El aliento iniciático

Entrevista a Santos López

 

 

 

Poesía y ciencia del alma

La ciencia a la que me refiero es un corpus tradicional que busca la iluminación. Nuestro espíritu interno, o alma, recobra su luz primordial u original en forma de conciencia. Mi exploración ha sido el camino iniciático: es algo inefable.

 

 

El poeta como hacedor de vasijas

Si el agua que cae del cielo es la poesía, el poeta se ocupa de crear un contenedor, muchas veces recrea esa vasija que es la palabra, la repara. En todo caso, el poeta no es el creador de la poesía; la poesía está, es, pre-existe; el poeta la trasvasa hacia el destinatario, o el lector, quien termina recreándola en su imaginación, y esto ocurre a través de la respiración. Por eso digo que la poesía es respiración; y las respiraciones de cada quien están contadas. Somos instrumentos de la poesía.

La poesía usa muchas vasijas como contenedores y son más de 400. Para llegar al ser humano se vale de diversas vías, y entre esas está la poesía que transmiten los maestros. También a uno le tocará luego transmitirla. Es un sendero interminable… No hay escritura definitiva.

 

 

La palabra como ancestro

La palabra es nuestro más inmediato ancestro. Y hemos perdido nuestra palabra, la que somos. Caminamos sin estar parados sobre los hombros de nuestro ancestro primordial. Las personas suelen mezclar la imaginación de la muerte con la verdadera muerte. La muerte siempre es el sacrificio de la forma, no olvidemos esto. Los vivos y los muertos andamos juntos. En la poesía es a través de los autores vivos que los muertos siguen con vida, decía también Eliot. Llamo conciencia ancestral en la poesía a la intención que arrastra nuestra alma, que no es la del cuerpo.

 

 

Ellos

Sí, suelo utilizar el pronombre Ellos. Y lo hago porque es un pronombre que alude a la ausencia, o lo ausente. Lo mejor de la poesía es la ausencia: algo que no está visiblemente, pero que sí subyace desde otro plano. Y esta «ausencia» es precisamente el velo, la cortina, el pronombre de los ancestros.

 

 

Las visiones y el trance

Forman parte de la creación artística; y como tales, su objetivo es la maduración espiritual, un renacer. Por ejemplo: en el siglo pasado el hombre experimentó todo tipo de evasiones de la realidad: analgesia, sedación, narcosis, embriaguez, euforia, alucinación. Por lo tanto, se comprometió el tacto. Perder el contacto con la realidad derivó en dos enfermedades catastróficas: el sida y el terrorismo. Ambas comprometen el tacto, sin hablar del virus actual. ¿Qué nos queda? La sociedad a mediano plazo va hacia el trance como un nuevo estado de conciencia. El trance será lo cotidiano. Para ello hay que perder el ego: perder el ego es celebrar el día a día con trance. Las visiones nacen de la imaginación. Ahora bien, la imaginación puede ser verdadera o falsa. La imaginación verdadera siempre se materializa.

 

 

Poesía y tradición

La palabra tradición en su etimología expresa la idea de transmisión. Pero no todo lo que se transmite es tradición. Solo lo sagrado es objeto de transmisión, visto lo sagrado como aquello que ha permanecido unido a su origen, lo atemporal. Practicar la intuición primordial del mundo, esa sabiduría atemporal, es lo que me motiva, lo que me enlaza con poetas como Blake, Rumí, o Dante, entre otros. Existe una estructura primitiva de pensamiento, que es analógica, alejada de lo racional. La intuición es como la luz en nosotros.

 

 

Primitivo, mágico, moderno

Cuando yo me definí como primitivo, mágico y moderno (idea que tomé del antropólogo y filósofo italiano Ernesto de Martino), ese tono primitivo aludía a la exploración del mundo irracional. Lo mágico, de imago, se refiere al mundo imaginal, la imaginación creadora como intermediaria entre lo ininteligible y lo sensible. Y lo moderno es una búsqueda que toma el riesgo del hecho de la libertad. Mallarmé, con gran desparpajo, afirmó que un poeta moderno debe ir más allá de Homero, porque la decadencia de la poesía en Occidente había comenzado a partir de Homero. Y el periodista le repreguntó: ¿pero qué poesía existía antes de Homero? Y Mallarmé respondió: «Los Vedas».

Me identifiqué con este linaje que voy describiendo en la poesía una vez que vivifiqué la experiencia iniciática en África Occidental. Ocurrió en una aldea que es asiento de una tradición espiritual muy antigua, específicamente Ode Remo, en Nigeria. Así, en mi alma, se trenzan tres hilos: lo indígena, lo europeo y lo africano.

