Dos del uno de dos mil trece

Enrique Winter

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DOS DEL UNO DE DOS MIL TRECE         rodrigo en distintos planos     me invita a
cenar y arribo     con mis padres no traemos     colaboración alguna     toco
la mesa servida     para dos mis padres no     parecen incomodarse     luego
un evento quizás     sea el mismo atiborrado     de los amigos comunes     y
otros que ahora recuerdo     que él no conoce aparecen     los que protestan
conmigo en     la calle y formados como     para una foto cantamos     por la
universidad pero     estoy entre compañeros     de colegio y de uniforme
no somos jóvenes luego el     departamento es rodrigo     igualito al de su
hermana     en barrio brasil me abre un     tipo adormilado dice     que
rodrigo no está pero     sí está su hermano pintando el     cuarto del fondo
hay dos miro     ambos sin urgirme cuál     es el del fondo pues uno     de sus
hermanos menores     es ahora un recio adulto     pinta y cuando me
presento     casi reconoce el nombre     tan mío sin entusiasmo

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tres del uno de dos mil trece     acerca del domicilio     le comunico a mi
madre    que su remodelación     del baño es horrible digo     sinceramente
pues huelo     las toscas terminaciones     la pretensión malograda     de
arabesco el color jade     me gusta pero destacan     los otros con los que
quiso     combinarlo sobre todo     la juntura el fragüe gris     marco lo
construye bajo     sus primeras instrucciones     de diseño marco lleva un
lustro atropellado y muerto     yo al toque me arrepentí     del comentario
pues ella     pone empeño del que estoy     genuinamente orgulloso y     lo
jodo voy a mi pieza     callado y la encuentro vuelta     bodega o algo peor
puse años que no tengo     en construirla accidentes     no en la casa de mi
madre     sí en la mía que a diez mil     millas también dilapido

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cinco del uno de dos mil trece     con ambas bandas que mary     ellen me
regala miento     pasamos navidad juntos     son dos discos descargables
por internet de inmediato     los escucho y de inmediato     viajamos con ella
rumbo     a un concierto en otro estado     no somos amigos íntimos     soy
un fan que por la noche     del concierto está de nuevo     solo con un pie por
cada     lado del muro y estadio     pues quiero comunicarle     algo desde
allí a la banda al     público y al mundo es algo     que nace en la gratuidad
y muere con este miedo     de no saber de ahí cómo     chucha voy a
descolgarme

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siete del uno de dos mil trece     es año nuevo en mi casa y      no queda en
el cerro sino en      el almendral juego dardos     que van a dar a cualquier
parte por tirar de lejos     ante la mira paciente     que da mi tía maruja     y
la sorna de mis primos     daniel y aníbal fue en curva     comento de la
mayor     capacidad de la izquierda      me apoya aníbal que es zurdo
daniel se ríe y contesta     que sin motricidad fina en     la mano que
corresponde     de niño cualquiera es ñurdo     la tía bromea y tiro     mis
dardos primero al techo     segundo al muro y el sexto     se ve como si le
hubiera     apuntado al centro aunque     fue al círculo que lo absorbe
celebro que el nuevo año     ya no será malo hay tantos     desconocidos
como hay     conocidos cuando empiezan     a marcharse los primeros     de
madrugada me encuentro     con pato haciendo un taller     de poesía con
quince     borrachos y con su novia     que jamás había visto en     mi pieza
que ahora tiene     chimenea los ordeno en     otras piezas nuevas pero
desaparecen del resto     de la casa en el sillón     está la caro conversa     y
me quedo con ella hasta     que carito se despide con besos lengua y abrazo
apretado que parece     de varios minutos miro a     jo tomar agua conmigo
desconocidos escoltas     llegan con ernesto ebrio     y cariñoso conoce a
más comensales que yo     trae pisco incluso para     andrés que varias veces
me llama y tengo la mitad     de arriba del piyama puesta     no más recién
me aprontaba     para dormir en pareja     creo con alguien sin nombre
también tiene puesta solo     la parte de arriba andrés     del piyama así lo
abrazo     desde el lado por desearle     un año mejor sin roce     mi pareja lo
cerciora     desde el canto de la pieza     le ofrezco un espacio para
descansar en el segundo     piso que nunca he tenido     ya con piyama
completo     salgo como copiloto en     un auto por paralelas     al mar las
calles colón     e independencia buscando a     alguien o algo que no
recuerdo y me encuentro a ernesto y     dos de mis amigos uno      rubio con
el pelo largo     que no iba a ninguna parte     y ya la había encontrado

