Sube tras el sueño

Carlos Danez

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a Mérida y sus poetas,
tras  la reciente partida del maestro Danez.

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Carlos Danez, poeta y dramaturgo venezolano, nace en Viña del Mar, Chile, en el año 1955. Llega a Mérida, Venezuela, desde temprana edad (cuando apenas era un adolescente), ciudad donde pasará el resto de su vida junto a su familia, y donde escribirá toda su obra poética. Entre los años setenta y ochenta, en Mérida se había gestado, a partir del grupo Laurel, una honda y original reflexión sobre el ritmo en la poesía pensante, como llamó el filósofo Heidegger a un decir esencial disponible a la escucha del Ser, ejercicio del develamiento del Ser, lo descubierto deslumbrado, diríamos, pero en su relación con una nobleza presocrática y al mismo tiempo chamánica, de íntimo encuentro con la physis, como llamaban los griegos a la naturaleza, que según Aristóteles es lo ente en su conjunto.

Carlos Danez y  Gelindo Casasola, grandes amigos, eran lectores acuciosos de la literatura clásica en sus idiomas originales: Homero, Píndaro, Horacio, Virgilio, Dante, Heráclito, Anaximandro, Parménides, así como poetas italianos, entre ellos Giacomo Leopardi. Esto, en gran parte, por su filiación discipular con el escritor y filósofo José Manuel Briceño Guerrero, profesor de  Griego y Filosofía, en el caso de Danez, con quien estudiaría durante décadas constantes a los dramaturgos griegos Sófocles, Esquilo y Eurípides. Entre los libros más luminosos de aquel grupo legendario de poetas hongueros-argonautas, el grupo Laurel, se encuentran  Pasturas (1979) de Gelindo Casasola; Luna Tolí de Roldán Montoya, y Metal de serena sombra (1984) de Carlos Danez, obra que destaca en su época por la sonoridad genuina de unos versos que desaparecen en el ritmo, que se lanzan al peligro de sonar en los abismos (sin olvidar a Gilberto Ríos, El Conde Blue y Aladyn). De ese grupo también surgió uno de los teóricos literarios más destacados que pasaron por la Universidad de Los Andes, Drina Hocevar, profesora de Literatura Inglesa, esposa de Danez; por esa época empezaban a ser novios, y apenas iniciaba una investigación que duraría toda la vida, publicada tres décadas después como parte de su doctorado por la Universidad de Helsinki: un estudio colosal que llega hasta las últimas consecuencias posibles tanto de la semiótica, la filosofía existencialista, la fonética y los estudios literarios para estudiar El ritmo de la poesía. Uno de los primeros escritos sobre este tema está presente en la reseña de la contraportada de Metal de serena sombra, que vale la pena citar: “En mis intentos de abordar su poesía tuve que darle menos importancia a la razón y ceder paso a las sensaciones, como al descubrimiento del ritmo del poema que marca su sentido y su significado (…) La fuerza vital es el origen de todo ritmo. El poema es la expresión de la fuerza vital latente en el universo. El ritmo es trabajo seguido de descanso. Actividad-reposo-actividad-reposo. Es un golpear las palabras. Acentos. Tensión-relajación. Inspiración-espiración. Un fluir vital, un río que el poeta encauza”.

A lo largo de toda su obra poética posterior, resumida en los siguientes títulos, vemos esta revelación trabajada del ritmo poético: Metal de serena sombra (Premio Municipal de Poesía, 1984); La galería del ángel (1994); El ocaso de los cuatro soles (2005); El oscuro libro del cocodrilo (2006); Carnal (2011); Memoria del relámpago (2012); Al vértice del éter (2015). La poesía de Carlos Danez está poseída por un desenfado alucinante, de matices metafísicos que, en sus más desamparadas certezas, no deja de transformar la experiencia a través de un humor que hereda del Surrealismo, a la par de esa libertad vertiginosa de la imaginación como militancia de rebeldía. Su erotismo es elocuente, dialógico y transgresor. El ideal del amor fou es llevado hasta lo último dentro de su planteamiento, puesto que son estos terribles barrancos emocionales los propulsores de la fuerza dinámica rítmica de lo mejor de su poesía.

Danez es, esencialmente, baudelairiano, por blasfemo y expansivo, con el encabalgamiento de su mensaje que proviene en lo fundamental de la filosofía, pero a través de una reflexión musical en vértigo, que muchas veces está atravesada por la nostalgia, o la fatalidad como precio de la libertad, con el humor negro y la lujuria, entregada a la masacre de la utopía del espíritu poético combatiente de las demás utopías. Su lírica revela comprensiones sabias de la existencia y la realidad, al mismo tiempo que denuncia la hipocresía de las imposiciones del poder. El estoicismo visceral surge de su propio combate artaudiano, heroico, peligroso, se abastece de recorridos infernales hasta las consecuencias oscilantes entre un lenguaje sagrado que se profana y un lenguaje profano sublimado por lo sagrado. En el prólogo a mi primer poemario, Al fondo de la transparencia (Los caminos de Altaír, Mérida, 2009), “El poema es un beso de satán”, Danez confiesa su pasión desmesurada hacia un poeta como Lautréamont, hasta el punto de encerrarse en una casa por completo, sin contacto alguno con la sociedad, con suficiente comida y una caja de botellas de cocuy  de penca –especie de tequila venezolano exquisito–, con Los cantos de Maldoror, durante varios meses, leyendo sus páginas monstruosas. La abierta comunión a destajo con la locura, impulsa a Carlos Danez a explorar el psiquismo de la metáfora confiando el acento en la aventura, en el vértigo de la sinestesia.

