Una mirada diversa

La página como espacio performativo en la obra de Arnaldo Antunes

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Annieska Rivas

 

El espacio de la palabra escrita es la página, es su génesis y el lugar donde se desarrolla su significación; la poesía ha contribuido a elaborar ese espacio para ella y comprendiendo ésta como su territorio, ambas se han desenvuelto en el tiempo logrando una valoración paralela. A lo largo de la tradición, la poesía se ha transformado, regenerado y renovado mediante la experimentación de sus elementos (página-palabra), aprovechando cada vez más los distintos soportes que han surgido así como las nuevas tecnologías. Hemos visto cómo los autores pertenecientes a la vanguardia dieron un cambio de raíz a las formas de hacer poesía, exploraron nuevas posibilidades de expresión, dejando atrás la inamovilidad de las palabras para abordar una experimentación lúdica y figurativa, entre estas destacan: la poesía fonética dadaísta, las exploraciones futuristas y los ejercicios literarios de los surrealistas. Son estas nuevas posibilidades las que trazan una base donde los poetas sucesores se asentaron para construir su arte poética y continuar con una tradición literaria que conjuga y experimenta con las formas del lenguaje.

Un poeta que supo entender y apreciar parte de esta tradición es el brasileño Arnaldo Antunes, autor nacido en 1960, quien se caracteriza por ser un creador ecléctico, cuya propuesta maneja desde diversos ámbitos artísticos, como él mismo asegura en una entrevista realizada por Verónica Dema para el diario argentino La Nación: «Soy poeta, performer, músico, todo eso. No tengo una prioridad, ser una cosa más que otra». Antunes es un autor que no solo desarrolla su poética en base a la experimentación del lenguaje, sino que al ser «todo eso» que menciona, en cada ramificación artística que desenvuelve se rastrean particularidades de un lenguaje a otro (escrito, audiovisual, performático), intercambiando soporte, siendo la palabra la matriz de sentido de estas particularidades. «Es como si la palabra fuera una especie de trampolín desde donde me juego en dirección a varios lenguajes: la música, las artes visuales. Como si se jugara una necesidad de buscar entonaciones que den otros sentidos, que agreguen más contenido a las palabras». La conjugación de varios lenguajes se manifiesta contundentemente en sus libros, donde se enlazan fotografías y trabajos visuales entre la semanticidad y el posicionamiento de las palabras.

Ese interés de Antunes por añadir contenido a las palabras con experimentaciones lúdicas en su poética es lo que buscamos indagar, proponiendo un análisis de la página como espacio posible para que dichas acciones trasmutadas en palabras se produzcan, convirtiéndolas con esto en enunciaciones performativas y, por ende, causando que la página pase a ser un espacio performativo.

Erika Fischer-Lichte, en su libro Estética de lo performativo (2004), comenta que el término «performance» deriva del verbo to perform que es realizar, es decir, «se realizan acciones». Quien bautizó el término fue Jhon L. Austin en una ponencia llamada Cómo hacer cosas con palabras que dictó en 1955 en la Universidad de Harvard. El término fue revolucionario para la época y abrió la posibilidad de un nuevo tipo de palabras que en sí mismas eran capaces de ejecutar acciones, siendo estos, enunciados performativos: «los enunciados de este tipo no solo dicen algo, sino que realizan exactamente la acción que expresan, es decir: son autorreferenciales porque significan lo que hacen y son constitutivos de realidad porque crean la realidad social que expresan» (Fischer-Lichte. 2004, p. 48).

A pesar de lo innovador que pudo llegar a ser este término, posteriormente el mismo Austin reconoció que para que esos enunciados performativos en efecto construyeran la realidad eran necesarias no solo condiciones lingüísticas sino también sociales e institucionales que puedan contextualizar y, en consecuencia, otorgarles significado. Para poder comprender el nuevo término Austin manejaba el ejemplo de una boda donde un funcionario del registro civil que mediante la frase: «ahora los declaro marido y mujer», ejecuta la acción de unir a la pareja, estableciendo una nueva realidad; sin embargo, si dicha pareja no se encontrara en un registro civil esperando la unión matrimonial, la frase no tendría sentido alguno. Dichos enunciados performativos fueron la base para iniciar una conceptualización del performance, concebidos como actos a partir de su cumplimiento. Aunado a lo anterior, Fischer-Lichte define la matriz del performance como transformación del artista y del público.

