In Memoriam ~ Sean Bonney (1969 – 2019)

Trad. Beverly Pérez Rego

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All cops are bastards, decía Sean Bonney en su canción de cuna para tiempos de proliferación de reglas brutales, de infinitos muros que nos cercan, de mutaciones fascistas y de la instauración del estado policial 3.0. Y precisamente el quiebre de esas reglas conforma su gran opus: poeta mago del sinsentido ideológico; poeta maldito del martirio político, del despiece de sus santos (los Bonnot, notoria banda italiana de anarquistas de los años ’20; Katerina Gogou, poeta, proselitista y anarquista griega; Pasolini, patrono de los arcángeles caídos; hasta la venezolana Miyó Vestrini, en cuyas traducciones al inglés Bonney vio una comprometida revolucionaria caribeña y alma gemela). También decía: «Mi poesía no sería coherente si no comulgara con mis compromisos políticos», y tal vez esto sea cierto; ahí vemos su aspiración a la integridad del caos que sostiene su propuesta editorial, desde pequeños tirajes en oscuras editoriales de ultra, hasta e-books, PDF’s repartidos en lecturas y descargables por la web, y sus blogs, videos y grabaciones de Soundcloud. En cada iteración, sus poemas adquieren nueva vida y cambian según el formato o la jornada creativa, haciendo el trabajo del traductor infinitamente complicado y fascinante, de eterno redescubrimiento –del mismo texto, del mismo autor, una y otra vez. Comprometido con sus causas y demonios, Bonney es tal vez el ultimo poeta militante de la década: Propuso «…escribir para reflejar como cambia la escritura en momentos de conflicto… hablar de situaciones sin convertir a la poesía en una porrista decorativa… vivimos en un sistema de ultraviolencia política, y mis poemas deben reflejarla, aunque no la fetichice… no soy pacifista, soy realista. Mis poemas son una cacofonía de voces, son poemas complejos… quiero que hablen a los que no leen poesía… y no me importa lo panfletario… quisiera escribir un poema que también sea un eslogan…». La poesía de Baraka, las cartas de George Jackson, su interpretación de Genet; Baudelaire, Rimbaud, y el motif de los comuneros; todos los grandes comprometidos, los aciagos románticos, todas las causas perdidas, todos los males y vicios que nos aquejan y acunan: una poesía que hace implosión al tragarse a los hijos de la revolución, como un Cronos incapaz de digerir su progenie. Se dice que Bonney debió ser el más famoso poeta inglés contemporáneo.  Tal vez sí, o a lo mejor no; el rumor que nos trajo su muerte nos advierte que partió quien aún tenía mucho que decirnos, y que debemos leerlo, descubrirlo, y redescubrirlo, todas las veces que sea necesario.

B.P.R.

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ACAB[1]: una canción de cuna
 

 en vez de «te amo» di a la mierda la policía / en vez de
«los fuegos del cielo» di a la mierda la policía, no digas
«reclutamiento» no digas «trotsky» di que se joda la policía
en vez de «despertador», di a la mierda la policía
                                                       en vez de «mi traslado diario» en vez de
«sistema electoral» en vez de «viento solar sin fin» di que se joda la policía
no digas «he perdido la comprensión de mis visiones» no digas
«esa muy difamada facultad humana» no digas
«suicidado por la sociedad» di que se joda a la policía / en vez de «el movimiento
de las esferas celestiales» di fuck the police / en vez de
«el globo brillante de la luna» en vez de «el hada mab» di
a la mierda la policía / no digas «débito directo» no digas «únete al partido» 
di «estás durmiendo para el jefe» y luego di a la mierda la policía
no digas «hora pico vespertina» di fuck the police / no digas
«estos son los pasos que he dado para encontrar trabajo», di fuck the police
no digas «latte grande con leche descremada» di que se joda la policía / en vez de
«atracción gravitacional de la tierra» di fuck the police / en vez de
«hazlo nuevo» di a la mierda la policía
                                                       todas las otras palabras están enterradas allí
todas las demás palabras se dicen allí / no digas «cambio sobrante»
di que se joda la policía / no digas «feliz año nuevo» di fuck the police
tal vez di «reescribe el calendario» pero después de eso, inmediatamente
después de eso, di a la mierda la policía / en vez de «piedra filosofal» en vez de
«boda real» en vez de «trabajo de transmutación» en vez de «amor
por la belleza» di fuck the police / no digas «aquí está mi nuevo poema»
di a la mierda la policía
                di sin justicia no hay paz y luego di fuck the police

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[1] All Caterpillars Are Bastards, o All Coppers Are Bastards, o All Cops Are Bastards

 

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Héroes

1)

Mustapha Khayati, tengo una pregunta. Cuando escribía su diccionario, ¿tenía alguna idea de cuáles palabras podrían ser soplonas y cuáles podrían ser espías? Si bien la Torre Eiffel sigue significando lo que significa, enviando señales que nadie podría traducir, estas preguntas siguen siendo importantes. Mustapha Khayati, di algo. El fascismo hace lo que hace sin necesidad de lenguaje.

