Notas hacia el pensamiento lírico

Introducción a la poesía y filosofía lírica de Jan Zwicky

 

Arturo Cisneros Poireth

:

Origen de lo dicho / lo indecible: poesía como filosofía y viceversa

1

«¿Hay algo genuinamente indecible?», se pregunta Jan Zwicky al inicio de un ensayo sobre lo inefable. «Y si es así, ¿cómo es posible, entonces, pensar en ello o entenderlo?» (Zwicky «What Is Ineffable?» 238)[1]. Estas cuestiones han rondado la obra entera de Zwicky, cada libro de poesía y cada estudio filosófico, desde que defendió su tesis de doctorado «Theory of the Ineffable» en la Universidad de Toronto. De dicha tesis derivaron su primer libro de filosofía Lyric Philosophy, publicado en 1992, y su primer libro de poesía, Wittgenstein’s Elegies (1986), el cual, además de ofrecer bellos y largos poemas, discute directamente con la obra del filósofo austriaco y con sus intérpretes. A estos títulos, le han seguido ocho colecciones de poesía y dos obras filosóficas de largo aliento, una de las cuales se publicó como continuación de Lyric Philosophy en el 2003, Wisdom & Metaphor, y otra cuyo lanzamiento se realizó apenas el año pasado (2019), The Experience of Meaning. Si bien es cierto que el tema de lo inefable se permea, quizá, en gran parte del corpus poético de cualquier época, Zwicky, como filósofa-poeta, busca revitalizar el lugar común o metáfora muerta, mediante el rigor filosófico y sus exploraciones (investigaciones) poéticas. (Los estudios que sólo pueden realizarse, quizá, a través de la poesía). Porque Zwicky no sólo pretende fundar o recuperar (sino es que legitimar) un tipo de pensamiento filosófico que no se base en el método y estilo lógico-analítico, sino que busca demostrar que la poesía piensa y, sobre todo, que la poesía alcanza a atisbar un tipo de pensamiento que, dirá Zwicky, excede al lenguaje y, tal vez, a la razón.

En pocas palabras, podría decirse que el origen de su obra está contenido en la cuestión de lo inefable, la cual desembocó en una serie de preguntas complejas (quizá incontestables) sobre el lenguaje, la poesía y la realidad: ¿existe una forma de pensar ajena a las palabras?, ¿es posible expresar lo inexpresable o contener en el lenguaje a lo indecible?, ¿el mundo es pensable, decible, comprehensible?, ¿el sentido de las cosas (su significado) palpita fuera del lenguaje o sólo existe dentro de él?

Resulta sorpresivo que, a pesar de la larga trayectoria[2] y de la profundidad de sus poemas y tratados filosóficos, Zwicky permanezca prácticamente desconocida dentro del ámbito filosófico-literario hispánico. Es por ello que me tomo el atrevimiento de escribir estas notas para introducirla a más lectores que, pienso, necesitan leerla. La obra de Zwicky es compleja, por lo que sólo aspiro a eso: a una introducción. (¿No podría decirse lo mismo de cualquier obra poética o poema? Pienso, como profesor, en lo difícil que es enseñar poesía; enseñar un poema. ¿No es, más bien, que cuando se habla de poesía, no se educa, sino que sólo se puede aspirar a introducir a alguien más a su estudio y deleite? No se enseña un poema, se introduce al alumno en él)[3]. La palabra introducir tiene su origen en el latín («introducere»), y podría traducirse literalmente como «conducir al interior de». De manera que eso me propongo con este texto; escribir una puerta, si acaso una ventana para que el lector se asome dentro y se atreva a entrar entero en la obra de una de las más interesantes y complejas poetas canadienses del siglo xx y xxi[4].

 

2

Es de suponerse que el mejor lugar para comenzar es el origen, si bien no siempre es así. En el caso de la obra de Jan Zwicky, me parece atinado empezar en el inicio; en el fundamento de su carrera poética. Es decir, en su filosofía. Podría parecer paradójico, pero es que la poesía de Zwicky es inseparable de su filosofía y viceversa: así como su pensamiento filosófico parece ser el cauce de donde brotan sus poemas, su filosofía encuentra, quizá, su forma de expresión más contundente en su poesía.

