Thirties Poets

Trad. Juan Arabia & Rodrigo Arriagada-Zubieta

 

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Se llamó Thirties (así como Auden Group y War Generation…) a un conjunto de poetas británicos de la década del 30 (W. H. Auden, Louis MacNeice, Cecil Day-Lewis, Stephen Spender, entre otros), que asumió un rol activo frente a la contingencia de una sociedad en crisis, con variables colectivas dramáticas y urgentes. Este grupo era, por un lado, epígono de la Primera Guerra Mundial con su saldo de cerca de diez millones de muertos; y, por el otro, antesala de la Segunda con sus siguientes millones de vidas por cobrar. «Los Thirties»: autores que hicieron propaganda de una poesía al servicio del socialismo [¡La burguesía tiene que esperar un poco de dolor, una penitencia!]. A. T. Tolley, en The poetry of the Thirties, sencillamente decía hacia 1975: «Un cambio que está asociado en los nuevos poetas de los años treinta: la aparición de una preocupación por temas políticos» [1].

Para una mayor indagación crítica se recomienda tanto el libro de Tolley como el estudio de Desmond Ernest Stewart: Poets of the thirties, London, Routledge & K. Paul, 1969 [2].

Hoy en día, sin embargo, estas conexiones pueden despreciarse. En un homenaje a Louis MacNeice, Auden escribió: «Desde un punto de vis­ta literario, el vínculo periodístico contemporáneo de los nombres de Auden, Day-Lewis, MacNeice, Spender, es y siempre fue absurdo». Y Day-Lewis, en su autobiografía (The buried day), fue aún más enfático: «Aunque Auden, Spender, MacNeice y yo nos conocemos personalmen­te desde mediados de los años treinta, ninguno de nosotros ni siquiera había conocido a los otros tres hasta después de la publicación de New Signatures (…). No sabíamos que éramos un movimiento hasta que los críticos nos dijeron que lo éramos» [3].

Sin embargo, no sólo una época los señala. Además de pasar por la Uni­versidad de Oxford, estos poetas sintieron la obligación social de preo­cuparse por los asuntos públicos, adoptando de esta forma una dicción más cercana para todos, adecuada a la experiencia y representaciones que el mundo le proporcionaba a sus súbditos.

Además, tanto Day-Lewis (que le dedica a Auden su libro The Magnetic Mountain, así como el poema «Epilogue: For W. H. Auden») como MacNeice (en «Postcript to Iceland: for W. H. Auden») así como Spender (en «One More New Botched Beginning», donde recuerda a MacNeice) comparten algo más que una etiqueta de la crítica, que se hace notoriamente visible en sus trabajos poéticos: la autorreferencialidad de un específico proyecto [4].

Dicho de otro modo, el grupo de Auden, los Thirties o bien War Genera­tion, puede ser concebido como un movimiento y tendencia efectivos en la vida intelectual y artística, una experiencia social, pero a menudo no reconocida como social (como describe Raymond Williams para llevar a cabo su hipótesis cultural de structures of feeling) sino privada: «Éstas a menudo son mejor reconocibles en una etapa posterior, cuando han sido (como sucede a menudo) formalizadas, clasificadas y en muchos casos convertidas en instituciones y formaciones» [5].

Estos poetas (pese a sus individualidades) estaban inmersos dentro de una interacción mucho más amplia, como bien anota Desmond Ernest Stewart en materia de industria cultural: «Faber & Faber lideraron el campo en la publicación de muchos de los principales poetas, drama­turgos, arquitectos y cineastas de los años treinta, hasta tal punto que Faber & Faber mismo podría ser considerado como parte del fenómeno de los años 30. En cierto modo esto fue un desarrollo sorprendente, ya que las opiniones políticas de los escritores en muchos casos deben ha­ber ido directamente en contra de las creencias políticas de T. S. Eliot, la influencia literaria dominante en Faber & Faber durante este período, y de Geoffrey Faber, el fundador de la firma» [6].

