Mujerícolas

Indira Carpio Olivo

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(…) Indira reúne en su trabajo cualidades propias de los raros especímenes que quedan: investigación, disciplina e ingenio, lo que la singulariza aún más es la capacidad de hacernos sentir con el cuerpo las realidades que narra con el lenguaje. Sabe contar-nos, sabe involucrar al lector hasta hacerlo parte del tejido de voces que logra producir. En su escritura se transmite el esfuerzo permanente por sentipensar, por invocar la reflexión colectiva mediante la evocación poética. Mujerícolas reúne 50 textos escritos para la columna del mismo nombre que publicara el portal digital Desdelaplaza.com. Cada texto reescribe la historia de una mujer, desde escritoras y militantes hasta madres y niñas víctimas de conflictos sociales. (…) Entre la crónica periodística, basada en datos acuciosos y bien documentados, el ensayo poético y fragmentos de poemas y canciones intercalados (…) De las muchas búsquedas de la autora la escritura juega un rol persistente. Escribir como puñal de incisión y defensa. Escribir para conjurar el silencio impuesto y la ira escupida. Escribir para amar. (…) La poesía no es ajena a la escritura de Indira Carpio, me atrevo a afirmar que es su más cálido hogar, así como el impulso autobiográfico que la transita. 

Giordana García Sojo

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Mujerícola 4

eme

……..Marta tiene cuarenta y cuatro años. Hace unos años llegó de Bolívar. Era prostituta. Empezó cuando ganaba unos reales por cada cama. Se vino con dos dedos menos. Cada uno por una pepita de oro robada a un par de mineros. La llaman La Mocha. Mamá nos exigía que la llamáramos Marta.

Eme de Mujer.
Eme de Marta.
Eme de Mocha.
Eme de Minería.
Eme de Margarita.

……..Al año de haber llegado a Guasipati, tierra de nadie ubicada al sur de Venezuela, quedó embarazada. Después de parir, se mandó a ligar. Solo tuvo a Margarita, su compañera para toda la vida. Iba y venía de El Callao, donde escarban el oro que crece como los parásitos.
……..A Marta la «hojillaron» cuando se opuso a ser violada sobre una montaña de barro, la golpearon tanto como a la roca, hasta que brotara de ella alguna gema.  La usó como amuleto aquel amante, hoy masticado por la mina. Los ingleses la estrangularon mientras la obligaban a beberse su orina.
……..Legales o ilegales, daba igual, Marta estaba siendo desentrañada, agujereada, exprimida por un pasajero del oro, lo mismo que la tierra.
……..Margarita creció en el pueblito vecino. Se empeñó en besar el sol, como la flor. Hubo quien se propusiera deshojarla. Y lo logró. Tenía trece años cuando la frontera que era su madre no detuvo a la bestia inconforme.
……..Cayó el telón y el teatro del absurdo volvió a ser la pesadilla de una, tantas veces otras: no existían ni ella ni las cientos de putas caídas en combate, con menos valor que un polvito de metal. No existen en la memoria hecha y rehecha de cada gobierno, que llega y se va con el bolsillo preciado, precioso.

Eme de mierda.
Eme de mentira.
Eme de monstruosidad.
Eme de muerte.

……..A Margarita la arrojaron a uno de los afluentes del Cauca. Su tallo fue desmembrado, porque «en algún lado debía esconderlo». El caudal atravesaba la peor de las sequías, así que las redondas y todavía vírgenes tetas de este cogollito de Marta apuntaban al cielo, negando la muerte, atorada junto a un ramal, a las orillas del Yuruari.
……..Marta se vino a mi pueblo entonces, con dos dedos menos y el amor amputado en cualquiera de sus memorias. ¿Cómo podía seguir respirando?, se preguntaban quienes conocían su silencio.
……..Marta quedaba mirando un punto en el horizonte durante mucho rato, dicen que un yekuana le sonreía, hasta que llegaba mi inocencia a interrumpir el letargo: «Péiname, Marta».
……..En la ausencia de su mano corría mi cabello, y el hilo de agua que no pudo arrancar el torso de Margarita, de sus ojos, para siempre.

