre las
piedras, palos y aguas desta tierra que vio la muerte de Ulysses,
¡primores de abanico por tras de un penacho de quetzal! Para
encurtir la historia, ¡un vero baratto di sàtrapa! Ahora: para hacer una
idea del huevo a ese tamaño, ¡omelételo! La canoa desciende el río
como éste quiere. La corona cae sin querer. ¡Aquí de un yo real!
¿Ningúmeda? ¡El goshi de oxóssi, oh congoja, acoxe! Libra mi cara de
los pudores inoportunos, recuerda mi casa entre los números
investidos ahora de nuevos poderes, labra mi sentencia, ¿saca?
Mengua de lagunas, sin haberes, todos los decires. Nombre: libre,
libre da silva. ¿Cuál vez? Vous avez! ¡Lo que quisieres, scaccomatto!
La mente ve todo en una perspectiva trágica, bien mejores son las
cosas. Unas otras, y estas aristas arculíneas. Ellas por ellas, aquellas
por las culastras: eso es otro, otras vengan de partibus infidelium —
¡las palestras! ¿Quién? ¿Mí? Salí bien, por mí no se incomodaban
nunca: la atención no se presta. ¡La carne fue mi fracaso pero es que
fue en latín que leí casi todos los libros que con gran fragor me
cayeron en las manos! El mar desata aquel nudo azul y verde, arco
iris soplan tritones por las trompas de Neptuno, ¡criselenfatinas! El
ápice del desenlace al alcance de los lentes, ¡no sólo si for instance! Sé
de noticia reciente: el gurrumín flecha el padremaestro. Maestro
apabulla. Sin maestro, no da. Maestro no trabaja, trapaza y paseando se
nos atraviesa en la garganta como una nuez o cualquier otro trozo
adámico. Vine como convidado. Para qué me piden esa flecha con
que me miden el espacio entre las moscas, explico. Flecheros
trocando flechas, gritando enseñan al viento a danzar, apud
sassánidas. ¡Guggai! ¡Cantan, paspalman un esqueleto de yarará y
está hecha la charamaraña! ¡Alexín, alefín, axioma! La bondad quiera
tener de entrar en la sala del olvido. A quien viene de casa, he aquí mi
cara, alta, vacía e iluminada. Gira un vértigo acuático lo que no canta,
silencio: llega el auge. Sobrio, el ser sube desde los seres con sed: mis
palabras hablan por ahí papagayos chismosos. Delira el bicho que la
humareda alcanza. ¡Fetiche en el vértigo, fénix, derviche! ¡Imagen
refleja en un espejo, la mente diestra en las cosas siniestras y se
administra en las desvísprias, siniestrógiras y metafosfóricas! ¡No
remede la madre, monserga de moscarda! ¿Lo opuesto destas cosas
cuales son éstas aquí? ¡Cabeza encima de la cabeza, aquí en el
Capitolio se sueña el sueño de los otros! ¡Cae en un abismo y cayendo
va encarando las estrellas, todo grescas! La flor sucia de oro hunde en
agua tibia. El río bebe un buey, tamaño de rana. ¡Madera nadadera,
monymolyahimy! Aprecio una duda que me oriente en estos éxtasis,
¿a quién os parece eso? Mixtis confusisque signis veri et falsi: ¿alguna
certeza más para los efécticos, que tanto más breve cuanto los visitara,
menos han de infestarme de infracciones heréticas? La libertad es la
flor de la ley, lis en un enlace decurrente. Exlex, hoy, regalía. Dos
arqueros están cara a cara. Al lado de cada uno, un blanco. El arquero
puede disparar al blanco o al otro arquero. Si tira al blanco y acierta
en la mosca, gana pero muere porque el otro arquero tirará en ti. Si
flechara al arquero, lo mata, — ¡pero pierde!, — ¡porque erró el
blanco! ¡No se sienta, no se acuesta y no queda en pie! ¡Por un pelo de
graduar lupa, el guardapiélago pensadura en un hilo de estelazal más
procaxpróxima, cóncavocavoca — concharroca! ¡Triang!
¡Paparangayo! ¡Parlotecharleco, anvienso! La cascarabel pacacodea
estatuaje, dadivindádima. En el juego para ganarme, no precisa ni
basta saber jugar: hay que jugar mi juego; si no fuese yo — no gana
de mí. Para ser mensajero, sea mensaje primero: la flecha es, por
naturaleza, la más indicada. Decían que iba a caer para bajo, que iba
acusar la frente, que iba apuntar para arriba… Cayó en el agua