Si bien la lista podría haber sido más inclusiva, por ejemplo Tolley re­cuerda a otros poetas de Oxford como Rex Warner, Norman Cameron o John Betjeman [7], «the big four», como decíamos, forjan una metalite­ratura, capaz de ser leída o analizada en conjunto.

Por otro lado, la irrupción de una figura como la de Dylan Thomas (Eighteen Poems, 1934), significaría el retorno hacia un tipo de poesía ahistórica e individual, haciendo notable el retorno de otro tipo de formaciones.

 

Juan Arabia & Rodrigo Arriagada-Zubieta

 

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[1] A. T. Tolley, The poetry of the Thirties, London: Gollancz, 1975, p. 15.
[2] Específicamente los capítulos: «C. Day Lewis: Between two worlds», «W. H. Auden: The island and the city» & «Louis MacNeice and Stephen Spender: Sense and sensibility».
[3] Cecil Day-Lewis, The buried day, New York, Harper, 1960, p. 243.
[4] Así como el libro Letters from Iceland, un libro de viajes en prosa y verso es­crito por Auden en coautoría con MacNeice, y publicado en 1937.
[5] Raymond Williams, Marxism and Literature, Oxford [Eng.]: Oxford University Press, 1977, p. 132.
[6] Desmond Ernest Stewart, Poets of the thirties, London, Routledge & K. Paul, 1969, p. 62.
[7] Tolley cita a muchos otros poetas representativos de los años 30: «However, the list of poets usually thought of when the thirties are mentioned —C. Day Lewis, W. H. Auden, Stephen Spender, Louis MacNeice, John Lehmann, Geoffrey Grigson, William Empson, Dylan Thomas, George Barker, David Gascoyne— at­tests to the way in which certain young writers who were at Oxford and Cam­bridge…».

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Cecil Day-Lewis

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¿dónde están los poetas de la guerra?

Ellos, que en la estupidez o mera avaricia
esclavizaron la religión, los mercados, las leyes
ahora toman prestado nuestro lenguaje y nos imponen
hablar a favor de la causa de la libertad.

Es la lógica de nuestros tiempos,
no es tema para un verso inmortal –
que quienes vivimos de sueños honestos
defendamos lo malo frente a lo peor.

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where are the war poets?

They who in folly or mere greed
Enslaved religion, markets, laws,
Borrow our language now and bid
Us to speak up in freedom’s cause.

It is the logic of our times,
No subject for immortal verse –
That we who lived by honest dreams
Defend the bad against the worse.

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el voluntario

Si preguntan, diles en Inglaterra
lo que nos trajo a estas guerras,
a este baldío tras la tumba de una noche
plagada de estrellas –

No fue engaño ni estupidez,
gloria, venganza o dinero:
vinimos porque nuestros ojos abiertos
no podían ver otro camino.

No había otro modo de mantener
la intermitente verdad de los hombres encendida:
esas estrellas atestiguarán que nuestra causa
ardió más breve, pero no menos brillante.

Más allá de los olivos devastados,
desde el más remoto levantamiento de tierra,
nos llama un país que era nuestro
y que aquí recobraremos.

Brilla para nosotros, real y evocada
agua-verde-hidromiel:
ríos de la patria, refresquen el camino
a quienes aquí seguimos su caudal.

Aquí en un lugar extraño y árido,
luchamos por la libertad de Inglaterra,
por el bien que nuestros padres ganaron para ella,
por la tierra que ansiaron contemplar.

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the volunteer

Tell them in England, if they ask
What brought us to these wars,
To this plateau beneath the night’s
Grave manifold of stars –

It was not fraud or foolishness,
Glory, revenge, or pay:
We came because our open eyes
Could see no other way.

There was no other way to keep
Man’s flickering truth alight:
These stars will witness that our course
Burned briefer, not less bright.

Beyond the wasted olive-groves,
The furthest lift of land,
There calls a country that was ours
And here shall be regained.

Shine on us, memoried and real,
Green-water-silken meads:
Rivers of home, refresh our path
Whom here your influence leads.

Here in a parched and stranger place
We fight for England free,
The good our fathers won for her,
The land they hoped to see.

