Papiamento y Poesía

 

Reynaldo Pérez Só

 

«…La lengua es poesía. Y más que vengo siguiendo el sentido del ritmo, de la música verbal de los negros y mulatos. No sólo en los poetas negros norteamericanos que gusto con fruición, sino hasta en los que cantan en papiamento- lengua, como sabe, de los de Curaçao- que he aprendido»
Miguel de Unamuno
Carta a Nicólas Guillén, 1932

:

:

Si el término criollo es, en cierta forma, un peyorativo de origen portugués (crioulo), para quienes fueron criados en estas tierras o nacidos, pero provenientes de Europa o Africa, contrapuestos a los blancos europeos o los africanos. Una demarcación discriminatoria que en algunos países, como Venezuela, el vocablo toma un giro positivo, dependiendo, claro está del hablante y que ocurre tras la misma Independencia. El fenómeno es diferente en México o Brasil. Ser criollo es otra cosa. En cuanto a las lenguas habladas serían, en este caso, las lenguas criollas no como forma dialectal, variantes de una misma lengua. La lengua criolla tiene un fuerte sabor peyorativo, de deformación, de caricatura a los ojos de la metrópolis. No es ni siquiera un idioma, un dialecto de vergüenza más bien que se oculta, se lo evita, se niega. El escritor da por lo general las espaldas, prefiere la lengua extraña a la suya. Piensa en inglés o en francés o en holandés aunque sienta en patois, papiamento o pidjin. ¿No fue costumbre nuestra y en algunos ocurre, escribir en las formas verbales españolas, sin saber jamás pisado a la Península? Cuestión de status. Sin embargo, en las islas ABC (Aruba, Bonaire y Curaçao) el fenómeno desde un principio parece haber sido distinto. El papiamento se hace presente desde el Siglo XVIII, en la correspondencia privada de quienes, incluso, podían hacerlo en castellano u holandés, sin embargo como observara Rodolfo Lenz en 1928, el papiamento se «ha levantado hasta el nivel de una lengua de alta cultura». Hay referencias de su proyección más allá de las islas, en tierra firme venezolana para el siglo XIX en Paraguaná y Puerto Cabello, quizá por el intercambio comercial y de población. ¿Cumboto no es toponimia de origen curazoleño o, cu boto con bote o en bote? ¿Estos versos de Salvador Brett en qué lengua fueron escritos?

«Otra banda mi que bai
tres corona na mi mane
un pa mi y un padalío
otra banda mi que bai.

Botá buscá un baila, mujé,
ubó no po bantele.
Bambo neiro tendé cos
Bambo neiro tendé cos
ya na matá, ya na curibai».

Se trata de tierra firme, Puerto Cabello, tenemos entendido. Una lengua que no se resignaba a la insularidad. Quizá haya existido la misma relación con la tierra firme colombiana. Lo cierto es que su proyección absorbe a dos poetas nacidos en Venezuela, Nicolás Piña (Tocopero, 1921, profesor de papiamento y promotor cultural en Aruba y Curaçao, uno de los fundadores de la famosa revista literaria Simadán (1950-1951) y Guillermo Rosario (Puerto Cabello, 1911, autor de cuentos, novelas y poesía). Ambos enriquecen el acerbo cultural de las islas, pero no se desea aquí hacer apologías de intereses, naturales cuando dos culturas se aproximan, sino más bien sensibilizarse a lo que generalmente pasamos por alto debido a prejuicios de orden socio cultural.

El papiamento impresiona como lengua del ahorro, desde el punto de vista formal del castellano. De la lógica, si lo asociamos al inglés y al Esperanto. Del ritmo, cuando recordamos los versos anónimos africanos o las versiones caribeñas de Nicolás Guillén y de Luis Pales Matas. Del sentimiento primigenio, de la poesía indígena venezolana. El idioma se mantiene fresco, dulce y en la poesía parece derramarse en toda su magnitud, cuando el poeta se permite que la lengua fluya poco poco, despacio, cada uno en su «latín» propio, interno. A veces es toparse con la dulzura que mantiene el judeo-español, otras, la dureza del castellano, la agilidad del inglés, el recogimiento en la naturaleza caquetía, las sonoridades del papia africano del portugués de Cabo Verde.

