Flota el tiempo

Alejandro Oliveros

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Arroyo

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El tiempo pasa
en el agua
de este arroyo blanco
que cae
de la montaña.
Y nosotros
nos quedamos,
en el puente
de tablas,
agarrados
de la mano.
El tiempo,
en verdad,
no pasa,
solo nosotros
pasamos;
y ahora
nos lleva el agua,
en su corriente
olvidados.
El tiempo,
sin embargo,
es un regalo,
y la vida
es este libro
cuyas páginas
ojeamos.
Cuántos son
los capítulos
es algo
que ignoramos,
solo el tiempo
lo sabe
porque lo ha
encuadernado.
El tiempo pasado
y el tiempo
no pasado,
con recuerdos
y olvidos,
es lo que
cantamos
y amamos.

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(18.VIII.20)

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Tiempo líquido

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Flota el tiempo en el encierro,
y nosotros flotamos dentro;
no es agua lo que contiene
sino que es líquido el tiempo.

No vemos sus movimientos,
pero pasa sin esfuerzos,
es un puñado de arena
que se pierde en el desierto.

Flota desde siempre solo
y nos convierte en reflejo,
su obstinada compañía
sueña conmigo en el sueño.

No deja nada a su paso,
salvo este sol negro y ciego,
no se cansa ni fatiga
y anda en las noches despierto.

No reduce
ni el cielo el suspenso,
cuando flota
el tiempo del encierro.

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Tiempo y ser

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No puede
el hombre
contra
el tiempo.
No preguntes
cómo pasa,
pues lo hace
sin por qué,
como el viento.
Y fue el primero
en pasar
desde que el mundo
fue hecho.
Somos
esa sombra
que no fija
el azogue
en el espejo.

La eternidad
fue el consuelo
de Silesio:
“Soy eterno
cuando
del tiempo
me alejo”.
Ahora,
con la aurora,
lo pienso,
no es prudente
perder a Dios
como lo pierdo.
Entre el ser
y el tiempo,
sólo nos queda
el silencio.

(22.VIII.20)

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Música y tiempo

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 El tiempo
se detiene
en su eterno
presente
cuando,
por el parque,
se sienten
del laúd
los acordes
de la mente.
Notas
que, como
la alondra,
flotan
y se abandonan
en su leve
melodía.
No es dulce
la vida
sin su vuelo,
ni es clara
la noche
de luceros.
Todo
lo que duele
es no ser
música,
sin sustancia
ni materia.
Pero vive
también

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A.

Alejandro Oliveros. Valencia, Venezuela, 1948. Poeta, ensayista, docente, traductor y editor. Ha publicado extensamente en revistas dentro y fuera de Venezuela. Cofundó en 1971 la revista Poesía. Entre 1978 y 1981, gracias a una beca Guggenheim, escribió en Nueva York Imagen, objetividad y confesión. Ensayos y reseñas sobre poesía norteamericana contemporánea (1991). Ha sido profesor de literatura inglesa y norteamericana en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Entre 1974 y 2005 publicó 10 poemarios, obra recogida en 2006 por la editorial El Otro el Mismo. Desde 1995 ha publicado sus diarios literarios, con diversas editoriales y en distintas plataformas. Además, ha publicado Imágenes de Siena y de Florencia (1991), La mirada del desengaño: John Donne y la poesía del barroco (1992), Poetas en la tierra baldía (2002) y Las mismas aguas (2006). En 2008 la editorial Ponte Siso publicó Il tempo in fuga, una antología de sus poemas traducidos al italiano por Carlo Ferrucci, con un prefacio de Mario Specchio.

 

Número conmemorativo del vigésimo aniversario de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC).
La obra que ilustra esta publicación  fue realizada por el artista venezolano Yonel Hernández

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