hacer daño

Carlos Egaña

:

:

Sucédase que la interioridad de un hombre joven sea introducida en la conciencia de su historicidad desventurada; ubíquesele específicamente en una comarca secundaria, periurbana, bochornosa; evidénciese la precariedad de los medios sobre los que se prolongan los bienes culturales de sus predecesores, su carácter subalterno, folklórico y derivado, su universalidad frágil –a lo más, uno que otro alarde de literatura, nunca Literatura. Entonces se podría suponer instantánea la adhesión a un compromiso expresivo que, como diría Raúl Gustavo Aguirre, procure objetivar ciertos aspectos de la realidad en los que se encuentra inmerso de tal modo que no pueda siquiera dar cuenta directa de ellos, porque no están al alcance de su experiencia. Sin embargo, las condiciones sobre las que se configuran la mayoría de las sensibilidades cultas, las experiencias de quienes viven plena y pletóricamente a este tiempo, a este inaudito espacio suramericano, se encuentran ante la equívoca situación donde la materia verbal se tasa y maneja ya no según la verdad, esa otra devaluada, sino según su eficiencia pragmática, restringiendo a la escritura a un terreno de objetividad acomodaticia. Tal es la escena en donde Carlos Egaña opta por volver a usos más directos del lenguaje, menos agónicos en cuanto sí posean referentes sustanciales, usos donde la palabra cínica sirva a su apuesta por recuperar la febril y ambivalente profundidad humana que se emana, en tiempos de conflicto, de la heterogénea conjunción entre razón y sentido que es la poesía. No se confunda el lector con el riesgo, en ello no hay decadentismo ni meas culpas ni apologías vanas al estado de las cosas sino más una suerte de vitalismo hambriento de lo eminente. Por ello hállese en hacer daño un entusiasmo estético deleitante, despojado; a la vez que un desconcierto moral cargante, desenfadado: mezclados de tal forma que solamente una genuina producción identitaria, trabada a su tiempo, puede procurar.

César Panza

:

:

:

:

:

cuando la vida te suelta una bofetada
te suelta, tú, recto a un laberinto
te sacude hasta perder la consistencia
te escupe en la cara como si la hubieras traicionado
te lanza al coliseo en contra de toda voluntad,

aprendes que hay pesos
……………………………………………………………como el de la luna menguante
que sacan hernias delicadas.

:

:

:

:

:

:

(hoy me descubrí repasando mis misterios,
frotándome los ojos con esperanzas de alguna lágrima.

apenas conseguí                   manchas
……………………lagañas

……………………hastío.)

:

:

:

:

:

:

antonio machado in memoriam

ya hay un caraqueño que busca
huir y a huir comienza
de una caracas borracha
y de otra cubierta de vómito.
caraqueñito que huyes
del cementerio, guárdate de la nostalgia.
una de las dos caracas
te engañará cuando la calma no bostece.

:

:

:

:

:

:

(mandato)

ezra pound in memoriam

he volado más allá de otras distancias
he entendido que no hay nada que hacer
he vibrado junto a mis terremotos
he sabido que hay desgracia en tus músculos
he filtrado todas mis desdichas
he sentido que camino solo hay uno
………repleto de espinas y miradas
he destruido mis tímpanos, mis ojos, mis dientes
he rascado la costra más oculta
he ocultado las costas más hermosas
he mentido con inmensas sonrisas
he viajado a corazones indeseados
he querido llorar pensando en ti
he situado y sitiado mis hábitos más destructivos
………y luego los he usado como definición
he dormido sin un vicio a mi lado desde cuándo
he despertado con rabia y con ganas de morir
he soñado los encuentros más ilusos
………y luego los he vivido, y tras ellos mis ánimos de vida
he escrito como un degenerado
………páginas y páginas que se confunden con servilletas
he insultado a quienes alguna vez admiré
he entrenado mi afán de detestar
………hasta el punto en que lo amable se ha vuelto escaso
he publicado palabras que me apenan
he chillado con noticias sin futuro
he comido los frutos del privilegio
he rimado bajo miradas acuciosas
he reído como un dios irresponsable
he cruzado los puentes entre los dos

………y los bombardeé

………y ahora, el frío.

