Poesía india contemporánea (I)

Trad. Bernardo Massoia

El universo de lectores de poesía en español, ya a estas alturas, merece una antología de poetas indios contemporáneos. De la amistad entre Rabindranath Tagore y Juan Ramón Jiménez surgieron versiones al español de la poesía de aquel, mediante el esfuerzo bilingüe de Zenobia Camprubí, esposa del poeta español. Así disfrutamos de las entusiastas atmósferas de Tagore, de sus jardines, de su escritura expectante que nos brinda la imagen clásica de la India en su carácter espiritual e independentista. Pero luego, al menos en el último medio siglo, no hemos escuchado la multiplicidad de voces y tonalidades poéticas de la era post-Tagore. A veces, incluso con las mejores intenciones, el arte indio se concibe sólo como una expresión de un tiempo arcádico e inalterable. La entrada vertiginosa de India en la modernidad acaba por atrapar y agrupar a los poetas en las ciudades. El distanciamiento de aquel orden idílico, sin embargo, no significa que estos no logren pergeñar nuevos órdenes virtuosos, ya sea en expresión de dolor o de hallazgo. Todos estamos atrapados en la ciudad, en todos los continentes, las ciudad nos arrastra como hojas, pero finalmente -no sin dificultades- nos une como raíces. Si todo fuera desolación no existiría la palabra «desolación». Eso, incluso, una palabra, «desolación» suele ser nuestro refugio para re-comenzar, re-escribir.

La lengua inglesa ha sido el medio de antologías y selecciones varias que tarde o temprano hacen llegar la poesía india de las últimas décadas a otras latitudes. Abundan las selecciones de poetas indios que eligen el inglés como expresión originaria. Pero no así con el común de la poesía india, escrita originalmente según la impar variedad lingüística del subcontinente que ofrece más de veinte lenguas oficiales. Entre otros, a dos reconocidos poetas de lengua gujarati, Udayan Thakker y Dileep Jhaveri, se debe nuestro primer encuentro con la poesía india de diverso origen lingüístico. Ellos sostienen el proyecto digital poetryindia.com y de allí proviene parte de nuestras traducciones. Su generosidad en Mumbai, la prodigalidad de Apurva Narain en Delhi respecto de la poesía de su padre Kunwar Narain, uno de los mayores autores contemporáneos en lengua hindi; la colaboración de otro gran poeta, K Satchidanandan con sus ya clásicas composiciones; todo concurre convertido en materiales que hemos podido traducir ahora para el público lector de «Poesía y teoría poética». Todas nuestras traducciones provienen del inglés. Podrá notarse en esta primera muestra una distribución varia respecto del origen lingüístico de los poemas: tres textos del hindi, tres del malayalam, dos del gujarati, uno del tamil y uno del inglés en tanto lengua india apropiada e incorporada. Así lo hemos procurado en cuanto al lenguaje; y en cuanto a las temáticas, el lector no necesitará instructivos para percibir sensiblemente el contraste respecto de las imágenes clásicas de India, e introducirse en un bosque moderno de contradicciones y preguntas respecto de la marcha de las sociedades, las ciudades, los movimientos de la fe, y las leyes mismas del existir, ya no con las mismas certezas de antaño. Una vez más India es generosa, ahora con los lectores de poesía. Todo es propicio, entonces, a que conozcamos estos esfuerzos.

Bernardo Massoia

:

:

:

:

Kunwar Narayan

:

Alrededor de las diez cada día

Alrededor de las diez cada día,
…………..el mismo acontecimiento
vuelve a suceder.
…………..La misma gente
…………..del mismo modo
dejando a sus esposas e hijos atrás
se derraman hacia fuera de sus hogares. Pero
no hay ningún terremoto.

Mientras llega la noche
la misma gente
vuelve
A los mismos hogares,
exhausta,
derrotada.

Yo sé
los terremotos no sucederán así. Como esto
nada sucederá.
Estas personas se asustan por alguna otra razón.
Todos ellos una y otra vez
llegarán a la misma conclusión de siempre
que la mentira es un arte, y
cada hombre un artista
tratando locamente de dar este sentido o aquel
no a la realidad misma
sino a su realidad.

