Machinehead

Agustin Guambo

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Hágase la luz mestiza: sobre Machinehead de Agustin Guambo

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Soy solo un hombre y tengo que reelaborar el pasado del mundo desde el principio. (…)

Frantz Fanon*

Nunca lo había pensado, pero si me toca, quisiera pensar que fue de escuchar leer a mi madre la biblia mientras ella iba envejeciendo. La leía en voz alta y muchas de las veces cantaba los salmos. Me gustaba, hacía que resonara todo en la casa y que, por un momento, Dios nos escuchara. No confundir, no soy católico ni religioso, sólo que, al igual que Ray Charles o James Brown, aproveché el recurso.

 Agustín Guambo**

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Machinehead, libro de Agustin Guambo, se perfila a contrapelo de una maniquea concepción de la cultura que la concibe como ligada a un espacio o tradición arbitraria (étnica, nacional, histórica). El libro de Guambo es, en cambio, una pequeña batalla solitaria en contra de una suerte de pluralismo homogéneo— casi por imposición — que pone en riesgo la heterogeneidad propia de lo latinoamericano. El subtítulo, rito urbano de mestizaje, es a un tiempo un recalco de la condición sincrética (y por tanto descentrada, inestable, fragmentaria) de la identidad y, también, una descripción del recurso principal de composición: la mezcla. Guambo establece, como un DJ, una serie de samples y mezclas entre texturas, registros y voces. El autor lo indica directamente en alguna entrevista:

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“El uso del kichwa, español e inglés es un fiel reflejo de mi sociedad, donde todos parecen usarlos sin sentir odio, pero buscando marcar diferencias. Somos una sociedad esquizofrénica, realmente pienso en la modernidad como un gran zoológico. Un palimpsesto del que hay que dar cuenta.”

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La noción de cultura como palimpsesto, es decir como escritura sobre escritura, es en principio irreconciliable con la noción de autenticidad. La autenticidad es una proposición que solo sirve si uno entiende la cultura como ligada inseparablemente de lo étnico (¡Otto von Bismarck estaría de acuerdo!). Al centro de la noción de autenticidad hay una neutralización de la cultura, puesto que se implica que la cultura debe mantenerse como tal, museificarse, no cambiar, no ser “apropiada” por otros, permanecer quieta para poder ser disecada y comunicada en pastillas informativas de trivia para viajeros y turistas. Es una noción de cultura que la atrapa — en buena cuenta así es como “muere” el latín, cuando se hace un lenguaje solo apto para los religiosos y los académicos (incidentalmente, el latín hoy ha renacido en el internet gracias a comunidades en foros, y hasta YouTube, que, no solo lo aprenden la lengua, sino que lo modifican para incluir elementos modernos como el lenguaje computacional).

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Por ello, Guambo, muy a parte de su apreciación y “apropiación” de un registro bíblico, no es un profeta sino de su propia subjetividad. No está escribiendo el génesis de nada, porque escribir un génesis es volver a caer en la misma trampa:

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“Aquí no hay poesía solo la ruina de la noche empozándose en tibios niños grises q u e s u p l i c a n p o r t u c e n i z a e n v e j e c i d a “venga a nosotros tu reino venga a nosotros tu caos venga a nosotros tu abandono” PACHAKAMAQ fundaremos otro mundo bajo tu cabeza degollada lo bautizaremos como nos dé la gana lo abrazaremos hasta que sienta el asco de la ternura andina F u n d a r e m o s o t r o m u n d o b a j o t u c a b e z a d e g o l l a d a”

