Nuevas cartas náuticas

Adalber Salas Hernández

:

:

:

XLIV

(The Cruise of the Corwin, John Muir)

Pasamos junto a un trozo de hielo donde una pequeña foca blanca se mantenía impasible, a pesar de que nos hallábamos a quince o veinte pies de ella. Armas fueron traídas a la timonera y cargadas. En unos pocos minutos, otra foca fue avistada, montando distraída su canoa de hielo. Le disparamos.

Detuvimos el motor, hicimos descender un bote, y un marinero se montó en la leve capa de hielo y cargó el animal. Parecía no prestar casi ninguna atención a nuestro barco a vapor. Cuando fue herida por los primeros disparos, ni siquiera intentó escapar, lo cual me sorprendió.

La foca era casi enteramente blanca –una bala suave, ovalada, sin un solo ángulo, con ojos prominentes, casi humanos,

y largos bigotes.

:

:

:

:

:

XLV

(Historia de Gentibus Septentrionalibus, Olaus Magnus)

Nuestro mar del norte ha lanzado a una playa de Tynemouth este mes de agosto, 1532, un cadáver de enorme tamaño y bulto, buena parte del cual ya estaba hecho pedazos.

Sin embargo, aún resta suficiente carne como para que cien carretas no puedan cargar con toda. Quienes primero vieron al monstruo y lo describieron, dicen que medía noventa pies de largo. El contorno cubierto ya por la arena, desde la barriga y hasta el espinazo, es de unos veintisiete pies, aunque sigue siendo incierto.

Estuve allí cuando el monstruo ya había empezado a oler. El hedor era casi insoportable. Dicen que su lomo está enterrado: cada día, las olas traen arena y lo cubren. Su boca mide dieciocho pies. Las mandíbulas mismas miden veintiún pies.

Todo en el monstruo recuerda a un enorme roble.

En sus lados hay treinta costillas. Su esqueleto recuerda al nuestro, pero inmenso, desquiciado. Adentro, tres estómagos como vastas cavernas y treinta gargantas.

:

:

:

:

:

XLVII

Cuenta Abu Zaid al-Sirafi
que en el Mar de Larawi habitaba un pez
capaz de alcanzar los veinte cúbitos de longitud,
al que los locales llamaban wal.

Sustentaba su inmensa anatomía devorando
todo lo que encontraba ante sí, dejando regiones enteras
despobladas, matando de hambre aldeas pesqueras.
La única fuerza capaz de detener al wal
era el minúsculo lashak, un pececillo que
se introducía en el oído del wal
hacía nido en su cráneo
y consumía su interior.

Al-Sirafi hizo a sus sirvientes pescar un wal.
Al abrirlo, en su entraña hallaron
otro pez idéntico, de menor tamaño.
Al tajear el vientre de éste, encontraron
un tercer pez. Todos estaban vivos
y se sacudían, tratando de volver al agua,
asfixiándose.

:

:

:

:

:


Adalber Salas Hernández.
Caracas, 1987. Poeta, ensayista, traductor. Entre otros, autor de los libros Salvoconducto (XXXVI Premio de Poesía Arcipreste de Hita; Valencia, Pre-Textos, 2015; traducido al alemán por Geraldine Gutiérrez-Wienken y Marcus Roloff como Aus dem Kopf durch die Nacht y publicado por parasitenpresse en 2021), mínimos (Madrid, Amargord Ediciones, 2016), La ciencia de las despedidas (Valencia, Pre-Textos, 2018; traducido al inglés por Robin Myers como The Science of Departures y publicado por Kenning Editions en 2021), [a love supreme] (Caracas, Letra Muerta, 2018) y Nuevas cartas náuticas (Valencia, Pre-Textos, 2022), así como los volúmenes de prosa Clarice Lispector: el lugar de la poesía (Santiago de Chile, Ril Editores, 2019), Isolario (Bayamón, Ediciones Aguadulce, 2019), Palabras sin dueño. Variaciones sobre la traducción literaria (Ciudad de México, Dirección de Literatura UNAM / Periódico de Poesía, 2019) y 23 shots (Caracas, Dcir Ediciones, 2020). Entre otras, ha publicado traducciones de Marguerite Duras, Antonin Artaud, Charles Wright, Mário de Andrade, Hart Crane, Pascal Quignard, Mark Strand, Lorna Goodison, Louise Glück, Yusef Komunyakaa, Anne Boyer, Nicholas Laughlin, Shara McCallum, Jamaica Kincaid, Frankétienne y Patrick Chamoiseau. Su trabajo poético ha sido reunido en las antologías Ai margini di un mondo sconosciuto (Roma, Edizioni Fili d’Aquilone, 2018; traducción de Alessio Brandolini) y De ningún viaje se vuelve (Guadalajara, Mantis Editores, 2019).   

La imagen que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Aquiles Cavallaro 

Contenido relacionado

Archivo

introduzca su búsqueda