En ocasiones, regresando a casa por la noche,
signos inquietantes de un arte sin forma vienen a mi mente
estallando desde el cielo, como si alguien hubiese
aplastado, todos juntos, las muchas personas y cosas descoloridas
y manchado con ellos el mismo espacio estrecho
y contra el riesgo absoluto de la sangre
los muchos colores latentes del hombre hubieran surgido por sí mismos.

:

:

:

:

El asesinato de un árbol

Esta vez no estaba allí –
el viejo árbol, siempre firme,
como un guardia en la puerta de mi casa.

Su tronco desgastado, curtido
curtido de vida
arrugado, en mal estado, vertical, rugoso,
rama seca como un rifle,
turbante de flores frondosas,
botas robustas en los pies,
crujiente de coraje.

…………………..En el sol, en la lluvia
…………………..en el calor, en el frío
…………………..incansable, alerta
…………………..en uniforme caqui

Él abordaba desde lejos: «¿Quién está ahí?»
«Un amigo», le respondía
…………………..y me sentaba por un momento
…………………..bajo su sombra benigna.

De hecho, siempre acechaba, allí,
en nuestros caminos
el temor a la muerte de algún enemigo común –
tan así que
…………..la casa tuvo que ser salvada de ladrones
…………..la ciudad de saqueadores
…………..la nación de sus enemigos

…………..tuvo que ser salvado –

…………………..el río de convertirse en desagüe
…………………..el aire de convertirse en humo
…………………..la comida de convertirse en veneno

…………………..las selvas de convertirse en desiertos
…………………..la gente de convertirse en selvas.

:

:

:

:

En el octavo piso

En el octavo piso
en este pequeño departamento
hay un par de ventanas
que se abren hacia afuera.

Vivir incesantemente
solo, en el piso
a tal altura, con ventanas
que se abren hacia afuera
es aterrador.

En ambas ventanas,
he puesto rejas fuertes
sabiendo muy bien
que en el piso ocho
difícilmente alguno se atreva
a entrar desde afuera…

De hecho, tengo miedo del adentro
no del afuera
de que, inquieto con el mundo
o aburrido de mí mismo,
yo mismo no pueda algún día
saltar hacia afuera desde dentro.

:

:

:

:

K Satchidanandan

:

Yo

Mi madre no creía
cuando en 1945 aparecí ante ella
en un sueño y le dije
que nacería de ella al año siguiente.

Mi padre me reconoció
tan pronto como vio
el lunar bajo mi pulgar izquierdo.
Pero mi madre creyó muy hasta el final
que alguien más había nacido de ella
disfrazándose de mí.

Mi padre y yo le rogamos;
pero los sueños no son testigos de confianza.
Ella siguió esperando por aquel
hijo prometido hasta que murió.

Sólo cuando renació como mi hija
ella admitió que realmente he sido yo.

Pero para entonces yo había empezado a dudar
si era el corazón de algún otro
el que latía dentro de mi cuerpo.

Un día recuperaré mi corazón;
mi lengua también.

:

:

:

:

Balbucear

Balbucear no es un impedimento.
Es una forma de hablar.

Balbucear es el silencio que cae
entre la palabra y su significado,
así como la cojera es el
silencio que cae entre
la palabra y el hecho.

¿El balbuceo precedió al lenguaje
o le sucedió?
¿Es sólo un dialecto o
una lengua en sí?
Estas preguntas hacen
a los lingüistas balbucear.

Cada vez que balbuceamos
ofrecemos un sacrificio
al Dios de los significados.

Cuando un pueblo entero balbucea
el balbuceo se convierte en su lengua materna:
tal como sucede ahora con nosotros.

Dios también debe haber balbuceado
cuando creó al hombre.
Por eso todas las palabras de los hombres
llevan diferentes significados.
Por eso todo lo que él pronuncia,
desde sus oraciones hasta sus mandamientos
balbucean
como la poesía…

:

:

:

:

Los locos

Los locos no tienen casta
ni religión. Ellos trascienden
el género, viven fuera
de ideologías. No merecemos
su inocencia.