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ángel

Pensamos que vendría el ángel de la muerte
como juez atronador para acusarnos,
entonces practicamos una actitud de calma e indignación
y preparamos los discursos más elocuentes.

Pero cuando el ángel de la muerte bajó,
era como una niña malcriada en armiño:
inclinó un ala negligente sobre algunos
y al resto los trató como alimañas.

Ahora que hemos visto la forma en que ella sigue,
nuestro dominio de sí mismo vacila:
temeríamos muchos menos a un juez de la horca
que a los casuales favores de esa perra.

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angel

We thought the angel of death would come
As a thundering judge to impeach us,
So we practised an attitude of calm or indignation
And prepared the most eloquent speeches.

But when the angel of death stepped down,
She was like a spoilt girl in ermine:
She tipped a negligent wing to some
And treated the rest as vermin.

Now we have seen the way she goes on,
Our self-possession wavers:
We’d fear a hanging judge far less than
That bitch’s casual favours.

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lídice

Not a grave if the murdered for freedom but grows seed for freedom.

Walt Whitman

Llora por nosotros, pueblo asesinado. Mientras tu tumba
duele en crudeza en la historia, haznos entender
lo que nos pide la libertad. Fortalece nuestra mano
contra los arrogantes dogmas que depravan
y que no tienen más pruebas que la muerte a su disposición.

¿Deben los inocentes sangrar por siempre para remediar
estos fanáticos ataques que desgarran a la humanidad?
Las punzadas que sentimos por la atrocidad de tu dolor
prometen un tiempo en el que incluso el asesino verá
su espada apuntada a su propio corazón desnudo.

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lidice

Not a grave if the murdered for freedom but grows seed for freedom.

Walt Whitman

Cry to us, murdered village. While your grave
Aches raw on history, make us understand
What freedom asks of us. Stengthen our hand
Against the arrogant dogmas that deprave
And have no proof but death at their command.

Must the innocent bleed for ever to remedy
These fanatic fits that tear mankind apart?
The pangs we felt from your atrocious hurt
Promise a time when even the killer shall see
His sword is aimed at his own naked heart.

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Stephen Spender

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un mundo creado por el hombre

A qué habitación tan salvaje
entramos, cuando la penumbra
de la noche sin ventanas
nos aparta de la luz

en una negra caja maliciosa.
Entonces una llave nos encierra
en una oscuridad total
donde los nervios se escuchan

por los juguetes hechos por el hombre
para zumbar, desenrollar el ruido.
Los gemidos de sirena. Después,
palos de escoba trepan por el aire,

los relojes rompen sus resortes,
suena la campana de fuego.
Desde lo alto y lo bajo llega
el trueno de los tambores.

¡Ah, qué blancos rayos relucen
hasta el bajo techo del cielo!
Ah, qué destellos muestran
una mujer que grita: «¡Oh!»

Así el mundo que hicimos
paga lo que pagamos;
así desciende la oscuridad
nuestros medios se convirtieron en nuestros fines.

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a man-made world

What a wild room
We enter, when the gloom
Of windowless night
Shuts us from light

In a black malicious box.
Then a key locks
Us into the utter dark
Where the nerves hark

For the man-made toys
To whirr, unwinding noise.
The siren wails. After,
Broomsticks climb air,

Clocks break their springs,
The the fire bell rings.
From high and low comes,
The thunder of the drums.

Ah, what white rays gleaming
Up to the sky’s low ceilling!
Ah, what flashes show
A woman who cries: «Oh!»

Thus the world we made
Pays back what we paid;
Thus the dark descends
Our means became our ends.

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la sombra de una guerra

Para el que vive bajo la sombra de una guerra,
¿qué puedo hacer que importe?
Mi pluma se detiene, y mi risa bailando se detiene,
o cabalga hasta un espacio vacío.

Cuan a menudo, en la poderosa cresta del orgullo,
me dispara el pensamiento
que detiene los indomables caballos de la sangre,
la empuñadura del bien;

ese oso moviéndose, apareándose y gimiendo
melodías para sordos oídos:
repleto de las pasiones más reales de la tierra
debajo de este hogar.

