Lo común

Hugo García Manríquez

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«Lo común (…) se resiste a ser discurso ornamentado transmisor de mensajes, y en cambio pone a operar signos y estructuras para que las cosas hablen, los aspectos colisionen, las posiciones se tornen complejas, problemáticas y se mantengan en apertura, sin clausurar enunciados que, fuera del texto, como sujeto político, seguramente el autor firmaría. (…) en Lo común hay mecanismos que se ponen en marcha sin conocer del todo sus posibles resultados. Uno de los principales: aquel que, al reunir aspectos, hace visibles, mediante la contundencia y la implacabilidad, ciertas terribles oposiciones sociales que, en el discurso cotidiano, intentan no existir, o en todo caso pasar por yuxtaposiciones apenas azarosas. La poesía, parece sugerirse, no tiene garantizada su pureza frente a la violencia y el sufrimiento, y no podría prolongar su ejercicio si antes no pasa por la prueba de fuego de situarse, como aspecto social y no como discurso tematizador, reunida junto a esa violencia, atadas ambas al mismo punto de la misma historia.

La poesía tiene un aspecto reconocible: canta, llora, muge y, entonces, identificamos ese aspecto único. En la modernidad, la poesía, sobre todo, se muestra visualmente como tal: tiene el tamaño, el contorno y la disposición únicos. Como Ullán en aquella serie de poemas donde extractaba notas rojas, de opacidad y timbre franquista, y las disponía como estrofas claras y audaces, García Manríquez también encuentra su materia en los archiveros o vertederos del discurso actual: notas de prensa que quién sabe a qué otras notas de prensa plagiaron, informes de la Sedena, entradas de Wikipedia o la Norma Oficial Mexicana. Pero no para «recrearlas», ironizarlas, recontextualizarlas ni atractivamente intervenirlas. ¿Que no se puede poner tal cual un párrafo de El Universal en el poema? Claro que sí. Se trata, recordemos, de reunir aspectos, de negarse a santificar una exclusividad lingüística, de aceptar que el poema señala un momento donde esos son los discursos predominantes. Pero, también, de mantener en el presente el hecho de que ese poema que señala los discursos predominantes es, a la vez, un discurso de cierto tipo, indexado en la Historia y por tanto, como cualquier otro, sujeto a los vaivenes y conflictos de su tradición y su contexto discursivo. Esto que ven aquí, parece decirnos Lo común, es un poema porque pone de relieve los modos en que, desde hace tiempo, la poesía lleva construyendo o fintando su aspecto, y lo hace al partir no de una fuente o un archivo lírico sino de material burocrático y mediático. Y lo es, además, porque echa mano de «la operación/ básica de la poesía: la interrupción»: no la imagen, no el sonido que complace, sino el corte, la cesura, la irrupción, la emergencia de lo no esperado y lo nunca convocado. En el espacio donde la guacamaya roja está en peligro de desaparecer, la poesía reparte premios, la Sedena compra helicópteros y el poema interrumpe.»

—Gabriel Wolfson (1)

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«García Manríquez insiste en este subrayado de sometimientos a una hegemonía cultural al poner en el segundo verso otra palabra incómoda y disonante, impuesta también por razones económicas y sociales de igualación y dominio, indexicalidad (en lugar de indicidad) con lo que hace también sinécdoque del proceso (o si se quiere, la búsqueda) que llena el resto de cuaderno de Lo común: las listas con las que enumera el armamento comprado por el Ejército Mexicano, los elementos que constituyen al Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México o las especies nacionales en peligro de extinción. En una primera lectura, el catálogo de armamento se sobrepone a los otros dos catálogos y a una de las finalidades u objetivo del poema: decir el mundo y sus accidentes en el vano intento de que perduren más allá de sí mismos, a pesar de que la lista de animales acaba por convertirse en una letanía donde lo concreto entra y sale de lo abstracto (o del lenguaje, para este caso en específico) dentro de la poética que ya había planteado en Los materiales frente a lo que dice y a lo que es:

Empujamos a un lado la historia
La volvemos nuestra propia indexicalidad

Podemos tomar de forma literal estos dos versos, García Manríquez nos lleva –nos obliga– a lo literal, primero, sea lo que sea a donde queramos ir –por derivación o asociación libre–en un juego en el que se sigue reiterando en su alusión a la historia. Esa historia que echamos a un lado (supongo que para no hacerle caso, del mismo caso que buscamos ignorar las grabaciones de los ropavejeros de camioneta o de los helados en promoción de la cremería con ruedas o la música que acompaña a la botarga de la farmacia de similares– como parte de un estado de las cosas en el que –queramos o no– dice y hace y ambienta –como soundtrack– el diario transcurrir de nuestro devenir histórico. Son signos –todos particulares– del estado de las cosas del que hace inventario: entre nombres de dependencias gubernamentales, fabricantes de armamento, las particularidades del Palacio de Bellas Artes y el catálogo de animales en peligro de extinción. Toda esta cantaleta –que crece por acumulación– nos lleva al Popol Vuh, o más bien, a una referencia sobre la sublevación de los animales y las cosas contra el hombre; o como, lo dice García Manríquez: «la tentativa humana» (más bien era –según la versión de Adrián Recinos publicada por el Fondo de Cultura Económica en 1947– por los abusos que les habían infringido aquellos) para trazar una línea de correspondencia entre los abusos de los hombres originarios –unos de tantos– y nosotros, en tanto generalidad histórica definida –supongo– por los estándares de neoliberalismo.

una nueva nada
atraviesa el poema
como el capital
atraviesa el siglo

Es este pliegue –a mitad de camino entre el doblez y la vuelta de hoja– el que viene a iluminar el juego de correspondencias Usa Popol vuj en lugar de Popol vuh, quedándose a mitad de camino entre el español y el quiché: Popol wuj, como declaración de principio y lugar. Este estar o quedar o llegar a mitad de camino que inferimos (antes que pensar que se trate de un error u omisión) es un lugar elegido como poética. Los objetos poéticos de García Manríquez son híbridos que resultan de un recorrido que es tanto espacial como político. Son mapas que señalan el trayecto virtual de objetos físicos pero son también ese objeto (o al menos, su posibilidad) en los trayectos reales (de ser posible) a través del territorio que es determinado por esa geografía. Son las palabras y las líneas que se le imponen, las listas que enumera, los textos que subraya (y que se levanta al leer como suyos).

Valga la ambigüedad de toda patria potestad.»

—Ricardo Pohlenz (2)

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Hemos asumido muchas ideas sobre lo que el poema es, sobre lo que debe ser y lo que no. Lo que el profesor de literatura repite una y otra vez: que si sentimiento, que si emoción, o incluso, la máxima expresión de un yo. Lo hemos dejado todo por una experiencia estética, hemos cuestionado poco en nombre de ella y hemos leído de la misma manera textos muy diferentes. Parece que nuestro proceso de lectura es muy similar a cómo mimetizamos los objetos cotidianos, asumimos sus características y sus funciones y los convertimos en algo común.

Al abrir un libro de poesía, o cualquier otro en realidad, automáticamente seleccionamos cómo interpretar este objeto que se torna común, tenemos ideas y expectativas. Lo común, de Hugo García Manríquez, es otra ruptura con las formas prototípicas de lectura ¿Imaginas llegar al poema esperando leer otro remake de los versos más tristes de esta noche y encontrarte con «Momentos constantes/ que parecen comenzar y sólo comenzar// como los 72 mil 250 millones para la Defensa/ según el presupuesto de Egresos de la Federación?» Este poemario funciona como una revelación de lo que existe detrás de lo común. De lo común, como ver una Glock semiautomática en cualquier lugar, del presupuesto utilizado anualmente en su adquisición. Lo común, como lo muerto y como lo extinto, de lo que sólo queda un rastro, un nombre, un pequeño punto dentro de la Historia.

«¿Puede el poema decir algo frente a la violencia? Ponga un poema frente a una de las múltiples imágenes que pueblan nuestro catálogo mexicano reciente (…). ¿Cómo logramos que el poema junto a esa imagen diga algo? ¿Puede cualquier poema decir algo?» Son algunas de las preguntas que se plantea Luis Alberto Arellano en un breve ensayo y a las que después él mismo responde con las siguientes afirmaciones: «El poema debe radicalizar su uso del lenguaje. Debe radicalizar su voluntad de existencia», ideas que parecen estar compartidas por García Manríquez en la construcción de cada uno de los poemas que componen Lo común.» (3)

—Esaú Frausto y Luis Ar Osorno (3)