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¿Cómo puede un militar, ministro de la Defensa, decir que no hay minería ilegal en Canaima? Puede y siempre han podido. Porque es histórico el parche en los ojos. No hay minería, no hay Marta, tampoco Margarita.
……..Eme de militar.

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……..A principios de junio de 2015, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, negó que se practicara la minería ilegal en el Parque Nacional Canaima, después de que la comunidad indígena pemón trancara el aeropuerto como protesta por esta aberración ecológica.
……..Horas después el gobernador del Estado, Francisco Rangel Gómez (acusado de permitir las mafias extractoras) y la ministra de Pueblos Indígenas, Aloha Núñez, desmintieron al militar y asumieron la preocupación de los pemones.
……..Eme de mafias.

 

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Mujerícola 25

María Lionza

……..Yara fue un huevo que anidó en el enjambre
de parchita de la montaña caquetía.
……..Sus alas fueron la pulpa, sus ojos de agua ácida.
Una mariposa: una flor que vuela.
……..Cuando cayó de la rama atravesó el macizo
de Nirgua y dibujó el río que serpentea su cuerpo.
……..De la orilla emergió sobre una danta.
……..La vieron desnuda, reverdeciendo la piel de
la tierra.
……..Nada pudo tocarla, pero todo cuanto tocó floreció.
……..Sus manos son dos orquídeas abiertas a la
lengua.
……..Su cabello, una cascada de donde la noche se
colorea.
……..Dicen que la maldición está en su mirada, verde como agua empozada,
por eso algunos prefieren mirar los ojos de sus tetas.
……..Se alimenta de los espíritus que se entregan a
sus favores.
……..De sus pies las raíces, las venas del sol que
reverberan en el centro de la areola.
……..El blanco la llamó María, antes de que entrara
a sus aposentos montada en una onza, desnuda.
……..El conquistador quería atraparla.
……..Ella le pisó la cabeza.
……..Y Ponce de León movía la cola, lo mismo que
maniataba a Yaracuy a punta de arcabuces.
……..La persiguieron, pero la buena Sorte la ocultó
y se desbordó hasta ahogarlo, al invasor.
……..Ella habló con un mango y fue hoja que se
tragó el río.
……..Y cabalgó sobre la muerte de sus enemigos
hasta volver a la crisálida.
……..Y fue cuando la vieron, sosteniendo los huesos
de su pelvis al cielo, porque de su vientre una
legión de gotas se alzarán contra la espada yerma.
……..La penetró una cascada y parió una liana, de
donde se cuelgan los guerreros.
……..Su hija la cueva se ha roto porque la pretende
una hebra de luz.
……..La laguna se queda sin agua, porque la escupe
contra el turista.
……..De vez en cuando nos sueña y se despierta y
tirita.
……..Se descubre enyesada, en medio de una sabana
de asfalto.
……..Y sus ojos ya no conjuran
porque en ellos el cemento la maldice a ella y
a sus hijos.
……..Y así marchita la flor, se parte en la cintura, se
cae, se descascara, se vuelve al azul inmenso.
……..Entonces corre hasta la serpiente que la recibe
con la boca abierta,
……..agita el monte,
……..llueve en el copito,
……..ruge el cunaguaro,
……..el tronco de la ceiba da una vuelta más
……..se encienden todas las velas:
……..alguien cree en la Diosa madre.