Según cuenta Zwicky, Wittgenstein’s Elegies, su primera colección de poemas, surgió como respuesta a las interpretaciones de la obra de Ludwig Wittgenstein que sus profesores de licenciatura le habían ofrecido (Wittgenstein’s Elegies 72). En otras palabras, su carrera como poeta nació de ahí; de un desacuerdo filosófico:

:

Leí el Tractatus por primera vez en un día soleado y húmedo de septiembre en 1976. Apenas llegaba a Toronto, una aniñada estudiante de posgrado, y me dedicaba a realizar las lecturas preparatorias para una clase que comenzaría la semana próxima. Como estudiante de licenciatura, había sido expuesta a un sinnúmero de fragmentos del llamado «segundo Wittgenstein» […], así como a un montón de ensayos dedicados a estudiar los pies de página de otros pies de página escritos por algunos expertos en las obras originales. Mi intención no era precisamente leerlo todo, pero sabía que tenía que estudiar más la obra de Wittgenstein si quería considerarme una filósofa seria. Así que, con las cajas a medio desempacar y la ventana abierta a St. George Street, me puse a leer.

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Al terminar la primera página, estaba enganchada. Al terminar el libro, me di cuenta que me habían vendido gato por liebre. Wittgenstein no era un filósofo analítico. Lo relevante de su trabajo era, más bien, que él marcaba los límites del pensamiento analítico y, además, que colocaba todo lo significativo y valioso fuera de los márgenes de lo decible (y correctamente, desde mi punto de vista). […] Me di de baja de la clase a la que me había inscrito y seguí leyendo (72).

Wittgenstein’s Elegies está compuesto de cinco poemas largos en los que Zwicky adopta, a manera de collage, la voz de Wittgenstein y Georg Trakl para discutir lo que está más allá de los márgenes de lo expresable[5]. (Porque lo indecible, aunque inarticulable, se experimenta, diría Zwicky). Mezclando citas directas con su propia voz, dialogan los tres, como si ella fuese una suerte de ventrílocua encarnando las voces de ambas figuras históricas (72).

Más tarde, esa misma búsqueda se desarrollaría en un tratado filosófico en el cual Zwicky expone las bases de su obra y de un sistema (más bien, un anti-sistema) filosófico denominado la filosofía lírica. Al igual que su poemario, Lyric Philosophy está escrito a modo de collage: en las páginas nones hay textos breves, epigramáticos, escritos por la propia Zwicky, y en las páginas pares están los fragmentos que contradicen o sostienen el argumento de la poeta canadiense. Ella no discute directamente con los autores que cita, sino que deja a los textos, por decirlo de alguna manera, dialogar entre sí. Podría decirse que, tanto en Wittgenstein’s Elegies como en el resto de su obra, Zwicky tiene en mente la sentencia del autor austriaco: «la filosofía tendría que escribirse como poesía» / «Philosophie dürfte man eigentlich nur dichten» (Wittgenstein en Monk 291). Es como si ella se apropiara de la sentencia para buscar responder a la provocación de Wittgenstein y filosofar a través de la poesía.

Debido a que esto es una introducción y a que Lyric Philosophy es el texto base de Jan Zwicky, he decidido exponer brevemente, y en la medida de lo posible, algunos conceptos básicos de su filosofía tratados en dicho libro, mismos que ha trabajado y desarrollado a lo largo de toda su obra. (No es que se repita; es que sus ideas se complejizan con cada libro). De igual forma, presento algunos poemas traducidos por mí que, a mi parecer, encarnan su pensamiento filosófico.

De aquí en adelante, el lenguaje se disgrega y las notas se acortan porque, así como es imposible parafrasear, explicar o resumir un poema, hablar de lo indecible resulta igualmente difícil. Por lo mismo, el lenguaje común se trastoca.

 

El camino hacia el pensamiento lírico.

