Tribu

Gabriela Kizer

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La pregunta por la literatura es también la pregunta por el lector y la lectura. Tribu (2011) de Gabriela Kizer (1964) es un libro fundamental y único de la poesía venezolana porque enfrenta el desafío de darle materialidad escrita a eso que es la literatura:  «un poema infinito erigido por todos los poetas del orbe» (Shelley). Para esto Kizer realiza operaciones como: la selección, la articulación, la combinación, «el serpenteo», la interrogación que convergen en el montaje de un gran archivo de citas y frases de la tradición literaria y religiosa occidental que se engarzan con el hilo de una voz que teje y trama un relato: el relato de sus lecturas.

Una operación atlética y de escucha atenta es la que esta obra despliega por la pertinencia, precisión, destreza con que la voz poética se desplaza por diversas obras y autores y zurce, en extensos poemas divididos en cinco partes y una coda, los restos resonantes de su herencia literaria. Si por un lado, hay un reconocimiento «del carácter único e irrepetible de cada poema», de «la imposibilidad de alterar el más mínimo de sus signos» (Kizer, 4); por el otro, está la puesta en escena de las implicaciones del gesto/riesgo de acercar «versos pertenecientes a ámbitos más o menos lejanos entre sí» (Id), y de lo que esto causa en la misma lengua poética al revelar nuevas posibilidades de ritmo y significación.

En la medida en que se hace cargo de su herencia literaria a través de una torsión que la desmarca de su pertenencia para otorgarle otra rumbo; la voz poética también responde a la tradición judeocristiana a través de la presencia de Dios Padre a quien se interpela reiteradamente. El poema es entonces también una oración y la que dice yo hace tribu y al mismo tiempo tributa.

Entre la fidelidad y la traición, la apropiación y la desapropiación, la repetición y la différance, la citación y la creación, Tribu despliega un pensamiento sobre la literatura como una materia viva e inatribuible, más allá de las autorías reconocibles que aparecen en el libro como tímidas señales que desaparecen en medio de la marea de la lengua. Libro de tránsitos y transiciones, de intervalos y mutaciones que señalan cómo la reescritura de la literatura habilita otra cosa que no estaba antes de su nuevo registro y abre paso a la circulación de ecos y llamados y al ensamblaje de nuevas formas, géneros y cuerpos de sentido: «…quisiera pensar» dice Kizer «el quehacer poético, como la paradójica reducción, casi alquímica, de la lengua a esa médula en la que pueden contaminarse y fundirse el conjunto y la elaboración  más castigada, la plegaria y la expresión de la calle; canto, cuento y drama» (Id).

En la parte V (fragmentos 1, 2, 3) de Tribu que seleccioné para esta número de Poesía, la concepción de la literatura como sistema de conexiones, préstamos e intercambios, se encarna en la imagen del mar como espacio de flujos, corrientes, cardúmenes, detritos, de «olas forzadas y olas libres», «mareas viva y mareas muertas», agua salinas y dulces donde todo se combina y disuelve porque «la ola … no puede romper sino acabándose».

En este sentido, Tribu es también un libro donde la acumulación se derrama y derrumba; un libro sobre el fin de algunos relatos que han sostenido la literatura y la cultura –relatos del origen y la originalidad, de la autoría y la autoridad, de la propiedad y la estabilidad–, que se deshacen en el canto de esta lengua incesante para que la literatura siga respirando en aguas vivas como un pez.

Poesía quiere ofrecer a sus lectores la oportunidad de conocer y reconocer obras de la poesía venezolana cuyas ediciones se han agotado o no son de fácil circulación. Publicar un fragmento de Tribu de Gabriela Kizer, distinguido con el Premio Internacional de Poesía «José Barroeta» en el marco de la Bienal de Literatura «Mariano Picón Salas» (Mérida, 2007), es una manera de reactivar la circulación de esta obra de nuestra tradición, de actualizar su lectura y una invitación a poner el oído en la voz imprescindible de Gabriela Kizer.

 

Gina Saraceni

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V

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i.

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¿Y qué máscara es esta retratada de tan profunda y lastimera gravedad?

The origin of everything: un viejo hombre con cuernos.
O tan solo semblante de la disolución de rocas eruptivas
a causa de alguna actividad volcánica.

