Los colores del infierno

Santiago Montoya Ordóñez

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El poemario inédito Los colores del infierno de Santiago Montoya Ordóñez (Quito, 1988), finalista del Premio de Poesía Francisco Ruiz Udiel, es un libro donde el lenguaje se encuentra en conflicto consigo –y contra sí– mismo. Hay una voz que marca a los poemas en tres tonos: uno reflexivo, uno íntimo y otro épico. La tensión que Montoya Ordóñez genera en sus textos nace en el pensamiento mismo: la existencia, el yo, la idea de un universo (tanto espiritual, físico o poético), la ausencia, el no lugar, la negación, el vacío y la nada. El poeta ecuatoriano logra reinventar la idea del infierno planteada por Jean-Paul Sartre, donde el ojo del otro y la capacidad de ser una máscara, someten al individuo a su propia incertidumbre e indeterminación. Estos poemas son hijos de una larga tradición de autores, pero sobre todo, se pueden encontrar guiños o ecos a la obra de Albert Camus, Fernando Pessoa, Emile Cioran, Malcolm Lowry, Jean-Luc Marion o Jean Baudrillard. No se puede decir que este sea un poemario en honor o un palimpsesto de esos autores, sino que más bien es un libro donde la apropiación de conceptos y nociones está atravesada por un nuevo espacio de creación. La noción poética es abarcada desde varias aristas que confluyen en la reflexión acerca de qué podría ser el infierno y cuáles serían sus colores. No obstante, el poeta siente una nihilización profunda en el proceso de la conciencia de la decisión humana y lo enfrenta a través de la vergüenza y el asco (también podría ser la náusea). Es un libro que, por momentos, resulta incómodo. Sin embargo, la propuesta es ante todo una búsqueda por aquellos rasgos humanos que se hacen insoportables para nosotros mismos, figuras de ajedrez en un tablero en llamas, muñecos de terciopelo que esperan el estallido de la dinamita. La apuesta de Montoya Ordóñez viene acompañada de la idea de los espejos que puede reflejar, pero también distorsionar la realidad.

Juan Romero Vinueza

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El mundo no es triste
…………..solo mis ojos
yo no sé qué hay más allá de mí
tal vez una revelación más dura
que unos labios cerrados
…………..¿cómo saberlo?

Bien veo que nada de esto me importa
que nada dice este suelo
…………………..esta noche
bien sé que mis palabras no pueden tocar las cosas
……………………………………….ni decir nada por ellas
No estoy cansado sino anunciado
de la única posibilidad a la que me he reducido

Bien sé que para mí
rompe el mar su sol verde
………….sus caballos de jade
………….su sombra en la espuma
………….sus barcos en plumas
Demasiado bien sé
que por mi mano se hace el jaspe
del elefante sobre el que se sostiene el relámpago
el tiempo cerrado con sus rostros líquidos de fuego y centeno
el sinsonte y su lengua boreal
cuando trae el verano en las alas

por mi mano vive el mundo y por mi mano morirá

De sobra sé
que soy un farsante
…………que se gana o se pierde
…………pero que soy yo quien apuesta
que los dados se quedarán en el aire
…………todo lo que yo quiera
La suerte es como la semilla
siempre se sabe dónde se la arroja

Me parece que está todo roto
…………las nubes
……………………..las montañas
…………la luz que crece en tu espalda
…………el sinfín de ópalo mordido en tus uñas

Pero
…….otra vez
ya sé lo que estos signos dicen:
Nada está roto
y nada hay más allá de mí mismo
…………ni la tristeza
……………………..ni mis ojos
…………(tal vez solo tú)
¡y hoy
…….el mundo y mi libertad
……………………..y mi destino
…………Todo y Nada
me son tan insoportables!

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El Asco

………………………..La (única) gloria de morir es la gloria de amar

Hoy es un día para el asco
y veo esta luz que me llena de frío
Hay una furia borracha sobre mis párpados
Hay una llama mortecina
…………..diciendo: «soy eterna»
pero hoy es un día para el asco
…………..y los amantes tienen los ojos
…………..sobre las sombras amarillas de la pared
…………..por donde se escapa el mundo del otro
…………………amargo como la incertidumbre de un «te amo»
los cuerpos son un sol duro
la línea corrida de un amanecer sobrio
en una boca sólida de vergüenza
en unos ojos donde solo eres ausencia

Hoy no es hora para amar
…………………………………..ni para morir
hoy se está moliendo el cielo
bajo las ruedas
de un aire enfermo y cansado
como los besos doblados en una servilleta
que una prostituta guarda
al cruzar la avenida bajo los castaños para «más tarde»
………………………para ese estar-a-solas que nunca llega

Hoy es un día para el asco
y esta luz es todo lo que está conmigo

estoy solo
…………..con mi rabia y mi miedo

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Un grito

Ven y anuncia el fin
ven hermano
………….grita conmigo
………….tormenta
……………………..relámpago
………………………………….tu amor salvaje
………………………………….tu angustia innombrable

Somos los hijos de nadie
los desamparados
esta orfandad es todo lo que podemos tocar
esta canción ciega
sonido frío de estrella dormida
y este dolor
tan tuyo como mío
todo lo que quisimos
nuestra fe sepultada
nuestra no-salvación

Ven
pronuncia junto a mí
………….orgullo
……………………..derrota
………………………………….vanidad
………….audacia del fuego contra los Dioses
sueño
……………………..hosco destino
y toda la gloria que no es sino ceniza en nuestros labios

Ven
…….di
………….este es mi cuerpo
………….sol de piedra
……………………..alas rotas
………………………………….abismo sangrante
………….soy hijo de todos los muertos

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La voluntad siempre llega tarde

Yo quise hacer de cada nota
un instante más resistente
que el tiempo en el aire
una voz más dura que la palabra

Yo quise, del silencio, abrir esta mortaja
y encontrar tus ojos otra vez
…………..dos abejas
…………..dos formas de decir miel
aquí estoy
ven, no demores más

Yo quise decir
…………..toma esta sangre
…………..esta muerte lenta
pero elegí callar
me decidí por alas decapitadas
por frases terminadas en plumas estériles
………………………………….de frases inmóviles

Yo quise
…………..Yo quería
la soledad de un libro
las páginas negras
el pájaro de luz y el sello de sus días
un gato negro y redondo como una pesadilla
la tristeza en una copa como las luces en la ciudad


al principio
……………….y al final
de esta calle
…………..de esta mesa
de todos los días

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Santiago Montoya Ordóñez. (Quito, Ecuador, 1988) En 2009 publica su primer libro de cuentos cortos titulado «La sinfonía del bosque» con Editorial El Conejo. Se graduó como comunicador en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y trabajó como guionista y creativo en la realización y adaptación de series animadas para la productora Twisted House Animation. En los últimos años participa en seminarios de Filosofía sobre los autores: Spinoza, Jean-Paul Sartre y Jean-Luc Marion, que influyen en los temas de su obra. Otros referentes en su trabajo son los poemas de Malcolm Lowry y la obra de Faulkner. «Los colores del Infierno», obra inédita y finalista en el I Premio de Poesía Hispanoamericana «Francisco Ruiz Udiel», es la primera recopilación de su trabajo lírico.

La nota introductoria y la selección de textos estuvieron a cargo de Juan Romero Vinueza, poeta corresponal de POESIA en Ecuador, quien remitió la colaboración  a nuestra redacción.

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