Atención y revelación lírica
1

El pensamiento lírico (es decir, el filósofo lírico y poeta) necesita de concentración y vulnerabilidad (Lyric Philosophy 209). Ser vulnerable a lo de fuera, permitirse ser tocado, rozado, arañado por lo de fuera: el viento, el ruido del viento mezclado con el canto de los pájaros y con el grito incesante del mundo que se destruye y que se cae a pedazos.

2

Dice Zwicky, uno de los mayores errores de los lectores de Wittgenstein es que dejan de lado la relación entre su pensamiento y su experiencia; es decir, olvidan que, para Wittgenstein, la experiencia de vivir forma parte de su filosofía (116).  No, dice: el fracaso de los filósofos (y de tantos poetas) es el haber perdido al mundo en el lenguaje. [«is loss of the world via language. To become lost in language, and thereby to have lost the world» (227)]. Es, pues, olvidar que hay algo (innombrable) que excede al lenguaje y que palpita más allá de las palabras.

3

Donde otros sólo analizan, el filósofo lírico atiende. [«Lyric philosophy is attentive in intent, and poetic in effect» (90)]. «La filosofía lírica es atenta en su intención y poética en su efecto» (90).

Es más bien pues que el poeta «consulta al aire, a la tierra, al mar, a la luna, a cosas tan sencillas como el romero, la violeta y el pájaro» (Federico García Lorca en Biffory y Heiti…18), y no sólo a la lógica.

4

 

[Small Song: Mozart
Washing dishes after supper,
listening to the radio,
hands raised, mid-air,
the soap suds dripping…

What are you, music —
that in entering
undoes us? And undoing,
makes us whole (Chamber music 81)].

 

Canción corta: Mozart
Lavar los platos después de la cena,
escuchando la radio,
las manos alzadas, en el aire,
la espuma de jabón que gotea…

¿Qué eres, música —
que al entrar nos
deshaces? Y deshaciéndonos
nos colmas.

 

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5

En este poema resuenan (se manifiestan) ideas importantes de la filosofía lírica de Jan Zwicky: primero, que el filósofo lírico y el poeta están, sobre todo, atentos a los detalles y que, a través de los detalles, alcanzan a ver al todo que los alberga: [«Lyric thought springs from love, love that attends to the most minute details of difference; and in this attention experiences connection rather tan isolation» (Lyric…69)]. «El pensamiento lírico surge de la devoción, de la devoción atenta a los detalles más mínimos que diferencian a una cosa de otra; y es en este tipo de atención [lírica] que se experimenta una conexión y no un aislamiento [de cada cosa con respecto al resto]» (69).

El poema «Small Song: Mozart» se construye a través de la atención que la voz poética presta a cada detalle de una actividad banal, cotidiana, rutinaria: presta atención a la radio encendida, al movimiento de las manos, a la espuma que se derrama. La voz poética atiende con un tipo de atención que Zwicky denomina atención ontológica y que puede definirse como la respuesta a lo que hay de particular en cada objeto, en cada animal, en cada ser (Bifford y Heiti 19); cada uno de los cuales es irremplazable y único, pero que, al ser puestos en el contexto de un poema, se vuelven parte de un todo que no puede subsistir sin el otro: es decir, se colman de un significado que parecían no contener.

[«Only what is simple is hidden:
………..the leaf in spring,
…………………..this gesture, the mind
……………………………..of God»].
……………………………..(Wittgenstein’s…40).

 

«Sólo lo simple se esconde:
………..la hoja en primavera,
…………………..este gesto, la mente
……………………………..de Dios».
……………………………..(Wittgenstein’s…40).

6

Esa idea de la integración de lo particular con un todo (sin perder la especificidad de cada cosa), Zwicky lo desarrollará con mayor profundidad tanto en Lyric Philosophy como en Wisdom & Metaphor, en donde expone el concepto de domesticidad y ecología:

«Domesticidad, en sí misma un orden natural, reajusta el orden natural de otros seres. El otro es otro — pero es también aquello con lo que estamos ineludiblemente enlazados. Cultivar la domesticidad es enraizarse en la inevitabilidad de ser un ser tecnológico [el ser humano], mientras se acepta que hay otras formas de ser sin un orden normativo aparente» (Lyric…146).