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the shadow of a war

Who live under the shadow of a war,
What can I do that matters?
My pen stops, and my laughter, dancing, stop,
Or ride to a gap.

How often, on the powerful crest of pride,
I am shot with thought
That halts the untamed horses of the blood,
The grip on good;

That moving, whimpering, and mating, bear
Tunes to deaf ears:
Stuffed with the realer passions of the earth
Beneath this hearth.

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ultima ratio regum

Las armas dictan la última razón del capital
en letras de plomo sobre los faldeos primaverales.
Pero el hombre que yace muerto bajo los olivos
era demasiado joven y tonto
para que lo notara el ojo de alguien importante.
Era mejor blanco para un beso.

Mientras vivió, las sirenas de las grandes fábricas
y las puertas giratorias del restaurante nunca lo llamaron.
Su nombre nunca apareció en la prensa.
El mundo mantuvo su tradicional muro
en torno a los muertos con su oro enterrado en un pozo,
mientras su vida, intangible como una Especulación Bursátil, se arrastraba a la deriva.

Un día tiró su gorra con demasiada ligereza
cuando la brisa sopló pétalos de los árboles.
Del muro sin flores brotaron armas,
la ira de las ametralladoras segó enseguida las hierbas;
banderas y hojas cayeron de las manos y las ramas;
la gorra de tweed podrida entre las ortigas.

Ahora piensa en su vida sin valor
en términos de empleo, registros de hoteles, archivos de prensa.
Piensa. Una bala entre diez mil mata a un hombre.
Y pregúntate. ¿Es razonable ese derroche
por la muerte de alguien demasiado joven y tonto
que yace bajo los olivos, oh mundo, oh muerte?

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ultima ratio regum

The guns spell money’s ultimate reason
In letters of lead on the spring hillside.
But the boy lying dead under the olive trees
Was too young and too silly
To have been notable to their important eye.
He was a better target for a kiss.

When he lived, tall factory hooters never summoned him
Nor did restaurant plate-glass doors revolve to wave him in
His name never appeared in the papers.
The world maintained its traditional wall
Round the dead with their gold sunk deep as a well,
Whilst his life, intangible as a Stock Exchange rumour, drifted outside.

O too lightly he threw down his cap
One day when the breeze threw petals from the trees.
The unflowering wall sprouted with guns,
Machine-gun anger quickly scythed the grasses;
Flags and leaves fell from hands and branches;
The tweed cap rotted in the nettles.

Consider his life which was valueless
In terms of employment, hotel ledgers, news files.
Consider. One bullet in ten thousand kills a man.
Ask. Was so much expenditure justified
On the death of one so young and so silly
Lying under the olive tree, O world, O death?

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los verdaderamente grandes

Pienso a menudo en aquellos que fueron verdaderamente grandes.
Quienes, desde el útero, recordaron la historia del alma
a través de corredores de luz donde las horas son soles
infinitos y entonados. Cuya encantadora ambición
fue que sus labios, incluso quemados por el fuego,
hablasen del Espíritu vestido de canción de los pies a la cabeza.
Y quienes atesoraron desde ramas primaverales
los deseos desprendidos de sus cuerpos como flores.

Es precioso no olvidar nunca
el deleite esencial de la sangre extraída de jóvenes primaveras,
irrumpiendo entre las rocas en mundos anteriores a nuestra tierra.
Nunca negar sus placeres en la simple luz matinal
ni su severa demanda de amor vespertina.
Ni permitir gradualmente el tránsito que sofoca,
con estrépito y bruma, la floración del Espíritu.

Cerca de la nieve, cerca del sol, en los campos escarpados,
ve cómo estos nombres son festejados por la hierba ondulante
y por serpenteantes nubes blancas
y por el susurro del viento en el cielo que atento escucha.
Los nombres de los que en vida lucharon por la vida
y mantuvieron en sus corazones el centro del fuego.
Nacidos del sol, hicieron un corto viaje hacia el sol
y dejaron el vívido aire firmado con su honor.