Su lengua no es la de los sueños
sino la de otra realidad. Su amor
es luz de luna. Se desborda
el día de plenilunio.

Mirando hacia arriba ven
dioses de los que nunca hemos oído. Agitan
sus alas mientras
suponemos que se
encogen de hombros. Sostienen
incluso que las moscas tienen alma
y que el dios verde de los saltamontes
salta sobre piernas delgadas.

A veces ven árboles sangrar, escuchan
leones rugiendo en las calles. A veces
ven el cielo resplandeciendo
en los ojos de un gatito, del mismo modo
que nosotros lo hacemos. Pero sólo ellos pueden oír
las hormigas cantar en un coro.

Mientras acarician el aire
doman un ciclón
sobre el Mediterráneo. Con
sus pesados pasos, detienen
la erupción de un volcán.

Ellos tienen otra medida
de tiempo. Nuestro siglo es
su segundo. Veinte segundos,
y alcanzan a Cristo, seis más,
y están con Buda.

En un solo día, alcanzan
el big bang, en el principio.

Inquietos continúan caminando,
su tierra hierve todavía.

Los locos no están
locos como nosotros.

:

:

:

:

Subodh Sarkar

:

Cuerpo nº 14

Soy el Cuerpo n° 14 que no tiene nombre
ni estado, ni escuela ni distrito
en noches de primavera mientras robaba mi pan
en noches de invierno mientras tocaba mi flauta
fui testigo de una bomba
¿Debo huir o jugar? … desde entonces tengo catorce

Mientras robo arroz pasado en las mañanas de otoño
mientras veo a las chicas bagdi bañarse en las tardes de verano
mientras atrapan estudiantes desnudos en las arboledas de Polaash
me preguntaba si huir o tocar mi flauta o desvestirme-
tengo que ser ese cadáver n° 14.

Uno que no puede ser abandonado ni retenido
cuyo padre no ha reconocido y cuya madre todavía no ha rastreado,
ni el amante de mi madre, hallado de pie con bultos de paja.
Tu no podrías ahogarme en la piscina ni quemarme en el bosque.
Pero me rodearon con tropas paramilitares,
Ja, ja, ¿Debo levantarme por un instante?

De los suyos o de ellos, qué bala me mató, no sé
de ellos, o aquellos, quiénes se harán cargo del féretro, no sé.
Ah, yo estaba tan bien, robaba arroz, tocaba mi flauta
pero no debería haberlo hecho, si hubiera adivinado
que las hormigas me joderían el culo
no habría defendido mi casa con gritos tan tremendamente fuertes.

Una vez me escapé con la ropa de una chica a medianoche.
¡Qué culto de ella pensar que fue Krishna cuando el ladrón era yo!
Una, que ama, sólo ama mientras que el otro sólo se desnuda.
Me sorprendieron robando vacas, deseaba robar un teléfono móvil.
Pero yo soy el número 14, sin heredero ni coche fúnebre.

Tendido en los campos del ejército puedo ver la India.
Prometiste amarme enmarcando una constitución.

Enmarcaste una constitución pero no eres capaz de amar.
Cuando estamos muertos somos el número catorce, cuando estamos vivos también.
Cargado, mientras me tambaleo, con republicanismo, democracia y tratado nuclear.

Somos crustáceos, somos Dios, somos Cristo, y somos el STSC…
¿No podrías guardar un poco más de arroz, reservado para nosotros?

:

:

:

:

Chandrakant Shah

:

Kabir

¡Vamos! Llevemos los genes fuera del clóset
Dejemos que lleguen a otras tierras, argots y mundos

¿Qué son jeans si no carretes llenos de idiomas?
Un vocabulario de 68.800 palabras Gujarati  vincula al hombre con sus jeans,
su rutina vital de: ¿autorizado o no autorizado?