Danez da toda la fe por el poema dado, el poema sin edición, natural como la fuente donde surge el aullido y la palabra. Existe una herencia  artaudiana en Danez por su concepción visceral del teatro, la incorporación de los crudos desnudos que escandalizaron a toda Mérida, junto a un empleo propio de la comedia del arte, así como las adaptaciones malandras, por no decir crueles, de los grandes clásicos del teatro: Sófocles, Shakespeare, Eurípides, Tennessee Williams. De allí proviene aquel acento de aguacero al recitar sus poemas, con una grave prosodia, despiadada del alto vuelo, que recordaba a un rapsoda clásico. La búsqueda de la musicalidad en un idioma reivindicado fue en todo momento, para su poesía, oráculo del ser y para el ser, riesgo y presencia.

Todavía ahora lo recuerdo, dentro de la Librería del Sur, conversando con su voz ronca y afónica pero encrudecida, que daba la sensación de una caverna profunda y grande como su envergadura de ogro de Dinamarca, mientras discutíamos con fervor nuestros trabajos junto al grupo de Estudios Libres de la UPTM en la Maestría de Literatura que Danez dirigía, junto a la poeta Karelyn Buenaño, la narradora Magda Armas, el joven poeta César Torres y el arquitecto Gonzalo Ramírez, siempre bajo su dirección alentadora y con su humor negro, crudo, que te hacía despertar de tu modorra, me terminaba animando como un padre bueno a continuar con la escritura de mi novela fantástica, con paciencia, optimismo, pero también con desenfado y esa rebeldía que nos hace reclamar el cielo por asalto.

Danez, te extrañaremos, en especial tu respuesta, cuando te preguntaba al saludarte: “¿Cómo estás?”. “¡Vivo!”, respondías con enérgica voz, era tu grito de guerra. Ahora tu rostro renace de esa mueca que es el tiempo y sus obras, por eso nunca olvidábamos a Píndaro, al citarlo, desde los escalones de la casa Juan Félix Sánchez: “No vivas, alma mía, una vida sin muerte, más agota todos los recursos a tu paso”. Y esa es la enseñanza de los gladiadores griegos, como de los poetas, emerger de la vida hacia la vida para descollar y, si es posible, al morir durante la batalla, alcanzar el Olimpo junto a los celestes, por amor del Dios de la guerra.

La siguiente selección de sus libros, desde el más reciente hasta su obra prima, constituye un justo homenaje a una vida dedicada por completo al trabajo poético, la vida, pues, de uno de los maestros de generaciones en la poesía andina-venezolana.

Daniel Arella

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A l  v é r t i c e  d e l  é t e r

— 2 0 1 5 —

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San Juan

Si el acierto
es lo sagrado
de la palabra

el poema sirve para pedir
y el fuego para conceder

Ahora comprendo que el fuego
que eleva todos los cielos
es el mismo que inquieta mi corazón

tan grande es el poder del poema
tanta la luz desde la oscuridad
del alma lo soporta

y en mi pequeño
atormentador deseo
la satisfacción se levanta

¡Que venga el verano!
ya que los astros
están en su curso
y en el corazón
y en la palabra que no temo

el amor nos enloquece
y nos doblega

como el cielo
como abraza la tierra

por eso poema
compláceme y da frutos

antaño estuvimos alimentándonos
con la semillas de las lenguas

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La muerte erótica de un yo psicoanalista

El sentimiento hace el sueño
para cubrir
de pertenencias efímeras la piel

La piel
pasajera
perdiendo
el sentido y el propósito contra

la acariciadora pasión

única razón de la palabra
en un arrullo de crueldad
que nos aferra a la vida
como un espejo a la lluvia

Es la razón una locura
de toque divino pero ¿qué dios
nos seduce a nombrar lo incierto?

acaso el dios del amor que nos consume
separándonos de cada palabra

su pueblo lo adora

sus motivos son siempre nimios

fornicamos con su presencia
hasta hablarnos con dulzura

y de la muerte nos quejamos
como si pudiéramos permanecer

Él hace hechizos
para frecuentar nuestra tristeza
y bendecirnos como a cobardes
por preferir el gozo

pero un dios
no puede darnos
la culpa

Él sólo nos juzga
cuando con nosotros
juega a los judíos

El amor nos dio hijos y nombres
y luego nos perdió

en lo profundo de su propio pensamiento

para enseñarnos con fuego
el sueño y la piel

con agua el espejo
y los sentimientos

que el tiempo atrapó
para repetirnos
que el amor nunca
se consume
y así no morimos ni vivimos
sólo a este dios padecemos