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«Hugo García Manríquez [HGM] se aparta del artefacto poético (suerte de pieza de arte contemporáneo o word art que interviene estéticamente el texto del TLCAN), aunque no de la maniobra del archivo, en la que parece leer las condiciones de una subordinación que sugiere la extinción en masa de una forma de vida, concretamente la humana. En Realismos, HGM trata de construir lo que llama «indexicalidades» a partir de la confrontación y superposición de varios códigos o lenguajes simultáneos: el de la crítica de arte y cultural con el de la memoria y el relato, y estos a su vez con la descripción técnica de otro tipo de objetos que podrían considerarse «no líricos», como las partidas presupuestarias de la Secretaría de Defensa Nacional, que el autor (¿devenido editor/lector?) invita a considerar como una continuidad susceptible de ser indexada, organizada en un mecanismo burocrático, sistematizada a través de operaciones estéticas, en fin, leída.

Al plantear caminos de continuidad y discontinuidad con otros hitos de vanguardismos de retaguardia, la obra de HGM se plantea no tanto como una carrera aditiva de títulos, sino como una exploración sobre los confines de la legibilidad, especialmente del espacio literario cuando se ve confrontado por una realidad para la cual no cuenta aún con un lenguaje para describir. He tratado de subrayar y señalar apenas algunas de estas exploraciones y conexiones en este breve texto. Más que una reseña de Realismos  (…) quise preguntarme acerca de algunos «momentos constantes» en la producción poética de HGM, aunque un estudio más detallado debería tomar en cuenta a su vez su trabajo como traductor. Como una visión de conjunto, la forma de vida presente en la escritura de HGM sugiere una subjetividad en resistencia frente a las expectativas del lector, o frente a lo que se le ofrece como producto cultural; una confrontación con los supuestos de base de su propia legibilidad de la realidad, misma que la literatura, en los momentos en que puede llamársele tal, consigue expresar a su vez las tensiones y resistencias en las que participa el lector. La resistencia, en este caso, consiste en dar por sentada la permanencia del ser humano como especie capacitada para sobrevivir en el mundo, y de impedir que cuaje en la certeza de su propia suficiencia con un procedimiento verbal capaz de hacerle imaginar su propia salida del lenguaje, su propia incomunicación, la pérdida de su supuesta y cacareada ventaja evolutiva, la fosilización prematura de su existencia. (…)

A través de Realismos, HGM propone un tipo de escritura que, como el trabajo de Sara Uribe con el luto, el archivo y el periodismo en Antígona González (2012)o el de Víctor Cabrera con la juglarización de la experiencia y su remix en libros-procedimientos como Widescreen (2009) Mística del hastío (2017), invita a reconsiderar la tinta azul de la poesía en clave de tinta roja. (…)  sus «momentos constantes» son el señalamiento de las inconsistencias a las que el archivo burocrático, los medios de comunicación, la industria del entretenimiento devenida secretaría de Cooltura, en suma, la weaponization del lenguaje, someten a la memoria, especialmente a la que se configura como Historia y Cultura, a la vez que tratar de sacar un poco de su plácida anestesia al pensamiento crítico en y sobre la poesía mexicana. Se trata, a mi parecer, de una poesía política que no está sustentada en la retórica de la denuncia, sino en la erotización (en la puesta-en-cuerpo) de esas realidades/realismos, como si de hacer hablar al archivo muerto se tratase.»

—Javier Raya (4)

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«A través de una inteligente beligerancia, ‹Lo común› se amotina contra el orden dominante de la literatura mexicana y sus instituciones. La sola mención del presupuesto militar desestabiliza cualquier presupuesto poético. La poesía de Hugo García Manríquez es probablemente la obra más impredecible e imprescindible en el México actual.»