:

:

:

:

:

:

(völkerwanderung)

teach me to laugh through tears.
eugene thacker

las luces a mi alrededor, las risas, la gala.
tomo un sorbo de mi trago, me escupo, concluyo:
estoy rodeado de suicidas. me ignoran, se besan.
tequeños, champán, pasos de baile que parecen convulsiones.
un beat 4×4 que seduce al condenado y enloquece a los devotos.
un pasillo vomitado, un dolor de cabeza invisible.
afuera, cientos de cadáveres hambrientos de pan.
adentro, cientos de migrantes sedientos de vino.
hoy son masa, mañana serán milagro, inconsistencia, vanidad.
¿venimos de la noche? lo dudo, pero a las estrellas vamos.
seremos constelaciones, pocos entenderán nuestra importancia.
seremos mitología, quienes crean en nosotros serán resto y repudio.
mientras tanto, pintamos el camino a la muerte con nuestros bolsillos.
como si la vida costase un puñado de dólares.
como si necesitásemos sueños para cruzar la ciudad fantasma.

¿cómo estás?, me preguntas bajo otra luna, bajo otras nubes. tus palabras
son instantes, mas no de placer. soy todo tuyo en la madrugada, mañana
seré indiferencia. las serpientes que se entreveran a mi alrededor no han
logrado hacerme suyo; derrocho mi saliva en la distancia. no puedo llamarte,
no puedo escuchar tu voz, mis oídos son espuma delicada. eres mis 0,5
mg de alprazolam: si te escribo muy seguido seré uno con la amnesia. no
quiero olvidarte, pero no quiero ser olvidado. apago el celular en medio del
interrogatorio. la noche es larga; la distancia no tiene horizontes.

no te apiades de mí, lector: las palabras no cambian nada.
no te apiades de los que huyen, apiádate de sus recuerdos.
no llores mi suerte, son miles los peces que nadan veloz.
(this is water, this is water, this is water.)
no llores mi hambre, solo llevo un par de horas bajo humo.
mi camino de regreso descubre fallas en el asfalto, colinas vueltas mugre.
pero algunos no regresan: se hacen costra con el sol, ola entre los mares.
hay quienes cumplen el cometido y se hacen noche.
yo, en pugna con el insomnio,
me escurro entre las puertas de mi edificio
destruyo cada vaso de vidrio sobre mi escritorio
lleno mis dedos de sangre para llenar las paredes de poesía
y te envío una nota de voz.
vuelve, te insisto, pero no me escuches.
abandona este paraíso de ególatras.

lloras. tu lágrima revienta contra el cielo cual mentira descubierta. revienta, sí, cual fotografía compartida a las dos de la mañana, cual acusación mal escrita en una conversación de facebook. te fuiste, pero tus recuerdos te atormentan por la tierra baldía. extrañas la tierra baldía. aquella cuna de burlas y encierros, de diferencias irreparables, de horas conectada a una pantalla, se huele en las puntas de tus dedos. lloras dos veces. ¿cómo anhelar un lugar donde las memorias son indeseables?

algún día iré a la playa y me hundiré entre las algas
dejaré que las olas devoren mis extremidades
te buscaré detrás del smog cuando caiga la noche.
cuando vea a orión triunfante dándome la espalda,
comprenderé que felicidad y lejanía son sinónimos.

:

:

:

:

:

:

la nobleza guipuzcoana (…) es general y uniforme
en todos los descendientes de sus solares;

es decir,
un bolívar, un egaña,
un zuloaga, iturbe, uzcátegui,
es otro sultán más
en un desierto que no acepta charcos.

:

:

:

:

:

:

laureano vallenilla lanz me sonríe
desde la cubierta del tomo de ayacucho.

no me asustes, señor,
prometo que el trabajo no escasea
que las reuniones sociales son laburo
que las drogas que me hacen vibrar cumplen un rol metodológico.

:

:

:

:

:

:

cuando mis padres me invitan a la playa
escupo en la posibilidad de una sonrisa.

(soy la máquina que disparamos
a planetas donde vamos a morir.

la soledad y el conocimiento me desgarra.)

–no, gracias, aislarme en el ruido ya es suficiente.

:

:

:

:

:

:

yo soy mi hambre
yo soy mi ausencia
yo soy un vacío que anda,
un saco de huesos mareado.

ayer fui prosperidad y exceso:
la viscosidad oscura de mi sangre me empujó
hacia el abismo.

soy muerte, soy sombra, soy luz:
experiencias trastornadas y arrojadas
al asfalto.

yo soy mi hambre.

:

:

:

:

:

:

(yo soy mentira, yo soy hipocresía, yo soy ficción injustificada. soy abundancia echada a un lado; soy palacios y palacios de decadencia. hablo desde una sombra que me avecina, mas no me somete. no hago sino tomar la máscara del titiritero cuando describo las experiencias de otros como la mía. yo soy ilusión, yo soy intención, yo soy distancia. me he creído que tengo un talento –bastante inútil, ¿quién valora el manejo de un lápiz hoy día?– y pretendo alcanzar un fin con las vocales y consonantes de quienes han vivido; quiero decir, de quienes han padecido. pero la búsqueda, como toda en occidente, es fáustica: jamás se dará, ¿quién coño lee hoy en día? ¿existe acaso la poesía? yo soy frustración, yo soy decepción, yo soy desencanto. como toda américa, quisiera ser un mito y no escapo de las cadenas de la conquista. yo soy espejo, yo soy espejo, yo soy espejo. y mi reflejo se disipa por la ciudad en mil páginas echadas a un basurero.)