En pocas palabras, domesticidad es ver al mundo como un hogar en donde cada cosa tiene su sitio y forma. La filosofía lírica trabaja, en este sentido, a partir de una ecología de la percepción y del pensamiento.

7

Por otra parte, el poema «Small Song: Mozart» trae a cuenta otra idea importante en la filosofía de Zwicky, una idea que permea toda su poesía: la decreación. Un concepto acuñado por la filósofa francesa Simone Weil y que se relaciona íntimamente con la idea de vulnerabilidad. Según Weil, el ser humano se decrea (su ego) para poder percibir, recibir el mundo de fuera. Es decir, la persona se vacía de sí (de su individualidad, de su egocentrismo) para colmarse, luego, del mundo (o de Dios, en el caso de Simone Weil, quien, para muchos, fue más una mística que una filósofa).

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«Qué eres, música —
que al entrar nos
deshaces? Y deshaciéndonos
nos colmas».  (Chamber… 81).

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La última estrofa del poema es enigmática y problemática porque podría traducirse como lo he hecho o bien, de la siguiente manera:

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«Qué eres, música —
que al entrar nos
deshaces? Y el deshacer
nos colma».  (Chamber… 81).

:

En este sentido, ser vulnerable es, para Zwicky, ser transparente, traslúcido.
[«To grasp meaning is to apprehend presence, to become vulnerable» (Lyric…244)].

También tener en cuenta la idea de decreación le permite a Zwicky alejarse de las ideas románticas de la individualidad, ya que su poesía y filosofía podrían interpretarse como una extensión del pensamiento romántico. Sin embargo, es todo lo contrario, ya que ella no exalta al ego: «Su poesía sigue una orientación y un deseo opuesto. De esta forma, el espíritu de su poesía es más cercano al de la poesía china clásica: es un espíritu que busca hacer al individuo transparente al mundo» (Bifford y Heiti 17) y no colmar al mundo de la personalidad individual del ser romántico. En palabras de la propia Zwicky: «Es lírico no en el sentido en el que se enfatiza el papel del ego individual: ‘el rebosamiento de la emoción subjetiva’ conectado con la poesía romántica […] es, más bien, la renuncia al ego individual y no su celebración» (Lyric…69).

8

La decreación y la atención a los detalles como parte de un todo (el mundo / el poema es un organismo) es lo que desemboca en la revelación lírica [lyric insight]: «La actitud lírica nos permite ver el todo en lo particular, y al hacerlo, nos permite concentrarnos en lo precioso, en la fragilidad del mundo» (302): el mundo se ilumina y parece otro o, más bien, parece ser visto por primera vez.

[«Routine // can render one invisible. It’s true».] (Songs for… 28). «La rutina // puede hacernos invisibles. Es verdad» (28).

En pocas palabras, como diría Clarice Lispector: es el mundo el que se revela y deviene visible. ¿Porque qué es lo indecible, sino el mundo?

9

La revelación lírica es anterior a cualquier facultad lingüística.
La revelación excede a la palabra.

 

Deseo lírico
1

El hecho de que al filósofo / poeta se le revele la indecibilidad del mundo, no significa que no quiera decirlo. Sino al contrario.
El lenguaje, como decíamos arriba, nos escinde del mundo, y dicha separación palpita en nosotros (sobre todo en el poeta) como una herida abierta.

2

«Lo lírico surge del deseo de recapturar la totalidad intuida [lyric insight] de un mundo que no es ordenado por el lenguaje [cuyo orden es anterior al lenguaje] […] Sin embargo, al ser criaturas que usan [viven] el lenguaje, está en nuestra esencia que esa herida no pueda cerrarse permanentemente. El reconocimiento de que no se puede cerrar es, además, la fuente de la conmoción lírica. La conmoción llega después del anhelo» (124). Del anhelo por recuperar el mundo, por aprehenderlo, por decirlo.

3

Así, para ser breve: el origen de la poesía no está en el lenguaje, sino, más bien, en aquello que no cabe en el lenguaje.

