Thou Shalt Not Kill 

Trad. Diego Sequera

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N o  M a t a r á s

M e m o r i a l  p a r a  D y l a n  T h o m a s

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K e n n e t h  R e x r o t h

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Están asesinando a todos los jóvenes
de medio siglo para acá, todos los días
los han cazado y los han asesinado.
Los están matando ahora
en este minuto, alrededor del mundo,
están matando a los jóvenes.
Conocen diez mil formas de matarlos.
Todos los años inventan nuevas.
En las selvas de Asia,
en los pantanos de Asia,
en los desiertos de Asia,
en las ergástulas de Siberia,
en los barrios bajos de Europa,
en los clubes nocturnos de Norteamérica,
los asesinos están trabajando.

Están apedreando a Esteban,
lo están expulsando de todas las ciudades del mundo.
Bajo el anuncio de Bienvenidos,
bajo el emblema del Rotary,
en la autopista a los suburbios,
su cuerpo yace bajo las piedras que le arrojaron.
Estaba lleno de fe y de poder.
Hizo grandes maravillas entre la gente.
No pudieron oponerse a su sabiduría.
No pudieron soportar el espíritu por el que hablaba.
Gritó en nombre
del sagrario de los testigos del monte.
Destrozaron donde más dolía.
Rechinaron los dientes en su contra
Gritaron con voz ruidosa.
Dejaron de escuchar.
Con apenas un acuerdo lo atropellaron.
Lo desterraron de la ciudad y lo dilapidaron.
Los testigos se desnudaron
a los pies de un hombre cuyo nombre era el tuyo:
tú.

Tú eres el asesino.
Tú estás matando a los jóvenes.
Tú estás asando a Lorenzo en su parrilla.
Cuando tú lo exigías él revelaba
los tesoros del espíritu,
te enseñó a los pobres.
Pusiste tu corazón en su contra.
Lo sujetaste y ataste con ira.
Lo asaste a fuego lento.
Su grasa goteaba y gorgoteaba en la llama.
El olor se te hizo dulce al olerlo.
Gritó con furia
“Estoy cocinado por dentro
voltéame y come,

come de mi carne”.

Tú estás asesinando a los jóvenes.
Estás flechando a Sebastián.
Que mantuvo a salvo a los fieles perseguidos.
Primero lo mataste con flechas.
Luego lo apaleaste.
Luego lo soltaste en la cloaca.
A nada le temes más que al coraje.
Tú que volteas la mirada
frente a la valentía de los jóvenes.

Tú,
la hiena con cara lustrada y corbatín,
en la oficina de alguna corporación
billonaria devota para servir;
el buitre babeando carroña,
cuidadosa y despreocupadamente robaste vestido con telas importadas,
sermoneando sobre la Edad de la Abundancia;
el chacal en gabardina de doble fondo,
ladrando a control remoto,
en las Naciones Unidas;
el murciélago vampiro sentado en la cabecera,
cuaderno en mano, jugando con su descerebrador;
el cáncer autónomo y ambulatorio,
el Superego en mil uniformes;
tú, el hombre-dedo de Behemoth.
El asesino de los jóvenes.

:

ii

¿Qué le sucedió a Robinson,
que solía tambalearse por la calle ocho,
mareado de ginebra solitaria?
¿Dónde está Masters, que se agazapó en
su oficina legal por décadas ruinosas?
¿Dónde está Leonard que se creía
locomotora? Y Lindsay,
sabio como una tórtola, inocente
como una serpiente, ¿dónde está?
……Timor mortis conturbant me

¿Qué ha sido de Jim Oppenheim?
¿Lola Bridge sola en una
habitación helada y amueblada? ¿Orrick Johns,
esperando entrar en el oleaje con
su única pierna? ¿Elinor Wylie
que saltó como Kierkegaard?
¿Sara Teasdale, dónde está?
……Timor mortis conturbant me.

¿Dónde estará George Sterling, ese fauno domado?
¿Phelps Putnam que se escabulló?
¿Jack Weelwright que no pudo cruzar el puente?
Donald Evans con su bastón y
su monóculo, ¿dónde está?
……Timor mortis conturbant me.

¿John Gould Fletcher que no pudo
des-quebrar su poderoso corazón?
¿Bodenheim mutilado en apestosa
Penuria? ¿Edna Millay que tomó
su último whisky puro? Genevieve
que amaba tanto ¿dónde estará?
……Timor mortis conturbant me.