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El acto fundacional no puede ser el acto, como lo entendían los románticos, de un estado nación a partir de una épica. Fuera de que la construcción de una identidad española en torno a El Cantar del mío Cid, por poner un ejemplo, no ha hecho sino resaltar la heterogeneidad contenida en sus fronteras (y la arbitrariedad histórica de las mismas), en el mundo moderno la identidad ha devenido mercancía (no sólo porque nuestra identidad es expresada en nuestro hábitos de compra, sino porque hay un interés capital en el regreso de las identidades sólidamente definidas — tanto en el retorno de los nacionalismos como en la politización de la identidad individual). Quizá por eso uno debe rehabilitar la subjetividad lacaniana como sujeto barrado: un sujeto inconsistente y contradictorio que orbita un vacío. En el texto de Guambo, esta identidad contradictoria es contrastada con la imagen monstruosa del cyborg: porque la identidad no es algo que aparece, como querría un gurú de la autoayuda, entre arcoíris y unicornios, no hay un “verdadero yo” a ser liberado sino una confluencia de historias, deseos, culturas, etcétera, que coexisten en un sujeto de manera violenta.

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Dijo
<hágase la infección la memoria
la enfermedad la luz mestiza>
y el primer cadáver rodó
por las escamas de los Andes

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Ese cuerpo que rueda por los Andes representa el núcleo violento al centro de cualquier identidad. Desde luego uno podría tomar la ruta inocente y políticamente correcta de interpretar el texto como una alegoría de la conquista, pero cualquier acto fundante (y la conquista lo es) es un acto de violencia. La enfermedad mestiza es la enfermedad de la subjetividad — y la poesía, el lenguaje, un virus. Aquí una vez más vuelvo sobre el psicoanálisis. A diferencia de la psicología pop de TikTok, el psicoanálisis concibe al síntoma al centro de la subjetividad. Un síntoma no es una desviación del funcionamiento correcto de la subjetividad, sino su fundamento: la subjetividad, la identidad si quieren, solo se configura como enfermedad. Si el mestizaje es la enfermedad en el libro de Guambo, no es una enfermedad por juicio moral, es más bien un reconocimiento del problema que la constituye. La lectura superficial de Machinehead podría llevar a concluir que se trata simplemente de una denuncia de la “enfermedad mestiza” en pos de una identidad auténtica. Y sin embargo, muy aparte del paternalismo de esa lectura, ¿Qué haría de Guambo, un punk ecuatoriano, un profeta adecuado de una autenticidad que, de haber existido, está separada de él por varios siglos de historia, sincretismo y mestizaje? — una poesía que pueda sobrevivir más allá de lo terrestre, de las miradas, de las lenguas de estos falsos y asesinados dioses y sus ritos — . Me remito a Fanon:

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De ninguna manera tengo que dedicarme a revivir una civilización negra injustamente ignorada. No me haré el hombre de ningún pasado. No quiero cantar el pasado en detrimento de mi presente y de mi futuro.

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Fanon no se relaciona con algún tipo de “auténtica” identidad determinada por factores étnico-históricos. Estos factores están incluidos en su subjetividad tanto como la tradición del pensamiento occidental en que fue educado. Para el esquema mental de un decolonialista académico, Fanon es demasiado “eurocéntrico”, de ahí que se lo neutralice con una lectura sanitizada cuando se lo cita en trabajos de estudios coloniales y poscoloniales. Pero uno debería recordar que la cultura está viva en tanto se modifique, manche, apropie (¡robe!), consuma canibalísticamente y vomite algo distinto. De esa forma el cyborg de Machinehead se vuelve una alegoría para la posición de subjetividad cero: la universalización del sufrimiento particular en vez de la idolatría de la “pura identidad” — que ya Adorno identificó en Auschwitz con la muerte. El sujeto de Machinehead, como el de Fanon, es un sujeto imbricado en una red de relaciones pero no limitado por ellas, por su historia — Borges decía que lo “argentino” es una fatalidad o una máscara cuando se preguntaba porque debíamos privarnos de nuestro derecho a heredar toda la cultura occidental por la arbitrariedad del nacimiento. Este es un cuestionamiento necesario para esa reconciliación final: santo el que abraza su luz mestiza y besa los circuitos del ADN. El Machinehead, finalmente, resalta que la tradición cultural no debe ser brújula del presente, en todo caso el presente debe ser brújula de la tradición: la escritura debe reescribirse (sobre-escribirse, como el palimpsesto). Algo que ya había notado Walter Benjamín, que toda lucha por un futuro es en principio una lucha para poder determinar una lectura del pasado (o la libertad para entablar una).