¡Vamos! Llevemos los genes fuera del clóset

Luego de haber viajado a lo largo y ancho, regresamos al telar de Kabir
El tejido húmedo de jeans revela la fuente de todo conocimiento
Enterrar una vida verdadera con unos jeans y congestionar la tumba con unos jeans

¡Ven! Llevemos los genes fuera del clóset

:

:

:

:

Tales jeans

Puede alguien conseguirme genes
que nunca necesiten lavado?

Con puntadas de alegría,
el color-una sombra fresca
jeans que se rasguen y también se desvanezcan  con nosotros
Guíame, oh Señor, a un nuevo estilo de ser

Puede alguien conseguirme genes
que nunca necesiten lavado?

Que puedan parecen viejos
cuando son completamente nuevos
y convertirse en nuevos cuando envejezcan
Dime, oh Señor, donde puedo pedirlos?

Puede alguien conseguirme genes
que nunca necesiten lavado?

:

:

:

:

Sukumaran

:

Este siglo

Los árboles han sido talados
como hombres.
En la raíz de
los árboles truncados
la sangre se escurre aún.
Ayer
por aquí
un amanecer raro:
En el borde de la montaña
por el sol
la sonrisa de los aborígenes
el canto de los pájaros
la merced de la sombra
ola tras ola
del océano de hojas
el estrépito de las flores
junto al viento.
Naturaleza-
el deleite del hombre primitivo.
Hoy
este bosque
arde como un desierto.
Aullidos de calor,
deambulan
a través de los árboles talados.
En las heridas de los árboles
el silencio de los inocentes.
En los documentos oficiales
la soberbia
del enterrador del pueblo.
Entre los árboles y el hombre
los relámpagos del hacha.
En este desierto
la angustia
revolotea.

:

:

:

:

Makarand Paranjape

Lluvia ácida

Cada día
la refinería de Mathura exhala nubes
de humo negro
en el cielo indefenso.
«¿No puede alguien ahogar esta chimenea?»
lloran los residentes en vano?
En amonestación,
el mismo cielo llueve con amargura,
por debajo, con cada aguacero,
una onza de mármol se disuelve
Fuera del Taj, blanco como la nieve.
En su tumba,
se pregunta Shah Jehan*
Qué lluvia es ésta que muerde más profundo que sus lágrimas?

*Rey mogol que mandó construir el Taj Mahal en honor de su fallecida esposa Mumtaz Mahal.

:

:

:

:

Bernardo Massoia. Buenos Aires, Argentina. Poeta, docente e investigador. Doctor en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Ha sido Docente en las Universidades de Córdoba y Rosario, y actualmente en el Colegio Nacional de Buenos Aires de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Ha publicado los libros: Historia de la sangre (Lima, 2009, poesía), Absurdo pero en Lima, universal pero Vallejo (Córdoba, 2012, ensayo) y Lima y sus poetas. Agravios y desagravios (Lima, 2014, ensayo), además de diversos artículos acerca de literatura. Tiene en prensa el poemario paraguay-poemas.  Forma parte de Katatay, red inter-universitaria de equipos de investigación y docencia sobre literatura latinoamericana. Es integrante del staff de traductores y escritores de poetryindia.com, sitio de difusión de la poesía de India traducida al inglés, dirigida por los poetas Udayan Thakker y Dileep Jhaveri. La fotografía que ilustra este post fue tomada en Varanasi a orillas del Ganges y pertenece a Lisa Maier.

Todos los textos de este post fueron traducidos del inglés al español por Bernardo Massoia, excepto Los Locos que fue traducido por León Blanco. Los poemas de Kunwar Narayan fueron traducidos al inglés desde el hindi por Apurva Narain, los de K Satchidanandan fueron traducidos del malayalam al inglés por el propio poeta. Cuerpo n° 14 de Subodh Sarkar fue volcado del bengalí al inglés por Debayudh Chatterjee. Arundathi Subramaniam tradujo los dos textos de Chandrakant Shah del gujarati al inglés. Este siglo de Sukumaran fue versionado del tamil al inglés por M.S. Ramaswami.

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on telegram
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

Contenido relacionado

EL CUERVO

Thirties Poets

Trad. Juan Arabia & Rodrigo Arriagada-Zubieta

introduzca su búsqueda