Coordenadas de un plano irrealizable

Sebastián Martínez

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(Nota al pie de una casa)

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Un
común denominador de la poesía de diferentes tradiciones literarias y épocas ha sido la pregunta por la casa, tanto como espacio del habitar y la pertenencia, como de la sospecha de las (supuestas) garantías que otorgan el linaje, la familia, la propiedad.

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Sebastián Martínez en el reciente libro Coordenadas de un plano irrealizable (2021), ganador del treceavo premio de Poesía joven RNE, Fundación MonteMadriad y publicado por la editorial Pre-textos, usa la poesía como una herramienta de construcción para levantar una casa de tres plantas a partir de cuatro leyes, una justificación, algunos cimientos y dos principios heredados de José Watanabe y Clarice Lispector respectivamente: «La vida es física», «El huevo es una cosa suspendida (…). Quien se interna en el huevo, quien ve más allá de la superficie del huevo, está queriendo otra cosa: está con hambre».

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Ambos principios establecen una relación ineludible de la vida con la materialidad orgánica que la constituye, es decir, con su dimensión latente y virtual, su potencia de cambio y de devenir. Sebastián se unta los dedos con clara y yema para escribir la casa con esa materia pegajosa y pegante que, a la vez, se escurre y se derrama. Molécula, placenta, plasma, huevo que, en la medida que aluden a la indeterminación de la vida, también hablan de la irrealización de la casa. Habitarla es entonces confrontarse, física y corporalmente, con la experiencia de la fisura, la grieta, la hendija, el derrumbe que se manifiestan a través del crujido y el traqueo, mediante el piar de los pájaros, el aleteo violento de un pichón, el rastro veloz de una lagartija que son formas sonoras por donde la casa se escapa y se quiebra.

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En este libro la poesía es un animal que se asoma a la gruta de la boca para buscar la palabra que falta para hacer la casa y que seguirá faltando para que la literatura no se extinga. La poesía es también la tórtola que entra dentro del oído para buscar un nido y aplacar su hambre; la rata que aparece para mirarnos de frente y afincarnos con  sus dientes el grito del matadero; la gotera que agrieta la casa y hace llorar su techo; la casa-huevo que traga a la familia y su intemperie; la sangre de la estirpe  -el abuelo, la madre, el padre, el hermano- que se derrama en el poema y cae en el cráter del lenguaje. La poesía se vuelve entonces cuerpo sensorial que mastica, ingiere, digiere lo que flota en la sopa que se hereda, las sobras de la casa rota que son materia del poema, su física condición, su mayor vulnerabilidad e intemperie.

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Sebastián Martínez escribe dándose al mundo para indagar en lo que está adentro, después de la cáscara, dentro de la grieta, en la entraña de la casa: «Y por eso rayo. Clavo el endeble clavo de grafito en el papel y martillo» (Martínez).

Gina Saraceni

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Ley segunda

Si hay materia, hay fisura.
Cuántos quiebres
cuántos minúsculos fiordos por donde reptar
por donde agitar las alas torpemente
……¿hay plantas
……me pregunto
……que crecen hacia dentro?

La casa es ante todo una entrada que desfasa:
siempre hay algo que queda fuera.

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Cimientos

Es más casa que cuerpo.
Si alguien se aventurara a abrir sus ventanas
traquearía.

Tiene cimientos la casa, no piernas.
Ni manos,
ni lengua.

Y no se sabe dónde está la puerta,
ha cicatrizado.

La casa hace de huevo:
hay que demolerla para entrar en ella.

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Aviario

[3.2., 1.8. / 2.6. / 1.6.]