—Inti García Santamaría

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L    C    M   N

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Empujamos a un lado la historia
La volvemos nuestra propia indexicalidad

 

Aspectos, unos de otros
El mundo que nos produjo

 

Momentos. Momentos para entonar aspectos
Otros momentos
de discusiones sobre poesía
que en el fondo son discusiones
sobre política

En esas discusiones, en esos momentos
los poemas entonan aspectos

 

Aspectos reunidos y aspectos separados

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1

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Cuando el poema entona aspectos, de unos
y otros, reunidos, separados
en verdad entona 45 camionetas
equipadas con rayos X para la SSP
entona en verdad 43 escáneres de iones
para la SEDENA, 155 kits de detección CT-30

 

El poema entona aviones no tripulados
helicópteros Mi-17, así como vehículos
blindados, motocicletas
puestos de mando y vehículos anfibios aplicados
a tareas de seguridad pública

El poema entona 173 perros
adiestrados para la SAT, la PGR y la SSP

En ningún lugar lees El mundo que me produjo

Nada sobre los 173 perros

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Cuando leemos literatura
leemos el presupuesto
del ejército mexicano

Cuando percibimos artefactos
artísticos percibimos el presupuesto
del ejército mexicano

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Si algún elemento de la estructura
no cumple criterios de resistencia
son insertadas
nuevas articulaciones
con momentos constantes

 

Con momentos constantes
como la empresa Colt Defense
y sus mil rifles de 5.56mm
para el uso de fuerzas estatales

Con momentos constantes
como la empresa Sig Sauer
que entregó 7,384 armas de fuego a México
en 2015: 3,060 rifles de asalto, 505
ametralladores y 3,819
pistolas. Otras empresas similares han hecho
negocios con México

Con momentos constantes,

esculpidos por la compañía Glock

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Momentos constantes
esculpidos por una serie
de armas semiautomáticas
diseñadas y producidas
por el fabricante Glock Ges.m.b.H.
de Deutsch-Wagram, Austria

Con 11,231 momentos constantes
diseñados, producidos y vendidos
a la Secretaría de la Defensa Nacional
por otros 3 millones de dólares

Con momentos constantes como el mono
aullador (Alouatta palliata) con su aparato
bucal especializado con su hueso hioides
y su laringe desarrolladas

formando con la mandíbula una caja de resonancia
que le permite amplificar poderosamente
los sonidos, los aspectos reunidos
los aspectos separados

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Momentos constantes como el venado
cola blanca (Odocoileus virginianus)
que marca su territorio frotando
con objetos reunidos y separados
sus glándulas preorbitales, tarsales e interdigitales

Con momentos constantes como
el conejo de los volcanes (Romerolagus diazi)
con su vientre grisáceo que se comunica con
otros a través del olor segregado

por sus glándulas, en aspectos
reunidos y aspectos separados

Momentos constantes como
el arbusto de gobernadora (Larrea tridentata)
de flores solitarias de color amarillo

y cuyas hojas se dividen en otras
más pequeñas de aspecto similar al cuero

y aparecen recubiertas de pelillos y resina
recubiertas de aspectos reunidos y aspectos separados

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3

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Bellas Artes se erigió primero
sobre una plataforma flotante

23 columnas y 2 pilastras
para los 3 pórticos

2 columnas para el pórtico de entrada de la
fachada principal

27 columnas para las fachadas laterales

Se dispusieron 4 bajo relieves
de figuras femeninas
en las fachadas laterales

Lees sobre mascarones de animales

Leemos que representan el coyote
el chivo, el mono y el perro Aída
la mascota de Adamo Boari

Lees sobre los mascarones

de cabezas humanas en el Palacio

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Los mascarones de cabezas humanas
representan el fusil FX-05 Xiuhcoatl
(con lanzagranadas y bayoneta) y 12 aviones
interceptores

Leemos sobre mascarones de cabezas
humanas que representan las miras telescópicas
de rayo láser y el cañón
con sistema de enfriamiento y culata ajustable

y un selector para fuego

automático o semiautomático

que representan el presupuesto militar

de 7,000 millones de dólares

que representan la munición de 5.56×45

milímetros con una cadencia de fuego

de 700-750 disparos por minuto

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Las puertas y ventanas del Palacio tienen
elementos de la flora y la fauna mexicanas: liras, serpientes
hojas y tallos y palmas, en hierro forjado

Los florones contienen elementos

como la amapola, la flor de ocote, el girasol

Los florones y los mascarones del Palacio
hechos por el escultor italiano Gianetti Fiorenzo

son indistinguibles de los 267,500 miembros

activos del ejército mexicano

La fauna es indistinguible
de los 267,500 miembros activos

indistinguibles ya de las 76,500
personas en reserva

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Los 4 pegasos del Palacio de Bellas Artes
fueron esculpidos por el español Agustín Querol