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the truly great

I think continually of those who were truly great.
Who, from the womb, remembered the soul’s history
Through corridors of light where the hours are suns,
Endless and singing. Whose lovely ambition
Was that their lips, still touched with fire,
Should tell of the Spirit, clothed from head to foot in song.
And who hoarded from the Spring branches
The desires falling across their bodies like blossoms.

What is precious, is never to forget
The essential delight of the blood drawn from ageless springs
Breaking through rocks in worlds before our earth.
Never to deny its pleasure in the morning simple light
Nor its grave evening demand for love.
Never to allow gradually the traffic to smother
With noise and fog, the flowering of the Spirit.

Near the snow, near the sun, in the highest fields,
See how these names are fêted by the waving grass
And by the streamers of white cloud
And whispers of wind in the listening sky.
The names of those who in their lives fought for life,
Who wore at their hearts the fire’s centre.
Born of the sun, they travelled a short while toward the sun
And left the vivid air signed with their honour.

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Louis MacNeice

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carrickfergus

Nací en Belfast entre la montaña y los astilleros
….al ulular de las sirenas perdidas y el estruendo del tranvía:
desde allí al humeante Carrick en el Condado de Antrim
….donde el puerto de cuello de botella recoge el barro atascado.

Los pequeños botes bajo el castillo Normando,
….el muelle brillando con trozos de sal cristalina;
El Barrio Escocés era una hilera de casas residenciales
….pero el Barrio Irlandés era para pobres y cesantes.

El arroyo corría amarillo desde la fábrica, apestando a cloro.
….El hilo molido anunciaba su grito fúnebre al mediodía;
nuestras luces miraban sobre el lago a las luces de Bangor
….bajo el aura de un pavo real de una luna que se ahoga.

El Normando amuralló esta ciudad contra su país
….para hacer oídos sordos al grito de sus esclavos
y construyó una iglesia en forma de cruz, pero que denota
….la Escora de Cristo en la cruz, en el ángulo de una nave.

Yo era el hijo del rector, nacido de la orden Anglicana,
….prohibido para siempre de las velas de los irlandeses pobres;
los Chichesters se arrodillaron en mármol al final de un transepto
….con gargueros alrededor de sus cuellos, su privilegio asegurado.

Vino la guerra y un enorme campamento de soldados
….creció desde el suelo a la vista de nuestra casa con largos
maniquíes colgados de las horcas para practicar la bayoneta
….y el desafío del centinela resonaba todo el día;

un terrier Yorkshire entro y salió por la puerta de entrada
….prohibida a los civiles, ladrando como si fuera una afrenta:
marchando a gusto y cantando «Quién Mató a Cock Robin»
….las tropas enfilaron por el albergue y se dirigieron al Frente.

El vapor que me condujo a Inglaterra estaba camuflado –
….sudor y uniformes en el tren Carlisle;
pensé que la guerra duraría por siempre y el azúcar
….racionada y que nunca más

los periódicos semanales tendrían fotos de sacos de arena
….y mi institutriz no haría vendas de musgo
y la gente no tendría mapas encima de la chimenea
….con banderas en alfileres flameando –

Al otro lado del seto de espinos, sonidos de cornetas,
….llamaradas a través de la noche,
en algún lugar del lago había un barco de prisioneros Alemanes,
….una jaula cruzaba sus ojos.

Fui a la escuela en Dorset, el mundo de los padres
….constreñido a un universo de títeres de hijos
lejos de las chicas del molino, del aroma de la porter, de las salinas
….y de los soldados con sus armas.

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carrickfergus

I was born in Belfast between the mountain and the gantries
….To the hooting of lost sirens and the clang of trams:
Thence to Smoky Carrick in County Antrim
….Where the bottle-neck harbour collects the mud which jams.

The little boats beneath the Norman castle,
….The pier shining with lumps of crystal salt;
The Scotch Quarter was a line of residential houses
….But the Irish Quarter was a slum for the blind and halt.

The brook ran yellow from the factory stinking of chlorine,
….The yarn-milled called its funeral cry at noon;
Our lights looked over the lough to the lights of Bangor
….Under the peacock aura of a drowning moon.

