Lavar el Met

Reynaldo Pérez Só

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VA BAJANDO

la escalera de las noches retazadas
la casa está en desorden papeles
sobre el piso
intenciones escritas en recortes
sobre un sueño a medias
debería ordenar papeles
tirar los libros
el pasado se une por trozos mientras lava el cuerpo
otro cuerpo
posiblemente no es de noche
posiblemente no está muerto
quizá esté subiendo al menos un escalón
quizá esté revuelto entre papeles
bajando ese escalón donde el libro siempre se abre.

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ÉSTE SEGURAMENTE ES SU CUERPO

aunque no parece ser su cuerpo
el suyo era del tamaño de un abrazo
y cabía disolviéndose entre palabras
con ambos bebiéndose el tiempo
sin saber que uno se llamaba igual
que aquel se llama igual
la diferencia la puso un movimiento
que tardó lo que demora una vuelta
dijo un instante uno miraba hacia arriba
uno mira a ninguna parte e igual
a igual se fueron quedando solos

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LA ESENCIA DE UNA PIEDRA

sobre la mesa
tiene la virtud de recordarle
que sobre su tierra existe una piedra
de un amigo que la recoge
para llevarla junto a sus pies
donde le sobra el puño
porque a todos les gusta
que la piedra apenas roce y no le pese
arriba donde escucha
frotar sus pantalones cuando se acerca
sin casi pensar en otra cosa

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LA MUERTE DESCONCIERTA NO

durante la pasada de las cosas
su animal vivo conlleva palabras
nos mira nos reclama nos pide más
un poquito de estar acompañado
no tiene exigencias
aunque se piense en una perra
ella no es una perra ni es la muerte
respirar de a poco
lentamente
y mirar
y quedarse
mirando

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DESDE EL INICIO SIGUE

su trabajo pero mejor
de un momento al otro
hora luego de otra
sigue su destrabajo
porque su empleo es hacer y deshacer
un cero una nada un no existir existiendo
que no imagina la perfección
de su vacío
ni miedo ni coraje
también absoluta nada
cuando el sol mínimo
se asoma en el canto de unos pájaros

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MIRO QUE ME MIRA Y

estoy perdido mientras se pierde
me encuentro hasta perderme en que me mira
cuestiones del alma
cuestiones de animal
viendo los movimientos
su mirada en mis ojos
que las palabras salgan
una detrás de otra
que las palabras vengan
una después de otra
sin moverse o moviéndose
mira que me miro

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LA YO LA TÚ

la día el noche
la sol el lluvia
tres por menos uno
hacen menos uno
lo que no dios no hace
ni puede hacer no dios
pero sí la muerte que no es la noche
que no es el día
un sinsentido cuya lógica
no puede ser la vida
pensemos
el yo el tú
el día la noche
dando vueltas
para hallarle el sentido

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LAS PIERNAS LE TIEMBLAN

subiendo el temblor hasta su pecho
no es el bostezo del cuerpo
como tampoco su grito
debe de ser su palabra que conoce
de niño aprisionado en la cuna
cuando lo dejan los padres
debe de sentarse quietamente
sin pensamientos fuera del temblor
una mujer se le acerca
y le dice estese tranquilo
eso pasa
y de inmediato
queda un perfume en el recuerdo
un poco más liviano que la calma

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TIENE ALGO QUE NO SE TOCA

tiene 5 años escucha
tengo 5 años repite
tiene el sabor de no sé qué
aunque conocido
brumosos están los montes preñados de lluvia
debe de ser valiente
pobrecito a su edad
una gallina es vieja
una cabra sabe volver a casa
en el hospital un hombre dice
si pudiese vivir más un día
cuando llega el médico

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ANALOGÍAS

se dan entre dios y la muerte
y vida que sigue y sigue siendo
nada que ver con el sueño o la caída de sol sobre el lago
nubes rojas amarillas azules
montañas al fondo y aves que cruzan en puntos
de negro
no conocemos la muerte
su substancia
debe tener la textura de las casas sin gente o de un zapato
lleno de moho

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SE DESPLOMA EL MURO

de súbito a la fosa sus bloques
son pedazos que lo cubren trozos
de exactitud
ahora mezclotes su cuerpo
pero el difunto es más tardo
se va deshaciendo de carne a ideas
de recuerdo a olvido
en cuanto al muro el nuevo
se levanta para rápido derrumbarse

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MAR ROJO

criatura conocida más de atmósfera
redondez no por la muerte
sino a lo que viene de desierto detrás de la montaña
me pongo a mirar las arenas
la sed no tiene forma de duna
caminamos caminemos
las aguas detrás de un cerro caminamos
por el cuerpo tuyo el que sólo se hace en otro cuerpo
hay una rendija en la piedra
hay una cueva donde estoy a solas
el mar no me lleva contigo a la perpetua
caminemos
te irás a borrar imágenes primero
comienzas por las palabras con la forma del cuerpo
primero con la secura de las manos
primero por la piel y segundo y último ya no estás
en ningún sitio
ni siquiera la piedra de la vida sabe de nosotros
acostados sin mirar bajo el viento sobre dunas

