El canto del alma animal

Muestra poética de Santos López 

 
Combustión y vocación,
media entre un puñado de poemas
y un puñado de cenizas.
La escritura que fluye, agua y sangre,
se inscribe en el papel, lo quema.
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Octavio Armand, sobre La Barata

 

En un itinerario que abarca más de cuatro décadas algunas voces han reflexionado sobre la poesía de Santos López: Ida Gramcko, Alfredo Silva Estrada, Héctor Loaiza, Octavio Armand, Juan Liscano, Carmen Verde Arocha, Roberto Mussapi, Oscar Rodríguez Ortiz y José Napoleón Oropeza. Si bien estos autores han destacado los diversos aspectos de una poética que se detiene en la búsqueda interior, esta selección quiere apuntar hacia regiones marcadas por el verso de aliento centelleante, paradójico, muchas veces apodíctico, impregnado de hondas visiones, siempre con gran intuición y penetración analítica (no tomo aquí en cuenta sus textos sobre otros poetas, ni las entrevistas literarias). Así la vertiente de Santos López que oscila entre el poema breve, el aforismo y el fragmento aparece diseminada en sus libros. Las incursiones al respecto son significativas: la expresión luce compacta, conclusiva, cercana a la plegaria y el ensueño, con analogías sorprendentes (a partir de La Barata, incursiona decididamente en el poema de largo aliento). Valgan estas notas –y la presente selección– para reparar en una poética que se adentra en el canto del alma animal.

Alejandro Sebastiani Verlezza
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Mayo, 2020.

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Mi abuela me enseña la tierra

El norte nunca ha estado en el mismo sitio.
El Sur ya no es el Sur.
El Oeste quedaba aquí.
Y el Este ahora es Occidente.

Hijo, los sitios se renuevan

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De Los buscadores de agua

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Epitafio

………………………………Aquí aguarda la más lujosa energía 
                                             Que la memoria retiene
                                He aquí la piedra más pesada del sueño

(Este poema ha sido tachado rigurosamente palabra
por palabra porque cada una de ellas siempre dijo
a medias lo que tenía que decir)

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De El cielo entre cenizas

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En mi tribu, el soñador no piensa ni razona; sólo alcanza a recibir
secretas órdenes para iniciar un viaje hacia el saber,
para recibir el conocimiento que antes había ignorado

[…]

Si proseguimos el viaje, si nos rasgamos duro y herimos, dejando que la sangre salga a flote; con la sangre también aflorará un lugar sagrado de nuestro adentro. Lo que brota es una voz, una sola palabra, un silencio: el rugido de un animal: la total maravilla de no tener yo. Y mi cuerpo se llena de
orejas, lenguas, ojos, narices…en un total exorcismo para percibir el Fluir.

De todo sueño uno despierta; el despertar es cosa del hombre moderno. Entonces en mi pajonal, en la tribu que habito, no me queda otro andar: ser primitivo, mágico y moderno.

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(«Soy el animal que creo», en El libro de la tribu)

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Antipoética

Yo no soy un creador de poesía.
Sólo intento hacer una vasija
Que la contenga un poco

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La eternidad siempre es presente.
Si vives el instante, vives el Amor:
El amor salta de ahora en Ahora
Y el Ahora te enseña Ahora.

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«Dios no quiere ser creado
en medio de la intimidad:
ese instante
en que el Amor brota
y todo se vuelve
más luminoso»

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Sin ego
puedes estar
abierto a Todo.

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Tú puedes ser Dios.
Todo depende de tu Adentro.

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Estamos naciendo de nuevo:
Estamos creando Todo otra vez.
TODO.

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De La Barata

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La poesía es respiración.
Y recuerden siempre:
Las respiraciones de cada quien están contadas.

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El estremecimiento del poeta es por la vida.
Es un estremecimiento que nos recuerda lo que escuchó el primer hombre en un bosque.

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La creación poética es una sola. Primero, la poesía emana. Luego, se completa y perfecciona. Y finalmente cae sobre la tierra. Y para que esto ocurra, nos utiliza como instrumento.

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La poesía no se libera de su antepasado. Tampoco los poetas se pueden librar de sus ancestros. ¿Cuál es el antepasado de la poesía venezolana? Nuestra opera prima pertenece al alma indígena. Existe un coro invisible de ancianos indígenas que nos acompaña en todo momento. Para mí, la enseñanza griega del coro es la del ancestro. Con nuestros ancianos, con nuestros muertos, con ellos tenemos que dialogar. Ellos nos permiten una libertad. Quien quiera tener voz en poesía primero debe hablar y entenderse con ellos.

En realidad están allí, esperándonos.

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Fue una noche de lluvias y derrumbes. Las piedras y las aguas se tejieron en un rumor de amantes. De la montaña fluyó un vigoroso silencio. El amor y su tormenta no acaban en una calle ciega, enterrados de escombros; ni queda atascado el corazón en las quebradas. Continúan libres, suspendidos en las conversaciones, en las tareas sencillas y entre soplos y abrazos. La sangre y la muerte que vaticinan esta realidad son lo inacabado. La historia es otra. Y las zanjas son una restricción a la verdad. Los desastres se mitigan con el sobresalto humano. Puesto que la destrucción no es en sí su fin, ¿será entonces una señal sencilla de un pedazo de cielo?

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(Fragmentos de un diario, en Del fluir)

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Arte poética

Aprendes a cavar

Luego cavas
Y cavas
En tu adentro
Y en la palabra

Y nada hay

Solo el vacío

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De Canto de luz negra

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Santos López
. Anzoátegui, Venezuela, 1955. Poeta, editor, periodista y gestor cultural. Entre sus libros de poesía destacan: Otras costumbres (1980);  Alguna luz, alguna ausencia (1981); Mas doliendo ya (1984); Entre regiones (1984); Soy el animal que creo (1987); El libro de la tribu (1992 y 2013); Los buscadores de agua (1999); El cielo entre cenizas (2004); Le Ciel en cendres, edición bilingüe español-francés (2004), Soy el animal que creo. Antología (2004);  I cercatore d’acqua, edición bilingüe español-italiano (2008); La Barata (2013);  Azar de almendra (2016); Del fluir, Poesía escogida (2016) y Canto de luz negra (2018).

 

La imagen que ilustra este post se titula «Fuego», de la artista venezolana Helami José Salas.

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