El impulso
que nos une
es el mismo
que nos separa

un coro de carros
tocará
corneta
por nosotros

esta es la ciencia
de la eternidad

y estas son sus flores
para adornar los sepulcros
que de ti me separan

para percibirte
y ausentarme
antes de la entrega

en certero silencio
el amor se consuma

y vencido en la luz
sólo espera la noche
con tranquilidad
cuán espontáneo es el amor
que no teme consecuencias

pero carece de palabras
no es humano

Enamórate y serás frágil como un dios

no te apartarás de tu oscura naturaleza

en el temblor del comienzo

mortal
ama
penetrando
con delicadeza
y serás Dios

Los caminos se han marchado
y sigo detenido moviéndose
en el preciso instante en que se abre la flor

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Bailarina destemplada

a Gelindo Casasola

El tiempo retoca
la imagen con la melodiosa luz
de una tierna mirada
de exasperación
e inocencia (a la manera
de blancos gansos
o de las florecillas)

Las sombras
vienen de adentro de la figura
torturantes
perfilan volúmenes
cuando carnes complacen carnes

Te digo bailarina así levantas un pie
(pues puedes
briosa encorvar
tu potranca elegancia) y dejas escuchar
el frú-frú de tú-tú-tú

Sé que en equilibrio
la línea de tu culo has puesto
para dar en el aire
un relajado salto
y en un mismo movimiento
pero en otro sueño
con aquel piano en reposo
la espalda te rascas

Te das cuenta
de la mano casi
se te borra un grácil gesto

Sabes estás aquí y al frente
tendida se levanta la línea de la barra
donde el dolor del trabajo hace la levedad
pronto aprenderás a volar
salta con aérea perversidad
Pero no olvides
la flor que con pasión
es abierta
al marchitarse
ya sombría sus pétalos suelta.

Quién si no
tus pequeños senos quietos
pueden temblando de candores
indicar cuándo hay que esmerilar el piso
del que descubierta
saltarás
para cruzar por el puente del cuerpo
la precisión del espacio

Si los pintores
te prefieren apacible
como un trozo de carne cruda
yo prefiero tus canillas

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E l  o s c u r o  l i b r o  d e l  c o c o d r i l o

— 2 0 0 6 —

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Piedra de Rey Lear

a Aladyn

Mientras mis poemas
las olas marinas
escriben al vaivén
de la luna desde el fondo
del silencio desconocido
brota un guijarro antiguo
con argénteos cráteres
emanando éter contra un cielo oscuro
penetrado de estrellas
susurrantes de viaje y voluntades
que van doblegando el tiempo
desde el eje de las esferas
y demás piedras con formas diversas
ennoblecidas en la renuncia
prolongada por la belleza sin pérdida
de simpleza evidente

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Estructura molecular de la piedra

Somos los mercenarios del sueño
mientras dormimos jamás
la cautelosa muerte ha de llevarnos
hoy se ha marchado con el presente.

Toda batalla es trivial y cotidiana.

Aquí no hay nada que ver
sólo tiendas para comprar.

La diversidad atrofia el alma.

Sueñan los vientos
permeabilizando el placer
de las piedras.

Un murmullo lujurioso convulsiona
un vado de creyentes mal hadados.

—Carne y espíritu complacen—

Dentro en lo más oscuro de la piedra
arrulla este lloriqueo ensordeciendo
las voces de los ancestros.

Qué haré cuando sufrir no puedo.

Ancestros que detrás de mis oídos
desde sus vicios me sueñan

y la voz del anhelo apagada permanece.

Los sentimientos tanto
en los sentidos repitieron
su agobiante curso
que quedaron en el viento detenidos
como plano nublado de Estigia
ardiendo iracundos de olvido.

A los ojos de la Medusa no hay nada qué hacer

Sólo escaleras eléctricas que descender

Empinadas como las de Helsinki

Tomaremos el metro hasta Rautatientori.

Allí en un anticuario preguntarás
a una cartera de cocodrilo por el sexo de Osiris
y el mío y la serpiente que me incita
para volver al río Nilo

ahora inquiriendo las piedras
del tiempo en el terror
de la duda la belleza se esconde.

Las piedras son las palabras
y contándolas una iglesia construí,
ahora el pueblo las adora.

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Abismo

Es cruel dormir sin saber
cuánto despertaremos

porque es soñar

en el fondo del mar
con la espuma del mar

donde el ensangrentado

pene del tiempo
flota copulando

con su propia luz

al brotar de la oscura
inmensidad del tiempo

y crea el espacio
de la ambigüedad
y el volumen
para la necesidad
de sabiduría
saludando
signos y señales
y es proyectar
la ilusión de la luz
desde un espejo

ignorado es el deseo

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E l  o c a s o  d e  l o s  c u a t r o  s o l e s

— 2 0 0 5 —

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El Rosal de María

Arte del sol
……….poder, son,
y luna María

María estos somos
Sol azul
(éramos) serafines
……….Fiel
Luz
……….el sereno correr del azul
flor de luz (aroma) quien ríes
gozas vo
……….ces to
……………..do feliz uno dos
……………………..feliz teme dos.
Maria es rei
……………..na (flores) ri-e tara
reos.

Rosal ri-es feliz
……….dar esta sed soy
poder y es ahí Señor.

Hay sed
……….Ferviente es
……………..sed más
ley………………….reinado.

De Ma-ría y verás saltar
……….tus voces su
sur más feliz es
……………..aire día,
se nota aire y país,
ley pura y sol, sal
……….Sales.