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NI PUEDE ENTRAR NI PUEDE SALIR

en manos de dios se va quedando quietico
acurrucado bajo la lluvia que cae sobre su pelo
por la frente y el paisaje ante sus ojos son hojas de verde
contra la secura de la tierra podrida
en manos de dios
respira lentamente para que dios decida
su muerte o su vida mientras la lluvia lo acompaña
a solas porque entrar no puede y no sabe cómo ni adónde
ni salirse de sí mismo cuando sabe que respira
una y otra vez acurrucado sin moverse

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ERA ÉL SÓLO UN SONIDO

a Vicente Valentini, in aeternum.…………………………………………………

de un tenedor contra el vaso
sólo de así en el sonido
ni más ni menos una intención que al instante se olvida
al terminar la resonancia
que del vaso a veces vuelve a sonar
porque alguna vez estaba vivo
y de uno pasó en otros cuando al olvidar a los muertos
un tenedor tropieza con un vaso sin nada adentro

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LA MUERTE LLAMA A LA MUERTE

en el lenguaje del cuerpo
siendo así el cuerpo se abre
sin rescoldo de sentimiento
puesto que sólo la carne entiende
el dialecto de la tierra
la muerte no razona ni discute
hace su debido trabajo
sin hora
llama a comer
pues de antemano prepara
la vajilla, los cuchillos, las sales
y el condimento que antes llamaba vida

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EN MENOS DE UN PUNTO LA MUERTE

se acomoda sobre las mentiras
sin tiempo para borrarlas ni pedir perdón
no tiene gentileza un pedazo de amor
porque su mentira ocupa su corazón
porque su corazón está lleno de otro pensamiento
y sus ideas saltan sobre sí mismo
sin la frescura de los niños que aún
no saben hacer trucos pasando
la mano a otra mano como si fuese verdad
la muerte se acomoda donde menos se espera
pero la respiración se ha escondido

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ESTOY SEGURO QUE HOY

este estremecimiento
desde adentro era sólo una sacudida
de adentro sólo desde adentro
y las palabras
que no pude decir y la respiración
que se corta
eran solo una sacudida de adentro

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EN PRINCIPIO

del comenzar yo no era
sino no era
hasta que confundí la luz con la luz
y la obscuridad con la luz
realmente no fue un caos el inicio
que no termina de iniciarse
déjate estar conmigo
permítete morir cuando caminas
no tengo límite no tengo miedo

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EN EL ESPACIO OCUPADO POR UNO

está uno preocupado por otro espacio
y nada es más eterno y único que este espacio
que nadie va a ocupar nunca
un ejemplo
se muestra dejando la ventana abrirse al día
ver afuera y cerrar los ojos
de tal manera que el tiempo pase y uno de una vez
crea estar muerto
u otro ejemplo
que otro se imagina ocupar otro espacio que no es suyo
pero nunca habla tu idioma

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LAVAR EL MET

Derraman agua fría sobre su cabeza, los brazos, el
tronco, su abdomen, sus pies.
Los ojos que miraron, los oídos que oyeron,
la nariz que respiraba, la boca que hablaba y ni el aire se
muestra en su pecho.
Seis jarras ahora de agua caliente sobre la cabeza que
pensaba,
y una jarra poco a poco sobre el pelo, sobre sus ojos,
sobre sus orejas, en su nariz, en su boca, sobre las mejillas, sobre el mentón,
porque en un principio creo Elohim los cielos y la tierra.
El agua de su cuerpo se escurre desde la vida, mientras
el rumor de versículos sigue con el agua y el jabón por
todo el cuerpo.
Y de nuevo agua sobre su cabeza hasta que una jarra de
agua fría y otra de agua fría lava el lado derecho,
lava el lado izquierdo.
Elevan sus manos y las lavan, giran su cuerpo a un lado
y toda la parte derecha lavan.
Lo giran a la izquierda y lo lavan.
Entre la Torá y un cuerpo están los salmos,
entre los salmos tres hombres lavan y rezan.
Lo cubren para secarlo,
le rezan para secarlo.
Toda su cabeza, su cuerpo, ahora envueltos en lino, sus
dedos estirados ahora envueltos.
Su cuerpo desnudo de blanco, envuelto
Con mucho cuidado lo elevan y, tiernamente, lo
acomodan en la madera de la caja.
Limpio, muy limpio, seco, cubierto por la sábana y sus
hijos entonces, miran el met, le toman la mano pidiéndole
perdón y de frente se retiran sin saber qué pasa.
No hay nada
y vamos a las aguas completamente desnudos
donde el fondo,
con respeto con demasiado respeto,
por la vida

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Reynaldo Pérez Só. Caracas, 1945 – Valencia, 2023. Poeta, ensayista, traductor, editor, profesor y médico. Se desempeñó como Jefe del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo. Fue co-fundador de la revista Poesía, la cual dirigió durante varios años. Entre sus libros de poesía destacan: Para morirnos de otro sueño (1971); Tanmatra (1972); Nuevos poemas (1975); 25 Poemas (1982); Matadero (1986); Reclamo (1992); Px (1996); Solonbra (1998) y Rosae rosarum (2011). Su vida y su trayectoria literaria fueron reconocidas por el Festival Mundial de Poesía de Venezuela y el Encuentro Internacional POESIA Universidad de Carabobo. Pérez Só es Premio Nacional de Literatura (2019 – 2020).

Lavar el met es el rito judío de lavar al difunto.
Los poemas que presentamos pertenecen al libro Solo (Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2021)

 

La obra que ilustra esta publicación  fue realizada por la artista venezolana Gabriela Guilarte (Garabato)

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