 

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Mujerícola 42

Artemisa

……..Tassi la hizo correr contra la fila de los lienzos. Se enredó y trastabilló el paso. El amigo de su padre, su mentor, la cercó con sus manos, la lamió una primera vez, la segunda, Artemisia se dejó escurrir y en el camino se tropezó con el miembro erecto del pintor. Menos grueso que un pincel, oleoso y difuso.
……..Él la había llevado hasta allí con el pretexto de mirar un cuadro. Entonces en la habitación, cerró las puertas, antes le había pedido a Tuzia, un amigo de la familia, que saliera.
……..Después la lanzó, con la fuerza con la que tensaba las telas, sobre la cama. La manoteó, hasta que le exprimió la tetas como limones. Le abrió las piernas con sus rodillas y se hizo paso a la Virgen de los Paisajes. Era seis de mayo de mil seiscientos once. Orazio, el padre, había salido y Tassi, que se hiciera de su esposa bajo los mismos métodos «amatorios», valga decir de la violación, se restregó contra su hija como una esponja sobre la paleta.
……..Me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro. Le arañé la cara y le tiré del pelo, y antes de que me penetrara de nuevo agarré su pene con tanta fuerza que incluso le arranqué un pedazo de carne, relató Artemisia.
……..El florentino la desfloró.
……..Sentí una fuerte quemazón y me dolía mucho, pero como me estaba tapando la boca no pude gritar…
……..Y Orazio lo llevó a juicio papal a Agostino Tassi, y el juicio fue contra su hija, que debió probar públicamente durante siete meses, que no tenía la culpa de ser violada. La torturaron para que su agresor fuera menos agresor.
……..Tassi la llamó puta, la acusó de haber practicado incesto con su padre, dijo asimismo que la casa de su colega era un burdel.
………Al final, después de que Tassi estuviera siete meses en cárcel, el mismo Orazio volvió a ser su amigo y la rabia le creció como un hongo en el pecho a Artemisia.
………Se convierte así en Judith, hija de Merari, una viuda judía que decapita al general invasor Holofernes, después de hacerlo oler sus tetas en vino, en la sitiada ciudad de Bethulia.
……...Mi belleza es como la de una  flor venenosa –dice Judith–. Produce la cura y la muerte.
………Y se convierte en Judith porque la pinta mirándose al espejo. Y le dibuja los ojos a Agostino en los de Holofernes. Y allí está, en los museos, durante cuatrocientos años decapitando a su violador, haciendo de su cuello un reguero, exorcizando el dolor de un sablazo.
………Dos metros de sangre, que lo mismo descabeza arriba que abajo, la venganza, la única venganza que podía permitirse una mujer durante sus pasos en la muerte del siglo dieciséis y los albores del diecisiete, un cuadro (más bien un rectángulo): Judith decapitando a Holofernes.
………Artemisia nació en la Roma en la que la llegaron a conocer como la Caravaggio mujer. La versión femenina del tenebroso. La «única» mujer en Italia que alguna vez supo algo de pintura, según Roberto Longhi. Su padre la guardó entre remiendos y morteros, y creó a su alrededor el aura de la niña a la que nadie vio, incluso entre sus amigos de bebida (Tassi, por ejemplo). Fue Orazio el primero en bautizarla como puta, porque Artemisia se mostraba curiosa en su adolescencia.
………Barroca, hija del claroscuro, Gentileschi acarició la tela de realismo, con el drama de la luz, y le dio forma con los callos que le dejó la Sibila, la tortura que usaron durante el juicio para probar que decía la verdad: un instrumento que apretaba progresivamente cuerdas en torno a los dedos de la pintora.

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………Corrió sobre su espalda como una bestia en
la sabana
………y se durmió en la laguna que dibujó en sus
nalgas.
………Hubo silencio como el primer día
………y ella escucho romper los brotes.
………Se lo quitó de encima como a una manta
………y con la misma espada que colgaba de su uniforme,
le atravesó la tráquea.
………Que se rompa la cesta de la que hace casa la
cabeza del invasor
………que tu cuerpo sea la patria.
………El óleo rojo se terminó y completó el desangre
con la savia del mes,
………que fluía a través de su vagina como el río que
habita la vida.
………Artemisia se detiene en los ojos de Tassi, que
son los de Holofernes
………y los dibuja con una mano en la boca
………como cuando él le atapuzó un puño de tela
para ahogar su auxilio.
………Y logra aquel infierno correr abajo de los bordes
de la cama.
………Y ella no deja de verlo, mientras sostiene la
cabeza que le cuelga de los cabellos.
………La profeta de la verdad, una Sibila se detiene
sobre su pincel:
………El mango de su espada es una hermosa venganza.