El poeta dice porque no puede decir.

Significado / sentido lírico

1

[«Lyric thought is not postmodern in the same way it is not Romantic: it rejects the primacy of words as bearers of meaning and locates meaning’s roots in the prelinguistic gestures of music and the resonance of the nonhuman world» (Alkibiades…18)].

«El pensamiento lírico no es posmoderno del mismo modo que no es romántico: rechaza la primacía de las palabras como portadoras de significado, y coloca las raíces del significado en los gestos prelingüísticos de la música y de la resonancia del mundo no humano» (18).

2

Como filósofa, Zwicky ha dedicado su obra a demostrar que existe un significado ajeno a las palabras. Es decir, que las cosas de la realidad son y significan fuera del lenguaje, o, más bien, que tienen un sentido anterior a las facultades lingüísticas del ser humano. Busca demostrar que el significado de las cosas trasciende los límites del lenguaje. (¡Qué tarea más difícil!). Sin embargo, esto no quiere decir que dicho significado prelingüístico no pueda ser experimentado por el ser humano. Al contrario. Trastocando la sentencia de Wittgenstein, Zwicky podría decir: los límites de mi lenguaje, no son los límites de mi experiencia.

Esta tesis, que está en la base de Lyric Philosophy y Wisdom & Metaphor, se expande hasta su último libro, The Experience of Meaning, en donde Zwicky explora y argumenta con mayor profundidad esta idea.

3

[«Lyric meaning does not have the form of linguistic meaning. It is different in both kind and scope» (Lyric… 251)].

[«The reading of lyric presupposes that, in significant ways, meaning is prior to language, and extends beyond it —but if language is to bear its trace, the choice must be exact»] (190).

«El significado lírico no tiene la forma del significado lingüístico. Es de un tipo y una extensión diferentes» (251)

«Lo lírico presupone que, de forma relevante, el significado es anterior al lenguaje, y se extiende más allá de las posibilidades lingüísticas —pero si el lenguaje debe soportar su rastro [del significado indecible], la elección [de palabras] debe ser exacta» (190).

4

Es decir, para acceder al significado de las cosas (el cual permanece fuera del lenguaje), no sólo las palabras utilizadas para expresar un pensamiento son importantes, sino la conexión entre las mismas. No sólo importa qué se dice, sino cómo se dice: el pensamiento y el significado se encuentran también en la forma de expresión.

El significado lírico no está en el concepto, sino en lo que la palabra calla.

5

La paradoja: para acceder a lo que está más allá del lenguaje, se necesita de la palabra cargada del máximo de sentido, como diría Ezra Pound.

¿Pero cómo cargar al lenguaje de lo indecible?

[«Here is what is paradoxical: in lyric poetry and prose, the meaning of words takes its breath from wordlessness» (261)].

«Tanto en poesía como en prosa lírica, el significado de las palabras se nutre de lo inefable» (261).

 

De la experiencia lírica a la expresión lírica: poesía

1

«En lo que respecta al pensamiento lírico, los fundamentos del significado yacen en el mundo y en la experiencia humana del mundo, aquella incondicionada por el lenguaje» (Alkibiades 5).

2

Entonces, la experiencia lírica sería aquella experimentada cuando se es absolutamente vulnerable, «cuando ser a veces sangra», como diría Clarice Lispector en Revelación de un mundo, y el cuerpo, vaciado, es colmado de todo lo que no es uno mismo ni es lenguaje: es la sensación insoportable de saber que todo existe; esa certeza. Es, pues, la experiencia de devenir pura luz y de experimentar el significado indecible de las cosas (Bifford y Heiti 14).

3

Pero, ¿cómo decir luego esa experiencia? Uno intenta describirla, dice Zwicky, y falla: el lenguaje distorsiona la experiencia.

La experiencia es intraducible al lenguaje porque «la forma de la experiencia lírica es, precisamente, la forma de lo inefable» (230).

4

«Ningún sistema puede hacer justicia a la intensidad y complejidad de la experiencia lírica. Ni siquiera puede el lenguaje lírico triunfar en donde el sistema ha fallado.

