Tarso de Melo

Trad. Valentina Tereshkova

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Lo que el lector tiene ahora ante sus ojos es una selección de 17 poemas de Rastros(2019), antología poética del brasileño Tarso de Melo, que recoge versos publicados entre 1999 y 2018. A pesar de haber sido escritos en épocas diferentes, Rastros se abre como un libro nuevo, reordenado, que constituye una lúcida apuesta por describir el hacer poético e imágenes de pasajes que irremediablemente se vuelven plurales. Es un empeño contemporáneo, humano, sensible, por mostrar la expresión necesaria, densa, en momentos en los que reflejos antagónicos parecen desintegrar lo posible.     

V.T.

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teoría de la poesía

es poco lo que los charcos dicen
sobre la lluvia, es mínima la memoria
que los mapas guardan del mundo

el sudor en la camisa, en el pantalón, en las medias,
todo trae el paso violento del sol

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a flor de asfalto

(1)

nunca me dijiste el nombre
de las calles que nos llevan al engaño
nunca quisiste saber
de qué están hechas las horas
que dejo escurrir en la acera

(tú, tal vez yo, tal vez nadie)

en la calle estrecha encuentro
el olor a humo de mi abuelito
que nunca lo vi
y es como si pudiese decir
hogar y masticar en el pecho
las lascas de su tiempo
de su distancia

alguien que tal vez se parezca
a mi abuelita que nunca la vi
me mira a través de la cortina de cuentas
velas cedazos rollos de tabaco
y parece llamarme
para una conversa
que nunca oí

entonces entro lento
y salgo llevándolos en la piel
a flor de piel, a flor de asfalto
en carne viva

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(2)

niñerías, niñerías
así se te escurren
los días
dejas en cada esquina
más de lo que llevas

¿ya te fijaste
que el olor de la tarde
se evapora con el sol
y que la noche
cuando calma su prisa
enciende otro universo
en tus narinas?

no hay marcas que indiquen
los grandes riesgos del día
andas y no sabes que los ruidos
de los carros y pregones y aflicciones
se quedan para siempre
entre las ruinas de tu memoria

no sabes que tus muertos
están sentados en las sillas
que el viejo ajusta
en el medio de la acera

que se ponen los zapatos
despreciados por el zapatero
(una pared entera de pasos perdidos
guardados para pies que nunca vendrán)

que ellos se protegen
entre los tallos del paraguas
cocido con dedicación
a los pies de la multitud

no ves que tus muertos huyen
con las sombras (como sombras)
en una calle con nombre de flor
perdida en el centro de la ciudad

no riegas a tus muertos

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(3)

el retrato de la familia
tal vez
u otra colección de escombros
se van en el volquete
aquí quedaba una casa
ahí otra y otra y otra
había nombres dentro de las casas
había hombres dentro de los nombres
mujeres vivían bajo esas tejas
ventana adentro había amores
había guerra en los edredones
y las manchas todas de la noche
había sombras y aún hay

aún oyes gritar al reloj
todavía te asustas
los mismos fantasmas
bajo muchas capas de pintura
bajo muchas capas de tiempo

los golpes de la mandarria revelan
que el mundo siempre estuvo ahí
justo debajo de tus pies
intacto esperando que te despertaras

desnudo
sin nada que lo proteja
paredes pisos cemento pintura
hierro asfalto tejas paños
goma piel palabra

y tú lo desprecias migrante
sin saber de dónde o para dónde

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captcha

no soy un robot, juro
pero ni siempre distingo bien
una calle y otra
señales de tránsito
fachadas de comercios

dos postes, por ejemplo,
me desvío lo más posible
porque en toda la ciudad
se esparcen hilos, órdenes
y las invitaciones que no caben
en los rumbos que la tarde tibia
toma (el amor roto
que regresa rápido, el oro
más bien pago, las multas
borradas, la mejor travesti de la ciudad)

no soy un robot, creo
pero tal vez no tenga
cómo convencerte
nada más allá de una forma de leer
el cielo cuando el sol se aparta
y esa desconfianza
de la noche que invadimos
y nos invade