 

 

Una cadena de maestros

Yo continúo la tradición de mis maestros. Nada de lo que escriba, diga, cree, me pertenece. Si escribo también escribe mi maestro; y si hablo, habla conmigo mi maestro; y si callo, mis maestros callan; pero mi corazón ahora guarda silencio: el mundo es una hermosa recurrencia.

Continúo en la misma tradición de Dante, San Juan de la Cruz, Ibn Arabí, Rumí, Blake, la de los poetas iniciados, podría decirse. Cuando, por ejemplo, San Juan de la Cruz se detiene en su noche oscura del alma (él bebió de la tradición sufí, igual que Dante), lo hacía para meterse en la experiencia del silencio; es decir, más allá de la palabra y más acá, está el silencio; y más allá del silencio está la luz; y más allá todavía, nos espera la luz negra, la luz que no procede de la energía.

 

 

La energía y la palabra

Participo de esa percepción del mundo que considera a la palabra como un instrumento ineficaz y demasiado desgastado. Para hacerla viajar o renovarse debemos usar la energía de las plantas, de los minerales, del agua, del aire y de la luz. Y esto, el desgaste de la palabra, es una consecuencia de haberle suprimido a la palabra su valencia simbólica. Pasa lo mismo con el ser humano cuando se aleja de su dimensión simbólica y analógica; cuando nos alejamos de lo irracional, nuestra vida se empobrece; cuando nos separamos de lo espiritual, nuestra realidad son las ruinas.

 

 

La percepción acelerada

La aceleración de nuestra capacidad perceptiva es un verdadero reto, y está sujeta al acondicionamiento, a la automatización que la sociedad cada vez incrementa más. Diríamos que a mayor acondicionamiento, menor aceleración perceptiva. Esto es un drama hoy día. San Gregorio Palamas lo anunció: Ninguna palabra puede esperar otra cosa que no sea su propio fracaso y derrota. Y comparto con Adonis su sentencia: la verdad está siempre en lo que no se dice y en lo que es imposible decir. Vivimos la recurrencia de la Torre de Babel.

 

 

La luz negra

Somos viajeros hacia la divinidad. La muerte es un silencio, la noche es un silencio, son pausas cortas como las de una coma. La paradoja de luz negra proviene del sufismo iranio, es muy antigua; la primera oscuridad es la materia y la otra oscuridad es la ausencia de materia. Esto lo podemos comprender hoy a través de los agujeros negros. Hay una física de la luz y también una metafísica. Y son lo mismo. En este sentido, yo uso esta metáfora: somos la luz que tropieza.

 

 

Aviso

Vislumbro en este milenio el agotamiento y el deterioro de la razón; y dentro de ella, la facultad de la memoria, que representa el acondicionamiento y el automatismo. Tenemos en el mundo una epidemia de Alzheimer, y en lo personal no hacemos nada, la sociedad nada hace tampoco. Enseñémosle a nuestros hijos, a nuestros amigos, a nuestros estudiantes, a usar el cerebro derecho, la intuición, la poesía.

 

 

Poesía y servicio

El poeta debe prestar un servicio como maestro. En mis clases particulares pongo ejercicios que ayudan a los estudiantes a recuperar su Otro. Toda existencia está volcada en un anhelo por lo Otro. La razón nunca se rinde, ni se entrega. Sólo lo irracional, lo Otro, te exige rendirte.

 

 

El alma colectiva

No quiero separar en la tierra lo que en el alma está unido. Nuestra alma es una trenza de tres colores: lo negro, lo blanco y lo amarillo de nuestros pueblos aborígenes. Destrenzar eso es una tarea de locos. En mi poesía hay todo eso y más. El que tenga ojos, que lea.

 

 

La palabra perdida

La palabra místico se ha deformado tanto en Occidente, que a mí me da alergia. Este término se ha degenerado y vulgarizado tanto que ha perdido todo su sentido original. Místico deriva de la palabra Misterio: proviene del griego Myeo, que significa «Iniciar en las Cosas Sagradas», una labor que hacían en la antigüedad las Escuelas de Misterios. También, de la misma raíz, encontramos Mystagoia, que significa Iniciación. Mystos significa Iniciado y Myesis, insisto, quiere decir Iniciación. Así la palabra «místico» se fue degenerando con el tiempo: la religión intervino, ocasionó una ruptura, un corte en la cadena iniciática en Occidente. Y todo lo místico pasó a formar parte del campo religioso, normativo por excelencia, como otra forma más de acondicionamiento. Pero el místico y el religioso van de la mano, quiero decir, se quedan muchas veces en el regodeo individual, en el sentimentalismo y la elucubración. La iglesia se adueñó del sentido místico y lo corrompió. Imposible que un místico alcance lo supraindividual. Yo me alejo de esa vía, intento la vía iniciática, que representa una ascesis dinámica de realización: demanda un esfuerzo interior, requiere tener un maestro y continúa una línea de transmisión espiritual ininterrumpida. Sin embargo, creo que podría convivir con un místico como vecino.