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Conjuro para el arte perdido

a Néstor Francia

Arte suelto
es mar de cielos
………..así miramos
esa luz borde
creamos tu vértigo
y amar esta columna
ahí
el viento
lomo de fieras será luego de cada día
………..calor
………..sol
………..hoy
feroz paz vuela poemas
así como remonta las poderosas
querer sólo querer
se reta Dios
así libramos en canción
mundo en este río en poder
y dar gloria.
………..Arte.

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Fumador

a Elías Capriles

Un cigarro su espejo
en el vapor contempla
el lago fumar aguas.
Sube y Baja el vapor

……….Por el canto del tiempo
……….unísonas dos mariposas vuelan
……….sosteniendo el aire que se vierte

El aire limpio estalla
……………….en la luz
el exaltado callar
del viento ausente de tiempo
donde la imagen al silencio se entrega

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M e t a l  d e  s e r e n a  s o m b r a

— 1 9 8 4 —

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Sobre el sopor

Harto río en círculo liberado suena
el campanario del verano su curso de fuego.
Astros otros brillan detrás. Pero la tarde
riberea la sombra y penetra un ruego de piedra;
es la tierra que resplandecerá Misericordia
luz propia / pica / asciende sobre el sopor
fruto de sombra para el agradecimiento estelar.

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Fénix

………..No,
el clamado aliento
el colmillo raya recuerdos
………..ME-
Dios tonos sombrean la perla
la sangre. Esa
enamorada se embriaga
del úni-
co nombre que no existió.
Y no es pura ya que galopa
su sueño desde
ti a en ti
del vacío, del, de, el
que olvida su luz para que
marla
y florecer.

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Lirios en el cielo

Los zamuros hacen círculos en el cielo
un día de triandáfilo lirio la Ma
dre maga enseña el vuelo dispuesto por el maestro
………….el vuelo está con nosotros
tan verde madre maga la estela
……………………………azul
brilla azul luego oscuro
mariposa negra Madre la rosa
una brujita que me acompaña
cabellos azules un pistilo de blanco
polen es la natura de la plácida brujita.

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La alfarería del suicida

Todo torno parcela Nada
que tras un caleidoscopio bosteza;
……………amables circos en tan amargas máscaras.

Todo torno parcela  Nada
que tras un caleidoscopio bosteza;
………..amables circos en tan amargas máscaras.

Todo torno tirabuzón marfil de ida vida
la succionada que abraza Hoy,
………..licor somnoliento en los pechos agitados.
También todo torno es Hoy
vida plena. Y se vacía.

Antigua la luz lo de siempre, útil cegadora
Incógnita, remolino incandescente
abierta Nada / Cegadora / el suicida fue a buscarla
cansado de ser arcilla, modelado y giratorio, por Todo Torno.

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Él se hizo silencio

Resecando su hidrografía y ceñido
al recuerdo está polvo en poros el rostro.
Él ya no ve, no soy
Yo, respiro tiempo por tijeras del silencio
devorado sin ser silencio.

Quien me ve mirando la muerte soy yo
el de la piel deshecha de luz;
ardió sus pies en el caos; niño sólo sabe el
oleaje que lo abatió.

Él se hizo silencio
dejando al miedo bramar placer,
húmedo recuerdo de ahora,
que bramen niño los pies
que sol sueño salga, la playa
que ore su color, oleajes
pies descalzos de la madre
suben a mi parado patín
y dan vida a los ríos de mi rostro.

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Sube tras el sueño

Es sencillo y hacerlo no puedo.
Tan ajeno de ti estoy Madre
despierta mis amnésicas manos
que soy un diamante y recordarlo no quiero.

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Candor

a Drina

Cuando las aguas el esplendor se han vaciado
ventean luces los lirios del desfiladero.
Qué danza de labios despojaron peregrinas
Pieles. Hojas de mango se anuncian.

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El sol

Las siempre cometas de hilo
en la densidad de su silencio
cabalgábamos reposadamente
nos fuimos haciendo espejismo para ser
los surtidores de colores
aproximándonos de temperatura
dejándonos caer suavemente sobre la atmósfera
reflejándonos meticulosamente el siniestro del placer
y arder vueltos viento con cuerpos
para quemarnos en las grietas del aire
casi cuando logramos la transparencia del ave
no pudimos volvernos ceniza y renacer
apareciendo en el horizonte con el nuevo día
los surtidores de colores.

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Balada de Gelindo

a Gelindo Casasola

Toma ese esplendor azul
es azul de prados
azul de negro,
sin puntos de fuga
silocibina musgo de flores.
Está trinando poemas de luz
es ahora en los prados.
En los prados
de aguas profundas
cantan
y te sumerges
sin ahogo
cercano al sonido
en el sonido
las flores se quedan y siguen
y luego, a quién escuchan.

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Bibliografía del autor
Metal de serena sombra. Publicación del Gobierno del Estado Mérida, Premio Municipal de Poesía, 1984.
:
El ocaso de los cuatro soles.
Ediciones Gitanjali, Mérida, 2005.
:
El oscuro libro del cocodrilo.
Fundación Editorial El perro y la rana,  Caracas, 2006.
:
Al vértice del éter.
Fundecem, Mérida, 2015.