The Norman walled this town against the country
….To stop his ears to the yelping of his slave
And built a church in the form of a cross but denoting
….The List of Christ on the cross in the angle of the nave.

I was the rector’s son, born to the anglican order,
….Banned for ever from the candles of the Irish poor;
Somewhere on the lough was a prison ship for Germans,
….A cage across their sight.

I went to school in Dorset, the world of parents
….Contracted into a puppet world of sons
Far from the mill girls, the smell of porter, the salt mines
….And the soldiers with their guns.

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bajo la montaña

Vista desde arriba
la espuma en la bahía es una pluma de ganso
que se abre … y se cierra … sobre sí misma.

Visto desde arriba
el campo es un trozo de tela y los fardos de paja botones
que la mantienen al ras de la tierra.

Vista desde arriba
la casa es un artilugio silencioso cuyo propósito
hace tiempo es obsoleto.

Pero cuando uno baja
las rompientes son escoria fría y las algas
arden de apestosa vida.

Cuando uno baja
el campo es una cosecha provechosa o fallida, la fuente
del dolor de espalda, si no de angustia.

Y cuando uno baja
la casa es una vorágine de amores y odios donde uno –
que ha bajado – pertenece.

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under the mountain

Seen from above
The foam in the curving bay is a goose-quill
That feathers … unfeathers … itself.

Seen from above
The field is a flap and the haycocks buttons
To keep it flush with the earth.

Seen from above
The house is a silent gadget whose purpose
Was long since obsolete.

But when you get down
The breakers are cold scum and the wrack
Sizzles with stinking life.

When you get down
The field is a failed or a worth-while crop, the source
Of back-ache if not heartache.

And when you get down
The house is a maelstrom of loves and hates where you –
Having got down – belong.

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W.H. Auden

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no habrá paz

Aunque el cielo clemente y despejado
sonríe de nuevo en la orilla de tu estima
y sus colores vuelven, la tormenta te ha cambiado:
no olvidarás, nunca,
la oscuridad borrando la esperanza, el vendaval
augurando tu caída.

Debes vivir con lo que sabes.
Años atrás, más allá de ti, fuera de ti hay otros,
de los que nunca oíste en ausencias sin luna,
quienes por cierto han oído de ti,
seres de género y número desconocidos:
y no les gustas.

¿Qué les hiciste?
¿Nada? Nada no es una respuesta:
llegarás a creer – ¿cómo puedes evitarlo? –
que lo hiciste, que les hiciste algo;
te encontrarás deseando hacerlos reír,
ansiarás su amistad.

No habrá paz.
Contrataca, entonces, con todo el valor que tengas
y con cada cobarde estrategia que conozcas,
con la conciencia tranquila de que:
su causa, si tuvieron una, no les importa ahora en absoluto;
ellos odian por odiar.

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there will be no peace

Though mild clear weather
Smile again on the shore of your esteem
And its colours come back, the storm has changed you:
You will not forget, ever,
The darkness blotting out hope, the gale
Prophesying your downfall.

You must live with your knowledge.
Way back, beyond, outside of you are others,
In moonless absences you never heard of,
Who have certainly heard of you,
Beings of unknown number and gender:
And they do not like you.

What have you done to them?
Nothing? Nothing is not an answer:
You will come to believe – how can you help it? –
That you did, you did do something;
You will find yourself wishing you could make them laugh,
You will long for their friendship.

There will be no peace.
Fight back, then, with such courage as you have
And every unchivalrous dodge you know of,
Clear on your conscience on this:
Their cause, if they had one, is nothing to them now;
They hate for hate’s sake.

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en memoria de w. b. yeats

(Enero, 1939)

i

Él desapareció en pleno invierno:
los arroyos estaban congelados, los aeropuertos casi desiertos,
y la nieve desfiguró las estatuas públicas;
el mercurio se hundió en la boca del agonizante día.
Los instrumentos con que contamos sugieren que
el día de su muerte fue oscuro y frío.

Lejos de su enfermedad
los lobos corrieron por los bosques siempre verdes,
el río pueblerino no se dejaba tentar por los muelles de moda;
gracias al luto de las lenguas
sus poemas se mantuvieron a salvo de la muerte del poeta.

