Katherine Mansfield

Trad. Stephani Rodríguez

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Anticipada primavera

Los campos ya no están nevados
Hay pequeños lagos azules y resquicios del verde más fresco.
La nieve se ha encerrado en el cielo—
Tantas nubes blancas— y el azul es frío.
Ahora el sol pasea por el bosque,
Alcanza los arcos y los tallos con sus dedos dorados;
Ellos se tambalean y despiertan de su sueño.
Sobre las ramas áridas él suelta sus ondas amarillas.
Aunque el bosque esté colmado del sonido de las lágrimas…
Un viento danza sobre los campos.
Grita y limpia el sonido de su risa despierta;
Pero los pequeños lagos azules tiemblan
Y los resquicios del verde más fresco se curvan y estremecen.

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Voces del aire

Pero entonces viene ese momento extraño,
Cuando, sin causa alguna que pueda hallar
Las pequeñas voces del aire
Suenan sobre todo el mar y el viento.

Entonces el mar y el viento obedecen
Y suspiran, suspiran notas dobles
De contrabajos, felices por hacer
Un acorde áspero para las pequeñas gargantas—

Las pequeñas gargantas que cantan y se elevan
Hacia la luz con encantadora facilidad
Y una especie de sorpresa mágica, dulce
Al oír y conocerse por estas—

Estas pequeñas voces: la abeja, la mosca,
La hoja que golpea, la cápsula que se rompe,
La brisa en la cima de la hierba curvándola,
El sonido rápido y agudo que el insecto hace.

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Algunas reglas para principiantes

Los bebés no deben comerse el carbón
Y no deben hacer muecas
Ni rodar en vestidos de gala
Y nunca deben manchar sus caras.

Deben aprender que es descortés apuntar,
Deben mantenerse inmóviles en la mesa,
Y siempre deben terminar de comerse
Lo que es servido ante ellos— si son capaces.

Si caen, no deben llorar,
Aunque se sabe lo doloroso que es;
No—siempre habrá una Madre
Que los consolará con besos.

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Katherine Mansfield. Wellington, Nueva Zelanda, 1888 – Fontainebleau, Francia, 1923. Nacida como Kathleen Beauchamp, fue una escritora y poeta británica de origen neozelandés. Cultivó la novela corta y el cuento breve, convirtiéndose en una de los creadoras más representativas y renovadoras del género. A pesar de pertenecer cronológicamente al grupo constituido por autores como James Joyce, D. H. Lawrence, Virginia Woolf y E. M. Forster, Mansfield representa un caso aparte en la literatura anglosajona de la época, pues, con una narrativa basada en la observación aguda, a menudo desprovista de toda intriga, supo captar las más diversas sutilezas del espíritu humano. Al enterarse de su muerte, Virginia Woolf escribiría en su diario: «No quería admitirlo, pero estaba celosa de su escritura, la única escritura de la que he estado celosa. Ella tenía la vibración.»

Stephani Rodríguez. Táriba, Táchira, 1995. Poeta, estudiante de Idiomas Modernos mención Traducción en la Universidad de Los Andes. Ha publicado en Revista Insilio vol. II. Ganadora del primer certamen poético de la librería Rama Dorada, Mérida. Asimismo, recibió mención honorífica en el III concurso nacional de poesía joven Rafael Cadenas (Venezuela, 2018).

 
Stephani Rodríguez traduce para POESIA los textos de Mansfield.
La obra que ilustra el post es un fotomontaje realizado a partir de la serie de ilustraciones «des-cabezadas» de la artista venezolana Ivette Díaz Espín

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