Braulio Paz
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*Fanon, Frantz. Black Skin, White Masks. Pluto Press, 2008.
**Entrevista en Grafografxs

 

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La imagen que ilustra esta publicación es el detalle de una obra realizada por el artista venezolano Jose Manuel Ávila

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Y vio dios que las constelaciones
eran breves cantos grises
apócrifas florescarnívoras
quemando la noche en su pecho contaminado
Dijo
<<hágase la lluvia la sangre
la espuma la luz mestiza>>
y el primer cadáver rodó
por las escamas de los Andes
Y vio dios que los caídos
eran bruma salvaje
que corre libremente hacia el verbo
y su zodíaco enloquecido
Dijo
<<hágase la infección la memoria
la enfermedad la luz mestiza>>
y el primer cadáver rodó
por las escamas de los Andes

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deslizamiento del frío tatuaje mestizo Ø[1]

 

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runashimi
m e s t i z a r e d e l é c t r i c a
(interconexión de dos o más estrellas antiguas y violetas, resistencias estelares, ángelxs inductorxs,
condensadores del sol, fuentes cromosómicas, interruptores del viento, nodos ascendentes
s e m i c o n d u c t o r e s         a l t e r a d o s )
Circuito anciano atrapado en ciudades mestizas, ciegas, lineales y melancólicas
fácilesparael
olvido

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¡Sapan waranka watakunallatami shamuni!

 

madre un animal extenso -arrojado brutalmente a la luz- florece en mi sangre

-hermanos-bestiales-hermanos-absurdos-hermanos-olvidados-hermanos-con-
-orfandad-de-coca-y-sol-en-las-neuronas-benditos-cuidadores-de-la-eternidad-de-
-la-palabra-de-ustedes-este-cuerpo-que-se-ha-de-hacer-roca-y-vacío-de-ustedes-
-la-elipsis-de-la-neblina-mutilada-por-el-perdón-hermanos-míos-nada-acabará-
-con-ustedes-que-usan-la-locura-para-curar-el-amor-wañushkakunamanta
-shamuni-gritan-cada-noche-y-la-sal-retoña-en-sus-huesos-

(((la primavera nunca hiere a los cálidos ahogados de la noche madre)))

-nosotros-aún-no-contemplamos-las-estrellas-bullir-en-los-ásperos-acantilados-de- - l a - p a r d a - l o c u r a - d e l - r e l á m p a g o - - t a n - s o l o - s o m o s - d e s h o j a d a s - v e t a s - d e - v i e n t o - -destrozadxs- por- el- hambre - buscamos-heridas- en - cada -siglo - con - cada -sol- -desnudxs-nos-aferramos-a-la música-del-mar-y-tal-como-lxs-suicidas-acariciamos- - l a - f r í a - m e m o r i a - d e - l a s - a v e s -

(((madre es tan triste saber que las flores no reventarán este mar mestizo)))