Los 4 pegasos llegaron a Veracruz en 1911

Leemos que cada pedestal está conformado por
un caballo alado y 2 figuras

Una masculina sobre el pegaso
que inicia el vuelo y simboliza la elevación de los genios

Y una figura femenina
que es arrojada a los pies de 9 helicópteros Mi-17

Cada pedestal está conformado por un caballo

alado y 6 helicópteros AgustaWestland

AW109SP

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Los 4 pegasos fueron esculpidos
por los momentos constantes del gasto triplicado

en armas, un 180% de 2012 a 2016

Pegasos y fauna y figura femenina
y figura masculina sobre el pegaso que inicia el vuelo

esculpidos todos por momentos constantes

de la US Ordnance, Inc
que obtuvo una licencia para vender lanzadores
de granadas y ametralladoras para uso
de la Secretaría de Marina

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Pegasos esculpidos por 2,100 catalejos
para rifles fabricados
por Trijicon Inc. para la Secretaría de Marina
con un valor de 2.5 millones de dólares
(47.2 millones de pesos)

Así como la fauna es indistinguible
de los 267,500 miembros activos

Los pegasos son indistinguibles
de los aviones caza de ataque a superficie

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5

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En el Popol Vuj se registra la rebelión
de los objetos y animales
en contra de la tentativa humana

Esa revuelta fue recogida en mitos del continente

Con el retorno de cada forma hay animales

Con el retorno hay palos, incluso piedras, trastes, cucharas
hay comales, hay las tinajas, hay sus platos, sus ollas
pequeños animales, animales grandes
hay animales domesticados, el perro, el guajolote

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Las formas históricas de la imaginación continental
registraron el alzamiento
de esa materia muerta
irracional, subalterna

Esas formas registraron la operación
básica de la poesía: la interrupción

En esa revuelta existe una inmanente lección histórica

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disonancia colapso
de un orden anterior

antes   después   del sonido
antes    después   del sentido

una nueva nada
atraviesa el poema

como el capital
atraviesa el siglo

reactivando la insurrección

la insurrección
de los objetos
el alzamiento
de la materia

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6

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Un poema es parte documental
parte infierno

Pero primero algo
sobre nuestras vidas privadas:

El presupuesto de la SEDENA

a favor de la abstracción

a favor de la forma

a favor de la libertad

 

2007 = 32 mil 200 millones 896 mil 500 pesos

2008 = 34 mil 861 millones 005 mil 900 pesos

2009 = 43 mil 623 millones 321 mil 860 pesos

2010 = 43 mil 632 millones 410 mil 311 pesos

2011 = 50 mil 039 millones 456 mil 571 pesos

2012 = 55 mil 610 millones 589 mil 782 pesos

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7

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Bajo flexiones muy grandes
las losas de concreto con
refuerzo continuo
pueden alcanzar un estado de tensión pura

 

Leemos que en esta etapa las losas
asumen la forma de una catenaria que
es una curva ideal que representa
físicamente la curva generada por
una cadena o por un hilo

 

La lista es la posibilidad en forma
de la catenaria de un palacio
que se colapsa sobre formas de vida

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Una lista que se colapsa sobre formas de vida

que se colapsa sobre una plataforma flotante

de 221 animales a la orilla de la extinción

Entre ellos 43 especies de mamíferos, 72 de
aves, 14 de reptiles, 6 de anfibios, 70 de peces
y 16 de invertebrados

La lista es un intento por
aproximarse a la realidad

en una progresión de momentos constantes
antes del colapso

que parece comenzar y terminar

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8

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El grupo de cuatro esculturas de mujeres
tomadas de la mano que remata la cúpula central

del Palacio de Bellas Artes se transforma
en la tortuga marina verde del Pacífico
o tortuga prieta

La tortuga marina verde del Pacífico
o tortuga prieta se transforma en
la tortuga marina verde del Atlántico
o tortuga blanca a la orilla de la extinción

La tortuga marina verde del Atlántico
o tortuga blanca a la orilla de la extinción
se transforma en la tortuga almizclera chopontil

La tortuga almizclera chopontil se transforma
en la tortuga riverina centroamericana
o tortuga blanca a la orilla de
la extinción

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A la orilla de la extinción

la tortuga riverina centroamericana o tortuga
blanca se transforma en la tortuga marina
laúd. La tortuga marina laúd se transforma en
la tortuga marina de carey a la orilla de la
extinción