 

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Mujerícola 50

Caneo

………¿A qué animal pertenezco?
………Su nombre germinó en el vientre de su abuela.
………Can, Caneíto, Can, le cantaban a su madre Clara cuando aprendía a caminar. Y supo poner un paso después de otro hasta llegar a ella, la más pequeña de sus dolores.
………Su vieja Emma y su tía Nidia habían abandonado Caracas, rumbo a Píritu, porque a la niña de Caneíto no le tocaba nacer entoavía.
………El privilegio de venir cuando gusten, también de irse, propio de los bichos, le dibujó las alas, donde la sal había momificado escamas: Caneo no pudo llegar sino en abril. El sol de un vierne santo la atravesó, la piel en cruz, la concha rota. Eran las 11 de la mañana, día 17, año 1987. Caneo se transformó, sintió curiosidad del mundo y se gestó en la repetición de la llama:

Acercó labio,
nariz
y su aliento proyectó el sueño de Clara.

El sopor tiñó la habitación de un recuerdo

pesado,
su vientre gestaba un pequeño molusco.

Oía soplar en su lóbulo la extrañeza de su feto,

ella enmarcaba la espiral, era casa y
refugio de su centro.

Soñó Clara su diminuta bestia,
–rasguñaba su panza–
parió entre labios el eco de su nombre.

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………Tenía tres años cuando se perdió por primeravez en la montaña. Persiguió una hilera de obreras y cayó por el volcán de terrones, donde las hormigas acumulan las migajas de la humanidad.
………Se dice que adentro, adentro, se comió a la reina, y fue expulsada sobre la espalda del más grande de los himenópteros. La madre la llamó sin respuesta, buscó en cada madriguera, hasta que la halló sentada en la página de un libro, masticando la corona.
………A los diez años, su tía materna –la única hermana de Caneíto– le regaló a Aquiles. Le preocupaba que a la niña las voces de Apollinaire y Kafka le pesaran tanto en el pecho, que no lo abriera para que el caballo que era bien bonito pastara. Caneo la miró, le sonrió como había aprendido, le dio las gracias y se volvió sobre sí, silenciosa, al arrullo de la medianoche, a la palidez de la palabra, a la transparencia, instrumento para la fuga, para el fuego.
………Preparaba un poema que nadie leería. Se secaba la marea de cuando la mujer se arrastró por los bordes del agua hasta compactar el continente, bestia que sacudió sus pieles a cambio de la palabra.

Es la inercia
y me levanto ojos abiertos
hacia ninguna parte.
Estoy quebrantada
y la noche abre y traga
mi feto
minúsculo e incompleto acto de fe.
Camino, ojos cerrados
brazos en par
y el vacío se aloja en mi centro
No es la pausa
No es el parásito
soy yo
la inconforme masa que desborda
el vestido caído y seco
la llaga abierta y nocturna
que parpadea por inercia.

………Las ventanas empiezan con la uve de Valdo, otro insecto al que mató la luz. Y entonces para siempre, ella lo guarda en una hoja doblada y todas las noches le recorta los marcos, para que su amigo lo use como trampolín y resucite en el golpe, o muera tantas veces la muerte y le cierre la ventana en la cara. Es un salto que se aprendería de memoria.

