Hilda Hilst

Trad. Max Hidalgo Nácher

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Sonetos que no son

ii

¿Es mío este poema o es de otra?
¿Soy yo esta mujer que anda conmigo
Y renueva mi habla y al oído
Si no me habla de amor, al poco calla?

¿Soy yo la que a mí misma me persigo
O son mujer y rosa que escondidas
(Para que sea eterno mi castigo)
Lanzan voces de noche tan oídas?

No sé. De casi todo no sé nada.
El ángel que da fuerza a mi poema
No sabe de mi vida descuidada.

La mujer no soy yo. Y perturbada
La rosa en su destino, la persigo
En rumbo hacia los reinos que inventé.

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Sonetos que não são
ii
É meu este poema ou é de outra? / Sou eu esta mulher
que anda comigo / E renova a minha fala e ao meu ouvido /
Se não fala de amor, logo se cala? // Sou eu que a mim
mesma me persigo / Ou é a mulher e a rosa que
escondidas / (Para que seja eterno o meu castigo) /
Lançam vozes na noite tão ouvidas? // Não sei. De quase
tudo não sei nada. / O anjo que impulsiona o meu poema /
Não sabe da minha vida descuidada. // A mulher não sou
Eu perturbada / A rosa em seu destino, eu a persigo /
Em direção aos reinos que inventei.

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De: libreto del silencio (1959)

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Si no os veo

Os siento por todas partes.
Al faltar lo que no veo
Me sobra tanto deseo,

Que el de los ojos no importa.

(Antes importa saber
Si lo más alto es sentir
Y sintiendo, sin veros, ver.)

Cosas son de amor, señor,
Desordenadas, antiguas.
Y son cosas que se inventan
Para cantar en cantigas.

No son los ojos que ven
Ni el sentido es el que siente.
El amor va más allá
Y en todo se os da presente.

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Se não vos vejo // Vos sinto por toda parte. /
Se me falta o que não vejo / Me sobra tanto desejo, /
Que este, o dos olhos, não importa. // (Antes importa saber /
Se o que mais vale é sentir / E sentindo não vos ver.) //
São coisas do amor, senhor, / Desordenadas, antigas. /
E são coisas que se inventam / P’ra se cantar a cantiga. //
Não são os olhos que veem / Nem o sentido que sente. /
O amor é que vai além / E em tudo vos faz presente.
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De: trovas de mucho amor para un amado señor (1960)

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testamento lírico

Si es que quieren saber si pedí mucho
O si no pedí nada en esta vida.
Sepa, señor, que siempre me perdí

En la niña que fui, tan confundida.

De noche oía voces y otros ecos.
La noche me decía siempre siempre
De lo posible en fábulas. De hadas.

El mundo en el balcón. A cielo abierto.
Los castaños dorados. Mi terror
Ante las muchas voces y las risas.

Yo era una niña delirante.

No me supe cuidar de las palabras.
Ni decir del dolor y de la pena
De no saber decir cosas amantes.

Lo que vivía en mí siempre callaba.

No soy más que la infancia. No pretendo
Ser otra, comedida. ¡Ah, si supiérais!
Llegué a escoger un mundo, éste en que vivo

Con rituales, gestos y recuerdos.
Viví secretamente. Y en sigilo
Permanezco hoy aquella, esquiva y dócil.

Quise dejar un testamento lírico
Y escuchar (sin embargo) entre paredes
Un ruido inquietante de sonrisas
Una boca de plumas, murmurante.

No siempre ha de hablaros un poeta.
Y aunque no oigan mi voz en esta vida
Alguno abrigará de entre vosotros

A la niña que fue. Tan confundida.

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testamento lirico
Se quiserem saber se pedi muito / Ou se nada pedi, nesta
minha vida, / Saiba, senhor, que sempre me perdi //
Na criança que fui, tão confundida. // À noite
ouvia vozes e regressos. / A noite me falava
sempre sempre / Do possível de fábulas. De fadas. //
O mundo na varanda. Céu aberto. / Castanheiras doiradas.
Meu espanto / Diante das muitas falas, das risadas. //
Eu era uma criança delirante.
Nem soube defender-me das palavras. /
Nem soube dizer das aflições, da mágoa / De não saber dizer
coisas amantes. // O que vivia em mim, sempre calava. //
E não sou mais que a infância. Nem pretendo /
Ser outra, comedida. Ah, se soubésseis! /
Ter escolhido um mundo, / este em que vivo //
Ter rituais e gestos e lembranças. / Viver secretamente.
Em sigilo / Permanecer aquela, esquiva e dócil
Querer deixar um testamento lírico / E escutar (apesar)
entre as paredes / Um ruído inquietante de sorrisos /
Uma boca de plumas, murmurante. // Nem sempre
há de falar-vos um poeta. / E ainda que minha voz
não seja ouvida / Um dentre vós resguardará
(por certo) // A criança que foi. Tão confundida.

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De: oda fragmentaria (1961)

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Las caras fijas junto a los vitrales
Y a través, las figuras y el jardín.
Y era tanto el deseo de ver más
Que una niebla caía sobre mí.

Lo que quería ver, nunca lo vi.
El olor casi rubro del jazmín
Redoblaba mi llanto con sus ayes
En la tarde de luz en su confín.

Volvió el rostro el amigo a mi tristeza.
Sólo te veo a ti. Mejor no viera.
La tarde imaginaste. Que no existe.

Pero su rostro estaba lleno de belleza
Y por eso dejé que me mintiera
Para evitar que se pusiera triste.