La tortuga marina de carey se
transforma en la tortuga galápago de Mapimí
a la orilla de la extinción. La tortuga galápago de
Mapimí a la orilla de la extinción se transforma
en la tortuga marina escamosa del Atlántico o
tortuga lora. La tortuga marina escamosa del
Atlántico o tortuga lora se transforma en la
tortuga golfina escamosa del Pacífico a la orilla
de la extinción

 

La orilla no varía
bajo el peso de lo concreto
varía en su liberación

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El colapso como el colapso
de las formas de vida
que hospeda y las formas
de vida que suspende

Una progresión de fallas que se extiende
piso a piso hacia abajo
hasta el hurón de pies negros (Mustela nigripes)

Hasta debilitar la zona de impacto
del carpintero imperial (Campephilus imperialis)

Hasta el conejo de los volcanes (Romerolagus diazi)

El colapso de 27 columnas
como el colapso progresivo del Cabassous centralis
se extiende piso a piso
hasta el ocelote (Leopardus pardalis)

Se extiende hasta el silencio alrededor del tejón
o tlalcoyote jeffersoni (Taxidea taxus jeffersoni)

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La orilla
el peso de lo concreto
su liberación

El colapso como colapso de las formas de vida
que hospeda y las formas
de vida que suspende

El colapso se extiende hasta la liberación
de la grulla blanca (Grus americana)
………………..El colapso se extiende hasta la liberación de
la cigüeña jabirú (Kabiru mycteria), que se
extiende hasta la cotorra serrana occidental
(Rhynchopsitta pachyrhyncha)
la guacamaya roja (Ara macao), que se extiende hasta
la guacamaya verde (Ara militaris), el halcón peregrino
(Falco peregrinus), que se extiende hasta el loro cabeza
amarilla (Amazona oratrix), el pato real (Cairina moschata)
el pavón (Oreophasis derbianus) y que se extiende hasta el
quetzal (Pharomachrus mocinno)

 

Esta es una posibilidad

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el mono saraguato entra al lenguaje
y sale del lenguaje

el lobo gris mexicano entra al lenguaje y sale

el conejo de los volcanes entra al lenguaje y sale del lenguaje

el tlacuache lanudo centroamericano entra al lenguaje y sale del
lenguaje

el venado cola blanca entra al lenguaje y sale

la cotorra serrana occidental entra
al lenguaje y sale

el lobo rojo entra al lenguaje y sale del lenguaje

el arbusto de gobernadora
entra al lenguaje y sale del lenguaje

entra al lenguaje sale

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Notas
____________________
(1) Fragmento de la nota «Aspectos reunidos y aspectos separados», reseña en Periódico de Poesía, 7 de octubre, 2019. Tomado de: https://periodicodepoesia.unam.mx/texto/aspectos-reunidos-y-aspectos-separados/
(2) Tomado del artículo «La pintura vinílica es pintura política», publicado en la revista Literal el 22 de agosto de 2019, http://literalmagazine.com/la-pintura-vinilica-es-pintura-politica/
(3) Introducción a la reseña crítica «Lo común de Hugo García Manríquez», 31 diciembre, 2018. Recogido de La Santa Crítica: http://lasantacritica.com/lo-que-trajo-el-cartero/lo-comuni-de-hugo-garcia-manriquez/
(4) Sección de «La escritura de Hugo García Manríquez o del arsenal como archivo», un nota sobre Realismos, nombre inicial del libro Lo Común. Tomado del blog personal de Raya: http://cuadernoderaya.blogspot.com/2018/02/la-escritura-de-hugo-garcia-manriquez-o.html

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Hugo García Manríquez. Camargo, 1978. Poeta y traductor mexicano. Ha traducido Mecha de enebros: la imaginación del Paleolítico superior & la construcción del inframundo de Clayton Eshleman en 2013, el Paterson de William Carlos Williams en 2015 y De ser numerosos de George Oppen en 2017, así como ensayos de Charles Bernstein y Myung Mi Kim. Su obra poética comprende No oscuro todavía (2005), Los Materiales (2008), Anti-Humboldt: una lectura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (2014) y Lo común (2018).

 

La ilustración de este post es un detalle del collage «Jefes en descomposicion» (2019) de la poeta y artista venezolana Pamela Rahn Sánchez.

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