¿Harry que no le importaba nada?
¿Hart que volvió al mar?
……Timor mortis conturbant me

¿Dónde estará Sol Funaroff?
¿Qué le sucedió a Potamkin?
¿A Isidor Schneider? ¿A Claude McKay?
¿A Countee Cullen? ¿A Clarence Weinstock?
¿Quién anima sus cadáveres hoy?
……Timor mortis conturbant me

¿Dónde está Ezra, ese hombre escandaloso?
¿Dónde estará Larsson cuyos poemas eran oraciones?
¿Dónde está Charles Snider, aquel muchacho amargo
y gentil? Carnevali,
¿qué fue de él?
¿Carol que era tan bella, dónde estará?
……Timor mortis conturbant me

:

iii

¿Fue su final noble y trágico
como la máscara de un tirano?
¿Como el rostro dorado de Agamenón?
Ciertamente no lo fue. Despierto toda la noche
en el camarote de proa, estupefacto y golpeado,
sangrando por el recto, en su
bolsillo una crítica del único
colega que respetaba, “si
de veras dice lo que estos poemas
pretenden decir, tiene sólo
una salida…” hacia el
caliente y acre sol caribeño,
hacia el acre, transparente,
vaporoso mar. U otro, piojos en sus
axilas y entrepierna, basura regada
por el suelo, trapos grises y grasosos sobre
la cama. “Los maté porque eran
unos sucios y apestosos comunistas.
Deberían darme una medalla”. De nuevo,
otro, Simenon anticipó
su final en una mirada. “Te reto
a que jales el gatillo”. Ella cerró sus ojos
y derramó ginebra sobre su vestido.
La pistola le tambaleó en su mano.
Morir les llevó horas.
Otra se lanzó escaleras abajo,
y se quebró la espalda. Le tomó años.
Dos metieron su cabeza bajo el agua
en la bañera y llenaron sus pulmones.
Otro se arrojó
al tráfico de un puente poblado.
Otra, borracha, se lanzó de
un balcón y se partió el cuello.
Otro se empapó
en gasolina y huyó incendiándose
hacia la calle y continuó viviendo
bajo custodia. Uno hizo el amor
sólo una vez con una indigente.
Murió años más tarde de sífilis
del cerebro y de la médula. Quince
años de pobreza y dolor,
mientras su mente goteaba hasta vaciarse.
Uno trató de ahogarse tres veces en
veinte años. La última vez
tuvo éxito. Una abrió el gas
cuando no tuvo más comida, ni más
dinero, y solo medio pulmón.
Una fue hasta Harlem, se dio
con treinta hombres, regresó a casa y
se cortó el cuello. Uno estuvo sentado toda la noche
hablando con H. L. Mencken y
se ahogó por la mañana.
¿Cuántos dejaron de escribir a los treinta?
¿Cuántos se fueron a trabajar al Time?
¿Cuántos murieron por lobotomías
prefrontales en el Partido Comunista?
¿Cuántos están perdidos en los pabellones traseros
de manicomios provinciales?
¿Cuántos bajo el consejo de su
psicoanalista, decidieron
que una carrera en los negocios era lo mejor después de todo?
¿Cuántos son alcohólicos sin esperanzas?
¡René Crevel!
¡Jaques Rigaud!
¡Antonin Artaud!
¡Mayakovsky!
¡Essenin!
¡Robert Desnos!
¡Saint Pol Roux!
¡Max Jacob!
Alrededor del mundo
la misma mano incorpórea
nos ataca.
Aquí esto es una montaña de la muerte.
Una colina de cabezas como las que apilaban los kanes.
El primogénito del siglo
mutilado por Herodes.
Tres generaciones de niños
tragados por las fauces de Moloch.