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aquella • [para Eduardo]

aquella que tal vez
…………………al débil

hubiese sido
la decisión más triste
y a su tiempo la única
……………………: el poema,
hacerlo surgir
……………minucia en los cortes
……………descuidos en la sutura

y el dolor de cada verso
un silencio y después otro,
y nunca más

aquella que
………..otrora
habría sido la más fácil

abandonar la palabra [su
falacia ya flácida,
………………..como esta]                                                                                                                                                                                                                                                en la instancia
baldía indistinta
de la herencia

aquella que
………..desespero
habría sido la mejor
y no fue

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lugar

un país
se descubre
cada mañana

cada mañana
un mismo país
se descubre

y llueve fuerte
sobre el territorio
indefenso

todo el día
un país es tragado
en sus lienzos

y los días pasan
húmedos y tristes
bajo la tierra fértil

a la espera del sol
que lo evapore
e invente

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exámenes de rutina

inmigrantes ilegales se esparcen fuego en el propio cuerpo.
bombas execran señales de vida en el territorio enemigo.
el desespero barre al mar centenas de refugiados.
ejército garantiza la realización de elecciones democráticas.
nuevo ataque a mercado mató menos que el anterior.
nuevo ataque a hospital. nuevo ataque a barrios muertos.
vivas, epidemias erradicadas desmienten datos oficiales.
esclavitud es reinventada en el ojo de las grandes ciudades.
desempleados reciben patadas. manifestantes, perdigonazos.
fronteras — cada vez más — necesitan murallas.
el vocabulario es persistente: hambre, sequía, sed, guerra.
por turno, líderes mundiales lideran el mundo
(actores siempre actúan). el poema, extrañamente, mudo.

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ocupación • [SBC, 2017, sobre foto de Ricardo Stuckert]

puedes comprar
tres mil quilos de oro
diez mil litros del vino
más tinto o de
tu ron preferido

puedes tener cien casas
y volar sobre ellas
con o sin alas

puedes contar la vida
en incontables
metros cuadrados
en cifras pesadas
lucros haberes
y otras alegrías
seguidas de ceros

puedes tener una alfombra
capaz de cubrir
las migajas que caen
de tu mesa rebosada

o incluso un garrote
fuerte para espantar
de tu campo de visión
las aves extrañas
que insisten en posar
pesadas
sobre tus sueños

pero aún así
cuando abres la ventana
tu amplia ventana
y ves de dónde viene
el grito de quien
no entró en tu fiesta

en fin, ¿te congelas?

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al son de:

guardo memorias
perdidas
ausentes del otro
lugar comedido,
si bien me acuerdo

cambio el tiempo
por ti, y paro

nada pase

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un día

la mirada arrastra por el tejido cabellos piel
sepulta en las venas, hecho somnífero, su silencio
pero algo insiste en despertar el tiempo
inútil (las sombras que imagino en la cortina
o los pasos con los que las cucarachas cruzan la sala)
y cada corte, abrupto, incontrolable la escena
se reinicia: una película tal vez, un día

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selva civil • [para Daniel]

todos los días sale a la calle el más gentil de los hostiles. La mamá de la amiguita
decía buenos días justo después de usar su carro como arma. En la panadería
te encuentras con el pana que le pega a la mujer y a él también
le gusta la empanada de carne. Te cruzas por ahí con el torturador
mientras escoge los mangos más dulces. En el centro comercial el
pedófilo pide permiso para sentarse a tu lado. Tu vecino que
acosa estudiantes te desea que descanses. Todo los días
regresa a casa el más hostil de los gentiles.