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Cada noche un mango
cae dentro del oído.
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Gina Saraceni

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era muy temprano
cuando la tórtola volaba hacia el patio de mi casa
a esa hora yo dormía
mi oído tenía la misma forma
que las paredes que rodeaban el patio
el pájaro se metía
como si fuese a encontrar
un pez nadando entre las piedras
así cada mañana
yo no entendía
por qué me dolía la cabeza
cuando el ave se estrellaba contra el suelo
yo bajaba
yo era un perro atento que bajaba
y espantaba al pájaro
para que no entrara a la cocina
pero quién iba a descender por mi oído
quién iba a ser el perro guardián
para ese aviario
donde la tórtola repetida mil veces
picoteaba contra el suelo desnudo
y qué encontraba
además de un hueso pulverizado
y su pico maltratado:
hambre

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La gotera

[2.2., 2.3.]

i

La casa se ha agrietado
y los padres han puesto un balde en medio del colchón.
Ya no entrelazan los pies
ni se percatan de sus respiraciones en la noche.
Cuando se acuestan bocarriba,
la fisura ataca sus miradas.
Se preguntan si el techo resistirá,
si no acabará viniéndoseles encima.
Pero solo escuchan la gotera
golpeando contra el balde.
Así suenan los años.

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iii

Como en un hospital,
el suero cae
y cae
y cae.
Y para qué.

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La pata de Isabela

[1.1 / 1.3. / 1.5. / 1.7 / 2.2.]

Madre a lo mejor también fue algo como esto
no sé un calor
una pata de lagartija posándose en la pared impoluta
una bestia en la casa
la posibilidad de que eso reptase en cualquier momento
un calor
que no se ve solo se siente solo es calor
te habrás preguntado madre
con qué se conectará
qué le seguirá
qué torso qué piel qué vida
pero solo fuiste capaz de sentir
una cosa igual al alkaseltzer
yo había entrado y de pronto me aceptaste
como la noche acepta a la pólvora
te preguntas de dónde ha salido esa pata porque
sé muy bien que no la querías
no así
no esta
no con el que cuerpo que seguía
la continuación de esta extremidad doblada
no iba a encajar
a lo mejor dijiste a lo mejor pensaste es la mano de Isabela
y creíste
que esto que seguía
el calor que iba hacia arriba hacia el centro
no encajaba o más bien sí
la pata iba acorde con el cuerpo
lo observarías
cuando saliera por la grieta
escalando por la pared por el cemento y yo te viera
allá atrás de la puerta
como si estuvieras esperando que me metiera de nuevo en
la cicatriz
para rehacerlo todo

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Fisuras

i

[0. / 1.6., 3.1. / 1. – 3.]

No es mi padre
no es mi padre resanando la terraza
no es él con una brocha bajo el sol
dejando líneas blancas sobre las fisuras las arrugas la vejez
no es su piel que cede que arde que se mancha
ni es mi madre con los vasos de soda con limón
no es su eterno ascenso a la terraza
no son sus rodillas rendidas ante la escalera
ni tampoco es el extravío
sino la casa
esta casa
anciana
rota
enyesada
gigante
extraña

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ii

[3.1.]

Mi padre cubre las grietas de la terraza con
impermeabilizante
sin saberlo traza rutas en el suelo que indican:
aquí cedió
aquí se bifurcó
aquí se filtra el agua
desde arriba se ven como fronteras
límites
raudales
que encierran a un cartógrafo
aunque vinieran no servirían los rescatistas
no está extraviado el hombre
ni tampoco a la deriva
es más
el hombre ni siquiera es un hombre
sino pura ubicación
el mapa mismo

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Historia incompleta de la terraza

[0., 1.3. – 1.5., 1.7., 1.8., 2.2., 2.3., 2.6., 3.1. – 3.3.]