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C  a  r  l  o  s   D  a  n  e  z
1 9 5 5  —  2 0 2 2

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La imagen que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Aquiles Cavallaro 

Carlos Danez

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a Mérida y sus poetas,
tras  la reciente partida del maestro Danez.

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Carlos Danez, poeta y dramaturgo venezolano, nace en Viña del Mar, Chile, en el año 1955. Llega a Mérida, Venezuela, desde temprana edad (cuando apenas era un adolescente), ciudad donde pasará el resto de su vida junto a su familia, y donde escribirá toda su obra poética. Entre los años setenta y ochenta, en Mérida se había gestado, a partir del grupo Laurel, una honda y original reflexión sobre el ritmo en la poesía pensante, como llamó el filósofo Heidegger a un decir esencial disponible a la escucha del Ser, ejercicio del develamiento del Ser, lo descubierto deslumbrado, diríamos, pero en su relación con una nobleza presocrática y al mismo tiempo chamánica, de íntimo encuentro con la physis, como llamaban los griegos a la naturaleza, que según Aristóteles es lo ente en su conjunto.

Carlos Danez y  Gelindo Casasola, grandes amigos, eran lectores acuciosos de la literatura clásica en sus idiomas originales: Homero, Píndaro, Horacio, Virgilio, Dante, Heráclito, Anaximandro, Parménides, así como poetas italianos, entre ellos Giacomo Leopardi. Esto, en gran parte, por su filiación discipular con el escritor y filósofo José Manuel Briceño Guerrero, profesor de  Griego y Filosofía, en el caso de Danez, con quien estudiaría durante décadas constantes a los dramaturgos griegos Sófocles, Esquilo y Eurípides. Entre los libros más luminosos de aquel grupo legendario de poetas hongueros-argonautas, el grupo Laurel, se encuentran  Pasturas (1979) de Gelindo Casasola; Luna Tolí de Roldán Montoya, y Metal de serena sombra (1984) de Carlos Danez, obra que destaca en su época por la sonoridad genuina de unos versos que desaparecen en el ritmo, que se lanzan al peligro de sonar en los abismos (sin olvidar a Gilberto Ríos, El Conde Blue y Aladyn). De ese grupo también surgió uno de los teóricos literarios más destacados que pasaron por la Universidad de Los Andes, Drina Hocevar, profesora de Literatura Inglesa, esposa de Danez; por esa época empezaban a ser novios, y apenas iniciaba una investigación que duraría toda la vida, publicada tres décadas después como parte de su doctorado por la Universidad de Helsinki: un estudio colosal que llega hasta las últimas consecuencias posibles tanto de la semiótica, la filosofía existencialista, la fonética y los estudios literarios para estudiar El ritmo de la poesía. Uno de los primeros escritos sobre este tema está presente en la reseña de la contraportada de Metal de serena sombra, que vale la pena citar: “En mis intentos de abordar su poesía tuve que darle menos importancia a la razón y ceder paso a las sensaciones, como al descubrimiento del ritmo del poema que marca su sentido y su significado (…) La fuerza vital es el origen de todo ritmo. El poema es la expresión de la fuerza vital latente en el universo. El ritmo es trabajo seguido de descanso. Actividad-reposo-actividad-reposo. Es un golpear las palabras. Acentos. Tensión-relajación. Inspiración-espiración. Un fluir vital, un río que el poeta encauza”.

A lo largo de toda su obra poética posterior, resumida en los siguientes títulos, vemos esta revelación trabajada del ritmo poético: Metal de serena sombra (Premio Municipal de Poesía, 1984); La galería del ángel (1994); El ocaso de los cuatro soles (2005); El oscuro libro del cocodrilo (2006); Carnal (2011); Memoria del relámpago (2012); Al vértice del éter (2015). La poesía de Carlos Danez está poseída por un desenfado alucinante, de matices metafísicos que, en sus más desamparadas certezas, no deja de transformar la experiencia a través de un humor que hereda del Surrealismo, a la par de esa libertad vertiginosa de la imaginación como militancia de rebeldía. Su erotismo es elocuente, dialógico y transgresor. El ideal del amor fou es llevado hasta lo último dentro de su planteamiento, puesto que son estos terribles barrancos emocionales los propulsores de la fuerza dinámica rítmica de lo mejor de su poesía.

Danez es, esencialmente, baudelairiano, por blasfemo y expansivo, con el encabalgamiento de su mensaje que proviene en lo fundamental de la filosofía, pero a través de una reflexión musical en vértigo, que muchas veces está atravesada por la nostalgia, o la fatalidad como precio de la libertad, con el humor negro y la lujuria, entregada a la masacre de la utopía del espíritu poético combatiente de las demás utopías. Su lírica revela comprensiones sabias de la existencia y la realidad, al mismo tiempo que denuncia la hipocresía de las imposiciones del poder. El estoicismo visceral surge de su propio combate artaudiano, heroico, peligroso, se abastece de recorridos infernales hasta las consecuencias oscilantes entre un lenguaje sagrado que se profana y un lenguaje profano sublimado por lo sagrado. En el prólogo a mi primer poemario, Al fondo de la transparencia (Los caminos de Altaír, Mérida, 2009), “El poema es un beso de satán”, Danez confiesa su pasión desmesurada hacia un poeta como Lautréamont, hasta el punto de encerrarse en una casa por completo, sin contacto alguno con la sociedad, con suficiente comida y una caja de botellas de cocuy  de penca –especie de tequila venezolano exquisito–, con Los cantos de Maldoror, durante varios meses, leyendo sus páginas monstruosas. La abierta comunión a destajo con la locura, impulsa a Carlos Danez a explorar el psiquismo de la metáfora confiando el acento en la aventura, en el vértigo de la sinestesia.

