Escena prima

Willy Gómez Migliaro

:

:

:

:

La sagrada familia

Se entona la farsa entre el juego de las romanas & la virtud de los culpables.

Cuánta burla en la sala de justicia.

La hora de reír es una esperanza en la tragedia. Es diciembre
en un estallido de agua y disfraces
y te juzgan por una deuda con los Migliaro
y tus amores con Pina que nos sembró la desconfianza.

Con ella la tragedia encontraba un tiempo de escritura en la piel,
y ante el rencor por ciertos excesos,
la codicia imprimía su lamento velado.

Esa es la convivencia y la soledad
donde borran una cicatriz de tu cuerpo y libran un hecho perdido:
marca de cobra con palabras que duelen
y manchan
y hay algo más que eso
cuando los tatuajes limpian nuestra piel de un juicio confuso.

Se esparce un manantial & todo parece defensa de la belleza
o revelación de máscaras en un campo hádico.

Río ante el miedo y la operación envuelve al resto:
Elba, Milagros, Pina, las putas y los cacos
dejaron de hablar al fin.

:

:

:

:

 La vida nueva

Nos íbamos en tu auto y llevábamos una luna abierta persiguiéndonos.
En tu cuerpo crecían otras costas de praderas altas,
y en mis manos tus fotos, mis anteojos, tu colonia cítrica y mis cigarros.

Nos íbamos a 120 km/h escuchando en la radio Tragedias de Príamo,
asombrados ante las manchas de alumbre sobre la pista
que oscurecía la ruta hacia un horizonte de lucecitas asustadas.

Un protagonista del escape iba con nosotros al carnaval de Lima.
Guardaba para la llegada de sus puentes y sus jardines,
los vals de antiguo barrio, la receta del adobo y el baile moderno.

Hasta que se nos vino el narciso queriendo batallar, después un deseo
de ir más allá mientras los autos se sucedían unos tras otros, y frenaban
y resbalaban sobre el paisaje real de cables y postes de la Costa Verde.

Aquella noche sin estrellas nos atrapó una doble colisión entre máquinas.

Pero aún escuchábamos el mar rompiendo sus oleajes.

:

:

:

:

El cantante de rock de Lima

El cantante de rock de Lima tiene una caída azul sin fondo,
Ángeles negros llorando sus obsesiones
Como un deseo, como una decepción
Cuando sueña y siente más oscura su agonía,
Y he ahí su reino con un poco de yerba
Para animar a la ciudad,
Para desesperarla y ser piel de escritura,
Un campo de luz inextinguible
En donde siente belleza y define su permanencia,
Su sana perversión de cielos que agonizan
Ahora entre la medianoche en que canta alcohol en los bares
Ya  plebeyo, ya en la boca de sus amigos
Y en las almas que recoge para llevarlos a su cuerpo
Dulcemente, amargamente
Hasta que sus ángeles se vuelven Caín
Y lo escupen y le cierran la voz y lo patean
Y no más Banda, pero sí proximidad de su destino
Porque canta, porque baila, porque ama
Como un deseo, como una decepción
Como un pájaro solitario
Merodeando el basural de la casa de Lima
Entonces se va y su palabra se mueve
Oscura, virgen, barrial
Y con el perdón de las mujeres que inventa
Es ella, es él, es nada
O ser escape de tinieblas
De nuevo ángel para el próximo concierto.

:

:

:

:

Primera prueba de obstáculos de chico boy scouts

La salida no podrá salvarnos después del corte de luz.
Lo sé, parado como estoy sobre los cables,
empinándome con un cuchillo en la mano para abrir
el techo y dejar libre el aire. Libre el fuego de los infiernos.
La oscuridad nos salvará si dejamos nuestros sentimientos
y seguimos esa voz que se ahoga.

El perro de Benjamín percibe nuestros cuerpos sin uso,
entonces abro las ventanas y el humo envenena avispas.
Los geranios hierven sobre piedras horadadas.

Puedo quedarme inmóvil, heredero de jardines como he sido,
pero el perro lleva la tierra en sus uñas y rasca
las paredes de esta casa fantástica de fuego.

Ahora vemos caer algo desde de los techos,
olemos la carne sin ver la muerte primera:
cabeza en la boca, rodillas sobre los hombros. Nudos.

Un movimiento de brazos firmes, extendidos y húmedos
nos impide el paso en nuestro primer papel frente a la destrucción.

Los últimos maderos caen. Alguien más calmado
parece esparcir cenizas
& corre hacia la meta.

:

:

:

:

 

Willy Gómez Migliaro. Perú, 1968. Considerado uno de los poetas más importantes del Perú e Hispanoamérica de las últimas décadas, Migliaro ha dirigido las revistas de poesía Polvo enamorado (1990-1992) y Tokapus (1993-1996). Así mismo ha publicado los libros de poesía Etérea (2002), Nada como los campos (2003), La breve eternidad de Raymundo Nóvak (2005), Moridor (2010), Construcción civil (2013), Nuevas Batallas (2013), Poemas 1993-2003 (2015) y Pintura Roja (2016). Su obra ha sido difundida en diferentes antologías de poesía internacionales y en 2015 fue merecedor del premio hispanoamericano de poesía Festival de la Lira.

Escena prima es un libro inédito escrito entre los años 1989 y 1991 por Willy Gómez Migliaro, quien lo envió a nuestra redacción para la publicación. La imagen que ilustra esta entrada pertenece a un detalle de una fotografía de Monika Gawinowska.

Contenido relacionado

POESIA

De barro

Ernesto Cañizalez

Archivo

introduzca su búsqueda