§

………Caneo la hija y Caneíto la madre habían hecho de la tristeza carne. Pero sus ojos lo mismo sabían sonreír. Era la cualidad de quien lo pierde todo, incluso por nada. Clara se hacía a la sombra. Después de ser una amante valiente y parirle a Miguel la larva de la más antigua libélula, la madre dejaba de ser la madre, la sangre se le solidificaría.
………Caneo la cargó sobre la espalda, una cochinilla sobre la tuna, y le siseó una antigua canción, pero no pudo hacerla andar. Era un litoral espeso, en cuya orilla no se bañaba la espuma. Clara se le escurrió.
Y en la niña estalló una ola y otra ola y otra. Y  volvió al comienzo de pequeño molusco, y se fue con su madre toda mueca y curó todavía más el mar, un puño de sal sobre la babosa sin caracol. Quiso la muerte morir, sin luto, ni ceremonia. Era diciembre, año 2012.
………La depresión es la parte de un terreno en que más se hunde la tierra. Y el piso de un sanatorio es el de un cementerio para la vida. Una colección de hoyos, cada uno con su puerta y un cerrojo y el fierro tejido en un laberinto de pasillos, en los que Caneo escribe su breve testimonio después de Clara (d.C.).

5/5/2013 d.C.
Solo habitas este espacio inasible
este falso contento que te dan las noches.
Eres toda luz, un recuerdo grato,
un reclamo inconcluso, un falso abrazo.
No basta soñarte cada noche y caer
en el vértigo vespertino, que me anuncia
tu ausencia.
Soy saeta sin blanco, apuntando
al horizonte, flotando entre dos
astros que no paran de pendular
día a día, noche a noche.
Hecha ceniza estás reducida a la
memoria, materia insolente y espesa
dentro de esta pequeña urna.
Entonces mi cráneo un diminuto refugio
Donde aconteces cuando duermo.
Esa breve pompa que estalla
al alba con sus sesos.
Te guardo, como un grano de arena
perlado de llanto y creciente y
quizá sea el solo o la luna la esfera
que nazca de este silencio continuo, la
rigidez de tus labios.

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27/06/2014
Y me encontraba en la orilla
encandilada con una tarde
blanca, maravillada de aquel
enorme brote que se imponía
sobre las olas.
Negra y alta su cola
rompía el plato del agua,
tuve que volver los ojos
y saberme afortunada
Cuando…
rompió su carne en dos.
Y la espuma se tornó rosa
bañando mis pasos dentro
del
lamento.

………Caneo no supo ser humano, no quiso; era un animal insomne, que terminó por darle la espalda al Ávila, y en su último estadio como ninfa cayó desde el piso 17 del vejestorio Centro Comercial Los Chaguaramos, hasta «otra esfera, sin escotilla», el huevo.

22.08.2013 d.C.
Ancha, extiendo mi plexo
y desfilan mis ganas por el firmamento.
Pero es certera la flecha y en giros vuelvo.
Tengo un ala celeste
tengo carne de cerdo
y mi cabeza se posa como un trofeo.
Nunca despegaré y llenaré de
luz de estos hoyos.
Nunca y la paciencia perra
crucifica las horas.
Soy un bicho
un dios antiguo
una espera pesada
que se hunde mar adentro.
Soy y la duda se alza
mirando el cielo.

 

 

Indira Carpio Olivo. Caracas, Venezuela, 1984. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Central de Venezuela. Ha sido presentadora, guionista y productora de programas de radio y televisión. Por su trabajo en medios digitales obtuvo mención especial en el Premio Nacional de Periodismo 2016. Actualmente, escribe la columna «Poesía o Nada» en la revista Épale y mantiene el blog Ala-raíz.blogspot.com. Mujerícolas fue publicado a finales del año 2017 por la Fundación Editorial El perro y la rana. La obra fue ilustrada por la poeta Deisa Tremarias.

With tenderness and longing (2015) de la artista iraní  Sanam Khatibi es la obra que encabeza esta entrada. La fotografía de Indira Carpio es cortesía del blog de Ernesto Navarro.

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