Poemas de Jack Gilbert

Cómo amar a los muertos

Ella vive, dice el pájaro, sin intenciones
de decir tonterías. Ella está muerta y dispuesta,
dice el zorro, sabiendo de los espíritus.
No es la foto en el funeral,
no es el objeto del lamento. Está muerta
y eso basta, dice él.
Si puedes
amar sin cortesía o delicadeza,
dice el zorro, ámala con tu corazón de lobo.
Los muertos son para ser deseados.
No como en los matrimonios largos,
nada sucediendo una y otra vez.
No en bosques o en campos.
No en las ciudades. El doloroso amor de
estar siempre sin hogar. Sin color, sólo la mancha.

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Una forma de decoro

Es suficiente carga que la muerte esté en todos lados,
que tu viejo kimono siga guardado en mi closet.
Ahora me pregunto qué pasaría si mi vida
se prendiera en llamas de nuevo. ¿Me partiría en dos:
una parte de mí tormenta y la otra hielo en un cuenco plateado?
Permanezco despierto recordando las aves de Kioto
cantando No No, unh unh. No No, unh unh. Y tú
diciendo sí toda la noche. Decías sí cuando te despertaba
de nuevo en la mañana. Inclusive, vergonzosamente,
durante el almuerzo. Hasta que todos los hombres en la pequeña
posada merodearan, esperando ver de quién era esa voz.
El Buddha nos dice que deberíamos despejar todo obstáculo
del camino. “Si te encuentras a tu madre en el camino,
mátala. Si el Buddha se interpone, mátalo.”
Pero mi espíritu canta como una cigarra moribunda
mientras estoy sentado en mi patio golpeando un jarrón viejo.

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Duende

No puedo recordar su nombre.
Tampoco es que haya
compartido cama con muchas mujeres.
La verdad es que no puedo siquiera
recordar su cara. Quizá recuerde
lo firme de sus muslos, y su belleza.
Pero lo que no olvidaré
es la forma en que abría con sus manos
el pollo asado, y se limpiaba
la grasa en sus pechos.

.

Casado

Volví del funeral y me arrastré
por el apartamento, llorando mucho,
buscando el cabello de mi esposa.
Por dos meses los conseguía en el drenaje,
en la aspiradora, debajo de la nevera,
y en su ropa en el clóset.
Pero después otras japonesas vinieron,
no había manera de saber cuál eran
los de ella, y paré. Un año después,
replantando el aguacate de Michiko, encuentro
un negro y largo cabello enredado en la tierra.

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Jack Gilbert. Estados Unidos, 1925-2012. Poeta y novelista. Entre su obra poética destacan Views of Jeopardy (1962), The great fires: Poems (1994), Refusing heaven (2005), The dance most of all (2010), entre otros. Merecedor de varias distinciones y premios, Gilbert recibió en 2005 el National Book Critics Circle Award por su libro Refusing heaven y fue dos veces finalista para el Premio Pulitzer en poesía. La fotografía utilizada en la imagen de cabecera pertenece a Robert Toby y las traducciones del inglés fueron realizadas por Daniel Oliveros.

Daniel Oliveros. Valencia, Venezuela, 1991. Poeta, traductor y editor. Oliveros dirige la revista La Tuna de Oro del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo y forma parte del equipo de redacción de POESIA.

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