Lo que se necesita no son palabras que pretendan hacer justicia [a lo experimentado], sino palabras que transmitan la certidumbre de su propia insuficiencia, su inevitable condicionamiento por la gramática y la cultura.

Por esto, se necesitan palabras cargadas [colmadas] de su condición de palabras» (Lyric…108).

(El lenguaje más material, más sonoro, más repleto de sentido).

Es decir, otra paradoja: para acceder a la experiencia lírica, la poesía tiene que vaciarse (en lo posible) del lenguaje y, luego de asumir su fracaso, ser palabra cargada de sentidos inefables.

«La expresión lírica, a fin de cuentas, intenta encarnar la revelación lírica y su experiencia. Sin embargo, para colmarse absolutamente de esas resonancias, tiene que abandonar tanto al ego como al lenguaje mismo» (133). Otra vez: la decreación.

[«Lyric art is the fullest expression of the hunger for wordlessness» (132)]
«El arte lírico es la máxima expresión del hambre por lo inefable» (132).

Así, la mayor aspiración de la poesía es decir lo indecible.
En otras palabras, es no decir nada: hacer que la palabra devenga silencio.
Porque la poesía, diría Zwicky, es el lenguaje que intenta tocar el mundo.

:

……………………[«For this is the world:
even you, with your hands, and your language,
and your fat black heart» (Songs for…65).]

 

……………………«Porque esto es el mundo:
incluso tú, con tus manos, y tu lenguaje,
y tu gordo negro corazón» (65).

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5

La poesía utiliza las palabras para acceder (intentar acceder) a lo que hay más allá de las palabras. (133). Entonces, el poema tendría que encarnar al silencio. Es decir, hacer que las palabras sólo den forma al silencio, a lo inefable.

Pero ya que este deseo es imposible, todo poema permanecerá inevitablemente incompleto.

 

Pensamiento lírico
1

Terminando, entonces, el pensamiento lírico es una especie de pensamiento sin palabras.

(El pensamiento del poema, excede al poema).

2

Explico:

Luego de la revelación y experiencia lírica, se engendra un pensamiento prelingüístico.

Así, se piensa antes de poder articular con el lenguaje lo que se está pensando.

Por lo mismo, el contenido del pensamiento lírico sólo se podrá transmitir integrado a la forma como se expresará dicho pensamiento: el estilo, la tensión con el lenguaje, son parte del pensamiento que se quiere manifestar.

El pensamiento lírico está en lo dicho y en la forma de lo dicho.
(En lo que se dice y en lo que se calla).

3

[«Lyric thought achieves integrated speech only to the extent that words are bent to the shape of wordlessness» (Lyric…137)].
«El pensamiento lírico sólo se transmite en la medida en que las palabras se moldean a la forma de lo inefable» (137).

La poesía engendra, entonces, un pensamiento que sólo es expresable a través de la poesía.

4

En este sentido, lo lírico no se refiere al lirismo; no se trata de un embellecimiento vacío y ornamental del decir. Es una forma de atención, de pensar. Pero tampoco puede lo lírico (la poesía) definirse como una actitud hacia lo que ya se conoce, sino, más bien, como una forma de conocer (153).
La poesía deviene, así, una forma de conocimiento.

5

Cabe decir que el estilo de la poeta canadiense, tanto en Lyric Philosophy como en Wisdom & Metaphor y en gran parte de su poesía es, muchas veces, oscuro. Tan oscuro como el estilo de Wittgenstein, Heráclito, Weil; autores a los que ella estudia detenidamente. Es así, se puede suponer, porque el tema que trata obliga al lenguaje a ser de ese modo; obliga al pensamiento a expresarse así.

Porque, como ya dije, el pensamiento no sólo está contenido en lo que se dice, sino en la forma como se dice: el estilo piensa, la sintaxis quebrada, la conexión sonora de palabras, la relación o resonancia semántica que hay entre ellas. Las palabras de Zwicky, como las de Wittgenstein, no dicen: muestran. Al menos esa es su tesis: las palabras, según como son usadas, pueden hacer de lo inefable, algo visible. Resulta, entonces, atinado el adjetivo con que los críticos califican a su escritura; es decir, oracular[6].