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As faces encostadas nos vitrais / E através, as figuras e
o jardim. / E era tanta a vontade de ver mais / Que uma
névoa descia sobre mim. // E o que eu queria ver,
via jamais. / O cheiro quase rubro dos jasmins /
Redobrava meu pranto de seus ais / Nessa tarde de luz
nos seus confins. / Voltou-se o amigo e olhou minha tristeza. /
Eu só te vejo a ti. Antes não visse. / Imaginaste a tarde.
Ela não existe. // Mas seu rosto era pleno de beleza /
E por isso deixei que me mentisse /
Antes que só por mim ficasse triste.

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De: trayectoria poética del ser – i – (1963-1966)

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Tulio: hay palabras oscuras,
Guardadas, duras ramas
Dentro de los baúles. Vesania
Por ejemplo. Es ansia.
Recuérdalas bien, Tulio,
Porque me vuelvo mordaz
Dentro de mi armadura,
Vanidosa, cansada
De tu silencio
Y de la labia vana de la gente.
Hay palabras oscuras.
Vicioso, por ejemplo.
Es abundante y rico.
Zurriago, que es un látigo.
Y una palabra rara
Reposa milenaria
En tu pecho de piedra.
Recuérdala bien, Tulio.
Es de amor de lo que hablo.

Despierta tu palabra.
Azuza con el látigo
Antes de que me haga oscura.

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Túlio: há palavras escuras, / Guardadas, duros ramos /
Dentro das arcas. Roxura / Por exemplo. É ânsia. / Convém
lembrá-las / Porque me faço mordente / Nesta minha
armadura, / Soberbosa, cansada / Do teu silêncio / E do
laivoso das gentes. / Há palavras escuras. / Hederoso, por
exemplo. / É abundante de heras. / Habena, que é chicote.
E há uma palavra rara / Em milenar repouso /
No teu peito duro. / Convém lembrá-la, Túlio. /
Do amor é que te falo. // Acorda a tua palavra. /
Usa o chicote / Antes que eu me faça escura.

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De: júbilo, memoria, noviciado de la pasión (1974)

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No me busques allí
Donde visitan los vivos
A los llamados muertos.
Búscame
Dentro de las grandes aguas
En las plazas
En fuego corazón
Entre caballos, perros,
En los arrozales, en el arroyo
O junto a los pájaros
O reflejada
En algún otro,
Subiendo un duro camino

Piedra, simiente, sal
Pasos de la vida. Búscame allí.
Viva.

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Não me procures ali / Onde os vivos visitam / Os chamados
mortos. / Procura-me / Dentro das grandes águas / Nas
praças / Num fogo coração / Entre cavalos, cães, / Nos
arrozais, no arroio / Ou junto aos pássaros / Ou espelhada /
Num outro alguém, / Subindo um duro caminho // Pedra,
semente, sal / Passos da vida. Procura-me ali. / Viva.

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De: de la muerte, odas mínimas (1980)

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Porque hay deseo en mí, es todo centelleancia.
Antes, el día a día era un pensar alturas
En busca de Aquel Otro decantado
Sordo ante esta mi humana ladradura.
El muérdago, el sudor nunca se hacían
De carne y huesos, hoy, laborioso, lascivo
Tomas mi cuerpo. Y qué descanso me das
Tras tanto esfuerzo. Soñé peñascos
Cuando estaba el jardín aquí a mi lado.
Pensé subidas donde no había rastros.
Extasiada, follo contigo
En vez de gañir ante la Nada.

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Porque há desejo em mim, é tudo cintilância. / Antes,
o cotidiano era um pensar alturas / Buscando Aquele
Outro decantado / Surdo à minha humana ladradura. /
Visgo e suor, pois nunca se faziam. / Hoje, de carne e osso,
laborioso, lascivo / Tomas-me o corpo. E que descanso
me dás / Depois das lidas. Sonhei penhascos / Quando
havia o jardim aqui ao lado. / Pensei subidas onde não
havia rastros. / Extasiada, fodo contigo / Ao invés
de ganir diante do Nada.

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De: del deseo (1992)

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Hilda Hilst.
Jaú, 1930 – Campinas, 2004. Fue una de las autoras más sobresalientes de la literatura brasileña del siglo XX. Escribió poesía, crónica y dramaturgia. Obtuvo diversos reconocimientos como el Premio PEN Clube de São Paulo y el Premio Jabuti. Su vasta obra poética fue reunida en un volumen publicado por la editorial Companhia das Letras en el año 2018.

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Max Hidalgo Nácher. Castellón de la Plana, España, 1982. Es profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universitat de Barcelona y profesor visitante de la École Normale Supérieure, en la que es miembro del equipo «Multilinguisme, Traduction, Création» del ITEM. Ha traducido al castellano, entre otros, los siguientes poemarios: Hilda HilstPequeños funerales, Bogotá, Vestigio, 2023 (traducción, selección y epílogo), La parte del fuego de Pol Guasch (Ultramarinos, 2022), asas plumas macramé de Diana Junkes (Vera Cartonera, 2020) y Soy como el trueno de Anna Dodas (Sabina Editorial, 2017), este último junto a Caterina Riba. Actualmente, escribe un libro sobre Haroldo de Campos a partir del estudio de su biblioteca, sus redes intelectuales y el problema de la traducción. Los textos que presentamos de la poeta Hilst pertenecen al libro Pequeños funerales  (Vestigio, 2023)
La obra que ilustra esta publicación fue realizada por la artista venezolana Lakshmi Weßmann

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