¡Mmm! Yo sería biólogo marino si la luz no se extinguiera al atravesar el agua,
y en consecuencia, aquello vivo que migra de la superficie al fondo.
A menos que el agua pudiera ascender: eso se llama afloración.

Pero hay olas forzadas y olas libres, y mareas vivas y mareas muertas.

¡Mmm! Yo sería biólogo marino si se me prometiera
que jamás el mar será capaz de acumular la energía que recibe del sol
ni empezará a hervir para ser nuevamente el titán que Gaia concibiera.
O este viejo retrato sentado sobre las olas con una lanza en la mano
y en la otra mano un vaso del que cae agua.

Y si tomaras una pequeña muestra de esa agua
conocerías la cantidad proporcional de sales disueltas
llamada tal vez salinidad, o agua dulce, dulcísima,
cuando un gran río rodeaba la tierra como un poderoso abrazo.

El río aún está dentro de nosotros; el mar es también el borde de la tierra………..T.S. Eliot

Y quién sabe, quién sabe si no partí otrora, antes de mí, de un muelle;
si no dejé, navío al sol oblicuo de la madrugada, otra especie de puerto…………Pessoa

Resígnate, alma mía: duerme un sueño de bruto.………..Baudelaire

Y cómo resignarme allí donde el timbre se invierte, se confunde
y es a mí a quien chupa la riente boca, como si más allá………..Rilke
aquella hora marítima en que las presas son asaltadas
y el terror de los apresados huye hacia la locura. Pessoa

Huye también en el rostro del asaltante esposado.
Eran dos, querían el dinero de los panes y las pastas secas,
pero mataron a Charito, cabo segunda.
Y yo los vi, los vi salir de pie y a golpe limpio.
Como siempre, uno callaba –estrangulada ya su lengua–
y el grito del otro, ¿lo sentiste?, ¿el grumo de la muerte en esa voz
como en la buena miel el grumo de la cera?
Y los montaron en aquella furgoneta para llegar al hospital sin signos,
¿comprendes lo que es eso? Y a la morgue perseguidos
por la cámara televisiva que no pudo estar dentro.
Y mi imaginación es el cuerpo de los hombres que matasteis.
Y mi inteligencia la furgoneta en donde estáis matando.
Y al fin, ¿qué hice yo de la vida?………..Pessoa

Y solo hay un inmenso e imposible deseo que no puede vivir
y que es capaz de quitar el aliento desde el interior de una cripta.

El deseo de poner fin al dolor que causa el deseo.

Mas el deseo de poner fin al dolor que causa el deseo es un movimiento
y por tanto causa dolor.

El deseo de poner fin al dolor que causa el fin.

Mas el fin es un movimiento y por tanto causa deseo.

¿Qué nos retiene aún aquí? ¿Qué nos retiene entonces?

He aquí a las Viejas.
He aquí el solo ojo que nos prestamos por turno.

He aquí a las insomnes.
Y el treno del día en que tan larga sucesión de días
reduzca nuestra altura y miembros a un peso tan pequeñísimo
que no parecerá que fuimos veneradas y agraviamos a un dios.

¿Y mañana ya nadie podrá veros?

Se nos reconocerá por la voz, pues el agraviado nos la dejará.
Y la flor comenzada ante tus ojos
………….(la profunda latitud inferior de su ceniza).
¿Y esa flor –gato de veinte vidas– ha de ser nuestra ancla?………..W.C. Williams

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ii.

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Del latín ancora, nunca llega hasta el fondo, solo cadáveres
o aquella bella estatua que debió caer de un barco ido a pique
halado por el ruego en la garganta; y era tan dulce cuando me acercaba
–algo más que la voz saliendo a flote en la embestida–.

Pero vosotros entendéis poco
cuando se trata de cantos que no pueden descifrarse.
Es la voz de la tempestad, argumentáis,
mientras la única certidumbre que tenéis es una enfermedad del espíritu.………..Novalis

Os conozco. He permanecido durante horas contemplándonos
cuando la tempestad os ha dejado reducidos al peso diminuto,
catastrófico, que el mar no soporta y borra
acelerando la ligereza de las almas que traspasan la sal
hacia parajes que no podemos contemplar
ni a los trescientos años y ya convertidas en espuma,
que no es tumba a donde puedan ir a llorar los que nos aman
sino que somos semejantes a las algas cortadas
que no tienen parte que gozar en el reino celestial.
Y estaba bien. Todo estaba bien hasta que aquella estatua tocó fondo
y supe lo que era ¿comprendéis?, la úlcera en el pecho,
la ola que no puede romper sino acabándose.
Entonces lo salvé.