m a d r e u n a nim al e x t e n so - a r r o j a do b r ut a lm e nt e a l a lu z- f l or e c e e n m í e n e l c i e l o d i o s l l o r a p o r n o s o t r o s q u e l o o l v i d a m o s - -lleva el dulce aliento del caos en las venas-ama a un cuervo-aún no recuerda tu nombre-ni tu e d a d - n i t u s e x o - a m a a u n c u e r v o - b u s c a l o c u r a - -este es dios dice madre-este es dios que te ha de juzgar por ese corazón enfermo- M a d r e y o n o t e n g o c u l p a d e e s t e c o r a z ó n e n f e r m o Madre yo no tengo culpa de este corazón inhóspito ni de su color que te recuerda a la pobreza Madre ya no temo a los niños de ojos grises que se estiran en el horizonte a esperar la lluvia menos a sus cantos muertos en otoño ( ellos aún gritan mi nombre Madre) n i a s u s s i g l o s t i e r n o s n i a l s i l e n c i o q u e s e d e s g a r r a e n s u s o j o s Madre yo no tengo culpa de tu fe en ese dios mestizo e infectado que cortó nuestro sol Madre yo no tengo culpa del amor heterosexual homosexual lésbicosexual transexual heteroflexible No tengo culpa madre del capitalismo y su frenesí del comunismo y su vejez D e l a s o l e d a d d e t u s r i t u a l e s N o t e n g o c u l p a d e t u a m o r a e s t e c o r a z ó n e n f e r m o N o t e n g o c u l p a m a d r e d e l o s n i ñ o s g r i s e s D e l a g e o m e t r í a p e r f e c t a d e s u c a r n e Madre no tengo culpa de Hiroshima despojada de las aves ni de Vietnam triste por el cáncer yanki e n s u a l i e n t o M a d r e n o t e n g o c u l p a d e l o s d í a s s i n t r a g e d i a s De las noches sin los bellos corazones de los insolentes ángeles de la coca caminando descalzos buscando hambre desesperación no tengo culpa madre de la decadencia de los astros de su e s q u i z o f r e n i a i n f a n t i l no tengo culpa madre de los peces heridos de tu piel de los sueños húmedos de tu vientre n o t e n g o c u l p a m a d r e d e l a l l u v i a y s u f u g a c i d a d n o t e n g o c u l p a d e t u s v e n a s c a n s a d a s d e e s t a c i u d a d y s u s c a b l e s no tengo culpa madre de esta luna que arde despojada y necesitada entre nuestras manos no tengo culpa madre de que la poesía sea hermosa pero duela y que todo esté condenado a ser un p s i c o s e a d o l l a n t o k a n í b a l d e r r a m á n d o s e s o b r e e s t e q u e m a d o m u n d o

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Ø

aquí no hay poesía solo lluvia y abandono
aquí no hay poesía solo el eco de la espuma trizándose sobre estas pieles mestizas
aquí no hay poesía solo el peregrinaje de la sangre sobre los pétalos genocidas del tiempo
fragmentación del barro un enloquecido nervio gritando sobre el cosmos
¡aquí hubo otro mundo!
una constelación de arena una manada herida desvaneciéndose en el silencio 
un fósil marino en construcción un horizonte que no termina de incendiarse
siglos de carne y olvido bajo mis pies esta tierra donde nuestras vértebras se resecan con angustia
donde dopados y hermosos nos precipitamos a la mañana hechos añicos
escuchó tu latido PACHAKAMAQ tu rito urbano de mestizaje tu antiguo credo andino
Aquí no hay poesía solo la ruina de la noche empozándose en tibios niños grises
que suplican por tu ceniza envejecida
“venga a nosotros tu reino venga a nosotros tu caos venga a nosotros tu abandono”
PACHAKAMAQ fundaremos otro mundo bajo tu cabeza degollada
lo abrazaremos hasta que sienta el asco de la ternura andina
Fundaremos otro mundo bajo tu cabeza degollada

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A.

Agustín Guambo (Quito, Ecuador, 1985). Poeta. Fundador del proyecto anarkoeditorial Murcielagario Kartonera, y director del Festival Internacional de Poesía de Quito Kaníbal Urbano. Es autor de POPEYE’s Sea (La Apacheta Cartonera, Lima 2014), Ceniza de Rinoceronte (La Caída, Buenos Aires 2015), Primavera Nuclear Andina (Ediciones A/terna, Buenos Aires 2017), Cuando Fuimos Punks (Kikuyo ediciones, Quito 2019) y Nuclear Andean Spring (UGly Duckling Press, New York 2019). Fue merecedor del Premio Hispanoamericano de Poesía Rubén Bonifaz Nuño (México, 2014) y ganador de la convocatoria «Poetry in trasladation» de Ugly Duckling Press (New York, 2019).

La imagen que ilustra esta publicación es el detalle de una obra realizada por el artista venezolano Jose Manuel Ávila

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