 

 

Recurrencia: la poesía y el nuevo milenio

La poesía en este nuevo milenio será la ciencia del alma. El conocimiento de la humanidad por dentro lo encarnará la poesía. Jugar y ser niño van de la mano. La infancia del hombre la tenemos enfrente: los astrólogos suelen llamarla la Era de Acuario. Este ciclo se está levantando sobre la desgarraduras y las cenizas de la Era de Piscis. El arte también es un juego serio. Pero no me gusta dar consejos. Creo que cada quien sabrá encontrar su propio destino. La poesía hoy se ha vuelto un arte muy usurpado, falsificado, profanado. En las redes sociales llueve la poesía. Si ensalzamos el arte poética a los medios de comunicación, eso dará un coctel muy disfrutado por el ego. Así que cada quien sabrá escoger.

 

 

Nadie

Tampoco quisiera que me identificaran con temas. La única razón que puedo esbozar es la de dar el testimonio de mi alma ante la realidad. Y eso responde a la experiencia de lo irracional. Me atrae la exploración de lo irracional como misterio preexistente, lo espiritual. Es maravilloso sentir algo de balance ante la locura de lo racional.

 

 

Poesía, subjetividad

El hecho poético abarca el mundo subjetivo de la persona y hay que dar el salto: de la persona al ser humano. La sensibilidad de un poeta, su lenguaje, la precisión de su emoción, o su pensamiento, son la belleza que expresa los contenidos más profundos de su alma. Pero el individuo es el testimonio fidedigno y para abrir esta posibilidad la personalidad, con su ego, debe quedar atrás.

 

 

Poesía y oráculos

Sobre la relación entre la poesía y los oráculos podemos comenzar a partir de esta pregunta: ¿y cómo es ese textil que la adivinación desata entre el oráculo, la poesía y el destino? William Blake dijo: si hay algo divino en el hombre, esto es la imaginación. Y es que hay divinidad en nuestro adentro. Hay una infinita imaginación, diría Jorge Luis Borges. Y Adentro es Dios. No hay nada en el mundo que no lleve alguna muestra de la virtud divina. Dios se deja ver a través de sus criaturas, brilla en toda la creación.

 

 

El ojo del corazón

Hussein Ibn Mansur al-Hallaj (el algodonero o cardador de lana) fue acusado de hereje y desmembrado porque dijo: «Vi a mi Señor con el ojo del corazón. Le dije: ¿Quién eres tú? Me respondió: Tú. Yo soy la Verdad». La poesía de los sufíes ha irradiado su luz hacia Occidente: considera que es Dios mismo quien invoca, Dios mismo quien es invocado (se invoca a Sí Mismo) y Dios mismo quien es la invocación.

 

 

El habla oracular

Todos los oráculos hablan en versos, en metáforas, en imágenes y en símbolos. Aparte de la no-comunicación, la comunicación, decía Heráclito, distingue dos formas diferentes: «hablar claro» y «sugerir» a través de analogías, correspondencias, metáforas; es decir, la poesía.  Entonces tenemos que la poesía son muchas cosas y acepta muchas definiciones, tantas como la palabra Dios. Habla el oráculo, y lo oracular es nuevo, qué paradoja. Es poesía. Siempre se va a un oráculo con una o varias preguntas. Pero a las preguntas que tú le haces a un oráculo con palabras no tienen respuestas con palabras, sino con imágenes, símbolos, metáforas.

Un oráculo se transmite oralmente; en esto converge con la poesía, que guarda algo cabalístico. Cábala, etimológicamente hablando, significa que se transmite oralmente. Siempre está la voz. Después de la voz, para retomar el planteamiento anterior, viene la palabra, pero lo que antecede a la palabra es el silencio.

 

 

Las puertas de la percepción

Blake propuso limpiar o purificar las puertas de la percepción. Esbozó su teoría de la percepción directa: una percepción despojada del pensamiento y del sentimiento, una percepción desnuda de pasado. ¿Y cómo podemos percibir lo nuevo si todo nuestro pensamiento y sentimiento es lo muerto, el pasado? El poeta está sentado frente a lo desconocido, lo otro, la verdad, lo real, así como la Pitia está sentada sobre el respiradero de la madre tierra, lista para inspirarse y entrar en trance y adentrarse en lo desconocido; sería como sumergirse en la creación: la percepción directa de lo nuevo, lo desconocido. Hay que estar en la poesía con una percepción más depurada y, añadiría, acelerada; no unidimensionalmente, sino de manera multidimensional.