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diecisiete del uno de dos mil trece     karen de vestido rojo     ceñido hasta
las caderas     se abre un poco porque es corto     se agacha y de medio lado
me sonríe invita a un viaje     con harry un burkinés juega     básquetbol con
él comparto     la pieza mi compañero     de pieza se llama azer     insiste en
llamarlo harry     dudo que cualquiera de ellos     juegue básquetbol hay
minas     disponibles dice dos     algo flacas cuyos gustos     debieran
sincronizarse     con gonzalo no tenemos     dónde practicar el día     se pasa
en dificultades     para hallar baño tomamos     helados los de paleta     rojos
y azules o verdes     y amarillos del centella     pero en tubo me pregunto
si este es un proyecto cuando     pasamos por una casa     que demuelen y es
mamá     notamos las ampliaciones     que había hecho mi padre
escondían un diseño     anterior y mi mamá     reconoce exactamente     una
puerta oculta entre     su pieza y la de mis juegos     al lado un estante lleno
de fotos y las tarjetas     pegadas rápida quita     la declaración de amor     de
mi padre y se la deja     las máquinas continúan     su trabajo esta visita     a
la casa de mamá     es parte oculta del viaje     son mis tías quienes urgen
que tenemos que hablar ya     seriamente y cuanto antes     porque en su
baño confundo     entre las placas de todos     la mía para los dientes
sudo y los demás se ríen     en el jardín sus amigos

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veintisiete del uno de dos mil trece     día en cursivas y día     de legumbres
cuando a bob     lo felicito por cómo     ahuecó en el nuevo disco     las
líneas de los primeros     encarnando la inquietud     en relación a la muerte
por ejemplo se enrojecen     sus pómulos y sus ojos     da las gracias al oído
pregunta por lina y bruno     que hacen tan linda pareja a     sus ojos pero no
son     pareja ni se conocen     un viaje en bus por estados     unidos quien va
a mi lado     se irá pronto y no distingo     si estuvimos juntos ya     o si lo
estaremos no     sé si estoy emparejado     y mi pareja no vino     o si estoy
emparejado     y los demás salvo bob     no saben o no lo estoy     y no
quiero los enredos     pero olvido el nombre suyo     refiriéndola de ella     a
bob que me pasa un disco     de una época que yo     no tenía y otro actual
que sí y ella se lo queda

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Enrique Winter. Santiago de Chile, 1982. Poeta, abogado con un magíster en Escritura Creativa por NYU, coordina el diplomado de la PUCV y es escritor residente de la Universidad de los Andes en Bogotá. Ha publicado en diez países y cuatro idiomas los libros de poesía:  Atar las naves, Rascacielos, Guía de despacho y Lengua de señas, además del disco Agua en polvo y la novela Las bolsas de basura. Traductor de Dickinson, Chesterton, Bernstein y Larkin, ha recibido los premios Víctor Jara, Nacional de Poesía y Cuento Joven, Nacional Pablo de Rokha y Goodmorning Menagerie, entre otros.

Los textos acá presentados pertenecen a una pequeña serie de poemas del libro Lengua de señas. Poemas que fueron enviados de manera exclusiva por el poeta a la redacción para su publicación web.

 

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