«La practicante de yoga»

Carina Sedevich

1

Hoy podría morir.
.
No con templanza
sino como consuelo.

*

Conservo
pequeños actos de amor
como lavarme,
recortarme las uñas
o el cabello.

*

Llega el sol
con su veneno claro.

De casi todo
vacía.
Como un ácaro.

*

De pronto
recrudecen los sentidos.
.
Sería capaz de conocer
tu mano,
tu pie amputado
perdido en una fosa.

*

Recuerdo tu gesto mesurado.
.
Pienso en el tiempo
que lo agravará.
.
¿Se escancia el alma
como en una copa?

.

2

Mi hijo viene de visita.
Compro azúcar.
Descubro que hay hormigas.
Resignados
a la voracidad de los insectos,
a la difícil
vivencia de adultos solitarios,
asumimos que nada
permanece.

*

-Desde que nació mi hijo
ya no duermo.
Cierro los ojos
y cuando los abro
su nacimiento
sigue siendo cierto.-

*

-¿Yo lavaba las manos de mi hijo?
Estuve bajo el agua muchos años.
No conseguí ninguna evocación.-

*

-Mi niño. Yo te mostraba las flores silvestres.
Un diente de león, en una foto.
Teníamos el cabello largo. Tus pañales
eran de gasa, bajo tu vestido.-

.

3

Tiempos grises.
.
Hasta los dulces huesos
de los niños que crecen
desazonan.

.

4

Llueve otra vez,
de madrugada.
.
Entiendo
por qué los seres vivos
se pliegan dulcemente
con la muerte.

.Doncella

Carina Sedevich. Argentina, 1972. Poeta. Ha publicado los libros La violencia de los nombres (1998), Nosotros No (2000), Cosas dentro de otra cosa (2000), Como segando un cariño oscuro (2012, con reedición en España), Incombustible (2013, con reedición en España),  Escribió Dickinson (2014), Klimt (2015) y Gibraltar (2015). Parte de su obra ha sido editada en antologías y publicaciones literarias de diversos países y traducida al portugués y al mallorquín. Es licenciada en comunicación y especialista en semiótica. Estos poemas pertenecen al libro Cuadernos de Lolog pronto a publicarse por Pasto Ediciones.

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