Kosovo

Trad. César Panza

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El viraje creativo que Polly Jean Harvey operó en su obra hacia el año 2011 no pasó desapercibido. De hecho, su entramado disco de folk rock político Let England Shake fue un éxito contundente, valiéndole la intrépida equiparación con Coppola y Hemingway, por parte de la crítica. Quizás tomaría por sorpresa a la industria, a sus seguidores y en general a todos los habituados a su lírica introspectiva, pero en modo algún fue un giro repentino; ella misma ha manifestado que desde joven sintió interés por lo que sucede en el mundo, pero que precisó tiempo para adquirir más experiencia como escritora en función de poder incorporar con coherencia, fuerza y profundidad emocional a su trabajo como compositora ese complejo interés por el asunto público. No en vano le tomó más de dos años gestar esos cuarenta minutos donde canta y escrutina a la conflictiva identidad inglesa en su fase posimperalista. Para entonces su proceso creativo estuvo cruzado por la colaboración con el fotógrafo, documentalista y corresponsal de guerra, Seamus Murphy, con quien entre 2011 y 2014 viajó a Kosovo, a Afganistán y a Washington D.C., excursiones que serían las condiciones de posibilidad para la experiencia que culminaría en la producción de la trilogía conformada por el disco The Hope Six Demolition Project, el documental A Dog Called Money y el libro de poemas y fotografías The Hollow of the Hand, libro al que pertenecen los textos que acá se presentan. Lo bélico es uno de los temas específicos de la poesía inglesa, hecho del que PJ Harvey es plenamente consciente al mencionar fervorosamente en entrevistas recientes a Burnside, Pinter, Hughes, Eliot, Yeats, entre otros, como sus influencias en este período, por lo que es evidente que su escritura no es una incursión diletante en la poesía, movida por una adolorida culpa liberal frente al problema de los desplazados de territorios en pugna, las limpiezas socio-étnicas y, en suma, las flebotomías prescritas por los movimientos geopolíticos del capitalismo global: su conciencia sobre la tradición literaria de su patria la sabe, implica y actualiza no solo desde una lengua y una nación con historial abiertamente colonialista sino también, y en particular, desde el papel del Reino Unido en el bombardeo de la OTAN a Yugoslavia. Los textos de este libro, el primer libro de poemas de PJ Harvey, no son desconocidos en castellano, gracias a las traducciones de Pedro Carmona (Sexto Piso, 2015) y Rodrigo Arriagada-Zubieta (BAP, 2020), entre otros. Sin embargo, se decidió ensayar nuevas versiones con el fin de procurar relecturas que exhibiesen a los desconsuelos domésticos en resonancia con las consecuencias de las incursiones político-militares frontera allende, como si se tratase de un dispositivo para recuperar y reconocer experiencias anuladas por la guerra en sí misma; y a partir  de ellas, como cerrando un círculo, reinterpretar las propias, dimensionarlas con integralidad. Una base para las pautas sensibles de esta aproximación se encontraron en la propia intención autoral, aquella declarada como motivo y motor de sus viajes, según decir de la poeta, «quería oler el aire, sentir el suelo, y conocer a la gente de esos países», como instancias primeras para la conjunción de la música, las imágenes y el testimonio. Aire, suelo y gente son, por cierto, los principales botines de cualquier acometida, pero también son tres de los elementos sobre los que se puede reconstruir a la derruida hipótesis de una espiritualidad humana común.

c.panza

 

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K  O  S  O  V  O

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PJ Harvey

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sobre un camino de tierra

 

fuimos en auto montaña arriba
apagamos el motor

 

cruzamos una barricada
y caminamos hacia un pueblo

 

a través de miles de ciruelas caídas
la pulpa negra, purpúrea

 

derramándose de sus cáscaras abiertas
oscureciendo el camino.

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el pueblo abandonado

 

Creí ver a una muchacha
entre dos paredes picadas.

 

La busqué en la casa blanca
la del tejado desmoronándose en barro.

 

Sobre un clavo en la cocina
un delantal raído.

 

Las hojas de una muñeca de maíz
colgada del techo.

 

le pregunté a la muñeca por lo que ha visto
le pregunté

 

Busqué a la muchacha por las escaleras. Encontré
un cepillo, flores secas, una madeja de lana roja

 

deshilándose. Un ciruelo creció a través de la
ventana, y sobre el borde de esta una fotografía

 

en blanco y negro, pero su boca ha desaparecido
marchita y desconchada hacia una nada blanca.

 

le pregunté al árbol por lo que ha visto
le pregunté

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zagorka

 

Una señora vieja está en
el medio de un camino.
Sostiene a sus espaldas
un par de llaves plateadas
en una cadena, las junta
y las separa, una y otra vez,
entre sus dedos
extrañamente suaves.
Nos muestra el río
donde solía escuchar
las voces de los niños.
La sigo y espero por
que traduzcan las palabras.
Ella habla de un círculo que está roto.

