Una fiebre que no toca

Raquel Abend van Dalen

:

:

ζ

________________________________________________________

S o b r e  l a s  f á b r i c a s

— 2014 —

:

:

:

ix

Me enfrento a mi ciudad
con la esperanza de un perro contagiado de moral
(y luces)

todo acercamiento hacia ella es un juicio tribal
un funeral sin énfasis

una descomposición sin los índices abiertos de la memoria.

Mi relación con sus calles
es accidental

está privada de un remedio materno

sólo encuentro
testigos de la insolencia que retumba en los cementerios

del fervor atávico que sólo se halla
con la presencia de un arma

de la mecánica heredada por hijos de putas y soldados mudos
y más hijos de putas.

Qué esperanza la de esta mujer
alguien que le diga a qué oficina debe dirigirse
con quién puede hablar
denle un frasco de Patriotismo Nº4.

:

:

:

:

:

:

x

El mundo silencia su queja,
abre el movimiento que se promete venidero,
seca los restos lívidos que se quieren empacados.

El cuerpo se vuelve aceite,
cúmulo imberbe que jamás escoge su verdad,
miembros derramados, venas repletas de petróleo.

Todos somos esa tierra difunta,
esas vías motoras que atraviesan los derrumbes,
esas lenguas crueles que nunca hablarán el mismo idioma.

Todos somos parte del sarro colectivo.

:

:

:

:

:

:

xiii

Todos morimos diariamente
en el último pestañeo de la noche.

Nos escondemos en una cama indestructible,
en un abismo que no transitan los desconocidos

(sus resquicios nos ayudan a permanecer casi inocentes).

Rezo desde ese fallecimiento diario.

:

:

:

:

:

:

xxxiv

La casa queda sola
para que yo imagine tus pisadas.

No hay inocencia en el sudor.

Algo se hace y se deshace
sin que nadie me informe.

:

:

:

:

δ

_________________________________________________________

U n a  t r i n i t a r i a  e n c e n d i d a

— 2018 —

:

:

:

a los muertos no se los deja entrar a la iglesia

quédense jugando en el jardín
que los adultos están hablando

sientan lombrices mordiendo la piel
tierra lijando los huesos

:

:

:

:

:

:

A veces me daba miedo cuando
decías que no creías en el alma,
que alma era lenguaje,
y no
lo que iba al cielo o al infierno,
–ni hablemos de purgar–
porque en el cielo y en el infierno
no
se habla en español.

Aunque también es verdad
que hablas francés e inglés,
aunque yo no,
que eres traductor de Duras, Artaud y Wright,

pero el caso es que me daba miedo
porque si en el cielo y en el infierno
no
se hablan tus tres idiomas, entonces te quedarías aquí,
y yo tendría que viajar a donde
penan las almas que no son lenguaje

y penaría sin ti
y sin nada que decir
y sin nada en qué creer.

:

:

:

:

:

:

La ducha en algún hotel de Québec el
vapor amarillento del agua caliente la
madrugada sin saberlo irritada tras
las cortinas tus manos rodeando mi
cuerpo justo cuando todo era blanco
un timbre en mis oídos el sudor del
terror mi cabeza cayendo contra el
suelo alfombrado y recién aspirado
la pérdida de consciencia la pérdida
de deseo la pérdida de tu nombre.

:

:

:

:

:

:

Lo pasé buscando por la universidad
porque ese día escucharíamos leer a Rita Indiana
me dijo que nos sentáramos en un banquito
cerca de la fuente de Washington Square

permanecimos en silencio un rato

él, supongo, buscando la forma de decirme lo que
siempre supo que iba a decirme ese día
yo, supongo, escuchando un saxofón a lo lejos
pensando que ya la vida no se trataba de nada más

finalmente dice que debemos separarnos
a mí solo se me ocurre reírme y preguntarle
si seremos como Bishop y Lowell
y a él solo se le ocurre reírse y decirme que sí.

