Roberto Cignoni

Inéditos

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Broté
en lo más íntimo de una palabra y forma.
Escuché a lo que prometía estrellas, lejos
y lejos de los cielos.
A lo que sonreía muerte en hospicios de Dios.

 

Nadie me supo.
A través de una ausencia tuve que pasar.
Para que una palabra, donde el amor se hace señas,
pasase también
extraña y libre a los duelos del aliento.

 

Cien veces vacié el lugar,
vacié la palabra;
nos propinamos mutuamente blancura y serenidad.
Radiantes
se habitaron las cosas, las sosegadas
de todos los pensamientos. ¡Tanto
lindaron los abismos con la luz del mundo!

 

Nuestra vida,
nuestra muerte, pero ¿qué
remontan ellas
hasta honrar la palabra?

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De pala
al tocar en lo hondo
la piedra
nos volvimos hermanos

 

-hubo
aun gusano y raíz, vivos,
de donde aún se llama, en lo más
propio.

 


fuiste debajo
para sostenerme, yo
encima

alcancé a entibiarte.

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Niño, ¡escúdate!
la cesárea de mundo a tu nacimiento
deslizó dolor a la boca
que te besa, un silencio
vigilante mientras dormías
se hizo escoria bajo el tambor de voces.
Orea los minutos. Disculpa
al que serás.
Voluble se volvió el corazón
al roturar un libro de sentencias
y una palabra, colocada de lado,
condujo mundo por los espectros del tiempo.
Niño, ¡respírate!
nadie sigue el rayo de tus ojos
hacia la más secreta noche
cuando el claro de luna reúne
vacío y follaje, y la insignificante criatura
canta a coro con tu nombre. Disculpa
al que serás.
Avanza por nunca.

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A una lápida, tallada
entre el cristo y la fiebre, a una
lápida de dos ruegos
para un solo de ausencia, a
cuanto perfume
de sus flores en la brisa moviente
redobla el alba la canción
que espera por nadie en la claridad del mundo.

 

A este adiós,
no más que el calor
o que el calor de los cantos fantasmas
cuando el duelo del sentido iguala a la luz
y la luz es sin forma completa, a
este nunca que palpamos sobre las voluntades
en el dominio de un juego
que no busca su dominio.

 

A aquél bajo sus crímenes, a
éste con sus concesiones, a los mil involuntarios
del fraude o los sacrificios
para que todo origen
sea fuera de las intenciones, todo fin en
el descuento de los logros
cuando el hombre, ya fecundo, se honra a sí
en los sagrados olvidos.

 

El viento sereno penetra
a la serena morada,
la palabra por la que nos despedimos le da
la bienvenida en la puerta,
éramos nosotros
cuando nada éramos para los mundos reales
una tenue brisa de transparencia profunda
que hablaba en los claros
para lo puro y ausente.

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En torno a la inexistencia
hay también un aura,
un puro consumirse delicadamente abierto,
que en tanto nos volvemos a la muerte
resplandece para nuestra inocencia
y abre en el espacio
una línea pura.

 

Este privilegio del final
y este dejar encendido que no son
todavía y tal vez por siempre, nuestra vocación
pues llevamos delante de nuestras narices
el anzuelo de cualquier vida
y a la muerte sin pudor la instrumentamos
para el desvío eterno y el escarpe de Dios.

 

En ti y en mí
por la vida orgullosa y la muerte clara
sigue hablando lo que no es,
sigue hablando -y por la palabra invaginada
se vuelve palpable como puro abismo
y así
somos cumplidos en la irrealidad y el abandono
igual que la hierba y el animal, que al pasar
cuidan el Sí sin ilusión.

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Hasta
siendo, en brotes
la fisura de un decir
sobre el corazón -te
escucho.

 

Ahí
y ahí, alcanzada por el giro
de los blancos capitales, para
siempre
en posesión.

 

Habrá, con
la nunca parcela
entrada en rojo una
flor: sangre, que
no quieres
separar.

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Roberto Cignoni.  Buenos Aires, Argentina, 1953. Poeta, fundó junto a Carlos Estévez, «Paralengua, la ohtra poesía», espacio dedicado al estudio y desarrollo de la poesía visual, sonora y experimental. Codirigió, junto a Jorge Perednik, en su segunda época, la revista Xul, signo viejo y nuevo. Fue colaborador, entre otras, de las revistas de literatura tsé-tsé, Los rollos del mal muerto y Tokonoma. Publicó seis libros de poemas: Margen puro (1982); Resplandores (1985); 28 poemas (1987);  Nevada y estrella (1992); Ceros de la lengua (2001) y La tempestad (2012). Escribió dos obras de teatro: La venida de Godot  y Tosco: cinco escenas y contraepílogo. Ha realizado artículos y ensayos críticos para distintas publicaciones argentinas y extranjeras.

Los textos inéditos acá presentados fueron remitos por el poeta argentino a nuestra redacción. La imagen que ilustra esta entrada es de la fotografía Avant l’arrivée de l’orage (2007) cortesía del portal web artmajeur.

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