Pero para él fue su última tarde como sí mismo,
una tarde de enfermeras y rumores;
las provincias de su cuerpo se revelaron,
los cuadrados de su mente quedaron vacíos,
el silencio invadió los suburbios,
la corriente de su sentimiento falló: se convirtió en sus admiradores.

Ahora está esparcido entre cien ciudades
y entregado por completo a los afectos desconocidos;
para encontrar su felicidad en otra clase de madera
y ser castigado bajo un código de conciencia extranjero.
Las palabras de un muerto se modifican en las entrañas de los vivos.

Pero en la importancia y en el estruendo del mañana
cuando los corredores rujan como bestias en el piso de la Bolsa,
y los pobres tengan los mismos sufrimientos a los que están acostumbrados,
y cada uno en su celda esté casi convencido de su libertad;
algunos miles pensarán en este día
como uno piensa en un día en el que hizo algo inusual.

Los instrumentos con que contamos sugieren que
el día de su muerte fue oscuro y frío.

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ii

Eras tonto como nosotros:
tu don sobrevivió a todo;
la parroquia de mujeres ricas, la decadencia física,
a ti mismo; la loca Irlanda te arrastró a la poesía.
Ahora todavía Irlanda tiene su locura y su clima,
porque la poesía hace que nada ocurra: sobrevive
en el valle de su creación donde los ejecutivos
nunca querrían demorarse; fluye hacia el sur
desde los ranchos de aislamiento y los pesares atareados,
ciudades salvajes en las que creemos y morimos; sobrevive,
una forma de acontecimiento, una desembocadura.

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iii

La tierra recibe un invitado de honor;
William Yeats es sepultado:
deja que el buque irlandés descanse
vaciado de su poesía.

Tiempo intolerante
con los inocentes y valientes,
e indiferente en una semana
a la belleza física,

venera el lenguaje y perdona
a todos aquellos de quienes vive;
perdona la cobardía, la presunción,
deposita estos honores a sus pies.

Tiempo que con extraña excusa
ha perdonado a Kipling y sus opiniones,
y perdonará a Paul Claudel,
a él lo perdona por escribir bien.

En la pesadilla de la oscuridad
todos los perros de Europa ladran,
y las naciones vivientes esperan,
cada una secuestrada en su odio;

la deshonra intelectual
mira desde cada rostro humano,
y los mares de la piedad yacen
bloqueados y congelados en cada ojo.

Sigue, poeta, sigue derecho
hasta el fondo de la noche,
con tu voz inquebrantable
persuádenos a ser felices;

con el cultivo de un verso
haz una viña de la maldición,
canta sobre el fracaso humano
en un arrebato de angustia;

en los desiertos del corazón
deja que comience la fuente curativa,
en la prisión de sus días
enséñale al hombre a dar gracias.

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in memory of w. b. yeats

(January 1939)

 

i

He disappeared in the dead of winter:
The brooks were frozen, the airports almost deserted,
And snow disfigured the public statues;
The mercury sank in the mouth of the dying day.
What instruments we have agree
The day of his death was a dark cold day.

Far from his illness
The wolves ran on through the evergreen forests,
The peasant river was untempted by the fashionable quays;
By mourning tongues
The death of the poet was kept from his poems.

But for him it was his last afternoon as himself,
An afternoon of nurses and rumours;
The provinces of his body revolted,
The squares of his mind were empty,
Silence invaded the suburbs,
The current of his feeling failed: he became his admirers.

Now he is scattered among a hundred cities
And wholly given over to unfamiliar affections;
To find his happiness in another kind of wood
And be punished under a foreign code of conscience.
The words of a dead man
Are modified in the guts of the living.

But in the importance and noise of to-morrow
When the brokers are roaring like beasts on the floor of the Bourse,
And the poor have the sufferings to which they are fairly accustomed,
And each in the cell of himself is almost convinced of his freedom;
A few thousand will think of this day
As one thinks of a day when one did something slightly unusual.

O all instruments we have agree
The day of his death was a dark cold day.