:

:

:

:

:

:

¡fausto!, te gritas a ti mismo, sacudiendo malicia y alegría.

–¿pero por qué fausto, si el villano es mefistófeles?

–porque el demonio es idea tuya. quien anhela es quien peca, aunque dudo
de condenas infinitas. eres tú quien responde al deseo.

:

:

:

:

:

:

¿y si el bigote que recubre la expresión de regaño

los miles de cuerpos amontonados los hornos los campos desolados los muertos de hambre los que se caen a piedras a bombas a tiros a botellas molotov los que saben que el día comienza por el ruido de la estación de metro los desnutridos los perseguidos sus negocios incendiados sus mujeres violadas sus libros vueltos pantano sus símbolos vueltos infamia

oculta una carencia y no más?

:

:

:

:

:

:

sobre mi espalda jorobada
me empuja al suelo el peso de las memorias.
no puedo andar erguido cuando
el disparo a mi integridad, mis creencias, mis emociones, mi dicción
no sana.

no crean que me martirizo.
las labores que escojo son mi culpa.
pensar que mi cansancio es su obra es una excusa.

yo escojo mi responsabilidad
mi sentido
el camino de tantas espinas

con las que amo tropezar
y las que tanto juro dar fin.

me duele mi espalda
recibo comentarios sobre su forma con rabia
pero la prefiero encumbrada
que saberme una planicie sin adorno.

:

:

:

:

:

:

la lealtad no existe sin intereses de por medio.

la lealtad es un mito sin el tema de conversación adecuado.

la lealtad es utopía en tanto me mire a los ojos y tus pupilas no oscurezcan.

la lealtad es polvo el instante en que te ríes y el motivo de risa es mi sufrimiento.

la lealtad se difumina cuando llego a casa hecho verga, me abrazas con el cariño de una escultura, me miras con vanidad de pintura.

la lealtad abre huecos en mi máscara, abre grietas en mi máscara, desnuda mi máscara.

la lealtad me obliga a ver flores cuyas espinas anuncian gripe.

la lealtad no excusa el fuego despedido.

la lealtad es la muerte.

la lealtad me asusta.

:

:

:

:

:

:

arráncame los dientes

………………………………………………………………………………..–uno a uno
………………………………………………………………………….daga tras daga–

y cuélgalos alrededor de tu cuello.

que te ahorquen con la ira de un rey
que atraganten tu gesto más pulcro
que sofoquen las mentiras que irradias.

seré yo, sin palabras que hagan daño
serás tú, elegante y sin palabras.

:

:

:

:

:

:

un mensaje de texto de la damisela
(sí, dije damisela, búrlese quien quiera, fantaseo con palacios)
que me hace aspirar hasta rasguñar el corazón
abrir cada una de sus venas y beberlas como tragos de ron
pisar con el caminar mareado de los que saltan autopistas.

(súbitamente, un recuerdo: los bañistas en el guaire.
los veo día tras día, sol sonriente o tarde de mierda.
a la altura de la yaguara sus músculos resplandecen
y sus sonrisas, ausentes, fuman en algún baño portátil.
¿puede mi cabeza colindar con la tuya,
si ambas chocan hacen el mismo ruido?
bañistas en el guaire, su valentía me empequeñece.
si soy la metra que dé en el punto del bolondrón
para que eche a un lado y el carajito se moleste,
si soy la palabra que se encarama, que reconoce el valor de un duelo,
que ignora a los conservadores que la pronunciaron por vez primera,
sentiré el honor de un paladín.)

:

:

:

:

:

:

inventa una historia para sublimar los miedos.
pervierte la tinta para atrapar las ansias.
que sea otro el que sufra con el conocimiento
que sea el otro el que sufra.

:

:

:

:

:

:

Carlos Egaña. Caracas, 1995. Poeta, docente y columnista venezolano. Licenciado en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello. Autor del libro Los Palos Grandes (Dcir Ediciones, 2017). Escribe regularmente sobre arte, política y cultura pop en los medios venezolanos Prodavinci y El Estímulo. Actualmente cursa la maestría en Escritura Creativa en Español de New York University.

La imagen que ilustra este post fue realizada por la artista venezolana Andrea Britto Moreno
Share on whatsapp
Share on facebook
Share on telegram
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

Contenido relacionado

introduzca su búsqueda