Gina Saraceni

Poemas inéditos

(2015-2018)

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a Pedro

Los mangos se desploman
de la rama a la tierra y
llenan la noche de un ruido sordo
que hace del aire una caída.

Más nunca volverán a su principio
cuando esperaban
madurar el amarillo
para abrir su concha
al pájaro y al diente.

Cada noche un mango
cae dentro del oído.
Cada noche el ala de tu nombre
alcanza mi ventana,
hace nido entre mis rizos
me entrega tiernos frutos de luz.

Los mangos crecen amarillos
en el corazón que me dejas
cada noche entre las manos

Te cumples en mi sangre
como fruto que cae y
golpea la vida
en el extremo de la lengua.

Cuando un mango toca la tierra

enloquece el amarillo
y grita el jugo de su pulpa
para que vuelvas.

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:

 

Suena el canto del muezzin,
intenso y sostenido.
Se expande por la Medina
crece en cada nota
se convierte
en plaza     mercado
dátil arrugado y dulce.

Tus ojos son Túnez
brotado de palmeras,
higos, almendras,
granadas, frutos de África
que devoro con las patas
…………………………………………del amor.

En el desierto del Maghreb
hay dos plantas
de largas espinas,

dromedarios que huelen
a sudor y a hierba
y buscan apartarse
para volverse
luz
un mismo grano
de arena.

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Los conejos del frío
salen de sus guaridas
y buscan un rastro
en la tierra de enero.

Se estremece lo vivo
en un salto animal.

Como la muerte

como el invierno

que sepulta al mundo

es la lentitud de la nieve.

Somos lo que tarda
en pasar:

una pausa
donde el amor sucede.

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: 

 

En los nidos de Van Gogh
el pájaro
se hizo rama
y el vuelo
cáscara vacía

Son tibios
los nidos de Van Gogh
y si pones el oído
en su cava hondura
una alondra graznará
de abandono.

:

:

 

El invierno pasó
y dejó la hierba
seca y amarilla
donde los conejos
comen los restos
…………del frío.

El lago tiembla
y en su respiración
suenan el viento
y las olas.

No tardes en llegar
que en la rama
brota el almendro

y volvieron los osos
y son azules.

:

:

 

Está triste el animal del frío.

Algo duele en su pequeño
corazón helado.

Pronto tomará el camino
hacia la tundra
y vivirá cerca de los lobos.

Un día amanecerá muerto

y habrá algo menos

en el latido del mundo.

:……………………..

……………………..

:

:

:

:

Cuando la nieve cae

algo permanece flotando:

no toca la tierra.

se evapora.

No se sabe
a dónde va ese copo
que se extingue
dejando en el aire
su peso tardo y leve.

Quizás
su alma de agua
siga viviendo
en el resplandor
…….del sol:

mínima

breve

:

:

 

Guarda en tus ojos
el conejo más  pequeño
el que nació cuando vivíamos
en la prehistoria.

Dale de comer
el mango de tu infancia
y cuéntale la historia del mar.

Cuídalo para que crezca
lejos  de las formas exactas
y qué solo reconozca
la pulsación de lo intenso,

……su llamado.

:

:

 

Es del padre el invierno
su silencio espeso
su demora.

También la noche
y el sonido del acero
colado en moldes
…….de cafeteras
que duermen el letargo
de los objetos extintos.

El trópico está
demasiado lejos
para creer que fuimos
parte de su canto.

Demasiado lejos
está el padre
de sus manos obreras
y de su oficio

El animal del invierno
ha perdido el oído
y no sabe cómo regresar.

:

:

 

Con los años
el calcio pierde densidad
y los huesos se vuelven
trayectos de polvo.

Lo supo la madre
cuando oyó
su brazo y su pierna
romperse en la caída.

Las palabras
se parten
como astillas
y dejan de hablar.

El lenguaje también envejece.

:

:

 

Me entristece la casa
………sola
sin el paso de la madre
que regaba las orquídeas
con la paciencia de
de quien conoce la espera.

La casa donde la luz
era una medusa inmensa
que nadaba entre nosotros

La casa abierta
para que el padre
regresara cada tarde
como si volviera a su tierra.

No sé como habitar
esta orfandad

sin flores,

sin medusa,

sin idioma.

:

:

 

El silencio de mi madre
es un paisaje de invierno:

blanco

solo

irreparable.

 

Nadie oye
la vejez.

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:

 

Extremo el pájaro
que vuela sin alas

:

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:*
:

:

Si se pudiera
llegar al otro
lado de las manos
sería el viaje más distante.

:

:

:*

:

:

un samán
una bromelia
una medusa
un fruto abierto
un animal enfurecido:
así tu boca
así tu cueva

:

:

:*

:

:

Suena la vejez cuando
los huesos se rompen.

:

:

:

Gina Saraceni. Caracas, Venezuela, 1966. Poeta, profesora universitaria, licenciada en Letras Modernas, (Università degli Studi de Bologna, Italia), magíster en Literatura Latinoamericana (Universidad Simón Bolívar, Caracas) y doctora en Letras (Universidad Simón Bolívar, Caracas). Entre sus libros sobre estudios literarios se destacan: Escribir hacia atrás. Herencia, lengua, memoria (2008); La soberanía del defecto. Legado y pertenencia en la literatura latinoamericana contemporánea (2012). En-obra. Antología de la poesía venezolana contemporánea (1983-2008) y en poesía: Entre objetos respirando (1998); Salobre (1998) y Deriva (2000). En 2012 ganó el XI Premio Transgenérico de la Fundación de la Sociedad de la Cultura Urbana con el poemario Casa de pisar duro.

Los poemas acá presentados son una selección de poemas inéditos (2015 – 2018) enviados exclusivamente por la autora a nuestra redacción.

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