El movimiento de la tierra

Santiago Espinosa.

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INTERIOR AU VIOLON

Matisse le ha dado luces a un encierro
que no era la alegría de la vida.
El negro abisal de una ventana entreabierta,
el violín en su estuche de oscuridad
incapaz de traducir las gradaciones del océano.

Similar a un sueño, cuesta entender
qué es el arriba o el abajo.
El esplendor de lo sencillo
sobre una superficie en reposo
donde no llega el invierno ni la muerte.

Por un momento podemos sentir
la vecindad de la palmera y las olas
imaginar que el violinista
se ha ido a la playa o a morir
y en el estudio ha quedado
toda la música del mundo.

Se necesita olvidar mucho para pintar de esta manera.
Aprender a mirar los objetos como umbrales
entre el fuego y la semilla
hasta hacer de la luz un niño que se asoma.

Mi padre heredó esta réplica. La imagen lo acompañó
en los mejores años de la vida.
Allí supe que él también quiso huir, antes de nosotros,
perderse en su mar, también que quiso hacer del interior
un espacio propicio para la música.

Miro este cuadro donde un sonido deslumbrante
está a punto de abrirse. Y es otra vez el mar
el que espera por nosotros, mi padre y yo,
es otra vez la música. Como un vacío
que aún en la huida de los cuerpos
hace que triunfe el color sobre la gravedad y los días.

 

 

TORMENTA LEJANA

Un edificio. La habitación a oscuras
se alumbra con la secuencia del televisor,
como a través de una tormenta lejana.

Nada sabemos de ellos pero ahí están.
Todas las noches
comienza un mundo por sus manos.

El barco se hunde ante las costas
y no podemos hacer nada.
Miramos los vidrios
que se encienden o se apagan.

De pronto sean estas ráfagas de luz
la habitación donde termina un amor
y apenas escuchamos la última sílaba del ruido.

Pensarán ellos que somos nosotros
los fantasmas,
prendiendo las luces en los cuartos
o amándonos los sábados.

Y creerán que no están solos.
Y al otro lado de las ventanas
verán el resplandor,
parecido al encuentro de una música amiga.
…………………………………………………………………….Para Federico D-G.

 

 

PÁJAROS BARRANQUEROS

Pájaros barranqueros
traen el péndulo del mar

grabado sobre las plumas
que les cubren la cabeza.

Reptiles siguen su vuelo
desde abajo,
con esplendor mortífero,

se disputan los cazadores
su heráldica sexual.

Ellos demoran la nieve
y me visitan

otra mañana,

llevan hasta mi casa
las migajas
de un paraíso clausurado

y esta belleza
que excava.

 

 

poesia_santiagoespinoza2

Santiago Espinosa. Bogotá, Colombia, 1985. Poeta y crítico literario. Estudió filosofía y literatura en la Universidad de los Andes. Actualmente es profesor del Gimnasio Moderno de Bogotá donde coordina su Escuela de Maestros. Poemas y ensayos suyos han aparecido en diversas publicaciones de su país y del exterior, y ha sido traducido al italiano, al árabe, al griego y al inglés. Escribe habitualmente para la Opera de Colombia y para varios medios. En 2010 publicó Los ecos, su primer libro de poemas. Lo lejano, su segundo libro,  fue publicado en el 2015 en Ecuador por El Ángel Editor, ese mismo año, la editorial Valparaíso de Granada, España, publicó su libro Escribir en la niebla, compilación de ensayos sobre 14 poetas colombianos. Su libro El movimiento de la tierra ganó el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2016.

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