:

:

:

:

ζ

_________________________________________________________

L a  b e a t a  d e  l a s  l o c a s

— 2019 —

:

:

:

Las heroínas sin diploma circulan con los pies
de punta

calladitas
para no despertar a nadie

………………………………………………a nosotras nos enseñan a lavar bien los objetos
………………………………………………a no dejar evidencia

somos la plaga que ocupa los sitios
resumidos de este mundo.

:

:

:

:

:

:

Se nos antoja esa soledad de muerte
que realmente no existe
un este y oeste calcado
en este panorama de sal
la tierra arrancada que compartimos
signos de polvo que no dejan de retornar

un trago más y lloramos

venimos de tan lejos y más lejos iremos
no queremos hundir el rostro
en el desencuentro
bastaría un exilio murmurado
desviar aquella sombra que se acerca por detrás
la sangre que aún nos conmueve.

:

:

:

:

:

:

Haremos largas diligencias dentro
de esta cárcel, tan pobremente iluminada,
daremos las gracias y las de nadas y los por favor
nos desvestiremos de negro y nos vestiremos otra vez
con rayas y acero y orine en la tierra
concentrándonos como gente educada
sonriendo de lunes a viernes comiendo con la
boca tupida y olvidando si a nadie le
interesa lo que estamos por decir:

:

:

:

:

:

:

Como todos los animales
tenemos que pagar con nuestras vidas
la mezquindad de los cadáveres
esta religión extrema
tan parecida a los celos de los caballos
es lo que goza en mi vientre
y duele, porque ha cambiado hasta el día que sangro.

:

:

:

:

δ

_________________________________________________________

i n é d i t o s

:

:

:

No es justo que las casas
no sepan quiénes las habitan
dejar que lo imperceptible
deambule como un desperdicio
sin que nadie lo eleve
empújame contra un rincón
muérdeme las costillas aunque
ya no comas carne de cerdo
lo que somos
siempre ha estado contaminado
por una fiebre que no toca
a los muertos
por eso
por eso
extiéndeme al sol
que tanta angustia quema
ya sabes que soy virgen
y a las vírgenes la violencia
nos hace caminar.

:

:

:

:

:

:

Mamá siempre me dijo
que yo no sabía buscar
cada vez que me pedía
que le alcanzara algo del closet.
Lo cierto
es que nunca recibí
instrucciones concretas
sobre lo que estaba buscando.

:

:

:

:

:

:

La pérdida es tan grande
que no cabe en el cuerpo
no hay un muerto
para culpar
hay una mujer que deja de ser tuya
y deambula por la vida
sin pies
señalando tus excesos.

:

:

 

:

Raquel Abend van Dalen. Caracas, 1989. Poeta, narradora y editora venezolana. Es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Monteávila. En 2014, obtuvo una maestría en Escritura Creativa en Español por la New York University. En 2016 fue escritora residente del programa para artistas del Centre d’Art Marnay Art Centre en Marnay-sur-Seine, Francia.  Ha publicado, en narrativa: La señora Varsovia (LP5 Editora, 2020), Cuarto azul (Kalathos Ediciones, 2017) y Andor (Bid&co., 2013; Suburbano Ediciones, 2017); y en poesía, La beata de las locas (Entropía Ediciones, 2019), Una trinitaria encendida (Sudaquia Editores, 2018) y Sobre las fábricas (Sudaquia Editores, 2014). Su trabajo aparece en las antologías Escritorxs Salvajes: 37 Hispanic Writers in the United States (Editorial Hypermedia, 2019), Nubes: Poesía Hispanoamericana (Editorial Pre-Textos, 2019), Ni Bárbaras ni Malinches. Antología de narradoras en Estados Unidos (Ars Comunis Editorial, 2017) y Miami Un(Plugged) (SubUrbano Ediciones, 2016). Actualmente realiza un doctorado en Escritura Creativa e Historia del Arte en la University of Houston.

:

La obra que ilustra este post fue realizada por el artista venezolano Marco Saraceni
Share on whatsapp
Share on facebook
Share on telegram
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

Contenido relacionado

introduzca su búsqueda