Danez da toda la fe por el poema dado, el poema sin edición, natural como la fuente donde surge el aullido y la palabra. Existe una herencia  artaudiana en Danez por su concepción visceral del teatro, la incorporación de los crudos desnudos que escandalizaron a toda Mérida, junto a un empleo propio de la comedia del arte, así como las adaptaciones malandras, por no decir crueles, de los grandes clásicos del teatro: Sófocles, Shakespeare, Eurípides, Tennessee Williams. De allí proviene aquel acento de aguacero al recitar sus poemas, con una grave prosodia, despiadada del alto vuelo, que recordaba a un rapsoda clásico. La búsqueda de la musicalidad en un idioma reivindicado fue en todo momento, para su poesía, oráculo del ser y para el ser, riesgo y presencia.

Todavía ahora lo recuerdo, dentro de la Librería del Sur, conversando con su voz ronca y afónica pero encrudecida, que daba la sensación de una caverna profunda y grande como su envergadura de ogro de Dinamarca, mientras discutíamos con fervor nuestros trabajos junto al grupo de Estudios Libres de la UPTM en la Maestría de Literatura que Danez dirigía, junto a la poeta Karelyn Buenaño, la narradora Magda Armas, el joven poeta César Torres y el arquitecto Gonzalo Ramírez, siempre bajo su dirección alentadora y con su humor negro, crudo, que te hacía despertar de tu modorra, me terminaba animando como un padre bueno a continuar con la escritura de mi novela fantástica, con paciencia, optimismo, pero también con desenfado y esa rebeldía que nos hace reclamar el cielo por asalto.

Danez, te extrañaremos, en especial tu respuesta, cuando te preguntaba al saludarte: “¿Cómo estás?”. “¡Vivo!”, respondías con enérgica voz, era tu grito de guerra. Ahora tu rostro renace de esa mueca que es el tiempo y sus obras, por eso nunca olvidábamos a Píndaro, al citarlo, desde los escalones de la casa Juan Félix Sánchez: “No vivas, alma mía, una vida sin muerte, más agota todos los recursos a tu paso”. Y esa es la enseñanza de los gladiadores griegos, como de los poetas, emerger de la vida hacia la vida para descollar y, si es posible, al morir durante la batalla, alcanzar el Olimpo junto a los celestes, por amor del Dios de la guerra.

La siguiente selección de sus libros, desde el más reciente hasta su obra prima, constituye un justo homenaje a una vida dedicada por completo al trabajo poético, la vida, pues, de uno de los maestros de generaciones en la poesía andina-venezolana.

Daniel Arella

:

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:

Al vértice del éter

— 2 0 1 5 —

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San Juan

Si el acierto
es lo sagrado
de la palabra

el poema sirve para pedir
y el fuego para conceder

Ahora comprendo que el fuego
que eleva todos los cielos
es el mismo que inquieta mi corazón

tan grande es el poder del poema
tanta la luz desde la oscuridad
del alma lo soporta

y en mi pequeño
atormentador deseo
la satisfacción se levanta

¡Que venga el verano!
ya que los astros
están en su curso
y en el corazón
y en la palabra que no temo

el amor nos enloquece
y nos doblega

como el cielo
como abraza la tierra

por eso poema
compláceme y da frutos

antaño estuvimos alimentándonos
con la semillas de las lenguas

:

:

:

:

La muerte erótica de un yo psicoanalista

El sentimiento hace el sueño
para cubrir
de pertenencias efímeras la piel

La piel
pasajera
perdiendo
el sentido y el propósito contra

la acariciadora pasión

única razón de la palabra
en un arrullo de crueldad
que nos aferra a la vida
como un espejo a la lluvia

Es la razón una locura
de toque divino pero ¿qué dios
nos seduce a nombrar lo incierto?

acaso el dios del amor que nos consume
separándonos de cada palabra

su pueblo lo adora

sus motivos son siempre nimios

fornicamos con su presencia
hasta hablarnos con dulzura

y de la muerte nos quejamos
como si pudiéramos permanecer

Él hace hechizos
para frecuentar nuestra tristeza
y bendecirnos como a cobardes
por preferir el gozo

pero un dios
no puede darnos
la culpa

Él sólo nos juzga
cuando con nosotros
juega a los judíos

El amor nos dio hijos y nombres
y luego nos perdió

en lo profundo de su propio pensamiento

para enseñarnos con fuego
el sueño y la piel

con agua el espejo
y los sentimientos

que el tiempo atrapó
para repetirnos
que el amor nunca
se consume
y así no morimos ni vivimos
sólo a este dios padecemos