En la poética de Arnaldo Antunes se pueden rastrear estos dos fundamentos básicos del performance: el aspecto transformador del artista y del público, y la palabra como hacedora de acciones; la ejecución acontece desde su simbiosis. La palabra compone la acción del posicionamiento del mismo espacio que ocupa: la página; desde su significación dispone un desplazamiento a través del cual otorgará simultáneamente mayor soporte al universo que el poema está construyendo.

……………..como
……….um dente
……cai
lentamente

cai
..uma  estrela
………….cadente

…………..rápida
………como
um   raio

ou
..um   desmaio                            como
…………………………………………um  corpo
……………………………….que    cresce
…………………………..lentamente

………………………….desfalece
………………………………de repente

………………………………..um instante
………………………………………..sempre

…………………………………..se vai
………………..instantáneamente

En este poema perteneciente al libro Agora aquí ninguém precisa de si (2015), las palabras y su significado justifican y permiten su disposición en la página; el poema trata el tiempo mediante la analogía de la caída como oposición: entre la caída lenta de un diente y el crecimiento del cuerpo; entre el acelerado descenso de una estrella y el desfallecimiento del mismo cuerpo y del tiempo como representación del instante. La diagramación del texto puede describirse como un despliegue curvilíneo de caída libre separado en dos columnas que finalizan con la palabra instantaneamente, alojada al final de la página, cuya materialidad y funcionamiento de alguna manera fusiona ambos espacios (columnas). Con esta fusión u acercamiento también se conjugan los conceptos y de esta manera el poema toma otro significado: todas las caídas finalizan en un solo instante, el recorrido si bien es extenso o breve, culmina desvanecido abruptamente, un instante siempre será corto.

Para la compresión de la dinámica obra de Antunes, hace falta una participación activa del lector que conjugue los elementos que la forman, y así acertar en cuáles son las acciones que ejecutan las palabras en ella. Al ocurrir esto, acontece paralelamente esa transformación de artista-público de la que habla Fischer-Lichte en Estética de lo performativo: «a los espectadores se les autoriza a actuar, a participar como actores» (p. 36), al lector establecer el sentido del poema mediante la unión de los elementos que lo constituyen, como si fueran puntos para unir en un dibujo de niños, se le autoriza a participar, pero no solo eso, su presencia es requerida para que el sentido, el dinamismo de las palabras mediante su diagramación, su ritmo y sus imágenes puedan concretarse en una enunciación performativa: «la enunciación performativa se dirige siempre a una comunidad en una situación dada en la que algunos de sus miembros ha de estar presente representándola» (p. 49).

Esta idea de una comunidad espectadora no es ni innovadora ni pertenece únicamente al performance, en la labor literaria, a partir de los años 60 esa comunidad –el lector, en este caso− también tomó un rol activo, pensemos en los postulados de Barthes o de Foucault sobre el lector, por ejemplo. El lector es, en gran medida, un espectador, compone como tejido el público. Un movimiento que se preocupó por la integración del público (lector-espectador) en la elaboración de la obra fue el denominado concretismo brasileño, grupo conocido como la segunda vanguardia por haber sido –en palabras de Antunes, en una entrevista dada al diario La izquierda–: «un baño de rigor, libertad, radicalidad, experimentación, consciencia de lenguaje, exploración de las interfaces de la poesía con la música y las artes visuales, exploración de nuevos territorios tecnológicos para la creación poética, fragmentación de las estructuras sintácticas convencionales, introducción de autores extranjeros de linaje experimental y rescate de otros brasileños indebidamente olvidados».

Si bien muchas de estas características pueden encontrarse en la obra de Antunes, el mismo autor admite en la entrevista anterior, la influencia que recibió de los autores de este tiempo pero se niega a ver su poesía encasillada a filiaciones de un solo movimiento, puesto que Antunes ve la obra contemporánea de manera más múltiple. Pero, como hemos mencionado, el lector de la obra de Antunes debe ser alguien capaz de comprender esa multiplicidad de lenguajes que se manifiestan en ella, pues en su poesía se mantiene: «el deseo de evidenciar lo que existe pero no es comúnmente visto». Esta intencionalidad en la poética de Antunes, efectivamente se relaciona con una tendencia surgida entre la matriz inicial del concretismo que se llamó Teoría del No-objeto, instaurada por Ferreira Gullar en 1960, quien define el No-objeto como un objeto especial donde se pretende efectuar una síntesis de experiencias mentales y sensoriales; sin embargo, para que esta se ejecute es necesaria la participación del espectador, ya que sin él la experiencia solo existe como potencialidad, esperando el gesto humano que la actualice.

