Urgente

Beira Lisboa

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Por fin la poesía comienza a desembarazarse del libro

La poética de Beira Lisboa, en su libro URGENTE, se inscribe en la tradición de la poesía breve escrita por mujeres que apareció por allá  en los años setenta bajo una atmósfera formalista y circunspecta, como la vio Julio Miranda.   Pero lejos de la constricción de signo ontológico, con que aquella generación se aventuraba a  escribir una poesía construida con versos que se podían intercambiar en el mismo texto sin afectar la sintaxis del discurso, Beira Lisboa, en tiempo de crisis, utiliza la brevedad contenciosa para explotar situaciones absurdas e insólitas que se presentan ni más ni menos en la vida diaria. Situaciones para las cuales da igual que emplee el verso libre o la prosa corriente, sin que se moleste en lo más mínimo por  pretender pasar por una poeta lírica. Así que no es raro que un día mezcle los géneros y al siguiente eche mano de una comicidad dramática que no viene al caso referir en la poesía sedicentemente seria.
Beira acude al relato minimalista atenta más a lo que se dice que en el brillo de la metáfora. Por eso no debe sorprendernos que a veces roce el surrealismo o que se ampare  en la ficción ingenua del relato oral. Y a despecho de que escriba o no en verso o prosa cortada y desmusicalizada, sabe sustraerse del sentimiento fácil y del yo personal en que se complace el poeta actual para refugiarse, si así puede decirse,  en una verbosidad ascética y casi se diría que escéptica si no fuera porque constantemente saca a relucir los conflictos del hogar, las anomalías de la visión o  los percances urbanos del individuo y  los  animales.
La ruptura del orden sintáctico del discurso en aras de una realidad que el absurdo mismo y el humor se ocupan de desenmascarar,  le confiere a la poesía de Beira una nota satírica que pocas veces he visto expresarse con tanta elementalidad en los poetas de su generación. Por algo escribe que  no encuentra a dios en las alturas sino en el cementerio, haciendo cola para entrar. De allí que su fuerte pareciera ser una percepción cargada de elementos sobrenaturales como en el caso de ese personaje que antes de arrojarse a los rieles se pasea  un  buen rato desnudo por el andén de la estación del Metro.
Ya era tiempo de que la poesía se escapara del marco y no se hiciera cómplice ante tanto desastre diario. 

Juan Calzadilla

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«Funerarias no se dan abasto»
Diciembre, 2017

En las funerarias
los celulares no funcionan
solo la voz de Isabella que pregunta
¿Por qué no responden?
¿No ven que es de mala
educación guardarse las respuestas?

El hombre tiene hambre
El hombre habla fuerte

Pero el hombre no sabe que está muerto
Nadie se lo ha dicho

Va y viene la sopa Va y viene la carne La carne siempre fresca del que olvida
El llanto del que no llora

Isabella tiene sed
Isabella nada dice
Isabella no sabe que está viva
Solo el hombre
que ríe y vigila:
¡Corre niña corre!
ay mi vida no te caigas
que ya sobran los caídos de la tarde

¿De qué sirven los muertos      si no lloran?

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Mi abuelo nació muerto
intentó correr
pero sus piernas
no lo soportaron

Mi  madre
nunca supo de las piernas de mi abuelo
ni de las suyas mismas
nide las mías
que avanzan y avanzan en pendiente

Sixto Coa le dicen a mi abuelo
nadie lo conoce
pero todos vamos hacia él

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«Los huesos son palancas para el equilibrio»
Yadira Magdaleno. Fisioterapeuta.

Quédate con mis huesos
Llévalos a un lugar  donde no quepa ni su olor
Que no se reconozcan

Hazlos blandos
impíos
de su propia cepa

Finge que te duelen cuando caen
Vuélvelos tu casa
O haz de ellos tu abandono

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Remordimiento

Si el río es el que vuela y se sacude
qué hace entonces la mano en movimiento

Si la que pasa y no saluda es esa piedra
de dónde salió la voz del desagravio

Si soy yo ésta que muere
Y suele reprender sin autorización a su conciencia

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¡No queda nadie en casa!
¡No duermas más,
despierta,
el agua no tiene imágenes,
los caballos no imaginan!…
Arnaldo Calveyra

Las hojas de mi patio son escasas
frías, imperecederas
Caen y caen
Y en su vuelo desprenden de sí
la mano de quien no las tocó
Dedo a dedo dudan para caer

El perro está dormido
Al perro no le molestan las hojas
ni la ausencia del que vendrá a tocar
lo que nunca tocó

El perro mira y siente
como pájaro

Pero el perro pájaro no vuela ni ladra
El perro está dormido
y la casa
cabalga en el zaguán

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Beira Lisboa. Caracas, Venezuela, 1982. Poeta y profesora en la especialidad educación musical. Realizó los diplomados de escritura creativa (2008) y de competencias especializadas en la escritura (2009) de la Universidad Metropolitana (Unimet) y el Instituto de Creatividad y Comunicación (Icrea) y el taller de literatura infantil de Monte Ávila Editores. Ganó el I Concurso de Cuentos Cortos organizado por la Unimet y el Icrea (2009). En el año 2011 tuvo participación en el Festival de Teatro de Caracas con la obra Pórtico para un eclipse, escrita en coautoría con el poeta Juan Calzadilla, y en 2013 publicó la plaquette de poesía Riberas de pan, Editorial El Pez soluble. Los poemas acá presentados pertenecen al libro inédito Urgente y que fueron enviados a nuestra redacción.

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