…….Y no oirás más la música de las olas
…….a menos que aquél llegue a amarte de tal forma
…….que su alma se te meta como un espantajo por el cuerpo.
…….Y se cumplirá tu voluntad porque te llevará a la desgracia…………Andersen

Y la hechicera tasó la pócima preparada de su sangre.
Y bebí –lo difícil es siempre el primer trago–
y bebí hasta que la espada de agudo filo me rajó por la mitad,
y a cada paso un cuchillo y espuma adelantada.

…….Mi muchacha hallada, mi muda muchacha hallada.

Y he trocado lengua por alma si me besas.
Pero el mar cuyo sollozo hacía mi balanceo suave,
subía hacia mí su flor de sombra con ventosas amarillas………….Rimbaud

…….Y antes de que salga el sol has de hundir este cuchillo
…….en el corazón de quien no tuvo corazón.

Pero las olas se tiñeron de púrpura al momento en que el cuchillo caía.
He aquí que te he vuelto a salvar, le dije.

Y te has metido en la panza de la ballena.
¿Y qué has visto?

Por falta de haber contemplado esto los hombres se muestran temerariamente………….Pascal

¿Qué has visto, al fin, dulce muchachita?

¿Procesos digestivos, violencia pura, cardúmenes,
un retorno al paraíso prenatal irrigado por el fluir de la corriente sanguínea?…………J. E. Pacheco

He visto vida incesante y monótona y triste.

He sido sangre vertida,
…………………..muda muchacha hallada
y ahora espuma
…………………..ebria
hasta caerse
tanto de los marineros como de las anclas.

¿Canción para que la oigan los navegantes y no la repitan?…………Pessoa

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iii.

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¿Y en dónde estamos, en dónde estamos ya sin haber ido?

¿Y qué cosa es esa que se ve a lo lejos
viniendo hacia acá como si acá estuviéramos?

Érase un barco, dicen.………….Coleridge

Y súbitamente un viejo, cuyos lívidos trapos…
Dijérase que la pupila estaba mojada en hiel
y además su bastón, rematando la estampa
………–no parecía encorvado sino roto–
le confería el aspecto y el paso titubeante
de un cuadrúpedo enfermo o un judío en tres patas………….Baudelaire

¿Y cuál es el ser bípedo y cuadrúpedo,
que tiene solo una voz, y es también trípode,
y que es más débil cuando anda apoyado en más pies?

¡Por todos los oráculos! ¿Ha vuelto Hera contra Tebas?
¿Y a quién perforaremos los tobillos? ¿A quién arrojaremos
en un canasto la imprecación sobre su propia cabeza
y el prendedor de cuando el Padre punzó?…………Hölderlin

¡Ah, los tiempos en que el hombre conocía el rostro y la mano de su Padre!…………Novalis

Y era largo y desgarbado y oscuro. Y seguíale su doble:
barba, harapos, torsión; nada distinguía al gemelo decrépito………….Baudelaire

Y el agua ardía hacia el poniente como aceite de bruja.
Y otra incierta forma se acercaba, se hundía y viraba.
¿Es una vela?, ¿y esa Mujer toda su tripulación?
¿Es una Muerte?, ¿es que son dos? ¿Otra decrépita gemela?

Y ha silbado tres veces.

¡Dios te salve viejo marinero!…………Coleridge
El alba ya despunta y otro día ondula y se desliza. Estás aquí.

O allá o en otra parte. En mi principio………….T.S. Eliot

¿Habrá que engrilletarlo, que arrojar a la mar al marinero ebrio?…………Baudelaire

Del mismo modo os lanzaréis
………………..a aquella Señal mía
como pájaro que acude al reclamo………….Dante

Mas dinos, ya que hablas, ¿qué significa esta concurrencia en la orilla?,
¿qué pretenden las almas?…………Virgilio

En los intervalos de este espacio del cosmos
(por los que el grito intacto del ave se adentra cual los hombres por sus sueños),
clavan los gritos de su griterío.