La pared empedrada se inclina
con el calor. Afiches en blanco
y negro clavados en picas de madera
anuncian  los decesos recientes
a un lado de la iglesia cerrada.
Aunque lo pedimos, ella no nos deja entrar.
Ambas llaves se cierran en un puño.
En la distancia un perro ladra.
Las montañas se elevan ante nosotros,
una línea curva y quebrada
en la frontera.

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cadena de llaves

 

Quince llaves cuelgan de una cadena.
Una cadena vieja y que forma un anillo.
Un anillo en la mano de una mujer.
Una mujer que camina sobre la tierra polvorienta.
Una tierra sobre la que pasa una calle ciega.
Sus vecinos ya no volverán.

Quince jardines enmontados.
Quince casas cayéndose.
Puertas con números pintados,
Sobre la iglesia cerrada afiches
en blanco y negro, los recién muertos.
Esperar es lo único que hago ahora, dice.

La señora es vieja y viste de luto.
Mantiene las manos a sus espaldas,
desliza las llaves a través de la cadena,
las apura inquieta y las apura.
Imagina lo que sus ojos han visto.
Aunque lo preguntemos, no nos lo diría.

Una llave tan pequeña y tan simple;
¿Cómo puede significar lo imposible?
Una llave – una promesa, o un deseo;
¿Cómo puede significar lo irremediable?
Esperar es lo único que hago, ella dice.

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el baile en la montaña

 

Los muchachos se agachan
en las laderas de paja seca
para ver a sus padres bailar.

El bailador más viejo
se quita su sombrero de fieltro blanco
para colocarse un vaso de agua

en la cabeza.
Holla el suelo, exhibe sus dientes.
Quiere despertar a los muertos.

En el terrible bochorno
la percusión se hace más fuerte y rápida.
Se derrama un poco de agua

mientras se arrodilla
ante el más viejo del pueblo,
manchas oscuras sobre sí.

Se levanta luego
para pasar el vaso
al mayor de sus hijos.

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la estación de tren

 

¿a dónde se fueron?
nadie lo sabe

 

ni la madre gitana
ni el niño con la gallina

 

ni los tres policías
del bar, tan silenciosos

 

ni el niño acróbata
dando vueltas sobre la calle

 

o el vigilante gordo
que alza la voz

 

y su camisa roja
para mostrar sus heridas

 

*

 

un muchacho con unos jeans desvencijados
vaga por las vías del tren

 

los vagones esperan en filas
con sus puertas corredizas corroídas

 

bóvedas negras
hediondas a orine

 

una delgada línea de margaritas
vive en una grieta de la plataforma 1

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donde inicia

 

un carrusel
de sillas metálicas

 

atadas con cadenas
chilla en el calor

 

cuatro niños vuelan
sobre la tierra roja

 

una cinta de cassette
con una canción triste

 

suena alta y dura
desde un camión

 

las sillas borrosas
forman un anillo

 

que se termina
donde inicia

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qué lástima la vieja carretera

 

«Había una vieja y hermosa carretera
con árboles a ambos lados

 

pero vinieron y tumbaron los árboles
y construyeron esas casas

 

qué lástima por la vieja carretera
y por los árboles a izquierda y derecha

 

cuando era niño íbamos siempre
para el río por esta carretera

 

amábamos nadar
y volver a casa tarde por la noche

 

todavía tengo el aroma en la nariz.
había tierra, y árboles…

 

reconozco que pasó mucho
tiempo desde que me fui

 

hay cosas que no volverán nunca otra vez
y no es que sea algo que me ponga triste

 

se trata de un proceso normal
pero me da como un sentimiento»

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PJ Harvey.
Corscombe, Somerset, 1969. Cantautora, músico, escritora y poeta inglesa. Con una sólida y continua producción desde 1992 hasta el presente, sus once discos, sus míticas presentaciones en vivo y sus variadas colaboraciones, han establecido nuevos estándares para las mujeres en el rock. También es artista plástico y actriz. En 2015 publicó su primer libro de poemas The Hollow of the Hand. Harvey es miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE).

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César Panza. Valencia, Venezuela, 1987. Poeta, docente, editor y traductor. Licenciado en Matemáticas por la Universidad de Carabobo, Panza se desempeña como miembro del comité de redacción de POESIA. Realizó la traducción de Canciones (1962-1970) de Bob Dylan (Fundarte, 2017) y su primer libro de poesía Mercancías (Fundación Editorial El perro y la rana, 2018).
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La obra que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Lauren Bianchi
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