donde rueda alcahueteando todas las direcciones. ¡Vaso, devuelve mis
flechas! Cuando los mayores sonidos alcanzan los mejores silencios,
los del rincón, los que quedan para sobremesa, ¡éstos caen fuera, el
viento llevando vientos! No es posible decir esa frase con esas mismas
palabras. Solsupuesto, lugar geométrico, enmiendas sospechosas, el
espejo deforma. El estertor del interior es apenas una ola del mar
exterior: el interior, un inferior, — lo íntimo, último interno en
contorno. Quiero ver lo que digo hecho a la margen e imagen de lo
pensado, oído en lo más difícil y acedo de lo hablado; esa voz me
agradifica de lo que ignoro porque eso sé, con tanta certeza como si
nada más supiese. La caperuza cabe en la celada: ¡facapuja! Armonía
del Cuerpo y del Sueño. ¡Qué lo que hace a eso ser así, es que si fuera
— tal vez de veras! Aun cuando es más veces, ¡cuán todo! Además
hasta durante mucho aún. Espejo de las Luces. Liber de causis. Roma
locusta, aromata colocata! Opticae Thesaurus, De Crepusculis, el
sacerdote sueña con un dios bien hecho, contra los dioses sucios,
locos y pobres. Sereno en el silencio, cognitio matutina. Diez mil
cosas dicen glopatrofilioque Sanctus, luctatus magnus, tractutus viae
terrae… Arcana mysteria, per figuras et aenigmata… In vim
verborum, voces sacrae sacrarum symbola rerum, ¡quien dice sábado,
violó el sábado! Vaacuum… ¡Ejercicios de exterminio, Perdición de la
Casa! Desahoga hecho lluvia, taba sin nada. Pureza es suciedad, puro
yo en el acaso. El cuerpo tropieza en la muerte y el alma cae del
caballo en un jardín. La mente siendo invadida por vapores, insectos,
aguas y polvos, el alma ya fue para el cielo y para el infierno; estamos
después de los novísimos del hombre. ¡Alucine barato es satori,
birritamonogatari! Crea piamente que está quedando loco, el arte de la
lluvia llover, el arte de plantar prevalece el estado de las cosas. Mira
pacas, mira onzas, mira tatú, mira arara. ¿Cuántas herejías al día?
Una siempre es posible, confío. ¡Las llamó eco y el eco es lo que se
dice por ahí! A lo largo del agua, albas piedras, verdes ramas, colores
varios. Escalofría lo horripilante. No sabe partícula de pizca.
¡Agujatestimonio, la línea se llena de puntos, por la fisura pasan
notas, esas mismas horas, esas mismísimas memorias! En la práctica
cotidiana, en el comercio clandestino de las calles, nacen las palabras,
los latidos de la raza humana, luego repetidas como si fuesen la buena
nueva de sí mismas. Algunas — viejas como capitales; otras — fáciles
y no tiene importancia. Algunas se cruzan en la memoria. Signo
difícil. Un cuadrado. Un punto dentro. Tres trazos tortuosos. Una
mancha roja. Una signatura abreviada. Un signo de número alto, el
cuadrado cuando redondamente engañado. Está haciéndose el difícil,
está haciendo sentido, está haciendo una señal. Parece Celso pero es
para no ser tomado por Nelson; en Siam, existe un ser con dos
sistemas nerviosos. Luz del empíreo, la esencia del fuego, el origen de
las fuentes, los súbitos ímpetus del suelo, fenómenos singulares,
mareas, fuegos-fatuos y eclipses, monstruos, abortos y bicéfalos,
signos adversos, cometas, lluvias de sangre, las mirandas
proporciones de las coreas astrales, toda la fábrica del cosmos
nocturno, acumúlase clara en las tablas; cuadra andante en el
cuadrante, ¡toda la cuadratura del círculo para que un indez
cualquiera quede hablando las tripas afuera! Ora por quien no sois,
purgaos con un dedal de eléboro… ¡No viene de lombritauro que el
antídoto es calculado! ¡Dichoso el dicho que tal dicha tuvo! ¡Aconsejo
que admitas que impida que ojalá que eso caiga, que quiebre! Los atax
de los enemigos, los chox de las cosas, ¡estoy con saludalaúd de mi
tierra nataúd! ¡La asambabelia replicada: si vis pacem, in corpore
belli civilis, para babellum! Engalfalaxia los ofiófagos en fábulas de
palpoblación, ¡Ix! Maniobra de manopla, milagro de malogro…