¡Armoniza a los que gritan, oh dios cantor!…………Rilke

Ya uno de ellos –todo él– no es sino una llaga.
¿Por qué me arrancas a mí mismo? –dice–
¡Ah!, me arrepiento; ¡ah!, no vale tanto una flauta.

El dios lamentó –se cuenta– lo cruel de su venganza………….Cernuda
¿Y de qué nos vale ahora su lamento?

¿Pero esos –de virgen– rostros (¿qué pesadilla es esta?)
que ora miran acá, ora se espantan,
y esos cuerpos más espantosos que su espanto?
¡Piedad! ¿Qué sucedió con ellas?

Su belleza.

¿Provocando la ira de otro dios? ¿Quién es aquella?

O fue. Hasta que veintisiete veces sonó el enigmático canto.
Hasta que veintisiete veces supo las amenazadoras fauces
surgiendo de su ingle mutilada, y lo que le restaba de vientre
escollo para arrojar o ser arrojada de lo alto
como ave de rapiña
aquella otra
con cuerpo de león y garras por encima del Tabernáculo.
Como si solo las fieras fueran capaces de lanzar de su pecho al gran dios.
Y tanto más él fatiga sus rabiosas bocas refrenándolas………….Virgilio

Y ¿quién es esta que se descubre como el alba, escogida como el sol,
terrible como los escuadrones?…………El cantar de los cantares

Yo soy –cantaba– yo soy dulce sirena
que distraigo a los marinos en medio del mar.

¡Oh Virgilio, Virgilio!
Y el buen Virgilio me dijo: lo menos te he llamado tres veces.

Entonces se aquietaron las velludas mejillas del barquero…………Dante
y como si se sintiera capaz de cantar
su alma de muerto se vaciaba
–¡oh, tú, invisible poema!…………Rilke
del río al mar, del mar al río
que quiebra dioses, metales y alfareros
o solo le resiste un casco de caballo,
un casco
……y es preciso arrojarlo…………Mallarmé
–como si
desprendiéndose de repente
el timón al que te sujetabas
lo arrastraras contigo en tu caída,
mal haciendo dar fondo, destrozado,
al timón roto………….Sor Juana Inés de la Cruz

¿Tras la postrera roca en donde se aferra la última sirena fatigada
bajo el peso de sus cabellos sonoros?

¿Y al otro lado, qué escondes, mar, al otro lado?…………Huidobro

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C O D A

Y dicen que a los primeros hombres su dios los hizo, los forjó de ceniza
Y que el primer sol que fue cimentado, su signo fue el agua.
En él sucedió que todo se lo llevó el agua.
Las gentes se convirtieron en peces. Yo mismo fui un pez.

Y dicen que a los primeros hombres su dios así los saludaba:
«no se caiga usted», porque quien se caía, se caía para siempre.

Y así curtían su pellejo cuando moría: lo invocaban con el nombre de faisán.
Decían: quien ha muerto se ha vuelto un dios – ya cantan los faisanes –.
Decían: se hizo allí dios, quiere decir que murió.
Haremos flautas de sus huesos, de su piel haremos tambores,
y así cantaremos………….Mitos del México antiguo

Y cuando se preguntaba a alguno por su nombre, decía: No tiene ninguno.
Y todos los que eran llamados de igual forma se tiraban al río
(Pero uno de los nombres significaba «hacer pasar un río»,
por consiguiente, el poeta hablaba del remero)………….Poesía dinástica de Ruanda

Y érase mi Gran Padre pa’i Kuara, érase que estaba enteramente solo,
que había descubierto el rastro de su propio padre.