 

2)

Jean Genet, si viviera hoy, estaría en algún lugar en el fondo del océano, entrelazado con todos los demás huesos humanos. Nadie diría su nombre. Sus huellas digitales se almacenarían en una mina de datos oculta. Pero su odio por tu mundo sería el mismo. Su puño, su cuchillo, su negligé. Cuando los últimos océanos se evaporaron, sus huesos comenzaron a moverse. La amabilidad en sus ojos desapareció hace mucho.

 

3)

Si resulta que todo este tiempo la cosmología de Dante fue cierta, todo este tiempo, entonces me gustaría que Artaud fuera el guía del infierno. Él sabría cómo lidiar con los turistas. Él no diría una palabra ni te miraría a los ojos, y los gritos en tus oídos serían los tuyos. Si tuvieras suerte, él te agarraría de las muñecas. En algún lugar, lejos de donde estábamos parados, el último reloj de la Tierra explotaría. Flores básicas.  

 

4)

Si todas las letras en todos los alfabetos del mundo se pronunciaran simultáneamente, no deletrearían el nombre Arthur Rimbaud. Ese nombre está fuera de servicio hace algún tiempo. Pero, aun así, inténtalo al revés, a la hora antes del amanecer. Mira las estatuas erigidas en su honor, ya que no implosionan. Escucha su poesía, mientras deambula por las ciudades en ruinas, invisible a nuestros ojos.

 

5)

Baudelaire, lo supiste todo el tiempo. Tu esqueleto obligaba, sin duda, a arañar la tierra por siempre, para evitar la amarga necesidad que la asalta como un reloj viviente. La heroína hace que la muerte sea eterna, lo sabes bien. Al igual que su respetable gemelo, el trabajo asalariado.

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Muchos muros (a la manera de Miyó Vestrini)

No lleves a tus hijos al campo. No les enseñes himnos ni les cuentes cosas sobre el agua limpia. Haz que se paren bajo la lluvia. Habla de tortura, habla de gritos y gemidos. Camina con ellos durante días por las llanuras más arduas. Entonces sabrán lo inútil que es escuchar a aquellos que elogian el color del cielo. Querrán ir a Hiroshima, Seveso, Fallujah y la Torre Grenfell. Allí te mirarán fijamente y tú caerás al suelo, horrorizada como cualquiera que realmente haya escuchado el canto de un pájaro. Construirán muchos muros. Harán pequeñas sumas a sus recuerdos, contarán pequeñas historias sobre el saber de aquellos que saben que no tienen nada.

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Nuestra muerte 32 / Memorias (a la manera de Miyó Vestrini)

Despertaría. Odiaría. Follaría. Raramente pensaría en Bakunin. Caminaría por la ciudad. Pensaría en las cuidadosas diferencias entre anarquismo, epilepsia, adicción, psicosis, dialéctica, diversos síndromes y pánico. Pensaría en su ritmo. Me pondría un poco excitado. Me negaría a salir de la casa. Gastaría 20 euros en una bolsa que apenas vale 5 y luego consideraría asesinar al vendedor. Mi mayor temor es que algún día asesine a alguien. Me gusta la lluvia. No te diré por qué. En cambio, te diré cuánto le temo a la comida. La mastico treinta veces. La escupo al suelo. Me da asco. Estoy enflaqueciendo.  No me importa. Cuando la gente me dice que estoy enflaqueciendo, digo que también el sol, el sol también está enflaqueciendo. Es la ley del cosmos. Es cierto, sí digo eso. Después de decirlo, empiezo a llorar. Alguien me abraza. Raramente me importa quién. Pienso en el viento y los insectos que viven allí y tomo nota mental del número de mis amigos que están en sicoterapia. No estoy en sicoterapia. Prefiero ser como los insectos que viven en el viento y hacen algo extraordinario con la seda, pero en vez de eso estoy llorando en los brazos de un extraño que realmente preferiría que dejara de llorar y esto no tiene un coño que ver con la magnífica seda hecha por la risa de los insectos. Recuerdo haber conocido a un hippy que me dijo que iba a tener una vida muy larga. Mierda en tu boca, murmuro, a la memoria del hippy. Corro hacia el centro de Kottbusser Tor. Son las 3 de la mañana y hay muy poco tráfico. Me vuelvo loco otra vez y empiezo a recitar poemas. Esos poemas antiguos conocidos por todos nosotros. Esos poemas antiguos que podrían matarnos si quisieran, cada sílaba. Me quedo dormido en el bar. No me voy a casa. Pienso un poco en la luna, su relación con el marxismo, los disturbios de hace cinco años y la situación en que nos encontramos ahora. Hay luna llena. Oculta muy poco. Hay un gran dolor en mi pecho. Por favor no me dejes.