El papiamento como expresión poética, en el sentido literario específico, fuera de los intentos populares o anónimos, se inicia en el siglo XX con pioneros como Pierre Lauffer (1920-1981), Jules de Palm (1922), René de Rooy quienes como el trío Julio Perrenal componen canciones en papiamento. Lauffer es quizá uno de los poetas más reconocidos de las Antillas holandesas. Su obra abundante, va de la poesía al relato. Su preocupación estaba en el destino de su lengua, la necesidad de adentrarse más en ella y estudiar las posibilidades de traducción, especialmente al inglés, dado el restringido público lector en papiamento. Su primer libro publicado fue en 1944 con Patria, luego vendría Kumbu, ya pasados once años hasta los 60-70 en que publica nueve libros, entre ellos Lágrima i sonrisa. Sin embargo, en 1950, junto con el venezolano Piña, R. Martínez y R. Rooy se lanzaba en la redacción de Simadán, totalmente en papiamento. Vocero que Watapana (1968-1972) seguirá más tarde, con otros y jóvenes poetas como Henry Habibe. Lauffer nos trae una poesía siempre volcada de afuera adentro, donde las emociones realmente sentidas, imponen su propio ritmo para que la soledad no se incorpore en un nihilismo que la sociedad le construye. Debe recurrir a sí, a veces a lo táctil de lo que el amor y su relación con el entorno pudieran darle convertido en poesía, sin ceder territorio a nivel del lenguaje que para un auténtico poeta es lo principal, máxime en su condición de pionero con una lengua manifestada en poesía.

Guillermo Rosario indaga en las potencialidades de la lengua, haciéndola fluyente, que discurra en sus secretas y abiertas sugerencias de la música, con una extraordinaria sonoridad como muestra mi negrita papiamento, que lamentablemente la traducción no permite, como generalmente se manifiesta en toda versión.

Elis juliana en OPI I – II -III es África quien se procura en versos, las contradicciones religiosas, el cuestionamiento de la cultura europea trasplantada a una opuesta, distinta, los juegos de poder. Sin embargo, el poeta sabe de su papel en la historia del hombre, sus alcances, pero también de sus limitaciones que al menos como poeta intuye. Camino que Henry Habibe (Aruba, 1940) con Yiudi Tera (1985) seguirá más tarde en un tono quizá más doméstico, íntimo pero con los mismos compromisos, con resonancias caribeñas de la negritud en el lenguaje, quizá por la influencia de su misma revista Watapana, más descriptivo, «externo», en cuanto al tratamiento del verso.

Nydia Ecury (Aruba, 1926), escribe su primer libro en 1972 con Tres Rosea, B0s di Sanger (1976) y, entre otros, finalmente Un sinta den bientu (1995), con una poética de lo cotidiano como punto de partida, hacia una profunda reflexión interior unida a lo concreto, para ella, vital, luminoso. Otras escritoras como Imelda Vaierianus y Gladys do Rego-Kuster (1948) parecen continuar no sólo las vías señaladas de Ecury sino, especialmente, en do Rego la orientación social de Juliana.

Denis Henriquez en Kas Pabow (1988) cierra esta pequeña muestra con textos que intentan romper una especie de retórica, absorbida en el lenguaje, para sí, y nos ofrece poemas descriptivos de un paisaje interior/exterior en cuyos versos se trasparenta el portavoz con sugerencias de la quietud, diría metafísica escondida:

El sol se va/ al final del día./ Rayos sin fuerza/ iluminan/ un paisaje desnudo.

La poesía es quizá el único medio que pueda salvar a una lengua,  y esta salva a un país, pues «no se puede estar en paz consigo ni con los otros sino se expresa conforme a su propia cultura»- dice Joseph Poth[*] Estos poemas así lo delatan en una vitrina abierta al mundo.

:

:

:

ζ

m u e s t r a   p o é t i c a

 

Pierre Lauffer

 

Ojos negros

Dime algo
negra.
No hay necesidad
de que te quedes así de triste
con tus ojos
grandes
limpios
profundos
negros.

Habla negra
Huracán descontrolado
que duerme
agitándose
en tus ojos
tristes
grandes
profundos
negros.

:

:

:

La soledad se adentra
poco a poco pero segura.
Ya tres han dado la espalda.
El resto terminarán por abandonarme,
cortar el hilo de amor,
olvidar que escupen en mi corazón.

Y en mi cuarto
el viento frío de la madrugada
se quejará de verme solo.

Y en mi cuarto
un grupo de arañas
será mi compañero.

Y en mi cuarto,
sin los gritos de alegría de mis hijos,
escucharé,
con mis ojos cerrados,
el ruido de los perros en la calle.

Y en mi cuarto,
solitario,
dormiré recordando
y tanteando en la bodega de la memoria
para buscar todos los rostros
que se me apegaron en mi corazón.