Y el verdadero Padre Ñamandú, el primero, habiéndose levantado
el origen de un solo himno sagrado
………lo creó.…………Mitos de los Guaraní
Pero no había testigos en el momento de su creación y Él no lo ha contado.
¿Cómo podríamos contarlo nosotros?…………Mitos de los Bushoong

Y el primer ser que cantó en la morada terrenal de nuestro primer Padre,
el que por primera vez entonó su lamentación en ella,
fue la pequeña cigarra colorada. Y la perdiz colorada también
canta ahora en las afueras del paraíso de nuestro Padre………….Mitos de los Guaraní
(Pero muerto está solo quien piensa en las cigarras)………….Montale

Y así se hacía el «comer tierra»:
Cuando algún discurso no era tenido por muy cierto, decían:
«si es verdad lo que dices, come tierra»………….Mitos del México antiguo

Y así cayó Abram sobre su rostro y rióse.
Y Sara rióse también en su interior, diciendo:
risa me ha hecho Dios; cualquiera que lo oyere se reirá de mí.
Y me han hecho reír; cualquiera que lo oyere se reirá conmigo………….Génesis

Y SI ES VERDAD LO QUE DICES, COME TIERRA………….Mitos del México antiguo

Oh Señor, ¡Señor terrible de mi risa!…………S.J. Perse

Y está embadurnado tu rostro.
Y entre las especies de tierra es la tierra negra y la emboscada………….Lao-Tsé
Y entre nosotros

………..nada, nada, nada, nada, nada, y aún en el monte nada
………..como ahora diremos

………..ni esotro, ni esotro, ni esotro, ni esotro, ni esotro, ni esotro
………..como luego diremos………….San Juan de la Cruz

Y así cubrimos nuestro rostro.
Y dijimos: acabado y frustrado está tu fin………….Salmos

Fue cuando sonó el atabal, la sonaja, el nueve de la pata de palo,
pata de palo pedernal. Hicimos gran ruido, pues, fue todo………….Chilam Balam
Y VOSOTROS, QUE ESTÁIS SENTADOS EN TIERRA,
SI ACUSAÍS QUE NO SON PALABRAS EXACTAS LAS QUE HE REFERIDO,
RASCAOS LA ESPALDA CON LA UÑA (PARA INTERRUMPIR DE ESTA MANERA Y MEJORAR)…………..Tradición oral de los Bushoong

Y negó Sara en su interior, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo…………..Génesis
(Oh Señor, ¡Señor terrible de mi risa!)………….S.J. Perse

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K.


Gabriela Kizer
nació en Caracas en 1964. Es licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1986) y magister en Literatura Latinoamericana Contemporánea de la Universidad Simón Bolívar (1993). Desde 1993 se desempeña como profesora de literatura en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Ha dictado varios talleres de lectura y escritura de poesía. Ha publicado los libros de poemas: Amagos, Monte Ávila Editores (Caracas, 2000) -este libro fue escogido en el concurso para la selección de obras de autores inéditos de Monte Ávila Editores en 1999-. Guayabo, Ediciones Arte Dos Gráfico/Ediciones EstaTierra de Gracia (Bogotá, 2002). Tribu, (2011), que fue distinguido con el Premio Internacional de Poesía «José Barroeta», en el marco de la VII Bienal de Literatura «Mariano Picón‒Salas» (Mérida, 2007), y Pavesa (Caracas/Nueva York: Ediciones Letra Muerta, 2019). Ha publicado también la biografía de Ida Gramcko para la Biblioteca Biográfica Venezolana, «El Nacional» (Caracas, 2010).


Gina Saraceni.
Caracas, Venezuela, 1966. Poeta, profesora universitaria, licenciada en Letras Modernas, (Università degli Studi de Bologna, Italia), magíster en Literatura Latinoamericana (Universidad Simón Bolívar, Caracas) y doctora en Letras (Universidad Simón Bolívar, Caracas). Entre sus libros sobre estudios literarios se destacan: Escribir hacia atrás. Herencia, lengua, memoria (2008); La soberanía del defecto. Legado y pertenencia en la literatura latinoamericana contemporánea (2012). En-obra. Antología de la poesía venezolana contemporánea (1983-2008) y Rasgos comunes. Antología de la poesía venezolana del siglo XX. Selección, prólogo y notas de Antonio López Ortega, Miguel Gomes, Gina Saraceni, Valencia: Pre-Texto, 2019. En poesía: Entre objetos respirando (1998); Salobre (1998) y Deriva (2000). En 2012 ganó el XI Premio Transgenérico de la Fundación de la Sociedad de la Cultura Urbana con el poemario Casa de pisar duro.

La obra que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Marco Saraceni 
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