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Cuando naciste, y te dijeron en varias ocasiones que fue en 1969, había un grupo de estadounidenses que caminaban en la luna. No pensaste en ellos. Estabas gritando. O lo que sea. Los muebles cambian de lugar todas las noches. Hay sangre en tu nariz. No sabes quién es tu familia. Eso está bien. Cada mañana te rompen los brazos. Te dicen que es fatal. Te dicen que te ayudará a respirar mejor. Alfabetos salen de tu boca y te dicen que son falsos. Falsas las palabras que salen de tu garganta y falsas las furias impredecibles. Falsa tu piel quemada. Falsos tus ojos azules. Anoche te dijiste a ti mismo estoy tan harto de no poder dormir que tomaré 37 de estas pastillas. Son como leche en mi boca. Como saliva y espectros. Como la infancia. Y todas esas otras cosas. No sabes qué son esas cosas. Bebes un poco de cerveza. Sales a buscar heroína. Los hombres que pisoteaban la luna no pensaban en cerveza ni en heroína, de eso estás seguro. Te acuestas en una especie de estupor cantando Beethoven solo para ti. Los hombres en la luna no pensaban en Beethoven. Se dijeron el uno al otro, ¿me amas? Idiota. Hay manchas en toda tu ropa. No sabes de qué son las manchas. Te acuestas en la cama y te preguntas sobre los hombres en la luna, y si todavía están allí. Morir, decides, requiere mucho tiempo, mucha dedicación.

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Nuestra muerte 35 / Abyecto 2 (a la manera de Baudelaire)

Gran amor, que habrá de aplastar el mundo humano, desearía que pudiéramos hacer algo para ayudarnos mutuamente. Pero hoy estamos separados por tantos enemigos tediosos. Nos sonríen todo el día y nos preguntan sobre nuestra fiebre. ¿Qué se puede decir? Esa «fiebre», por la forma en que la pronuncian, no es mucho más que un extraño reflejo de la sonrisa de ellos, que es en sí misma un símbolo de su sentido de rectitud en este supuesto mundo. Pero creemos que los cinco caracteres que componen la palabra fever, o incluso los de la palabra smile, son en realidad indicativos de la naturaleza ilusoria de la posesión de sus cinco sentidos, o de su historia, lo que desde otro ángulo simplemente representa las historias borradas de las ciudades del sol y la devastación que continúa infligiéndose allí. Gran amor, si tan solo pudiéramos susurrarnos el lenguaje necesario para describir esa devastación, para poder llenar sus bocas con las espinas de nuestra gran pérdida. Parece que todo lo que una vez supimos nos fue robado, y ahora los idiotas lo están recitando, idiotas que no saben cómo cerrar la boca, y los sonidos que esas bocas hacen son cuchillas de afeitar tallando palabras en nuestros pechos. Gran amor, no podemos leer el lenguaje escrito allí. Desearía poder decirte una sola palabra que te calmara. Pero hoy soy la más mugrienta de las novias. Solo las manchas alrededor de mi boca me hacen menos repelente que aquellos a quienes más desprecio.

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Nuestra muerte 22 / Salmo de Georg Trakl

(lo imagino en la voz del fantasma de Anita Berber)

Es una luz apagada por siempre.
Es un bar que nunca abre nunca cierra.
Es un viñedo es un agujero negro es una boca llena de arañas.
Es un cuarto abandonado rociado con leche en llamas.
Los maníacos han muerto. Es una isla sin descubrir
Es el sol como en las pesadillas. Están rompiendo los tambores
Están inventando la guerra.
Aquí están moviendo sus caderas, aquí están comprando heroína
Oh el océano que grita. El paraíso es catástrofe.

Todo es porno especialmente los bosques de cuentos de hadas.
Aquí han enterrado a los refugiados. Oh mi dios está lloviendo de nuevo.
Viejos dioses despreciables están cavando las zanjas
Todos están dormidos en las aburridas plazas de la ciudad y las bombas caen.
Es lluvia química son pequeñas niñas es pobreza y celebridades y lágrimas de cocodrilo.
Son salas llenas de acordes imposibles es tu tediosa colección de discos.
Son sombras es Air BnB son espejos mitológicos.
Aquí están los reclusos que quemaron el hospital.
Aquí está su jíbaro favorito, aquí están las últimas plagas.