bajo ella nos vimos obligados
el peso la panza su fruta grávida colgando
su evidente desdén su renuncia sus ganas de caerse
…..muerta sobre nosotros
se ha curvado el diseño original se ha fracturado
no existe nunca existió: como toda obra
la casa se hizo improvisando
es una hamaca en realidad
el americanismo ha sido pronunciado por el concreto
el americanismo ha sido dicho por el núcleo de la
…..civilización
la familia occidental
la casa occidental
la arquitectura occidental es una caníbal
que va a caer
que va a posar su lengua sedienta pesada muerta sobre
…..nosotros
una hamaca ocupada llena hundida
la espalda de la terraza nos amenaza
la última prueba de la casa el techo nos amenaza
se nos cae el amparo
se nos cae el revoque
y qué más podíamos hacer ante el peligro de tener un
…..techo así
defectuoso
quebrado
roto
de donde salían lagartijas de pronto como hijos
alimañas como hijos
de donde salían finalmente hijos
la visita
una cucharada densa
del caldo de tu boca
en mi boca
y qué más
sino poner un techo nuevo
sino construir el resguardo conservador contra la humedad
…..contra la fisura contra la grieta
contra el picotazo de la torcaza de la tórtola abriéndonos
sino hacer de esta casa americana una cosa europea
occidental completa
techarla como si acá cayese nieve
techarla en realidad contra el mayor peligro que es el agua
el agua viva como un reloj
viva
cruda
y por lo mismo agonizante
como el segundo que parece que va a caer
que está a punto de caer pero no cae
el suspenso de la gota se incrementa
trémulo
azaroso
vacilante hasta que
………………………..cae
y luego hay que esperar otro segundo dilatado
esperar a que varios segundos se recolecten en uno solo
a que se agrupen en el óvulo infértil
a que varios segundos sean tragados por la barriga del
…..segundo-gota
del segundo que va a destruir por completo el sueño de
…..los padres
del segundo que es una noche que no llega y cuando llega
…..ya es el alba y los padres tienen que salir a trabajar
va a caer te lo digo va a caer para reventarse en nuestra
…..cabeza mojada
va a caer te lo digo a pesar de que nos vimos obligados a
…..suplir el capricho la cirugía el remiendo
a hacer del cielo un tejado caro costoso
necesario pensamos
un tejado que detendría el derrumbe de nuestro amparo
un tejado que me obligó a parar de escribir porque
sabes no es fácil
teclear femenino bajo los obreros
esos hombres arriba mío
arriba de mi cuarto
arriba de mi noche de mi mano
como tentándome
con la gota que va a caer de sus cuerpos
sabes qué tan fácil es
teclear mientras te dan martillazos
eso es la gota: martillazos
por eso me detuve por los hombres por su gota
sabes este poemario este proyecto esta casa esta estructura
ya estaría erigida
ya estaría trazado el plano
si no fuera por la permanente modificación de la casa
que se irgue que se iza que se erige que se erecta
ya estaría te lo digo completado el tachón lo irrealizable el
…..mamarracho la maraña
ya estaría hecho pero estoy aquí
aquí
aquí todavía
aquí al frente de esto todavía
aquí en la casa inacabable todavía
aquí mírame tú
y para qué
para que la gota caiga
para que la gota cíclica
para que la gota que se lee
que se traga
que se resiga
cayendo todavía
para hacer de la letra una gotera
para que el techo se tiente más a cumplir su amenaza
que es también su promesa su deber
porque te digo
a pesar de que lo hicimos lo logramos
soportar la suspensión de la existencia
soportar la suspensión de creerse dueño de la casa
soportar la visita que no se va que no se larga
soportar nuestra reconstrucción hecha por otros
a pesar de
sigue goteando
qué tenemos que hacer
qué cuando los obreros ya se han ido
qué cuando el impermeabilizante puesto
qué cuando el techo erigido
qué cuando la mano sobre la grieta
qué para concluir esta fuga
qué para La fuga
qué para este mundo que se nos sale y se nos riega y se
…..nos derrama entre los dedos
qué para poder controlar al menos por lo menos nuestra
…..supuesta posesión que es la casa
qué es necesario
qué dímelo tú
qué sacrificio qué inversión qué cuerpo
dime tú que esto no es inútil
esta petición esta pregunta que te hago
dímelo tú no te rompas
dímelo tú no te quiebres
dímelo tú no te hagas más grieta más fisura más umbral
…..más techo más casa
más espejo

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Manuel Borrás, Sebastián Martínez y Gina Saraceni

 

 

Sebastián Martínez. Pereira, Colombia, 1996. Es profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana y ganador de la convocatoria pública del 2020 con Idartes se muda a tu casa en la categoría Cuentos Cortos Inéditos; fue incluido en la antología del concurso Cuentos cortos para esperas largas del Festival de Literatura de Pereira FELIPE (2018). Ha colaborado en revistas como La Caída o Temporales, y participado en coloquios en el Departamento de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana en los años 2018 y 2019. Actualmente forma parte del comité de creativos de la revista La Caída y del Semillero de Investigación en Literatura Latinoamericana (SILAT) de la Javeriana.

La obra que ilustra este post fue realizada por el artista mexicano Carlos Salazar

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