Su Xiaoxiao

Poemas inéditos

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Conversaciones

al final todas las conversaciones son
interrumpidas antes de llegar a ningún lado
la señal se entrecorta y alguien intenta registrar
las pérdidas animalillos que se hunden en el fango
se trata de dar
un sentido hacerse comprender pero cómo
cuando las frases nunca terminan y las hierbas crecen
dentro había cierto temor a
este respecto y hacia las inversiones futuras
a todo lo que pudiera caber bajo la etiqueta de
proyecto
es posible que hubiera estado tan preocupada por
los fragmentos diluidos por la imprevista nieve que
hubiera dejado escapar
intente fijarse unos objetivos precisos recordarse
los beneficios ser eficaz
he entendido algo todo se desvía cuántas botellas
de agua pierdo al día cuántos años necesito
urgentemente tener cerca líquido transparente plástico
algo frío
la curva se suaviza pero se alarga la curva una expresión que
no corresponde a ningún estado de ánimo conocido
prefiero quedarme en uno de esos pasillos laterales
escucho como reforma eso suena abstracto
a primera vista aunque colorido
en todo caso me mira lo mejor sería continuar con
el tema de su trabajo y su organización
concebirlo desde esta
perspectiva

cuando regresé
la mitad de los peces habían sido devorados por los otros
y me dije

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La noche de los recorridos 

entonces vi los materiales metálicos amontonándose en amasijo gris mate no entendí no eran esos mis ojos sin embargo algo está cuajando es lo que se ha vuelto sólido pero sigue siendo repugnante por ejemplo el terror también recibí un pequeño resplandor llegó de repente con significado inexacto aquí a los ojos que quieren y no consiguen cerrarse del todo no mirar alrededor porque sí todo fue demasiado rápido y demasiado lento no acababa nunca la noche la gente también se amontonaba queriendo correr dispersarse entonces las vías empezaron a cerrarse los vasos circulatorios no deben transportar más dijeron es arriesgado consideran
la luz en las pantallas endurece los rostros las retinas ansiosas por consultar y saber ser informadas pero todo se está desdoblando todo se abre y se bifurca no hay patrón que descifrar  las cifras suben las historias aparecen o desaparecen toman todas las formas posibles se truncan quedan los que siguen corriendo los que logran mutar por una línea recién trazada un borde sin vigilancia fue la noche de los recorridos cada uno veía crecer esa pregunta dentro cuál será la ruta exacta cada uno sopesaba los posibles encuentros los cruces callejeros dónde estará escondido el próximo paquete de gritos cómo no abrirlo cómo hacer para detectarlo y esquivarlo por una vez todos parecimos desear lo mismo y si pudiera volverme transparente nada más que viento y vigilia podría alcanzar ese estado deseando con más fuerza podría correr más rápido si sólo supiera llevar lo importante deshacerme del rostro me responde todo depende de nuestra capacidad de mantener el ensamblaje mínimo o de tejer filamentos finos pero flexibles  resistentes filamentos para mantener el contacto
pero sobre todo aprender a esquivar los pozos donde el discurso se vuelve pegajoso se estanca en lo cerrado hay pozos de esos a cada rato trampas que sortear
durante las siguientes noches los cuerpos vacíos se acumulan como cangrejos en el balbuceo inmundo

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El río

el cauce del río trae toneladas de residuos. hay hombres y mujeres jóvenes que trabajan recogiendo y vendiendo lo que pueda haber de útil. a la hora de comer hacen una hoguera y cocinan pescados a la brasa, para compartir. también hay una muchacha que no sabe hablar, pero siempre está sentada al lado de los otros y escucha. su trabajo consiste en tejer cestas de mimbre para transportar las mercancías que los nadadores recogen

todos vuelven al trabajo, y la muchacha mira los restos de pescado, las raspas, quisiera confeccionar con ellas un instrumento musical extraño o un pequeño peine. lo que le gusta es quedarse cerca del agua y trabajar con las manos, es hábil para eso. lo que detesta es el torrente estruendoso de la mujer que ríe o del hombre enfurecido. la muchacha abre los ojos  como una especie de pez de tierra, la pequeña boca inmóvil, y mira las aguas profundas, ella sólo se sumerge por la noche, y siempre sola

la muchacha-anfibio contempla a los nadadores y piensa en la resistencia de sus pulmones, han aprendido a forzarlos para resistir cinco minutos sin respirar, bajo el agua. la muchacha piensa en el límite de esa capacidad, imagina las membranas rompiéndose, quizá sólo una fisura estrecha y las bolsas respiratorias llenándose de agua. entonces atardece, el cielo comienza a apagarse y la muchacha sigue sola sentada cerca de la orilla, los cestos de mimbre se van llenando de silencio oscuro mientras sus dientes relucen quedamente en una sonrisa que se abre a la noche

lentamente los cuerpos esbeltos florecen, uno tras otro, hinchados de agua, a la luz de la luna

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Su Xiaoxiao. Madrid, España, 1989. Realizó estudios de Filología hispánica y Teoría de la literatura en la Universidad Complutense. Desde hace cuatro años vive en París, donde ha cursado estudios de máster en Literatura y Edición en paralelo con su trabajo como profesora y su dedicación a la escritura y a la traducción de poesía francesa contemporánea. Sus poemas han aparecido en diferentes publicaciones digitales (Revista Kokoro, La Tribu, Jámspter, Transtierros), en 2015 publicó su primer libro La casa de la ciénaga (Ártese quien pueda) y recientemente ha participado en la antología de poesía futura Voz Vértebra (Kokoro Libros, 2017). La fotografía que ilustra a este post pertenece a Nathan Milner.

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