Una persona invisible ha aparecido en el sueño simultáneo de todos.
Oh mira aquí estoy. Fuck the police.
Son las leyes de vigilancia. Todas las edades no son contemporáneas.
Estamos fuera de este siglo. Somos muy glamorosos. Estamos esperando en el pasillo.
En algún lugar cerca de Moritzplatz los adeptos se están enfermando.
Es la estupidez de los jardines. Me encantan los pequeños gorriones.
Los hijos del bedel no están jugando están desenterrando oro.
Es la última canción que escucharás. Son horribles niños ciegos esperando en el callejón
Sus sombras trepan por la pared, son venenos y fascistas y rosas de cuento de hadas.

Es un barco turístico en el Landwehrkanal.
Es el edificio donde vivo, es valium y anfetaminas.
Aquí están los refugiados muertos, amontonados dentro de las paredes.
Son nuestros pequeños y fatuos cuartos son nuestras alas manchadas de mierda.
Es la frontera occidental es lo que quieres que sea es Inglaterra controlada por gusanos.
Aquí estoy, enamorado de esta ciudad. Es pacífica como los sueños de mi infancia.
Aquí estamos asfixiando nuestros recuerdos hasta morir.
Qué pasa si este año nunca termina.
Aquí están los expertos dados como alimento a los perros.

En América un lunático muy aburrido abre los ojos.

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Nuestra muerte 31 / Disciplina

La destrucción de uno mismo nunca es voluntaria. Pero nuestros jueces afirman que no saben eso. Nos miran mientras pasamos caminando frente a ellos. Algo dentro de nosotros los congela, y después de que desaparecemos, sus ojos se cierran. Seguimos caminando, nuestras muertes ocultas dentro de nuestras bocas. De alguna manera los protegemos, nuestros jueces, porque si pudieran escuchar el alfabeto ronco y desesperado oculto en nuestras bocas rotas, se derrumbarían y nunca más admitirían las cosas que dicen creer. No hay nada peor que un juez. Nos han susurrado mentiras de mierda toda nuestra vida. Nuestras vidas medidas en bombas de gas lacrimógeno. En bloqueos y bombardeos. Durante siglos han estado parados afuera de nuestras puertas. No creen en las puertas. Las imágenes que llevamos. Misteriosas, en las bodegas falsas de nuestras bocas. Venenosas como océanos. La noche aterrada de la clase media.

Que no haya luz. Amanece demasiado tarde. Demasiado temprano y demasiado tarde.

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Sean Bonney. Brighton, Inglaterra, 1969 – Berlin, Alemania 2019. Poeta, escritor, investigador, docente y activista inglés. Su obra comprende los títulos: Notes on Heresy (2002), Poisons, their Antidotes (2003), Blade Pitch Control Unit (2005), Document: hexprogress (2006), Baudelaire in English (2008), Document: poems, diagrams, manifestos (2009), For the Administration (2010), 5 After Rimbaud (2010), The Commons (2011), Happiness (2011), Four Letters, Four Comments (2012), Letter Against the Firmament (2015) y Our Death (2019).  Como académico, era un especialista en cultura afroamericana, sobre todo en el trabajo de Amiri Baraka. Su trabajo escritural fue ampliamente difundido en revistas impresas y online asociadas con la poesía de las editoriales alternativas y el activismo político, tanto dentro como fuera de Inglaterra.

 

Beverly Pérez Rego. Poeta y traductora venezolana. Entre sus obras publicadas en poesía: Artes del vidrio (1992: Caracas, Fondo Editorial Pequeña Venecia); Libro de cetrería (1994: Maracay, Ediciones Casa de la Cultura de Maracay, Colección El Cuervo); Providencia (1998: Coro, Fondo Editorial del Estado Falcón, Ediciones Libros Blancos); Grimorio (2002); Escurana (2004: Caracas, Fondo Editorial Eclepsidra, Casa de la Poesía Pérez Bonalde); Poesía reunida (2006: Prólogo de Juan Calzadilla. Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana). Como traductora se destacan: Tristia (1996), Alejandro Oliveros (edición bilingüe) y Louise Glück – poesía selecta (2008), Mark Strand (2011), Natalie Handal (Visor, 2012) y Najwan Darwish (2014).

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La ilustración de este post es un detalle de la obra Fancyshit, del artista venezolano Lauren Bianchi. 

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