El impulso
que nos une
es el mismo
que nos separa

un coro de carros
tocará
corneta
por nosotros

esta es la ciencia
de la eternidad

y estas son sus flores
para adornar los sepulcros
que de ti me separan

para percibirte
y ausentarme
antes de la entrega

en certero silencio
el amor se consuma

y vencido en la luz
sólo espera la noche
con tranquilidad
cuán espontáneo es el amor
que no teme consecuencias

pero carece de palabras
no es humano

Enamórate y serás frágil como un dios

no te apartarás de tu oscura naturaleza

en el temblor del comienzo

mortal
ama
penetrando
con delicadeza
y serás Dios

Los caminos se han marchado
y sigo detenido moviéndose
en el preciso instante en que se abre la flor

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Bailarina destemplada

a Gelindo Casasola

El tiempo retoca
la imagen con la melodiosa luz
de una tierna mirada
de exasperación
e inocencia (a la manera
de blancos gansos
o de las florecillas)

Las sombras
vienen de adentro de la figura
torturantes
perfilan volúmenes
cuando carnes complacen carnes

Te digo bailarina así levantas un pie
(pues puedes
briosa encorvar
tu potranca elegancia) y dejas escuchar
el frú-frú de tú-tú-tú

Sé que en equilibrio
la línea de tu culo has puesto
para dar en el aire
un relajado salto
y en un mismo movimiento
pero en otro sueño
con aquel piano en reposo
la espalda te rascas

Te das cuenta
de la mano casi
se te borra un grácil gesto

Sabes estás aquí y al frente
tendida se levanta la línea de la barra
donde el dolor del trabajo hace la levedad
pronto aprenderás a volar
salta con aérea perversidad
Pero no olvides
la flor que con pasión
es abierta
al marchitarse
ya sombría sus pétalos suelta.

Quién si no
tus pequeños senos quietos
pueden temblando de candores
indicar cuándo hay que esmerilar el piso
del que descubierta
saltarás
para cruzar por el puente del cuerpo
la precisión del espacio

Si los pintores
te prefieren apacible
como un trozo de carne cruda
yo prefiero tus canillas

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El oscuro libro
del cocodrilo

— 2 0 0 6 —

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Piedra de Rey Lear

a Aladyn

Mientras mis poemas
las olas marinas
escriben al vaivén
de la luna desde el fondo
del silencio desconocido
brota un guijarro antiguo
con argénteos cráteres
emanando éter contra un cielo oscuro
penetrado de estrellas
susurrantes de viaje y voluntades
que van doblegando el tiempo
desde el eje de las esferas
y demás piedras con formas diversas
ennoblecidas en la renuncia
prolongada por la belleza sin pérdida
de simpleza evidente

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Estructura molecular de la piedra

Somos los mercenarios del sueño
mientras dormimos jamás
la cautelosa muerte ha de llevarnos
hoy se ha marchado con el presente.

Toda batalla es trivial y cotidiana.

Aquí no hay nada que ver
sólo tiendas para comprar.

La diversidad atrofia el alma.

Sueñan los vientos
permeabilizando el placer
de las piedras.

Un murmullo lujurioso convulsiona
un vado de creyentes mal hadados.

—Carne y espíritu complacen—

Dentro en lo más oscuro de la piedra
arrulla este lloriqueo ensordeciendo
las voces de los ancestros.

Qué haré cuando sufrir no puedo.

Ancestros que detrás de mis oídos
desde sus vicios me sueñan

y la voz del anhelo apagada permanece.

Los sentimientos tanto
en los sentidos repitieron
su agobiante curso
que quedaron en el viento detenidos
como plano nublado de Estigia
ardiendo iracundos de olvido.

A los ojos de la Medusa no hay nada qué hacer

Sólo escaleras eléctricas que descender

Empinadas como las de Helsinki

Tomaremos el metro hasta Rautatientori.

Allí en un anticuario preguntarás
a una cartera de cocodrilo por el sexo de Osiris
y el mío y la serpiente que me incita
para volver al río Nilo

ahora inquiriendo las piedras
del tiempo en el terror
de la duda la belleza se esconde.

Las piedras son las palabras
y contándolas una iglesia construí,
ahora el pueblo las adora.

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Abismo

Es cruel dormir sin saber
cuánto despertaremos

porque es soñar

en el fondo del mar
con la espuma del mar

donde el ensangrentado

pene del tiempo
flota copulando

con su propia luz

al brotar de la oscura
inmensidad del tiempo

y crea el espacio
de la ambigüedad
y el volumen
para la necesidad
de sabiduría
saludando
signos y señales
y es proyectar
la ilusión de la luz
desde un espejo

ignorado es el deseo

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El ocaso de los cuatro soles

— 2 0 0 5 —

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El Rosal de María

Arte del sol
……….poder, son,
y luna María

María estos somos
Sol azul
(éramos) serafines
……….Fiel
Luz
……….el sereno correr del azul
flor de luz (aroma) quien ríes
gozas vo
……….ces to
……………..do feliz uno dos
……………………..feliz teme dos.
Maria es rei
……………..na (flores) ri-e tara
reos.

Rosal ri-es feliz
……….dar esta sed soy
poder y es ahí Señor.

Hay sed
……….Ferviente es
……………..sed más
ley………………….reinado.

De Ma-ría y verás saltar
……….tus voces su
sur más feliz es
……………..aire día,
se nota aire y país,
ley pura y sol, sal
……….Sales.