 

 

Los riesgos del camino

El poeta ha buscado la comunicación con ese otro reino como ha podido. Si al final de su búsqueda sólo se ha encontrado con el silencio, no es su culpa. Es parte del riesgo. Siempre la oscuridad se extiende sobre el comienzo y sobre el final. En poesía, ¿cómo podemos constelizar el proceso creativo cuya fuente es lo desconocido, lo otro? La creación es diferente de la creatividad. Cuando decimos creación aludimos a algo nuevo. Es decir: la creación está vinculada a algo que se muere en un otro plano y emerge en este. Es tal como ocurre en el nacimiento humano: muere el feto en el vientre y nace un bebé a otro mundo.

 

 

La vida onírica

Los sueños son nuestro primer oráculo. Un oráculo es lo que nos adentra en lo irracional: un mundo de imágenes primitivas, en el cual el destino personal es equivalente al destino —el hado— de la humanidad: un solo hombre es la humanidad entera. Así, la realidad, definitivamente, es discontinua, analógica.

 

 

Sobre la voz

Es nuestra voz la expresión audible de nuestro ser. No es la palabra, me atrevo a decir. Porque nuestra voz es la vibración de todo nuestro cuerpo y nuestro ser. Viene de lo profundo, así como los vapores que salían de lo profundo de la tierra, que la Pitia percibía y la inspiraban. Nuestra voz proviene de un profundo anhelo interno, de una esencia. Es por ello que existe el destino. Decía Gurdjieff: «sólo una persona con esencia tiene destino. El resto de las personas están sujetas al accidente, a la vida accidental».

 

 

Sobre la superstición

La superstición puede ser un término vago, pero en esencia asoma la idea del PODER en términos exclusivamente políticos, es decir, la autoridad en términos materiales; como la idea de poder en términos espirituales o la imagen del Autor (con mayúscula), el creador. Percibimos, claramente, la visión de la fuente de poder y la clase de poder que los hombres deseaban tener sobre otros. Plutarco de Queronea (ca. 45-125 d. C.), filósofo platónico, ensayó la primera definición de esta palabra. En su Tratado sobre la superstición, Plutarco define la deisidaimonía, la «superstición», como el «miedo a la divinidad o a los dioses». El miedo, dentro de la naturaleza humana, tiene su fuente en la ignorancia. Y nuestra conciencia lo puede mostrar por sus dos extremos: aparición u obsesión, ocultamiento o supresión.

 

 

Lenguaje y destino

Casi nunca tenemos conciencia plena del proceso de elección de palabras que utilizamos para representar el mundo y menos aún para representar nuestra experiencia del mundo. De la misma manera que casi nunca tenemos conciencia del proceso de elección diario de nuestro destino. Conocemos algo de la estructura del lenguaje, pero muy poco de su dinámica interior. El lenguaje humano, el lenguaje de la naturaleza y el lenguaje de lo sobrenatural son uno, son una síntesis. La realidad que se manifiesta en el hombre a través de su lenguaje es la misma de la naturaleza y de lo sobrenatural. La conducta humana está gobernada por modelos de energía, matrices de creación.

 

 

 

Santos López. Mesa de Guanipa, Anzoátegui 1955. Poeta, editor, gerente cultural y periodista venezolano. Fue director-fundador de la Casa de la Poesía Pérez Bonalde (fundada en 1990). Ha publicado los poemarios: Otras costumbres (1980), Alguna luz, alguna ausencia (1981), Mas doliendo ya (1984), Entre regiones (1984), Soy el animal que creo (1987), El libro de la tribu (1992, 2014), Los buscadores de agua (1999), El cielo entre cenizas (2004), Le Ciel en cendres, edición bilingüe español-francés (2004), Soy el animal que creo. Antología (2004), I cercatore d’acqua, edición bilingüe español-italiano (2008), La Barata (2015), Azar de almendra (2016), Del fluir (Poesía escogida, 2016) y Canto de luz negra (2018). Ha sido reconocido con el Premio Municipal de Poesía de Caracas, en 1987 y en 2001. Mejor Libro de Poesía 2004, Banco del Libro de Caracas.

La entrevista al poeta venezolano Santos López fue realizada y editada por Alejandro Sebastiani Verlezza específicamente para este especial en su homenaje.
La imagen que ilustra este post es un detalle de la obra Slow Skins Indigo del artista estadounidense Michael Nauert

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