Esteparia

Natalia Litvinova

 

lengua esteparia

desagotaré el límite de lo exacto
sufriré el naufragio más quieto
tragándome en mi intemperie.
mi pie partió y fue feliz.
mi puente se partió y fue feliz.
mi cuerpo se quebró
nací de mí,
de mi quebrado brote
en fatigas y barcos,
en oráculos que se doran
junto al dios de un ojo,
el que oye
penetrar mi lengua esteparia.

 

gómel

mi abuelo se afeitaba y temblaba
frente al televisor.

mi padre todas las mañanas se perdía en el campo,
transformado en un punto tridimensional
de la nieve.

regresaba con una sonrisa mística en el rostro,
nadie sabía por qué.

en verano frutillas en sus manos
y frambuesas en primavera.

la sonrisa de mi padre traía frutos maravillosos.

el abuelo temblaba cada día más, su cabeza recaía
como mandolina y se erguía como un piano.

un día mi padre regresó con manzanas

y mi abuelo dio con la clave del silencio.

 

tus ojos se han vuelto mi cenicero

días y noches te he escrito, la primera frase era:
no existe Rusia, París no existe,
besarte es besar una pared en blanco.

miro este cuerpo tan mío, cuántos lo han amado,
inviernos prematuros festejan en su vientre.

al margen de esta hoja se escribe mi vida,
se intenta verso claro que fracasa.

leo el testamento de Kafka como única carta
de amor.
pronto en París caerá la nieve, en Rusia también,
otra nieve.

los que me han amado intentarán volver a mí
por la fuerza.

querido, tus ojos se han vuelto mi cenicero.
el testamento de Kafka es lo único que me queda
mientras regresan tranquilos los que me quieren santa y desnuda.

 

insomnio

esto no es dormir, es hacer silencio; la destrucción
del momento.

esto no es dormir, es suspirar cuando las cosas
se recubren de virginidad.

los párpados pesados cortan por la mitad el mundo
de la simetría.

los ojos cerrados preparan un espacio
donde las cosas no tienen miedo de hablar

por si solas sin la necesidad de ser narradas.

 

ofrenda

alquilo todos
los agujeros de mi cuerpo
para mi propia ofrenda.
para curarme
después del abuso
abandono premeditado
después de su codo
su pierna
y su sobre todo.
me abusaré de mí misma
antes que sea tarde
con mucho cariño:
de mí para mí.

 

callar

en este mundo
hay que aprender a no hablar
taparse la boca
con los ríos
con los pueblos
con las flores
con la vida.

 

poesia_natalialitvinova

Natalia Litvinova. Gómel, Bielorrusia, 1986. Poeta y traductora. Reside en Buenos Aires, Argentina.  En el 2010 publicó un libro de poemas, Esteparia (Ediciones del Dock; Ártese quien pueda ; Trópico Sur Editor ; Llantodemudo ediciones), la plaquette traducida al francés, Balbuceo de la noche (Melón editora), Grieta (Gog y Magog ediciones,) la antología Cortes invisibles (Editorial Letras de Cartón), Rocío animal (La Pulga Renga) y Todo ajeno (Vaso roto). Compiló y tradujo las antologías: El ruido de la existencia (Editorial Leviatán) de los poetas rusos Jodasevich y Esénin, El espejo equivocado (Melón editora) de Cherubina de Gabriak y la antología de Innokenti Ánnenski. Los textos incluidos en esta muestra fueron seleccionados de la edición colombiana de Esteparia, publicada por la Corporación Cultural Babilonia dentro de su colección de poesía Lira Tinta. 

La fotografía que acompaña los poemas de Litvinova pertenece a Wladimir Hilewski. Su retrato es cortesía de Replay.

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