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Conjuro para el arte perdido

a Néstor Francia

Arte suelto
es mar de cielos
………..así miramos
esa luz borde
creamos tu vértigo
y amar esta columna
ahí
el viento
lomo de fieras será luego de cada día
………..calor
………..sol
………..hoy
feroz paz vuela poemas
así como remonta las poderosas
querer sólo querer
se reta Dios
así libramos en canción
mundo en este río en poder
y dar gloria.
………..Arte.

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Fumador

a Elías Capriles

Un cigarro su espejo
en el vapor contempla
el lago fumar aguas.
Sube y Baja el vapor

……….Por el canto del tiempo
……….unísonas dos mariposas vuelan
……….sosteniendo el aire que se vierte

El aire limpio estalla
……………….en la luz
el exaltado callar
del viento ausente de tiempo
donde la imagen al silencio se entrega

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Metal de serena sombra

— 1 9 8 4 —

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Sobre el sopor

Harto río en círculo liberado suena
el campanario del verano su curso de fuego.
Astros otros brillan detrás. Pero la tarde
riberea la sombra y penetra un ruego de piedra;
es la tierra que resplandecerá Misericordia
luz propia / pica / asciende sobre el sopor
fruto de sombra para el agradecimiento estelar.

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Fénix

………..No,
el clamado aliento
el colmillo raya recuerdos
………..ME-
Dios tonos sombrean la perla
la sangre. Esa
enamorada se embriaga
del úni-
co nombre que no existió.
Y no es pura ya que galopa
su sueño desde
ti a en ti
del vacío, del, de, el
que olvida su luz para que
marla
y florecer.

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Lirios en el cielo

Los zamuros hacen círculos en el cielo
un día de triandáfilo lirio la Ma
dre maga enseña el vuelo dispuesto por el maestro
………….el vuelo está con nosotros
tan verde madre maga la estela
……………………………azul
brilla azul luego oscuro
mariposa negra Madre la rosa
una brujita que me acompaña
cabellos azules un pistilo de blanco
polen es la natura de la plácida brujita.

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La alfarería del suicida

Todo torno parcela Nada
que tras un caleidoscopio bosteza;
……………amables circos en tan amargas máscaras.

Todo torno parcela  Nada
que tras un caleidoscopio bosteza;
………..amables circos en tan amargas máscaras.

Todo torno tirabuzón marfil de ida vida
la succionada que abraza Hoy,
………..licor somnoliento en los pechos agitados.
También todo torno es Hoy
vida plena. Y se vacía.

Antigua la luz lo de siempre, útil cegadora
Incógnita, remolino incandescente
abierta Nada / Cegadora / el suicida fue a buscarla
cansado de ser arcilla, modelado y giratorio, por Todo Torno.

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Él se hizo silencio

Resecando su hidrografía y ceñido
al recuerdo está polvo en poros el rostro.
Él ya no ve, no soy
Yo, respiro tiempo por tijeras del silencio
devorado sin ser silencio.

Quien me ve mirando la muerte soy yo
el de la piel deshecha de luz;
ardió sus pies en el caos; niño sólo sabe el
oleaje que lo abatió.

Él se hizo silencio
dejando al miedo bramar placer,
húmedo recuerdo de ahora,
que bramen niño los pies
que sol sueño salga, la playa
que ore su color, oleajes
pies descalzos de la madre
suben a mi parado patín
y dan vida a los ríos de mi rostro.

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Sube tras el sueño

Es sencillo y hacerlo no puedo.
Tan ajeno de ti estoy Madre
despierta mis amnésicas manos
que soy un diamante y recordarlo no quiero.

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Candor

a Drina

Cuando las aguas el esplendor se han vaciado
ventean luces los lirios del desfiladero.
Qué danza de labios despojaron peregrinas
Pieles. Hojas de mango se anuncian.

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El sol

Las siempre cometas de hilo
en la densidad de su silencio
cabalgábamos reposadamente
nos fuimos haciendo espejismo para ser
los surtidores de colores
aproximándonos de temperatura
dejándonos caer suavemente sobre la atmósfera
reflejándonos meticulosamente el siniestro del placer
y arder vueltos viento con cuerpos
para quemarnos en las grietas del aire
casi cuando logramos la transparencia del ave
no pudimos volvernos ceniza y renacer
apareciendo en el horizonte con el nuevo día
los surtidores de colores.

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:

Balada de Gelindo

a Gelindo Casasola

Toma ese esplendor azul
es azul de prados
azul de negro,
sin puntos de fuga
silocibina musgo de flores.
Está trinando poemas de luz
es ahora en los prados.
En los prados
de aguas profundas
cantan
y te sumerges
sin ahogo
cercano al sonido
en el sonido
las flores se quedan y siguen
y luego, a quién escuchan.

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:

_________________
:
Bibliografía del autor
Metal de serena sombra. Publicación del Gobierno del Estado Mérida, Premio Municipal de Poesía, 1984.
:
El ocaso de los cuatro soles.
Ediciones Gitanjali, Mérida, 2005.
:
El oscuro libro del cocodrilo.
Fundación Editorial El perro y la rana,  Caracas, 2006.
:
Al vértice del éter.
Fundecem, Mérida, 2015.

:

:

:

C  a  r  l  o  s   D  a  n  e  z
1 9 5 5  —  2 0 2 2

:

La imagen que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Aquiles Cavallaro 

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