Medio corazón del rebaño

Norys Saavedra Sánchez

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Corderito,
aquí estoy;
acércate y lame
mi blanco cuello;

La primavera, William Blake

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Esta es la historia de las cabras rosadas, negras, azules, rebeldes o mansas

cabras blancas de dientes brillantes

moteadas

de salitre y acuosas

pintadas

pequeñas y grandes

de mi madre

…………..había un desvelo en sus ojos

…………….en búsqueda de líquidos salobres

…………………………….Lamían el sudor

Ella sentada en la piedra del cerro

esperaba que el sol

se metiera en sus panzas de miel

mi madre hacia que             las cosas cantaran

que..                                           las cabritas niñas resucitaran

quedaran pintadas en cactus viejos

cuando se ponía su vestido azul

También asistía

al corte del cuello del animal

a la estampa del fino corte del cuello

cortes precisos

para no hacerlas sufrir

para que no quedara en sus ojos

algo de terror en las pupilas

la comida podría ponerse amarga

o la carne endurecerse

luego de asistir a la degustación

en la mesa, en las fiestas o bautizos

o simplemente una comida cualquiera

al probar trozos de los rebaños asados

o suculentas sopas

sabía que dicho ritual

quedaría redimido

por la succión de las esencias

Así el banquete

concluiría

con el recuerdo

de los tiernos rebaños acariciados

que ahora pasaban

a la Gracia divina

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(Receta para carne al desazón)

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Madre es una mujer que acampa en el vacío

ví que sonámbula caminaba por las aguas

con canastos de tuqueques

debajo del nivel del Mar

Ofrendó

los ojos de las muñecas

los pedazos de carne a la candela

las manos cruzadas

la humedad de los libros

los billetes en ruinas

La cabra tullida

Las madres tienen tantas rendijas que no sabemos

troncos escritos

bullas pegadas a la pared

travesaños por dentro

Llaves de cerraduras que nunca encontramos

las boronas

y

Ese desierto dentro de mí

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Ya sé: todo lo que entra debe salir

La luz que encerrada estuvo

en sus manos

con minucia

su costado de animal sin dueño

y ahora es como un fósil incrustado en una roca

tan grácil

su relámpago

en el cielo

se ve a kms

Acá en la tierra  dejó sus pórticos

el Sí y el No

las horas de los relojes atrasadas

siempre quise saber

por qué las palabras la encontraron cuando nació

la hormiga en la tierra como caminaba

el cuarzo y la arcilla del suelo de su casa mientras mi abuela pujaba

mientras la comadrona con una lámpara antigua alumbraba

¿Cómo harían para espantar a los murciélagos de las cuevas cercanas?

Cómo balaban en el corral

detrás de la casa

las cabras

Cómo pasaban las corales pegadas a las piedras

el tejido de la hamaca manchado de sangre por el parto como se lavaba

el desierto rodeándola

la arrancia a viva voz en sus huellas

¿Cuándo termina la búsqueda?

¿Cuándo ellos los muertos se van?

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La tinaja rota es el tiempo de las sombras que caerá

sobre el monte

cuando todos fueron reliquias

un tiempo de tragarse

un tiempo de guardarse

Las manos van cargando las piedras

para realizar túmulos

a los muertitos

a 10 metros de la casa de los abuelos

Las cruces y las urnas son de cactus

hermosísimas piedras

el tiempo que se derramó cuando las tinajas soltaron sus pedazos

Me quedó aquí como si fuera un chivito que se deja acariciar

lo malo es que lo sacan del corral

lo malo cuando se lo quitas al chaval

y le dices que lo mate

y trozar sus partes

y comérselo

queda luego la llenura del estómago.

y te duermes escuchando sus quejidos

cruel es lo perdido

y delicia es para el cuerpo

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Semana de conejos al monte

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día 1
:  Muda este paisaje

de agrestes colores

de tenazas /angostos

el cardo santo tumbado

que en su gravedad

no lo parece

(saliéndote de las manos)

Día 2:  Van pasando veloces

los conejos salvajes

por los matorrales

necesitan tu voz porque son mudos

trampas hay…también se come carne de conejo

y es fecundo y te encuentra/ te sabe tanto/sabe a tus ancestros

cómo todo conejo salvaje abisma…son grandes y potentes

blancos/ negros/ grises

Día 3:  quiero acunarlos conmigo

saltar con ellos

antes que comiencen las lluvias del verano

escapar de la amarga rapiña

fuera de los turistas que quieren llegar al campo

Día 4:  saber su movimiento en el pasto seco

correr con ellos

a puro trote

turbulentos

saber dónde quedan los atajos

comer en cuclillas con ellos

Día 5:  todo viene detrás de uno

el bullicio de la gente

las casas que se fueron

tapias y tejados dejados en los estanques

Día 6:  Los días son duros como la carne de una vieja iguana

Por eso me quedo en lo anterior dentro de una linda muñeca

entendiendo sus acordes/ sus fuerzas/su tierra regada de cosas

Día 7:  Me repito que

quiero entender

pieza por pieza

este lugar de mi sangre

En el lugar del temblor hay un corazón:

orino agachada bajo los árboles con los conejos

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Con la espina

y sus murciélagos

Las heridas que dejan en el cuello

Sus mucosidades venenosas

un terciopelo rojo que se pliega

allí lechuzas con cabezas reducidas

que voltean sus pescuezos

divididas en dos

una descosedura

un más nunca

una digresión de sueños

diciendo:

Si de tu cuello puedes sacar sangre y nieve

podrás llevar corales rojos contra la melancolía

(Esto fue cuando aún tenía los pechitos pequeños)

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Murciélaga

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Hay días siendo murciélaga

de labios arrugados

Un animal pintado de marrón en una cueva

con alas membranosas

pugnando por arropar al cuerpo

Un caracol que explora una mata

huyendo de la luz

 

Pero ya sabes que un cuerpo arrojado

a la muerte

puede atarnos

causar calor en el mundo

si la nieve cae

en una caja de música

Recuerda:

un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado

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N.

Norys Saavedra Sánchez. Lara, Venezuela, 1972. Poeta, narradora y promotora cultural. Descendiente de Pastores de cabras de la Región del semi-árido Larense. Es técnico superior en turismo. Cursó estudios en Cuba, donde formó parte de diversos grupos de estudios literarios en la Provincia de Holguín. Obtuvo mención honorífica en el Concurso Universitario de Poesía “Andrés Eloy Blanco”. Ha publicado los poemarios De áridas soledades (Cenal; Fondo Editorial Pío Tamayo, Asociación de Escritores del Estado Lara, 2007) e Hilos de cocuiza (Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2009). Textos suyos han sido publicados en diversas antologías tanto en Venezuela como en el resto del continente. Editora adjunta de cuento y poesía, Revista Pruka, Venezuela. Responsable de la sección de reseñas de  libros de poesía La cabra lectora, Revista Pruka. Se desempeña en el Área de Museos.

La obra que ilustra esta publicación fue realizada por la artista venezolana Oriana Inagas

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