En Antunes el cuerpo textual del poema es una potencialidad de sentido: el espectador efectúa una participación activa como co-gestor y creador de la obra, dejando el texto de ser un espacio individual para pasar a ser una comunidad donde autor y lector elaboran en conjunto la significación del poema, cumpliendo así la categoría de Fischer-Lichte de una enunciación performativa.

Un acto performativo se refiere a un acto de comunicación, donde los modos más eficaces de expresión llegan a ser más importantes que el contenido del mensaje. Como ya hemos dicho, esos modos de expresión más eficaces en la obra de Antunes abarcan el dinamismo del cuerpo textual en la extensión de la página.

Otro aspecto que Fischer-Lichte declara como característica de lo performativo es la capacidad de desestabilizar las construcciones conceptuales dicotómicas, es decir, una acción performativa es capaz de unir conceptos tipo: sujeto/objeto, significado/significante, poniéndolos en movimiento, oscilando, logrando con esto que pierdan su polaridad y nitidez hasta el punto de lograr acabar con ellos. En el caso de Antunes, la conceptualización dicotómica que se desestabiliza es la de palabra/página: la página deja de ser vista solo como el espacio del poema, un elemento en segundo plano, el lector-espectador toma consciencia de sus posibilidades de significación y enunciación, de su legibilidad y, sobretodo, de su complementación como constructora de sentido de la palabra.

Octavio Armand en su libro Superficies (1980), dice que «la palabra no debe ser el lugar donde el ojo cesa. La aventura de la página como totalidad exige una lectura de la palabra en espacio, no en extensión», según esta lectura de Armand, la página es la totalidad del poema, abarca en sí misma los dos elementos fundamentales que la conforman: el espacio y las palabras: «escribir no solo con palabras sino con palabras y página, traer el inconsciente reprimido (pág.) a conciencia (palabra). La página como signo altera por expansión la función y materia del texto» (p. 17).

Antunes en su poesía materializa estos postulados de Armand, utilizando la página como el cuerpo de la palabra, aledaña, aunque limitante, adherida, imposible es la unión de una sin la otra: «Si por convención la página se da como periferia, moda (muda), como objeto de represión sugiere que lo verdaderamente periférico es la palabra» (p. 23). En algunos de los poemas de Antunes, la escasez de palabras y su posicionamiento lúdico exalta esta idea de Armand de la palabra como periferia dentro de un espacio donde la página, tanto con sus vacíos como con sus zonas habitadas, es la encargada de manifestar el sentido del poema.

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El espacio como elemento expresivo del poema es un aporte de Mallarmé, en gran parte de la obra de Antunes pueden apreciarse estas reminiscencias plásticas, formas en desplazamiento que, como las palabras, contienen una significación. La imagen anterior de una página (doble) del libro Agora aquí ninguém precisa de si, confirma la expresividad del espacio que en oposición bifurca su significado. En el primer poema (izquierda), la página funge como un espacio de diagramación en continua representación semántica de lo expuesto por medio del lenguaje: el sol es un punto blanco que desconoce lo que cobija el cielo, el lenguaje desconoce lo que en él envuelve; el sol es ese mismo lenguaje distribuido en la página con un movimiento en caída que «e n v u e l v e» el enunciado en velo (las palabras), movimiento, si se quiere, más ordenado que el que finalmente lo «d i s u e l v e» en la página derecha, se trata de ocho letras expuestas horizontalmente con leves distancias separadas las unas de las otras. Por otro lado, el poema podría dividirse en estos dos tramos, en los cuales existe, en cada uno, una cantidad de diez palabras. El frío, contraposición de la calidez del sol, promulga una disolución del lenguaje, al que no se entraña ya disuelto. Literalmente, las palabras del primer tramo convocan una envoltura en su movilidad, mientras que las del segundo tramo, producen, como hemos dicho, una disolución. Todo el espacio de la página significa, propone una superficie de análisis que el lector debe esclarecer mediante el acertado posicionamiento de las palabras.