Esto ayuda a comprender otra paradoja (de tantas) en su pensamiento. Zwicky constantemente define a la filosofía como «amor por la claridad» más que como amor por la sabiduría. Uno podría pensar que su escritura oscura contradice a su postulado, sin embargo, la claridad no está en decir las cosas directamente y con simpleza. La claridad a la que Zwicky se refiere es muy diferente: es la búsqueda de hacer perceptibles las cosas a través del lenguaje; es dar visibilidad al otro, a la naturaleza.
Se trata de hacer visible, a través de la palabra, lo que no es ni puede ser palabra.

[«In lyric’s idea of the world, language would be light» (230)].
«Desde el punto de vista lírico del mundo, el lenguaje sería la luz» (230).

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Obras citadas:
• Bifford, Darren, Heiti Warren. «Introducción». Chamber Music: the Poetry of Jan Zwicky. Waterloo: Wilfrid Laurier University Press. Impreso.
• Monk, Ray en Ludwig Wittgenstein: the Duty of Genius. Nueva York: Free Press, 1990.
• Wittgenstein, Ludwig. Diarios y conferencias. Madrid: Gredos, 2009.
• Zwicky, Jan. Alkibiades’ Love: Essays in Philosophy. Montreal: McGill-Queen’s UP, 2015. Red.
• — . Chamber Music: the Poetry of Jan Zwicky. Introd. Darren Bifford y Warren Heiti. Waterloo: Wilfrid Laurier University Press. Impreso.
• — . Lyric Philosophy. 2a ed. Edmonton: Brush Education, 2014. Impreso.
• — . Songs for Relinquishing the Earth. London: Brick Books, 1998. Impreso.
• — . Wittgenstein’s Elegies. Introd. Sue Sinclair. London: Brick Books, 2015. Impreso.

 

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Notas:
[1] Todas las traducciones son propias, al menos que se indique lo contrario.
[2] Zwicky ha sido reconocida internacionalmente y ha obtenido numerosos premios, como el Governor General’s Award en 1996, el Dorothy Livesay Prize en 2004 y el Griffin Prize en 2011.
[3] Me apropio de este pensamiento que, aunque muy mío, surge de las palabras de Darren Bifford y Waren Heiti (véase la introducción a Chamber Music, primera antología de la obra de Jan Zwicky, página 10).
[4] No puedo evitar pensar en lo que dice Anne Carson, otra gran poeta canadiense, con respecto a la poesía: «Si la prosa es una casa, la poesía es un hombre en llamas corriendo intempestivo en su interior». Ya se sabe, entonces: entrar implica riesgos, al menos, el de nunca (querer) salir.
[5] Es importante decir que Wittgenstein admiraba a Trakl y su forma de usar el lenguaje. Wittgenstein, durante su servicio en el ejército, planeó visitar a Trakl y postergó su visita por mucho tiempo. Cuando finalmente pudo hacerlo, al llegar a donde se encontraba, se enteró que Trakl había muerto dos días atrás (Wittgenstein 145).
[6] Incluso, la propia Zwicky ha realizado un estudio sobre las diferencias entre el lenguaje lírico y el oracular. Es interesante decir que, si bien ella concluye y admite que ambos son muy distintos, el estilo lírico se nutre de las cualidades oraculares del lenguaje. (Véase «Oracularity» en Alkibiades’ Love).

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Arturo Cisneros Poireth. Ciudad de México, México, 1991. Enseña, escribe y traduce. Recibió la beca Jóvenes Creadores del FONCA en el período 2016-2017. Su primera novela, El refugio, fue publicada por Textofilia y la UAM en 2018. Actualmente busca editor para sus traducciones de la obra poética y filosófica de Jan Zwicky.

La imagen que ilustra este post fue realizada por la artista venezolana Jessi Keen
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Intertextualidad y traducción en Cuidados intensivos de Arturo Gutiérrez Plaza

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