(…)

 

 

 

 

Paulo Leminski. Curitiba, Paraná, 1944 – 1989. Poeta, novelista, traductor, ensayista y biógrafo, uno de los poetas más influyentes en la poesía de Brasil desde los años ochenta hasta hoy. Debido a su participación en organizaciones políticas de izquierda, cuando Brasil vivía bajo el régimen del golpe militar de 1964, no terminó ninguna carrera universitaria, aunque cursó dos: Derecho y Literatura. En 1963, participó en el I Congresso Brasileiro de Poesia de Vanguarda, en Belo Horizonte, donde conoció a los poetas concretos de Sâo Paulo, y al año siguiente publicó poemas en la revista Invençâo, dirigida por ellos. En esa época fue docente de historia y redacción. A finales de los años sesenta y principios de los setenta, pasó una temporada en Río de Janeiro, comenzó a aprender guitarra y a trabajar en publicidad, desempeñándose como director creativo y redactor. Participó en bandas de rock y estudió judo, disciplina en la que alcanzó a ser cinta negra. Leminski llegó a dominar la práctica de budismo zen a tal grado que su maestro de judo lo reconoció como su maestro de zen. Escribió una biografía de Matsuo Basho, así como también de Jesús, Trotsky y  Joâo Cruz e Souza. También ejerció una rica y prolífica actividad como crítico literario y traductor, hizo versiones en portugués de las obras de James Joyce, Samuel Beckett, Yukio Mishima, Alfred Jarry, John Lennon, Petronio, Lawrence Ferlinghetti y John Fante. También fue responsable por las traducciones de poemas de la antigua lengua egipcia, la azteca y el sánscrito. Siguió con su colaboración en revistas de vanguardia e interactuó con los poetas de la «poesía marginal» de la década de 1970 y 80, generación que realizó una función social y política lejos de los medios de comunicación y editoriales, a causa del silencio impuesto por la dictadura militar. Su obra está compuesta por decenas de libros de poesía, narrativa, ensayo, biografías y traducciones. En 1975 publica Catatau, obra de género borderline y alta plasticidad creativa donde narra con un peculiar estilo joyceano, deudor de Joâo Guimarâes Rosa, la ficticia, pero históricamente posible, visita de René Descartes a las costas de Pernambuco, junto a las tropas del príncipe Mauricio de Nassau, en lo que fue la invasión holandesa de esa parte de Brasil hacia 1630.

 

Reynaldo Jiménez. Lima, Perú, 1959. Reside en Buenos Aires desde 1963. Publicó: Tatuajes (1981); Eléctrico y despojo (1984); Las miniaturas (1987); El libro de unos sonidos. 14 poetas del Perú (1988); Por los pasillos (1989); Ruido incidental/El té (1990); 600 puertas (1992); La curva del eco (1998, 2ª ed. 2008); La indefensión (2001, 2ª ed. 2010); Musgo (2001); Reflexión esponja (2001); Papeles insumisos de Néstor Perlongher (con Adrián Cangi, 2004); El libro de unos sonidos. 37 poetas del Perú (2005); Shakti (2005, antología y traduccción al portugués por Claudio Daniel); Sangrado (2005; 2ª ed. 2017); Ganga (2006, antología por Andrés Kurfirst y Mariela Lupi); Plexo (2009); Esteparia (2012; 2ª ed. 2017); El cóncavo. Imágenes irreductibles y superrealismos sudamericanos (2012); El ignaro triunfo de la razón (antología de escritos de Gastón Fernández Carrera, 2013); Informe (2014); Nuca (2015); Piezas del tonto (2016); La inspiración es una sustancia, etc. (2016); Intervenires (2016); Filia índica (2017); Ello inseguro (2017); Funambular (2017); Antemano (2017) y Olla de grillos (pronto por la publicación impresa). Traducciones: del portugués, Galaxias de Haroldo de Campos (2012, 2ª ed. 2013); Los poros floridos y Roza barroca de Josely Vianna Baptista (2001 y 2017); Catatau de Paulo Leminski (2014); Instanto y Palabra desorden de Arnaldo Antunes (con Ivana Vollaro, 2013 y 2014); El infierno de Wall Street de Sousândrade (2015); del francés, Espejo ardiente y otros poemas (2016), Renombre del amor y otras versiones (2017) y Praderas temporarias (2017), tríptico de versiones de César Moro, entre otros. Fue incluido en diversas antologías: Medusario (1996; 2ª ed 2010; 3ª ed. 2016), Pulir huesos (2007) y Antología crítica de la poesía del lenguaje (2009) entre muchas otras. Junto a la pintora Gabriela Giusti, creó y condujo tsé-tsé (revista-libro y sello editorial) entre 1995 y 2008. Jiménez es también corresponsal  de POESIA en Argentina.

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Latif Halmat

Trad. Jiyar Homer & Isabel López

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