Ulises Carrión en su libro El arte nuevo de hacer libros (2012), realiza unas reflexiones en torno al libro que nos permiten comprender por qué acontecen las fusiones dicotómicas en el espacio de la poesía: «Un libro de poemas contiene tantas o más palabras que una novela, pero usa siempre el espacio real, físico, sobre el que ellas aparecen, de un modo más intencionado, más evidente, más profundo. Porque para transcribir el lenguaje poético sobre el papel es necesario traducir tipográficamente las convenciones propias del lenguaje poético». Antunes, tal como dice Carrión, usa conscientemente el espacio físico del poema, porque un poema no es algo que se pueda encasillar solo con palabras dispuestas en una página sin una reflexión de lo que representan allí. Ulises Carrión, en el libro previamente mencionado, expresa que escribir un poema sobre un papel es un acto diferente al de escribirlo en la imaginación por la imposibilidad de la transcripción del lenguaje poético, pero Antunes, si bien quizás no logre a totalidad dicha transcripción, sin duda intenta una representación fidedigna de la imagen que construye el poema a través de la grafía en la página, incluso valiéndose de la intermedialidad –como ha explicado en una entrevista dada a El Clarín– para lograr que las palabras obtengan mayor expresividad y, que el poema del papel y el de la imaginación se distancien lo menos posible y no sean tan diferentes.
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Creo que por mi temperamento y también por adaptación al tiempo actual (en que las fronteras entre las disciplinas se están disolviendo cada vez más), nunca me sentí especializado en un solo lenguaje. Al mismo tiempo, todo lo que hago termina relacionado con la palabra (leída, escrita o cantada). Ese terreno común, tal vez favorezca un tránsito más fluido entre diferentes géneros.
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La poética de Antunes, y toda su obra artística en general, está basada en la idea de la fluidez, tanto del cuerpo como de las palabras, logrando una performatividad en su música y en su poesía. Sin la movilidad en la página el poema va careciendo de sentido, Arnaldo Antunes, materializando esa mencionada poética del movimiento, construye su poesía performativa.

Ulises Carrión menciona que: «de entre los lenguajes, el literario (prosa y poesía) no es el que mejor se acopla a la naturaleza del libro». Antunes desenvuelve su obra en diversos registros, su poética logra cambiar la naturaleza del libro mencionada por Ulises Carrión, puesto que la página se convierte en un espacio intermedial en el que confluyen el desarrollo del cuerpo textual, el ritmo, la fotografía, la posición lúdica del lenguaje y, con esta fusión, la página se transforma en la plataforma que permite un orden/desorden explícito de disciplinas que buscan significarse como uno: el performance.

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Referencias:
Antunes, A. (2015). Agora aquí ninguém precisa de si. Brasil: Companhia de letras.
Antunes, A. (29 de diciembre de 2005). Arnaldo Antunes, poeta y músico. Mónica Maristain, entrevistadora. Drinkingthelonious [Blog]. Recuperado de http://drinkingthelonious.blogspot.com/2005/12/arnaldo-antunes-poeta-y-musico.html
Antunes, A. (24 de mayo de 2013). «Arnaldo Antunes: ‘Soy poeta, performer, músico; todo eso’». Veronica Dema, entrevistadora. La Nación. Recuperado de: https://www.lanacion.com.ar/1584561-arnaldo-antunes-soy-poeta-performer-musico-todo-eso
Antunes, A. (06 de mayo de 2014). Arnaldo Antunes: «Creo que de la convivencia con mis hijos vino la libertad en el uso del lenguaje». Rodolfo Edwards, entrevistador. El Clarín. Recuperado de: https://www.clarin.com/rn/literatura/Arnaldo-Antunes-Creo-convivencia-hijos-libertad-lenguaje_0_SJrwIvp9w7e.html
Antunes, A. (20 de febrero de 2016). Arnaldo Antunes: «Para mí, la poesía es siempre una aventura». Demian Paredes, entrevistador. La izquierda. Recuperado de: https://www.laizquierdadiario.com/Arnaldo-Antunes-Para-mi-la-poesia-es-siempre-una-aventura
Armand, O. (1982). Superficies. Caracas: Monte Ávila Editores.
Carrión, U. (2012). El arte nuevo de hacer libros. México: Tumbona Ediciones.
Fischer-Lichte, E. (2011). Estética de lo performativo. Madrid: Abada Editores.
Padín, C. (2000). La poesía experimental latinoamericana (1950-2000). Información y producciones.

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Annieska Rivas. Barquisimeto, Venezuela, 1994. Estudiante de Letras mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana de la Universidad de los Andes.

El estudio crítico sobre la obra de Arnaldo Antunes fue remitido a nuestra redacción por el poeta Jesús Montoya, miembro del consejo de redacción de POESIA. La foto que encabeza la entrada es cortesía del portal web Clarín.

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