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ii

You were silly like us: your gift survived it all;
The parish of rich women, physical decay,
Yourself; mad Ireland hurt you into poetry.
Now Ireland has her madness and her weather still,
For poetry makes nothing happen: it survives
In the valley of its making where executives
Would never want to tamper; flows on south
From ranches of isolation and the busy griefs,
Raw towns that we believe and die in; it survives,
A way of happening, a mouth.

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iii

Earth, receive an honoured guest;
William Yeats is laid to rest:
Let the Irish vessel lie
Emptied of its poetry.

Time that is intolerant
Of the brave and innocent,
And indifferent in a week
To a beautiful physique,

Worships language and forgives
Everyone by whom it lives;
Pardons cowardice, conceit,
Lays its honours at their feet.

Time that with this strange excuse
Pardoned Kipling and his views,
And will pardon Paul Claudel,
Pardons hims for writing well.

In the nightmare of the dark
All the dogs of Europe bark,
And the living nations wait,
Each sequestered in its hate;

Intellectual disgrace
Stares from every human face,
And the seas of pity lie
Locked and frozen in each eye.

Follow, poet, follow right
To the bottom of the night,
With your unconstraining voice
Still persuade us to rejoice;

With the farming of a verse
Make a vineyard of the curse,
Sing of human unsuccess
In a rapture of distress;

In the deserts of the heart
Let the healing fountain start,
In the prison of his days
Teach the free man how to praise

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epitafio sobre un tirano

Perfección, de algún modo, era lo que buscaba,
y la poesía que creó era fácil de entender;
conocía la locura humana como la palma de su mano,
y estaba muy interesado en ejércitos y flotas;
cuando reía, los respetables senadores estallaban en carcajadas,
y cuando lloraba, los pequeños niños morían en las calles.

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epitaph on a tyrant

Perfection, of a kind, was what he was after,
And the poetry he invented was easy to understand;
He knew human folly like the back of his hand,
And was greatly interested in armies and fleets;
When he laughed, respectable senators burst with laughter,
And when he cried the little children died in the streets.

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Juan Arabia. Buenos Aires, Argentina, 1983.  Poeta, crítico literario, editor y traductor. Egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado los libros: John Fante. Entre la niebla y el polvo (2011); PosData a la Generación Beat (2014); El Enemigo de los Thirties (2015, 2017); John Fante: Camino de los sueños diurnos (2016);  Il Nemico dei Thirties (2017); Desalojo de la naturaleza (2018); Hacia Carcassonne (2020) y The Bund (2020). Fundador y director del sello editorial y revista Buenos Aires Poetry, Arabia también se desempeña como corresponsal por Argentina de nuestra revista POESIA. Los textos que componen esta entrada fueron extraído de Ezra Pound en BLAST I & II, publicado por Buenos Aires Poetry dentro de la Colección Abracadabra, en diciembre del 2020.  

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Rodrigo Arriagada-Zubieta. Viña del Mar, Chile, 1982. Poeta, crítico literario y académico chileno. Ha cursado estudios de Humanidades, Literatura Universal, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en las universidades Adolfo Ibáñez (CL), Del Desarrollo (CL), y de Barcelona (ESP). Su actividad artística y académica se centra en temáticas propias de la modernidad estética: la ciudad, el paseante urbano, la mirada, la memoria, el extrañamiento y la crisis de la experiencia, especializándose en autores de diversas disciplinas como Walter Benjamin, Edward Hopper, Merleau Ponty, Francis Bacon, Baudelaire y Enrique Lihn. Es miembro del Comité Editorial de la revista y editorial Buenos Aires Poetry y realiza crítica de poesía en Latin American Literature Review de la Universidad de Oklahoma (USA). Como académico ha impartido cátedras en diferentes universidades chilenas, abarcando los temas fundamentales de la modernidad: Teoría Literaria, Literatura Rusa, Literatura Norteamericana y Literatura Europea Contemporánea. Como poeta ha publicado Extrañeza (2017) por Buenos Aires Poetry. Sus poemas han sido traducidos al italiano y al inglés.

La obra que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Lauren Bianchi

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Trad. César Panza

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