:

:

:

:

Guillermo Rosario

 

(Fragmentos)

Ay,
mi negrita papiamento
te quiero
de la misma forma
que quiero
a la mujer criolla
dulce
de mi tierra.
(…)
Eres corno
la
mujer negra
semilla
que
no encuentras otro camino
sino
aquí unicamente
encima del suelo
que produce
poca agua,
pero
de un gusto único:
agua de aljibe
que imita
el agua de coco.
(…)
Eres como
el
tambor
que en un tiempo
por vergüenza
no querían
que tocásemos
en la ciudad,
pero
para nuestra alegría
debimos partir con él
para el bosque.
Eres como
el
funche de pescado
o el funche de quimbombó
que muchos
para no quedar a menos
evitaban
comer
delante
de gente de afuera
y por supuesto
no venían
a la mesa
ni a la sala
ni al comedor
sino que había que comerlo
a prisa
en la cocina
que por fuerza
cae pesado
en el estómago
(…)
Eres como
la
mujer nuestra
que se
nos dijo
que era fea
y que además
se la forzó
en una camisa escandalosa
del señor blanco
para que
no mostrara
la forma bonita
que Dios
le dió
(…)

:

:

:

:

Elis Juliana

 

Seguro

A Cristo yo sí llegué.
y mi alma ya está salvada.
Me enseñó a vivir bien
mejor que la política misma

de los piratas religiosos
quienes pusieron a Cristo en el fusil
llegaron al Nuevo Mundo, mataron
a la gente sólo por diversión.

Porque toda la noche
cuando ambos conversamos
El toma mi conciencia de pecados
la lava y la limpia.

:

:

:

Plegaria

No te me vayas
no te me vayas todavía
quédate un rato más.
No hace falta que digas nada.
Déjame únicamente hablar
No hace falta que me escuches tampoco
Sólo siente
para que pueda beber tu presencia
y deja que mi corazón
vuele como el colibrí
en tomo a tu cabeza.
Cuando no puedas quedarte más
vete quietamente sin despedirte
para no saber que te me vas.
Pero no te me vayas
no te me vayas todavía
quédate un rato más.

:

:

:

:

Nydia Ecury

:

Parada

Esta parada
a la bajada del cerro
es un lugar solitario
obscureciendo en la sombra.

Las generaciones anteriores
se disuelven
en la memoria.

Aquí
me equilibro
entre e! olvido y el recuerdo.

Sube el olor a tierra
viene hacia mí
como un saludo
de bienvenida.

No tengo ningún
apuro.
Hasta me parece
que un rayo de esperanza
se muestra en el horizonte
que se disuelve quedamente.

Quizá broten las flores
de nuevo, sabes?
Antes que el viento levante
sus cenizas,
mis cenizas,
vagar por todo el mundo.

:

:

:

:

Henry Habibe

 

Cementerio de fuego

La soledad
es como decir una extensión
del campo
baldío
que tomó brebaje de sol
y cabecea en pleno mediodía
pensando
en la forma en que su paisaje
le da sueño en la hamaca
de viento: en el cementerio de fuego
una figura silenciosa
se levanta para abrazar el cielo
y su alma hierve en el aire
del infierno
abandonado …

:

:

:

:

Gladys do Rego

 

Poema

Te he buscado
en la memoria de mi pueblo
grabada por manos blancas
con letras negras
sobre el papel

Te he buscado
en el corazón de nuestra tierra
sobre las calles
sobre estatuas
vida eterna por aquellos
que sobresalieron

Te he buscado de un nuevo
en la memoria de nuestra madre
como el humo de los fogones
hacia cada rincón
cada rendija
hasta cuando comprendí
mujer
mujer
dónde has permanecido?!

:

:

:

:

Imelda Valerianus

 

Mujer

Ríe, mujer, ríe con toda tu fuerza,
mientras en tu balcón estés parada,
termina de reir y entra a tu cuarto
échate sobre la cama y llora.

Cuando termines de llorar, lávate la cara
pasa el peine por tu pelo …
y sal nueva así para enfrentar la vida.

Deja el ayer tras las espaldas
no pienses sobre él, es demasiado tarde,
si Dios quiere mañana
entonces verás la aurora
de un nuevo día sobre la mar.

Abrete para el día nuevo
que no sabes qué te trae
pero necesitas aceptarlo,
siempre es el mismo juego
que el mundo juega con nosostros,
y nosotros jugamos con el mundo.

:

:

:

:

Denis Henríquez

 

Las calles de mi isla
no son estrechas ni pobres
Están solamente quietas
cuando la vida comienza en la mañana
y las casas
refrescan el aire con su sombra.
Cuando el sol desciende
y el alboroto del día pronto vuelve
a morir
como la noche que cierra
largas calles
y la soledad reina.

Las calles de mi isla
no son estrechas ni pobres.
Pobres
como esos
que entre plata, perla
y ropas de lujo
miden la calle yendo viniendo
sin rumbo y sin fin.

Las calles de mi isla
no son estrechas ni pobres,
ni siquiera un millón de Cadillacs
cambiarían su forma.

:

:

:

:

_______________
Nota:
[*] Director de la Sección de Lenguas del Sector de Educación de la UNESCO Nor 104, 1988.
El estudio crítico «Papiamento y poesía» y la muestra poética realizada por Reynaldo Pérez Só se encuentran publicados en nuestra edición impresa n.° 126. La imagen que ilustra el encabezado de la entrada es una intervención del mapa del golfo de méxico y las islas de América 1755.

Contenido relacionado

POESIA

De barro

Ernesto Cañizalez

Archivo

introduzca su búsqueda