:

iv

Está muerto.
El pájaro de Rhiannon
está muerto.
En el invierno del corazón
está muerto.
En los cañones de la muerte,
al fin atontado lo encontraron.
En la tormenta de las mentiras.
Jamás habló de nuevo.
Murió.
Está muerto.
En sus antisépticas manos
está muerto.
El pequeño fabrica hechizos de Cadar Idris.
Está muerto
El gorrión de Cardiff.
Está muerto.
El canario de Swansea.
¿Quién lo mató?
¿Quién mató al pájaro de cabeza brillante?
Tú fuiste, hijo de puta
tú lo ahogaste con tu cerebro de cóctel.
Cayó y murió en tu corazón sintético.
Tú lo mataste,
Oppenheimer el mata millones,
tú lo mataste
Einstein la eminencia gris,
tú lo mataste,
Havanahavana, con tu premio Nobel.
Tú lo mataste, General,
a través de los canales adecuados.
Tú lo estrangulaste, Le Mouton,
con tus mains étendues.
Él confesó en corte abierta para un cráneo con quevedos
le disparaste detrás de la cabeza
mientras tropezaba hacia la última celda.
Tú lo mataste,
benigna señora de la estampilla.
Lo encontraron muerto en un almuerzo en el Liberal Weekly.
Lo encontraron en el suelo del cuarto de cortado.
Lo encontraron muerto en una conferencia cortesía de la revista Time.
Henry Luce lo mató con un telegrama al Papa.
Madmoisselle lo estranguló con un brasiere de encajes.
Old Possum lo roció con una bola de té.
Después de que los lobos habían terminado, los vaticidas
se arrastraron con sus tripas hacia sus aulas
y publicaciones trimestrales.
Cuando la noticia sonó en la radio
tú personalmente te alzaste gritando “¡dennos a Barrabás!”.
Barriste sobre él en tu solitaria multitud.
Tus zapatos de tacón alto diseñados personalmente y tus zapatillas de ballet
lo patearon hasta la muerte en la sucia calle.
Lo golpeaste con discos de Hindemith.
Lo apuñalaste con acero inoxidable por Isamu Noguchi,
está muerto.
Él está muerto
Como Ignacio el torero,
a las cuatro de la tarde.
A las cuatro en punto,
tampoco quiero oírla,
tampoco quiero verla,
quiero salir corriendo por la calle,
gritando “¡Recuerden a Vanzetti!”.
Quiero echar gasolina por sus chimeneas.
Quiero explotar sus galerías.
Quiero tumbar sus oficinas editoriales.
Quiero cortarle el ombligo a sus frígidas mujeres.
Quiero hundir sus veleros y sus lanchas.
Quiero estrangular a sus niños en sus pintadedos.
Quiero envenenar a sus poodles y sus afganos.
Está muerto, el pequeño querubín embriagado.
Está muerto,
el refulgente demagogo.
Está muerto.
Los pájaros siempre vivos no están cantándole
a la cabeza de Bran.
Los pájaros marinos están quietos
sobre Bardsey de los Diez Mil Santos.
Los hombres del subterráneo no están cantando
en su ruta al trabajo.
Hay fragancia a sangre
en el olor del humo de la tierra.
Lo han llevado a la muerte,
al hijo de David ap Gwilym.
Han asesinado
al bebé de Taliessin.
Ahí yace muerto,
al pie de la Estatua de la Libertad.
La corriente del golfo huele a sangre
mientras quiebra en las arenas de Iona
y las rocas azules de Canarvon.
Y todos los pájaros de las profundidades del mar se alzan
sobre los lujosos cruceros y gritan,
“¡tú lo mataste! Tú lo mataste.
con maldito traje costoso,
hijo de puta!”.

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Kenneth Rexroth. Estados Unidos, 1905-1982. Poeta, traductor y crítico. Considerado una figura central en el Renacimiento de San Francisco, Rexroth fue uno de los primeros poetas estadounidenses en explorar las formas tradicionales de la poesía japonesa. De su vasta obra poética se pueden destacar títulos como In What Hour? (1940), The Signature of All Things (1949), The Dragon and the Unicorn (1952), Heart’s Garden, The Garden’s Heart (1967), With Eye and Ear (1970), Between Two Wars: Selected Poems Written Before World War II (1982), entre otros. A pesar de no considerarse un poeta Beat, numerosos críticos afirman que su obra permitió el nacimiento de este movimiento. La traducción del inglés fue realizada por Diego Sequera.

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Diego Sequera. Caracas, Venezuela, 1983. Poeta, periodista, investigador, traductor y editor. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Articulista y jefe de redacción del sitio web Misión Verdad. Ha publicado Poemas irresponsables (2011). Algunos de sus textos han sido incluidos en compilaciones y antologías. Ha realizado múltiples traducciones de poesía norteamericana.

La obra que ilustra esta publicación fue realizada por el artista venezolano Jesús Martínez Querales

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