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cadáver

ese a quien el frío abrazó, el hijo
de la bala perdida, lo que encontró
abrigo bajo el metro, el amigo íntimo
de la alta tensión, el que se fue a vivir al
fondo del río, el que recibió la visita
demorada del hambre, el que siguió
durmiendo en el carro, ese que se guardó
los proyectiles en el pecho y ese que
se volvió titular: “accidente mata a uno
y complica el tráfico de la ciudad”,
un día tal vez, se dejen enterrar

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esta tarde

agua, arena, agua, arena
un poco más de sol cae con la garúa
agua, arena, agua, arena
un poco menos nuestro es cada gota de estas horas

un cuerpo que se acuesta con el crepúsculo
huesos, carne, agua, arena
torpor de no ir a donde el alma se pierde
agua, arena, ola y piedra
no hay sol que arranque esta tiniebla

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dicen

en el país
(dicen)
más feliz
del mundo

en la mejor
(dicen)
empresa
para trabajar

en el momento
en el que
nadie
guarda
risa alguna

la tristeza
debe doler
un poco
más

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poéticas (2)

he aquí, así,
la misión
y su señal:

de la primera
a la última
palabra

querer
que el poema
diga todo

pero todo
es justo lo que
la cabeza
no sabe

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calma y fuga

lento cruzo la avenida
pensando en el poema
que habla de una mujer libre
y de un hombre hecho dardo
que ella lanza lejos

la tibia tarde ya se desvanece
y todo parece tejido
en hilos de ausencia y desespero
mientras los muertos de hoy
se juntan a los cuerpos de ayer

fingimos calma, somos fuga
y nadie sabe bien en qué esquina
la conversación falló y dejó
ese recuerdo sin riberas
en los ojos, en los huesos, en el viento

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pre

no sé si
en el sueño
o en la radio
alguien decía

ni tan
tedioso

que el único
ánimo viene
de imaginarse
contingente
prehistórico

y no tener
la mínima idea
de lo que viene
sin nosotros
después

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barras

los paquetes de cigarros
quedan cerrados en armarios
limpios y blindados

las carnes caras tienen sensores
electrónicos (y el mercado
está cercado de barreras)

las bebidas quedan al fondo
escoltadas por el bigotón seguridad
y las cajas de whisky y gin
son apenas cajas — huecas
hasta que sean (bien) pagadas

(el mercado a cielo abierto, tal vez, con sus
limones, hierbas, guayabas,
es un poco más libre)

impávido,
con la arrogancia de quien dice

débito

regresa a casa con la leche
y los huecos en el alma
que compra alguna
puede cerrar

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Tarso de Melo. Santo André, estado de Sao Paulo, Brasil, 1976. Poeta, abogado, profesor y doctor en Filosofía del Derecho por la Universidad de Sao Paulo (USP). Ha publicado A lapso (1999), Carbono (2002), Planos de fuga (2005), Lugar algum (2007), Exames de rotina (2008), Caderno inquieto (2012), Íntimo desabrigo (2017), Dois mil e quatrocentos quilômetros, aqui (2018), Alguns rastros (2018) y la antología poética Rastros (2019). Actualmente, junto a Heitor Ferráz Mello, otro destacado poeta brasileño, es curador de Vozes e Versos, evento de poesía realizado en el espacio cultural Tapera Taperá, en Sao Paulo. Organiza Passaporte: Literatura, serie de conversas literarias en el Goethe-Institut; y Algaravia!, encuentros de poesía contemporánea en la Biblioteca Mario Andrade de Sao Paulo.

Valentina Tereshkova (Valentina Figuera Martínez) es traductora, investigadora y crítica literaria. Licenciada en Traducción por la Universidad Central de Venezuela (UCV), ha traducido ensayos, poemas y libros para páginas especializadas de poesía, columnas de diarios y editoriales. Tradujo Mapas urbanos, serie documental que narra la historia cultural de las principales metrópolis de Brasil a partir de la visión de poetas, músicos y compositores de Sao Paulo, Río de Janeiro, Salvador y Recife. Doctoranda en Estudios de Literatura en la Universidad Federal de Sao Carlos, Brasil, actualmente investiga sobre poesía brasileña contemporánea y transcreación.

 

La imagen que ilustra este post se titula «Éter», de la artista venezolana Helami José Salas.

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