La Luz del Gingko

Trad. César Panza

 

§

T h e  G i n k g o  L i g h t

Arthur Sze

:

 

i

Un pájaro carpintero abre un hueco en un poste del tendido.
Mientras cortas los tallos de los tulipanes que pondrás en un jarrón,
Yo toco con el arco la cuerda la, para comenzar la «Canción del viento».
Disfrutamos un plato de granos con cilantro y arroz, un pinot noir;
Entre tanto la luz se inclina a través de la ventana en la cocina,
La primavera es la llama de las velas
Frente a la punta de nuestros dedos. En el río el hielo cruje
descongelándose: alguien palea nieve en la entrada de su casa,
Se cae, y, en el hospital, se infecta con estafilococos;
Entre los restos de un avión caído, una mujer
Identifica el anillo de su esposo en un cadáver carbonizado;
Un escritor de viaje cuya esposa está en
Un asilo contempla un eclipse lunar, la luna anaranjada
Con una millonésima parte de su brillo natural.
Una semilla de loto de 1300 años germina; las hojas
De un gingko retoñan con su forma de abanico; cada hora abunda.

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ii

Una niña de siete años corta lilas magenta para su madre;

«Electrocutado tras grafitear una subestación»;

Gotas de lluvia en el tragaluz;

Mantarrayas que se alimentan en una ensenada iluminada bajo el agua;

Al seducir a un paciente,
No previó terminar hundido en un abismo;

Sobre Siberia, explota un meteorito;

«¡Soy más feliz aquí, ahora!»

Un jilguero con una rama para su nido en el pico;

El amor no tiene cerca ni lejos.

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iii

Cerca del atolón Bikini, la bomba atómica mutó de hongo
En una bola de fuego que tiñó de obsidiana el azul del cielo,

Explayó al viento, en negro iridiscente, las hojas de las palmeras;
Ese momento de la bola de fuego siempre acecha

Tras los ojos del piloto retirado, incluso cuando cuenta un chiste,
Se sirve vodka, muestra sus lentes, medallas,

La chaqueta de cuero que cuelga de una clavo. Una mujer
Tararea mientras trabaja el mimbre con una cuchilla x-acto,

Una lupa para restaurar una cesta jicarilla apache
Empieza a revelar una línea en zigzag

Ella no tiene brillo, no se sabe si dentro
De una década se disparará una bala en la boca.

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:

iv

A través de un portal de la luna, brotan lotos en un estanque;

«¡Eres eso!»

Él hizo énfasis en una investigación racional
Luego condujo hacia el sur, dentro el bosque, y se puso una pistola en la cabeza;

Esfumarse entre las sombras;

Árboles de membrillo y durazno sueltan sus hojas por debajo de la zanja;

Sucesión y simultaneidad;

La forma de las ramas en sus hojas.

Pizzicatti:
«up the riv-er we will go

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v

Seis de agosto de 1945: un templo en Hiroshima a 1130 metros
Del hipocentro se desintegra, mientras que su gingko

Renace después de la explosión. Cuando el templo fue reconstruido,
Hicieron la salida, la escalera de entrada a izquierda y derecha

Se levanta su alrededor. A veces uno mira la aniquilación
Antes de irrumpir en la dicha. Una madre con Alzheimer

Reconoce a su hijo pero no sabe dónde está ni cuándo.
Él la visita. Durante la Revolución Cultural,

Xu-mo en trance lavó y contó un millón de platos
En un camión cisterna. Un punto de rocío

Es cuando el guía trota junto a los perros de su trineo,
Ahorrándoles llevar su peso sobre el hielo hasta el final.

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:

vi

Unas rebanadas de pan sobre una rejilla; un automóvil salpica
A un vendedor de periódicos en una isla de la calle.
En el camino de los días, divisamos la luz zodiacal
Por encima del horizonte. Los astronautas han esparcido
Huellas y estreptococos en la luna.
El azar despierta a la mente preparada:
Un gavilán posado en la rama de un álamo
Precipita nuestras sinapsis. En el huerto,
El sonido de las flores del albaricoque que se abren;
Las larvas de los zancudos se contraen en el agua
De la terraza en forma de v que escurre hacia el estanque.
No creemos caminar con torpeza en torno a un lujoso
Incensario en un camino de muchos años.
Tal y como relucen los cocuyos, anhelamos hacer brillar la oscuridad
Con serpentinas. Una camioneta de repente se desvía
Y luego se aleja, lanzando luz sobre nuestras caras.

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:

vii

Mientras la luz cruza nuestras caras, somos
Ciegos, por un momento, y, sin dirección,

Podemos ir hacia todos lados. Las lobelias
Florecen en una maceta del patio; un vecino

Nos entrega tres lechugas por encima de la cerca.
Un grillo canta afuera de la ventana;

Y mientras nos escuchamos exhalando, inhalando,
Lo efímero se vuelve más duradero que lo concreto.

Los gingkos brotan. Una hendidura quebrada
Se extiende a lo largo del parabrisas: descubrimos que

Hacer retroceder a la oscuridad es alimentarla,
Sufrir en el tiempo es –irrigación dicotómica–

La eflorescencia del tiempo. Una mañana fresca
Golpeamos las capas de la superposición

De las hojas esparcidas por el viento sobre la acera,
Tocar la cicatriz en la muñeca, la sutura en el abdomen.

 

 

Arthur Sze. Nueva York, EE. UU., 1950. Poeta chino americano. Se graduó en la Sociedad Phi Beta Kappa de la Universidad de California en Berkeley y es autor de más de nueve libros de poesía. Es profesor emérito en el Instituto de Artes Indígenas Americanas, ha ejercido el Bard College, la Universidad de Brown, el Mary Baldwin College, la Universidad Naropa, la Universidad de Utah y la Universidad de Washington. Poemas suyos han sido traducidos al albanés, bosnio, chino, holandés, italiano, rumano, español y turco. Recibió las becas Guggenheim, la de la Fundación Howard, numerosos premios y subvenciones. The Ginkgo Light fue publicado por Copper Canyon Press en 2009.

 

César Panza.Valencia, Venezuela, 1987. Poeta, docente, editor y traductor. Licenciado en Matemáticas por la Universidad de Carabobo, Panza se desempeña como miembro del comité de redacción de La Tuna de Oro y del comité de redacción de POESIA. Ha publicado una traducción del inglés a las Canciones (1962-1970) de Bob Dylan (Fundarte, 2017) y su primer libro de poesía Mercancías (Fundación Editorial El perro y la rana, 2018).

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