Guitarra y videojuegos

 

Emanuel Frey Chinelli

 

in a small ghost town there’s a little arcade
where the poltergeists play their videogames
At the drive-in – hoolahoop wounds

:

:

ξ

:

:

Tu nuca en la fila
del seguro de desempleo

Preguntas inútiles ramificadas como árboles de sofocante oxígeno. Horrísonas las voces y sangrantes los oídos. Cada uno pone una parte de sí para esta batalla. Juegan a romperme el corazón los minutos habitables que me corresponden. Responden mis manos a reclamos que no laten dentro de mi pecho. Preguntas ramificadas como paisaje interminable para esta familia de sangres gastadas. Violencia de comercio para la profundidad de los televidentes disponibles cuyos trenes parten pronto hacia afuera. Porque es mentira que hay flores para todos y que a cada uno toca lo que merece. Porque no hay merecer ni deberes en esta casa que somos todos. Una siesta a solas imposible: aunque intentes escapar no hay manera de extirparse la sombra.

:

:

:

:

Conozco por ver fragmentos
un ahora que es diagrama

Se cuela por los oídos el mundo y abre su música la transa: parodia del ahora lícito, gobierna la intención criminal. Fuera del poder, el resto de nosotros respira lo que puede. Y avanza ídem hacia el incierto. Especializados en la apuesta a la nada, sin saberlo. De a tragos, bebiendo el siendo. Y con dolores e identificaciones válidas por un lapso de tiempo. Y claro, con remedios. Pero sin rostro, o con todos los rostros del mundo en una pantalla, o con la idea al menos de un todo accesible al instante, y mientras se dan los pasos. Y para todos todo, pero en falso. Llenando el hueco que nunca se nutre con alimento hecho del mismo aire a través del cual el mundo se cuela música por los oídos.

:

:

:

:

La hoja que el otoño niega

Una serie de insistencias apropiantes de un ya fallido a estallidos de inconfluencia para paseantes aturdibles en la amalgama audiovisual a todo impuesta. Una bolsa para cada cosa, paracetamol e ibuprofeno esparcibles entre horas, hostias de la vendimia para los ahogables en el intento de ramificarse y así y sólo así justificar su ¿qué? en el rubro pútridamente parible de los desgastes. Y quienes quieren regresar al útero del no, y aún más allá, a la desunión de eso que hoy son. Máquinas para tiempos revueltos como líquidos asimilando lo ajeno. En la higiene de lo posiblemente inentendible para voces que se cuelan en oídos que no las piden y viajan metal mediante de ojo en ojo las imágenes de miserias personalizantes en la alquimia inversa de este hechizo remanido: conocer del alma menos que de plásticos de vidrieras.

:

:

:

:

Una zona muy heterogénea
con una intensa vida nocturna

Hacia arriba en el frío del que desde ahí mira este abajo en el que apuramos tragos para evadir quién sabe qué pena. Día a día en el apuro por extraer de la historia algún jugo que nutra esta sed de ser un algo en el catálogo de álguienes. En la creencia ajena por casi todos asumida. Día a día. Un canuto cada vida que se escapa por quién sabe qué vías. La desgracia compartida como música cultural que suena en cada oído y no se apaga ni al final. Pascua del hastío en el afteroffice rancio de la ropa nueva. Pedazos de botellas en el pavimento, junto a la sangre que ya no corre en el cuerpo esclavo de esa sed. De ser un algo en. Si mueren dos ¿cuántos quedan? en la interrogación violenta sin respuesta. En el arresto bajo carátulas por seccionales ávidas de puertas de boliches. Día a día en el paso lento de respirantes cuyo anhelo ya no es suyo pero es y descree de horarios y de todo. El saldo: siempre lo mismo. Impreso en el mismo papel el informe. Caras como monedas.

:

:

:

:

¿Qué peso tiene un delito
en el conteo de ellos?

Importa menos un cuerpo que un vehículo, que una pared en la opinión de quien así opina. Inducidos, con gloria a morir sin poder significar la derrota y mucho menos su antónimo. Usuarios afectados por decisión propia y ajena. Un ya puesto en marcha por meteorólogos del absurdo. Y acatado a rajatabla. Con leyes que respetan quienes no pueden no hacerlo. Con mientras e incidentes en localizaciones particulares ocultas. Con ataques a intereses y a transportes. Y ciudades enteras distraídas del atentado. Y palabras para cada cosa, como piezas movibles apenas. Crack hace algo que se rompe y alguien que construye una fortuna a los ojos de todos los demás que no. Y perdón para deudas propias y condena para todos los demás. Así es.

:

:

:

:

Como película copiada
de videoclub

 Puesto en marcha una vez más el lenguado, hado de sinos que si no son se arrugan en la ruina de lo sible, se dice lo que no se sabe, se sabe sólo que se ignora, se cree que es distinto lo que es, se actúa en consecuencia, se apilan las secuencias en el expediente secretamente público, se pule la mente como nácar, como película copiada de videoclub, se alquilan los conceptos, se paga una multa por el de más, se señala con el dedo de señalar, se apuntalan los apuntes copiables, la foto circula, se cierra la persiana, se abre el otro día, se publica la historia, se imprimen verdades en pegatinas, se apartan de cargos personas, se desvinculan hermanos de sangre y también de los otros. Una vez que cunde el pánico, que el terremoto asiste al ya, una vez que se reparten los papeles, todo dicho está… o eso parece. Y nada es realmente lo que parece, ni siquiera lo que pare: nada es su reflejo, tampoco su antónimo.

:

:

:

:

Rápidos de ayer y hoy, uníos

La voz que dice, la voz que tiembla, la voz que anuncia la contienda en esta callecita laaaaarga como la impaciencia para hablar y hablar y apenas, apenitas, pensar. La pena es un bosque que en voces va. El envase y su artillería cadáver para que todo sea risa y nada se consulte en el balance de los trances que en trenes que vienen y van se apresuran a ensalivar lo todo. En escupitajos de largo alcance. En almohadones de plumas reventados. En esas plumas que se alejan del círculo y viciosas suavizan lo áspero de los suplicios. Suplientes noticias para clientes de diarios, a diario se asfixia el conocimiento. Juegos de dados a adultos dados como ocio descansante para al otro día mutar rutina, mutar máquina, como larvas mariposeables en el cálculo de sueldos anémicos. Como un circo de amantes necios que niegan sus propios besos, y no por tercos ni por ciegos.

:

:

:

:

Emanuel Frey Chinelli. Quilmes, Buenos Aires, 1988. Músico y poeta. Publicó Juan (2009), La ecuación de los mediocres (2009), La sangre (2014), Los meses (2015), Cuadernos de la rabia (2016) y Concordia (2017). Dirige el sello editorial A pasitos del fin de este mundo. Guitarra y videojuegos, al que pertenecen los textos seleccionados en esta ocasión, será publicado durante el año 2019. Toca la guitarra en el grupo hardcore Las Ideas. Además, con Reynaldo Jiménez integra Ripio, proyecto de poesía y música.

La selección de los poemas Guitarra y videojuegos fueron remitidos por Reynaldo Jiménez, corresponsal de POESIA en Argentina.
Share on whatsapp
Share on facebook
Share on telegram
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

Contenido relacionado

introduzca su búsqueda