Mariela Cordero

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Las jaurías

Cuando pisaste por primera vez
el suelo del reino zozobrante
olvidaste
tus signos heredados.
No volviste a elevar los ojos
para conjurar al cielo
y colmado de carne y tierra
eludiste el mapa inaprensible
de los astros
siempre en éxodo.
La antigua religión fue derruida
y no se escuchó nunca más
el incesante respirar
de tu moral
sin grietas.
Te multiplicaste
en el festín
de cortaduras y desgarramientos.

Seguiste el curso de las jaurías.
Ahora
no tienes nombre.

 

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Psique o las guerras

Las vertiginosas guerras
surgen de la ferocidad
de aquellos que no han podido
poseer
a la inmarcesible Psique,
negada a los hombres
y prostituida al Amor.
Lo cruel de hoy
y las futuras barbaries,
la sangre mezclada en las copas de vino
y la danza sobre los cuerpos yertos,
no son otra cosa
que el primitivo consuelo.
La desfloración que nunca será.

 

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Círculos

La noche exhala
descuartizamientos lentos
sobre provincias insaciables.
Las calles están pavimentadas
con aprendizajes extraños y pétalos de piel.
Los climas se tornan irrespirables,
la sangre es una cicatriz
que cruza el aire.
Al borde del aniquilamiento
giras en busca de tus pedazos,
para coser con desenfreno
los miembros antes dispersos.
Dócil a las corrientes primitivas
emprendes el mismo camino
sonámbulo e inmemorial.

Despedazarte y volverte a armar
es tu sino.
Las devociones son circulares e infatigables.
Construir y destruir
son las funciones sedientas
de la existencia.
Sólo amas al círculo.

 

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La otra mitad de las llamas

Sueñas con extraer
nada más
que la tibieza de la combustión
aspiras conservar
sólo
la embellecida quemadura
que haga gozar al tacto
del ojo.
No deseas poseer
la otra mitad de las llamas.

Huyes del incendio total
que devasta y transforma
todo vaivén en piedra molida
todo amor en amnesia
todo corazón
en cenizas.

 

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Alguna vez seguiste el curso de las jaurías

Alguna vez seguiste el curso de las jaurías
guiado
por aquel olor a surcos
poseído
por el mareo
que se derramaba sobre la multitud.

Ciego
aprendiste a morder
y a desgarrar como los otros.
El amanecer
rasgó el velamen
menguante
de la noche
para ofrecerte un horror
recién nacido.

Mataste a los tuyos en la oscuridad
tú eras parte
de lo débil que devorabas
tú eras
la presa.

 

 

Mariela Cordero. Valencia, Venezuela, 1985. Poeta, artista visual y abogado. Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik  Argentina (2014).  Primer Premio en el II Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda, Ecuador (2015). Segundo Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2015) Primer Lugar en Concurso Internacional de Poesía #AniversarioPoetasHispanos mención calidad literaria, España 2016. Tercer Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2017) Ha publicado «El cuerpo de la duda» Ediciones Publicarte Caracas, Venezuela (2013) y «El idéntico incendio» Ediciones Movimiento Poético, Maracaibo (2015).

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